{"id":28273,"date":"2016-10-04T20:10:59","date_gmt":"2016-10-05T01:10:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2436-44-comentario-por-pablo-r-andinach\/"},"modified":"2016-10-04T20:10:59","modified_gmt":"2016-10-05T01:10:59","slug":"san-mateo-2436-44-comentario-por-pablo-r-andinach","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2436-44-comentario-por-pablo-r-andinach\/","title":{"rendered":"San Mateo 24:36-44 Comentario por Pablo R. Andi\u00f1ach"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>El comienzo del tiempo<\/strong><\/p>\n<p>Este domingo comienza un nuevo a&ntilde;o lit&uacute;rgico y lo hace con un llamado a estar vigilantes porque el Se&ntilde;or est&aacute; cerca. Es el tiempo del Adviento, tiempo en el cual evocamos la &eacute;poca anterior a la llegada del Se&ntilde;or, a la Navidad. Por cuatro domingos vamos a meditar sobre el sentido de que Dios haya decidido hacerse persona para estar con nosotros y nosotras.<\/p>\n<p>Debemos tener en cuenta que hay una cierta artificialidad en describir la historia de la salvaci&oacute;n en un a&ntilde;o. Hacemos como que no sabemos qu&eacute; es lo que va a ocurrir, pero en realidad conocemos el final de la historia, no solo del Adviento, sino del evangelio en su totalidad. Pero a los efectos de la proclamaci&oacute;n asumimos que estamos &ldquo;antes&rdquo; de la llegada de Jes&uacute;s al mundo. Estos cuatro domingos representan el tiempo del Antiguo Testamento y por eso recurriremos a la figura de Juan el Bautista.<\/p>\n<p>Debemos evitar en estas predicaciones vincular el Adviento con la segunda venida de Cristo; al menos no debemos hacer de ese tema el centro de nuestra predicaci&oacute;n. Los textos a veces nos llevan en esa direcci&oacute;n, pero en estos d&iacute;as no hablamos del &ldquo;final de los tiempos&rdquo; sino en verdad del &ldquo;comienzo del tiempo,&rdquo; en la medida en que con la Navidad se abri&oacute; una nueva etapa en la revelaci&oacute;n del plan de Dios para su creaci&oacute;n y para los seres humanos. En estos domingos vamos a anunciar que est&aacute; cerca su primera llegada a nosotros y a nosotras y su revelaci&oacute;n en el ni&ntilde;o de Bel&eacute;n.<\/p>\n<p>Son varios los elementos que nos quiere transmitir este texto y que debemos tener en cuenta en la predicaci&oacute;n. El primero es la sorpresa general ante la llegada del Mes&iacute;as. Todo c&aacute;lculo sobre su tiempo es vano y ser&iacute;a m&aacute;s una proyecci&oacute;n de nuestros deseos que un dato concreto sobre la voluntad de Dios. De hecho hay quienes en tiempos b&iacute;blicos cre&iacute;an ver en ciertos hechos signos &ldquo;del fin&rdquo; pero la advertencia del texto es que solo Dios sabe cu&aacute;ndo irrumpir&aacute; en la historia. Tambi&eacute;n hoy hay quienes creen conocer los designios de Dios&hellip; &iquest;Habr&aacute;n le&iacute;do bien este texto? Lo curioso es que la llegada del Mes&iacute;as contradijo todas esas predicciones: no hubo fuego, ni destrucci&oacute;n de la naturaleza, ni ca&iacute;da de los astros. Por el contrario, el ni&ntilde;o nace para bendecirnos e invitarnos a una vida nueva. Es &ldquo;otra vida&rdquo; porque desaf&iacute;a nuestras mezquindades y debilidades, pero es &ldquo;esta misma vida&rdquo; la que ser&aacute; transformada por su presencia.<\/p>\n<p>El segundo elemento es la soberan&iacute;a divina sobre ese tiempo. &Eacute;l sabe qui&eacute;n ser&aacute; tomado y qui&eacute;n ser&aacute; dejado, pero incluso nosotros y nosotras tampoco sabemos con precisi&oacute;n qu&eacute; significa esa expresi&oacute;n en el evangelio. Hay un riesgo en dividir a las personas en &ldquo;salvas&rdquo; y &ldquo;no salvas&rdquo; (o, mejor, &ldquo;por salvar&rdquo;). El riesgo consiste en que quien as&iacute; piensa se siente tranquilo porque cree estar del lado ventajoso, pero &iquest;qui&eacute;n puede estar seguro de ello? En Mateo 25:31-46 resulta que los que se cre&iacute;an salvados no lo estaban y quienes pensaban que nunca hab&iacute;an ayudado al Se&ntilde;or se enteran de que s&iacute; lo hab&iacute;an hecho. En este punto es bueno recordar que la llegada del Mes&iacute;as ser&aacute; un tiempo de sorpresas para todos y todas. Y ser&aacute;n sorpresas gratas, de salvaci&oacute;n, de invitaci&oacute;n a una vida mejor; pero todo eso ser&aacute; definido por Dios, no por nosotros y nosotras. Cuando pretendemos colocarnos en el lugar de Dios y asumimos el lugar que s&oacute;lo le corresponde a Dios, representamos el peor de nuestros papeles. Jugamos a ser Dios y olvidamos nuestra condici&oacute;n de personas peque&ntilde;as.<\/p>\n<p>El tiempo que el Adviento anuncia fue uno en el cual todas las expectativas se frustraron. Porque unos esperaban a un guerrero y otros a un ser celestial e inhumano. Pero vino un ni&ntilde;o, y cuando el ni&ntilde;o creci&oacute;, dedic&oacute; sus d&iacute;as a conversar con las personas, a atender sus dolores, a curar sus heridas, a elevar su oraci&oacute;n por los incr&eacute;dulos y a bendecir a los pobres y d&eacute;biles. Para desaz&oacute;n de algunos, juzg&oacute; poco y am&oacute; mucho. Para confusi&oacute;n de otros, no forz&oacute; a nadie a seguirlo, pero invit&oacute; a todos y a todas.<\/p>\n<p>En este contexto de esperanza y de ansiedad por su llegada, &iquest;qu&eacute; significa estar preparado para la venida del Se&ntilde;or? Si lo pensamos en el sentido de la &ldquo;segunda venida,&rdquo; sin duda no significa esas absurdas conductas de quienes preparan un refugio con alimentos, armas y ox&iacute;geno para sobrevivir al d&iacute;a del juicio. Quien toma el evangelio en serio no puede pensar que un pozo subterr&aacute;neo librar&aacute; a alguien de la mirada de Dios. Pero tambi&eacute;n es una distorsi&oacute;n del evangelio pensar su llegada como un d&iacute;a de luto y terror. Por el contrario, la llegada de Dios a la tierra debe ser celebrada porque en aquel d&iacute;a habr&aacute; buenas noticias para todos y para todas. A los pobres y marginados se les anunciar&aacute; que ha llegado el tiempo en que les ser&aacute; restituida su dignidad conculcada, y a quienes padecen soledad que el momento del encuentro ha llegado. A los ricos y poderosos se les anunciar&aacute; que sus riquezas no salvan y que deben construir sus vidas sobre la roca s&oacute;lida de la fe y la justicia. Pero aun as&iacute;, la Navidad que hoy anunciamos es otra cosa. Aquellos fueron los primeros d&iacute;as, no los &uacute;ltimos, y en ellos comenz&oacute; a develarse el misterio del Dios que se comprometi&oacute; con los seres humanos hasta el punto de asumir un cuerpo y sentimientos como los de todo mortal.<\/p>\n<p>Imaginemos que estamos esperando por mucho tiempo la visita de un ser querido y que este no llega. No sabemos porqu&eacute;, pero no se presenta ante nosotros y nosotras. Y de repente, cuando no lo esper&aacute;bamos y ya hab&iacute;amos perdido la esperanza, tocan el timbre y all&iacute; est&aacute; aquella persona que tanto amamos y que estaba lejos. Sin dudar, haremos una fiesta, nos gozaremos juntos y hasta podemos llorar de alegr&iacute;a. Y luego le diremos que nos cuente qu&eacute; tiene que decirnos&hellip;<\/p>\n<p>El Adviento es prepararnos para o&iacute;r lo que el Se&ntilde;or tiene para decirnos. Celebramos su inminente llegada, nos preparamos para recibirlo y para la fiesta, nos vestimos con nuestras mejores ropas, pero luego hemos de estar dispuestos a sentarnos a escuchar su palabra. Tendremos que estar preparados para o&iacute;r lo que queremos o&iacute;r y tambi&eacute;n lo que no deseamos que se nos diga. Lo que celebramos y lo que con humildad debemos aceptar como desaf&iacute;o para mejorar nuestra vida y la de quienes nos rodean. Porque sabemos que el ni&ntilde;o llegar&aacute; pronto, pero ese ni&ntilde;o se har&aacute; grande y nos transmitir&aacute; su mensaje. Ese mensaje del Dios hecho persona es el que celebramos y compartimos para bien de todos y todas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El comienzo del tiempo Este domingo comienza un nuevo a&ntilde;o lit&uacute;rgico y lo hace con un llamado a estar vigilantes porque el Se&ntilde;or est&aacute; cerca. Es el tiempo del Adviento, tiempo en el cual evocamos la &eacute;poca anterior a la llegada del Se&ntilde;or, a la Navidad. Por cuatro domingos vamos a meditar sobre el sentido &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2436-44-comentario-por-pablo-r-andinach\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Mateo 24:36-44 Comentario por Pablo R. 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