{"id":28279,"date":"2016-10-04T20:11:46","date_gmt":"2016-10-05T01:11:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-251-13-comentario-por-yolanda-rosas\/"},"modified":"2016-10-04T20:11:46","modified_gmt":"2016-10-05T01:11:46","slug":"san-mateo-251-13-comentario-por-yolanda-rosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-251-13-comentario-por-yolanda-rosas\/","title":{"rendered":"San Mateo 25:1-13 Comentario por Yolanda Rosas"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>PREPARADOS\/AS PARA LA VENIDA DE CRISTO<\/strong><\/p>\n<p>Con frecuencia Jes&uacute;s utiliz&oacute; la par&aacute;bola como metodolog&iacute;a de ense&ntilde;anza. En varias de sus par&aacute;bolas Jes&uacute;s compar&oacute; el reino de Dios con una boda, y tambi&eacute;n en otros discursos hizo referencia a las bodas, permiti&eacute;ndonos conocer algunas de las costumbres de las bodas jud&iacute;as (Lc 5:34-35; Lc 12:35-38; Jn 3:29).<\/p>\n<p><strong>1. Preparativos para la boda<\/strong><\/p>\n<p><strong>1.1. Elecci&oacute;n de la novia y negociaci&oacute;n del precio <\/strong><\/p>\n<p>Los matrimonios eran arreglados por los padres, espec&iacute;ficamente por el padre del novio, y se consideraban como la uni&oacute;n de dos familias. En la historia de Abraham e Isaac, el que fue a buscar una novia para Isaac fue un criado de Abraham, &ldquo;el m&aacute;s viejo de su casa, quien gobernaba todo lo que &eacute;l ten&iacute;a&rdquo; (Gn 24:2).<\/p>\n<p>Los padres del novio visitaban a la familia de la novia para fijar el <em>mohar, <\/em>es decir, el precio a ser pagado por la novia. El costo m&iacute;nimo era 200 denarios por una joven virgen y 100 por una viuda. Este precio pod&iacute;a pagarse en efectivo, en servicio o en ganado.<\/p>\n<p><strong>1.2. El compromiso (esponsales) <\/strong><\/p>\n<p>Los esponsales consist&iacute;an en una ceremonia p&uacute;blica en la que se anunciaba la alianza o se firmaba el contrato matrimonial, se intercambiaban regalos o anillos y ambas familias com&iacute;an juntas. A partir de ese momento se consideraba a los novios como casados aunque no se fueran a vivir juntos todav&iacute;a, pues cada uno regresaba a su casa para prepararse para la boda. Este tiempo de preparaci&oacute;n pod&iacute;a extenderse hasta un a&ntilde;o. El novio preparaba la casa donde vivir&iacute;a la pareja y la novia se preparaba para las responsabilidades de formar una familia. La novia no sab&iacute;a cu&aacute;ndo se realizar&iacute;a la boda. El padre del novio era quien determinaba cu&aacute;ndo todo estaba listo.<\/p>\n<p><strong>1.3. El d&iacute;a de la boda<\/strong><\/p>\n<p>El d&iacute;a de la boda, la novia se ba&ntilde;aba, se vest&iacute;a de blanco, y se adornaba con joyas y preciosos bordados. El novio, por su parte, se pon&iacute;a una corona en su cabeza, y sal&iacute;a con sus amigos de su casa a encontrarse con la novia, en un trayecto amenizado con m&uacute;sica y danzas. La boda se realizaba en la casa del padre del novio.<\/p>\n<p>Joachim Jerem&iacute;as describe la t&iacute;pica boda jud&iacute;a as&iacute;:<\/p>\n<p><em>A &uacute;ltima hora de la tarde los invitados se entreten&iacute;an en la casa de la novia. Despu&eacute;s de horas de esperar al novio, cuya llegada era repetidamente anunciada por mensajeros, llegaba finalmente, media hora antes de la media noche, para encontrarse con la novia; iba acompa&ntilde;ado de sus amigos; iluminado por las llamas de las candelas, era recibido por los invitados que hab&iacute;an venido a encontrarse con &eacute;l. La comitiva de la boda se desplazaba entonces, de nuevo en medio de muchas luminarias, en una procesi&oacute;n festiva hasta la casa del padre del novio, donde ten&iacute;a lugar la ceremonia del matrimonio y el agasajo.<\/em><sup>1<\/sup><\/p>\n<p><strong>2. La espera para recibir al novio <\/strong><\/p>\n<p>En la par&aacute;bola de las diez j&oacute;venes v&iacute;rgenes de nuestro texto de Mt 25:1-13 se describe la preparaci&oacute;n de diez j&oacute;venes invitadas a una boda.<\/p>\n<p><strong>2.1<\/strong><strong>.<\/strong><strong> Tener suficiente aceite en las l&aacute;mparas<\/strong><\/p>\n<p>Cada una de ellas, prepar&oacute; su l&aacute;mpara para alumbrar el camino para ir a la fiesta de bodas, pero el novio se tard&oacute; y todas se durmieron. El evangelio describe a cinco de las j&oacute;venes como prudentes porque &ldquo;tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus l&aacute;mparas&rdquo; (v. 4), mientras que las otras cinco son calificadas como necias o insensatas, porque s&oacute;lo llenaron sus l&aacute;mparas, sin tomar en cuenta la posibilidad de que el novio tardara m&aacute;s de lo que ellas hab&iacute;an previsto.<\/p>\n<p><strong>2.2. Estar atentas al anuncio de los mensajeros<\/strong><\/p>\n<p>Otro aspecto importante del estar listos\/as para la boda era escuchar a los mensajeros que anunciaban la llegada del novio.<\/p>\n<p>Todas escucharon el clamor, pero fue entonces que las &ldquo;insensatas&rdquo; se dieron cuenta de que su aceite no era suficiente para la caminata hasta el lugar de la boda con las l&aacute;mparas encendidas. Pidieron a sus compa&ntilde;eras &ldquo;prudentes&rdquo; que les dieran de su provisi&oacute;n, pero no era posible porque entonces les faltar&iacute;a a ellas tambi&eacute;n. Por eso fueron en ese mismo momento a comprar m&aacute;s aceite, pero no les alcanz&oacute; el tiempo y llegaron tarde a la fiesta.<\/p>\n<p><strong>2.3. El encuentro con el novio y la participaci&oacute;n en la boda<\/strong><\/p>\n<p>Llegar al lugar de la boda y disfrutar de la fiesta deb&iacute;a ser el momento feliz y culminante de toda la preparaci&oacute;n y la espera, pero lamentablemente para las cinco v&iacute;rgenes &ldquo;insensatas&rdquo; no fue as&iacute;. Encontraron la puerta cerrada y escucharon la voz del novio que les dijo: &ldquo;De cierto os digo que no os conozco&rdquo; (v. 12).<\/p>\n<p><strong>3. Estar vigilantes porque no sabemos el d&iacute;a ni la hora<\/strong><\/p>\n<p>Sobre esta par&aacute;bola hemos escuchado muchas predicaciones y ense&ntilde;anzas recalcando la necesidad de estar preparadas\/os para el encuentro con Cristo en su segunda venida. El aceite, se nos ha dicho, representa al Esp&iacute;ritu Santo, la luz de Dios, la fe, la palabra de Dios, etc. que deben estar siempre presentes en nuestras vidas.<\/p>\n<p>Los cristianos y las cristianas esperamos el cumplimiento de la promesa de la segunda venida de Cristo. Como dice el ap&oacute;stol Pedro en su segunda carta, muchos viven conforme a sus propios deseos y en son de burla preguntan qu&eacute; pas&oacute; con la promesa de que Cristo iba a volver: &ldquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la promesa de su advenimiento? Porque desde el d&iacute;a en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen as&iacute; como desde el principio de la creaci&oacute;n&rdquo; (2 P 3:4). El ap&oacute;stol Pedro explica: &ldquo;El Se&ntilde;or no retarda su promesa, seg&uacute;n algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento&rdquo; (2 P 3:9).<\/p>\n<p>La par&aacute;bola de las diez v&iacute;rgenes termina con un llamado a velar. En el original griego, el evangelista Mateo utiliza la palabra <em>gregoreite<\/em>, que significa mantenerse despiertos y estar alertas. La verdad es que no sabemos el d&iacute;a ni la hora del regreso de Cristo. Jes&uacute;s dice: &ldquo;Si el padre de familia supiera a qu&eacute; hora el ladr&oacute;n habr&iacute;a de venir, velar&iacute;a y no lo dejar&iacute;a entrar en su casa. Por tanto, tambi&eacute;n vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendr&aacute; a la hora que no pens&aacute;is&rdquo; (Mt 24:43-44). Tambi&eacute;n el ap&oacute;stol Pablo nos exhorta a que &ldquo;vigilemos y seamos sobrios&rdquo; (1 Ts 5:6). Y el ap&oacute;stol Pedro usa, como Jes&uacute;s, la met&aacute;fora del &ldquo;ladr&oacute;n&rdquo;: &ldquo;El d&iacute;a del Se&ntilde;or vendr&aacute; como ladr&oacute;n en la noche&rdquo; (2 P 3:10). Jesucristo volver&aacute; sin previo aviso a la hora que menos pensemos.<\/p>\n<p>La palabra &ldquo;sobrios,&rdquo; utilizada por Pablo cuando nos insta a vigilar y a estar sobrios (1 Ts 5:6), en el original griego es <em>nefomen <\/em>y significa abstenerse del vino y ser discretos. El ap&oacute;stol Pedro recomienda la oraci&oacute;n para la vigilancia espiritual contra las tentaciones y maquinaciones de nuestro adversario el diablo: &ldquo;Echad toda vuestra ansiedad sobre &eacute;l [Dios], porque &eacute;l tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como le&oacute;n rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar&rdquo; (1 P 5:7-8).<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo debemos prepararnos para el pronto regreso de Cristo?<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; significa para nosotros y nosotras hoy estar vigilantes?<\/p>\n<h3>&nbsp;<strong>Notas:<\/strong><\/h3>\n<p>1 Jan Herca, &ldquo;Una T&iacute;pica Boda Jud&iacute;a,&rdquo; http:\/\/buscandoajesus.wordpress.com\/articulos\/una-tipica-boda-judia\/ (consultado: 12 de septiembre, 2014). La cita es, para ser precisos, una par&aacute;frasis de lo que dice Joachim Jeremias en <em>Las Par&aacute;bolas de Jes&uacute;s<\/em> (Estella, Navarra: Verbo Divino, 1984), 112.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PREPARADOS\/AS PARA LA VENIDA DE CRISTO Con frecuencia Jes&uacute;s utiliz&oacute; la par&aacute;bola como metodolog&iacute;a de ense&ntilde;anza. 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