{"id":28312,"date":"2016-10-04T20:13:10","date_gmt":"2016-10-05T01:13:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-11-8-comentario-por-luis-n-rivera-pagan\/"},"modified":"2016-10-04T20:13:10","modified_gmt":"2016-10-05T01:13:10","slug":"san-marcos-11-8-comentario-por-luis-n-rivera-pagan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-11-8-comentario-por-luis-n-rivera-pagan\/","title":{"rendered":"San Marcos 1:1-8 Comentario por Luis N. Rivera-Pag\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">La historia del pueblo jud&iacute;o, tal como se relata en sus escrituras sagradas, estaba marcada por dos recuerdos profundos y significativos.<\/p>\n<p>Estos son la memoria de su onerosa opresi&oacute;n en Egipto y la remembranza de su liberaci&oacute;n efectuada por Dios: &ldquo;Los egipcios nos maltrataron y nos afligieron y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. Entonces clamamos al Se&ntilde;or, el Dios de nuestros padres, y el Se&ntilde;or oy&oacute; nuestra voz y vio nuestra aflicci&oacute;n, nuestro trabajo y nuestra opresi&oacute;n&rdquo; (Dt 26:6-7).<\/p>\n<p>Tan importante fue esta historia de esclavitud y liberaci&oacute;n para el pueblo b&iacute;blico de Israel que se convirti&oacute; en el centro de una celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica anual de recuerdo y gratitud. Se recuperaba, de este modo, la memoria de las aflicciones y las humillaciones sufridas como pueblo inmigrante en un poderoso imperio; el recuerdo de su duro y arduo trabajo, del desprecio tan frecuente para los extranjeros que poseen una diferente pigmentaci&oacute;n de la piel, lengua, religi&oacute;n o cultura. Pero se conmemoraba tambi&eacute;n la memoria de los actos de liberaci&oacute;n, tras Dios escuchar el doloroso clamor del pueblo oprimido. Y el recuerdo de otro tipo de migraci&oacute;n, en b&uacute;squeda de una tierra donde vivir en libertad, paz y justicia.<\/p>\n<p>Esa dualidad entre opresi&oacute;n y esperanza de liberaci&oacute;n caracteriza toda la historia del pueblo hebreo narrada en sus sagradas escrituras. El Israel b&iacute;blico es un pueblo peque&ntilde;o, cuya historia discurre siempre a la sombra y al margen de diversos poderes imperiales que continuamente lo subyugan. Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, Macedonia, Roma constituyen el horizonte de dominio imperial que desgarra la vida colectiva de las comunidades b&iacute;blicas, pero que, parad&oacute;jicamente, configura tambi&eacute;n la fuente de sus ansias de liberaci&oacute;n. El pueblo espera, en el doble sentido de la palabra: espera con esperanza.<\/p>\n<p>Ese es el contexto del texto para este segundo domingo de Adviento: La esperanza tenaz de la liberaci&oacute;n que Dios realizar&aacute;, ahora en el contexto de la opresi&oacute;n bajo un nuevo imperio, Roma. Surge primero la voz prof&eacute;tica sonora y severa de Juan el bautista. Son tres los elementos de su mensaje:<\/p>\n<p>1. El arrepentimiento de los pecados. Es parte esencial de la voz prof&eacute;tica b&iacute;blica: la tragedia nacional es consecuencia de la abundancia del pecado. El pueblo adora a Dios, pero no cumple sus mandatos. &iquest;Cu&aacute;les mandatos? &ldquo;Defended al d&eacute;bil y al hu&eacute;rfano; haced justicia al menesteroso, librad al afligido y al necesitado; &iexcl;libradlo de manos de los imp&iacute;os!&rdquo; (Sal 82:3-4). El mandato de justicia y paz recorre toda la biblia hebrea, desde su inicio hasta su final. Sin arrepentimiento no hay redenci&oacute;n. Todos conocemos bien el destino tr&aacute;gico de la voz prof&eacute;tica de Juan el bautista, al denunciar con vigor los desmanes inmorales del rey Herodes. La gracia no es barata, dir&iacute;a otro profeta, esta vez del siglo veinte, Dietrich Bonhoeffer.<\/p>\n<p>2. El bautismo como acci&oacute;n p&uacute;blica que expresa dram&aacute;ticamente el arrepentimiento y la determinaci&oacute;n de vivir de manera diferente. La voluntad de asumir los riesgos que conlleva la obediencia a la voluntad divina. Es un rito de limpieza de pecados y renovaci&oacute;n integral. Si la confesi&oacute;n de pecados mira con contrici&oacute;n el pasado, el bautismo se adelanta al futuro con esperanza.<\/p>\n<p>3. El anuncio de la nueva liberaci&oacute;n. Juan el bautista es la encarnaci&oacute;n de la humildad. Reconoce su papel de precursor, pero tambi&eacute;n que &eacute;l no es el gestor de la redenci&oacute;n. &ldquo;Viene tras m&iacute; el que es m&aacute;s poderoso que yo&hellip;<strong>&nbsp;<\/strong>Yo a la verdad os he bautizado con agua, pero &eacute;l os bautizar&aacute; con Esp&iacute;ritu Santo&rdquo; (vv. 7-8). Ya falta poco, afirma, para que el Ungido, el Mes&iacute;as de Dios, altere radicalmente la historia humana. Esa es la gran esperanza que anida hondamente en nuestra celebraci&oacute;n del Adviento.<\/p>\n<p><strong>Reflexi&oacute;n homil&eacute;tica<\/strong><\/p>\n<p>El texto b&iacute;blico seleccionado para este segundo domingo de Adviento expresa unas dimensiones significativas de esta fase de nuestro calendario lit&uacute;rgico. Corresponden a los tres elementos que hemos destacado en nuestra reflexi&oacute;n exeg&eacute;tica.<\/p>\n<p>1. La gracia no es barata. Es un tema que Bonhoeffer destac&oacute; en su libro <em>El costo del discipulado<\/em>, publicado en 1939, cuando las fuerzas armadas de su patria se aprestaban a la conquista sangrienta de Europa, mientras al interior de Alemania se fraguaba una masacre inspirada por la m&aacute;s cruel xenofobia, la que conduce al genocidio. Es un texto de profundidad teol&oacute;gica y hermen&eacute;utica, pero es tambi&eacute;n un llamado a la conciencia cristiana de sus compatriotas. Convocaba al arrepentimiento y a la renuncia de un proyecto imperial con consecuencias nefastas para millones de seres humanos. Adviento es &eacute;poca de preparaci&oacute;n para recibir al Redentor y requiere el arrepentimiento, la confesi&oacute;n de nuestros pecados, la admisi&oacute;n de nuestras faltas y carencias. Bonhoeffer, igual que Juan el bautista, pag&oacute; con su vida el alto costo de la gracia divina.<\/p>\n<p>2. El bautismo es el sacramento que manifiesta la determinaci&oacute;n firme de vivir de acuerdo con la voluntad divina. No es un mero rito de iniciaci&oacute;n, como lo tienen muchas asociaciones civiles. Expresa dram&aacute;ticamente el efecto principal de la gracia divina: la radical transformaci&oacute;n espiritual de una persona. Juan el bautista anuncia un nuevo bautismo, superior al suyo: el bautismo del Esp&iacute;ritu Santo. El bautismo que augura Juan e inaugura Jes&uacute;s es un sacramento de conversi&oacute;n integral, posible gracias a la inspiraci&oacute;n que despierta en nuestro ser el esp&iacute;ritu divino.<\/p>\n<p>3. Cristo es la encarnaci&oacute;n de la gracia divina. &ldquo;El que viene,&rdquo; el Ungido de Dios, es el Redentor. Es quien bautiza mediante el Esp&iacute;ritu Santo. Adviento no se&ntilde;ala a una efem&eacute;ride entre otras; se&ntilde;ala la entrada en la historia humana del Redentor. Es tiempo de gratitud, reflexi&oacute;n &iacute;ntima y renovaci&oacute;n de nuestra fe en Cristo. A pesar de nuestras faltas y carencias, es tiempo de alegre celebraci&oacute;n. Es ciertamente dif&iacute;cil reconocer al Redentor, ya que su grandeza divina se manifiesta en la m&aacute;xima humildad. Ser&aacute;, como predice Isa&iacute;as, &ldquo;despreciado y desechado entre los hombres, var&oacute;n de dolores, experimentado en sufrimiento&hellip;&rdquo; (Is 53:3). O, como se expresa en el po&eacute;tico himno que recoge el autor de la Ep&iacute;stola a los Filipenses (2:6-8):<\/p>\n<p>&ldquo;Siendo en forma de Dios,<br \/>no estim&oacute; el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,<br \/>sino que se despoj&oacute; a s&iacute; mismo,<br \/>tom&oacute; la forma de siervo<br \/>y se hizo semejante a los hombres.<br \/>Mas a&uacute;n, hall&aacute;ndose en la condici&oacute;n de hombre,<br \/>se humill&oacute; a s&iacute; mismo,<br \/>haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte,<br \/>y muerte de cruz.&rdquo;<\/p>\n<p>Esa paradoja de gloria y humildad que misteriosamente encubre y a la vez descubre la redenci&oacute;n efectuada en la cruz, se inicia en el nacimiento humilde y austero del Jes&uacute;s que anunciamos, celebramos y acogemos en esta &eacute;poca de Adviento.<\/p>\n<p>&iexcl;Ven, Se&ntilde;or Jes&uacute;s a nuestros corazones y mentes!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia del pueblo jud&iacute;o, tal como se relata en sus escrituras sagradas, estaba marcada por dos recuerdos profundos y significativos. 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