{"id":28319,"date":"2016-10-04T20:13:26","date_gmt":"2016-10-05T01:13:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-14-11-comentario-por-neddy-astudillo\/"},"modified":"2016-10-04T20:13:26","modified_gmt":"2016-10-05T01:13:26","slug":"san-marcos-14-11-comentario-por-neddy-astudillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-14-11-comentario-por-neddy-astudillo\/","title":{"rendered":"San Marcos 1:4-11 Comentario por Neddy Astudillo"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">El Bautismo de Nuestro Se&ntilde;or: Una Lectura Eco-teol&oacute;gica<\/p>\n<p>Algunos historiadores mencionan que 200 a&ntilde;os antes del nacimiento de Jes&uacute;s comenz&oacute; un avivamiento en la vida espiritual del pueblo jud&iacute;o. Dicen que Juan el Bautista llega como parte de este per&iacute;odo, exhortando a todas las personas a que se volvieran a Dios, se bautizaran y as&iacute; recibieran el perd&oacute;n de los pecados.<\/p>\n<p>El tipo de bautismo con agua que Juan ofrec&iacute;a no era igual al que Jes&uacute;s luego instituy&oacute;, aunque en el evangelio de Juan (1:33) se lo presenta como un mandato de Dios. En Marcos, el bautismo ofrecido por Juan aparece como un rito de purificaci&oacute;n, de preparaci&oacute;n moral y espiritual, que pod&iacute;a repetirse cuantas veces fuera necesario. En vez de ser un sello de pertenencia al pueblo de Dios, era una se&ntilde;al p&uacute;blica de que la persona estaba lista y dispuesta para un evento mayor en su vida.<\/p>\n<p>A diferencia de los antiguos profetas, Juan no llamaba al arrepentimiento para que la gente accediera a las promesas de prosperidad en la tierra. El evento principal, para el cual la gente deb&iacute;a prepararse, era la llegada del Reino de los cielos y la bendici&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Este Reino y este Esp&iacute;ritu llegar&iacute;an con el bautismo provisto por uno &ldquo;m&aacute;s poderoso&rdquo; que Juan (v. 7).<\/p>\n<p>Seg&uacute;n Lucas, Juan el Bautista era el hijo de un sacerdote, Zacar&iacute;as, y de su esposa Isabel, quien era parienta de Mar&iacute;a, la madre de Jes&uacute;s. Pero en Mateo y en Marcos, la historia de Juan comienza mucho despu&eacute;s y no se menciona ninguna relaci&oacute;n familiar entre Juan y Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>A diferencia de sacerdotes como su padre (seg&uacute;n Lucas) y de antiguos profetas como El&iacute;as, Juan exhortaba desde las m&aacute;rgenes de la sociedad, en lugares salvajes, des&eacute;rticos, en la &ldquo;naturaleza.&rdquo; En vez de ir a donde estaba la gente, &eacute;l los forzaba a ir a donde estaba &eacute;l. &ldquo;Acud&iacute;a a &eacute;l toda la provincia de Judea y todos los de Jerusal&eacute;n&rdquo; (v. 5).<\/p>\n<p>La esperanza de encontrar y de escuchar un mensaje de Dios en lugares salvajes, des&eacute;rticos, estaba motivada por la memoria de los a&ntilde;os vividos por Israel en el desierto y la experiencia segura de la providencia de Dios. Aunque hubiera abundancia de langostas y de miel silvestre en el desierto donde predicaba, tanto el ropaje de Juan como su dieta eran s&iacute;mbolos de una vida despojada, libre del inter&eacute;s del Mercado, de la necesidad del consumo y de los excesos de los poderosos de su tiempo. La vida de Juan estaba dedicada completamente a Dios, y su manera de vivir le daba autoridad para opinar frente a la vida pecaminosa del pueblo.<\/p>\n<p>A ese lugar rec&oacute;ndito es a donde lleg&oacute; Jes&uacute;s para ser bautizado, como todas las otras personas. Comprendemos que lo hizo, no porque tuviera necesidad de arrepentirse, sino como un acto de humildad y preparaci&oacute;n para el comienzo de una gran misi&oacute;n. Aunque nosotros los lectores y las lectoras lo sabemos, el bautismo y la manifestaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo en forma de paloma, no eran necesarios para que otras personas fueran testigos en ese momento. En Marcos, s&oacute;lo Jes&uacute;s escucha, ve y entiende lo que est&aacute; sucediendo de parte de Dios; pero los lectores y las lectoras ahora vemos, escuchamos y entendemos con Cristo lo que en aquel momento no pod&iacute;an entender todav&iacute;a las dem&aacute;s personas. &Eacute;l es quien estaba por venir para traer salvaci&oacute;n a las naciones, el Reino de los cielos. Jes&uacute;s es aquel de quien los profetas hab&iacute;an hablado, y hasta la misma creaci&oacute;n aqu&iacute; lo bendice y lo reconoce.<\/p>\n<p>La manifestaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu en forma f&iacute;sica, como una paloma, que sucedi&oacute; despu&eacute;s del bautismo de Jes&uacute;s (cabe aclarar que Lucas, en su narraci&oacute;n del bautismo de Jes&uacute;s, es m&aacute;s espec&iacute;fico en cuanto al aspecto f&iacute;sico de la manifestaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu, y por eso en su evangelio, en Lc 3:22, se aclara que &ldquo;descendi&oacute; el Esp&iacute;ritu Santo sobre &eacute;l en forma corporal, como paloma&rdquo;), no es la &uacute;nica teofan&iacute;a en la que Dios se manifiesta a trav&eacute;s de su creaci&oacute;n que incluye la Escritura. Tal como los relatos de los pueblos ind&iacute;genas de toda Am&eacute;rica Latina, tambi&eacute;n la Escritura incluye varias teofan&iacute;as de estas caracter&iacute;sticas: el arco&iacute;ris (Gn 9:13), el torbellino (Job 40:6), la zarza ardiente (Ex 3:4), la nube espesa (Ex 19:9), la voz de trueno (Ex 19:19), la burra (Nm 22: 23-30), los cuervos (1 R 17:2-6), toda la creaci&oacute;n (Is 6:3; Mc 4:36-41). En todos estos casos, un elemento de la creaci&oacute;n es portador de un mensaje o de buenas nuevas. A la criatura no se la confunde con el mensajero, pero tampoco se le quita su rol de instrumento y medio de revelaci&oacute;n y gracia divina.<\/p>\n<p><strong>Retos para el D&iacute;a de Hoy<\/strong><\/p>\n<p>Recientemente particip&eacute; en un retiro interreligioso de <em>GreenFaith.org<\/em> (Fe Verde), en donde nos pidieron que hici&eacute;ramos nuestra &ldquo;Huella Ecol&oacute;gica&rdquo; (www.footprintnetwork.org). Se trata de una encuesta en internet que mide cu&aacute;ntos planetas Tierra se necesitan, si todas las personas del mundo vivieran y consumieran como quien est&aacute; contestando la encuesta. En mi caso manejo un coche h&iacute;brido, trato de comer lo que se cosecha en cada &eacute;poca, consumo m&aacute;s vegetales que carne y a veces, en vez de tomar un avi&oacute;n, prefiero viajar en tren. As&iacute; que pens&eacute; que mi huella ecol&oacute;gica no iba a ser muy grande. Pero resulta que por mi uso de electricidad nuclear, la compra de alimentos empacados y tra&iacute;dos desde muy lejos, mi medio de transporte privado (no p&uacute;blico), los viajes en avi&oacute;n y mis compras de ropa nueva, mi vida necesita el sustento de cuatro planetas y s&oacute;lo tenemos uno. &iquest;A qui&eacute;n le estoy quitando el derecho de vivir? Es una de las preguntas que nos deja esta encuesta. Si consumo lo que otras personas necesitan, &iquest;qu&eacute; &aacute;reas de la creaci&oacute;n estoy destruyendo por vivir como lo hago yo? &iquest;Qu&eacute; necesito cambiar, aprender o dejar de hacer para poner menos presi&oacute;n sobre la tierra y las dem&aacute;s personas y seres vivos que dependen de ella? &iquest;Y hasta cu&aacute;ndo podr&aacute; sostener la tierra mi demanda? &iquest;Hasta cu&aacute;ndo podr&eacute; vivir en paz con mi pr&oacute;jimo\/a si le estoy quitando lo que necesita para vivir?<\/p>\n<p>La vida despojada de Juan el Bautista, cercana a lo natural, consciente y ajustada a su medio ambiente, no s&oacute;lo le permite reconocerla como medio de gracia (bautizando con agua en el r&iacute;o Jord&aacute;n), sino vivir de una manera que no deja huellas da&ntilde;inas en la tierra. Es m&aacute;s, un estilo de vida como este provee muchas bendiciones y nos permite utilizar los recursos a la mano para mejorar la vida humana. Pensemos nada m&aacute;s en las cualidades reales del agua, para relajar, limpiar, purificar y descargar la energ&iacute;a negativa del cuerpo.<\/p>\n<p>Los sabios del Oriente salieron de Jerusal&eacute;n (y de su templo) para seguir la estrella y encontrar a Jes&uacute;s. No se quedaron satisfechos con s&oacute;lo saber d&oacute;nde nacer&iacute;a. Y de la misma manera, Juan el Bautista nos invita a salir de la comodidad, el ruido de las ciudades y el consumo desmedido, para encontrar a Dios con Cristo en lugares m&aacute;s rec&oacute;nditos, donde otro tipo de mensaje sea el que prepare nuestros corazones para las buenas nuevas del Reino de Dios.<\/p>\n<p>Pero la realidad ecol&oacute;gica tal vez ponga un obst&aacute;culo a nuestras buenas intenciones. La posibilidad de bautizarnos de cuerpo completo en un r&iacute;o, es una experiencia en peligro de extinci&oacute;n, imposible en muchos lugares del planeta. Para no ir muy lejos, seg&uacute;n un reporte de la organizaci&oacute;n <em>Food and Water Watch <\/em>(Observatorio de Alimentos y Agua), en el 2009, las industrias a lo largo de los Estados Unidos vertieron m&aacute;s de 200 millones de libras de qu&iacute;micos en nuestros r&iacute;os. Muchos de esos qu&iacute;micos son conocidos por su capacidad de aumentar los riesgos del c&aacute;ncer, los problemas de desarrollo y reproducci&oacute;n y una gama de otros problemas de salud. Pero adem&aacute;s cientos de miles de otros qu&iacute;micos que tambi&eacute;n se vertieron en los r&iacute;os ni siquiera han sido evaluados y por lo tanto no se conoce su potencial da&ntilde;ino para la naturaleza humana y\/o no-humana.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Para muchas personas, seguir a Juan el Bautista hoy, es encontrarnos con una tierra que nos pide arrepentirnos de nuestros pecados, limpiarla y limpiarnos de una contaminaci&oacute;n que ya no es s&oacute;lo espiritual. Aunque nos inspiren temor estos lugares salvajes donde el caos parece reinar, la verdad es que tambi&eacute;n all&iacute; est&aacute; Dios. Con Juan y con el Esp&iacute;ritu de Cristo, estos son los lugares donde Dios nos libera, nos llama a reconocer nuestros pecados y nos invita a seguir un nuevo camino.<\/p>\n<h3>Notas:<\/h3>\n<p>1 Ver www.foodandwaterwatch.org\/reports\/a-toxic-flood\/ (consultado: 14 de diciembre, 2014).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Bautismo de Nuestro Se&ntilde;or: Una Lectura Eco-teol&oacute;gica Algunos historiadores mencionan que 200 a&ntilde;os antes del nacimiento de Jes&uacute;s comenz&oacute; un avivamiento en la vida espiritual del pueblo jud&iacute;o. 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