{"id":28404,"date":"2016-10-04T20:16:58","date_gmt":"2016-10-05T01:16:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-827-38-comentario-por-diana-rocco-tedesco\/"},"modified":"2016-10-04T20:16:58","modified_gmt":"2016-10-05T01:16:58","slug":"san-marcos-827-38-comentario-por-diana-rocco-tedesco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-827-38-comentario-por-diana-rocco-tedesco\/","title":{"rendered":"San Marcos 8:27-38 Comentario por Diana Rocco Tedesco"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Muchas veces nos hemos preguntado qui&eacute;n era Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>&iquest;Qui&eacute;n era verdaderamente este hombre que sal&iacute;a a predicar por los caminos y se preocupaba por los pobres, por los que apenas ten&iacute;an qu&eacute; comer o estaban enfermos, pero que tambi&eacute;n ense&ntilde;aba a los ricos y a los poseedores de puestos elevados en la burocracia de aquel tiempo? &iquest;Qui&eacute;n era Jes&uacute;s el Nazareno? &iquest;Qui&eacute;n era el que se rodeaba de trabajadores humildes y no buscaba poder ni riquezas; s&oacute;lo comprensi&oacute;n y fe?<\/p>\n<p>Si somos honestos\/as con nosotros\/as mismos\/as, reconoceremos que muchas veces nos hemos preguntado qui&eacute;n era este Jes&uacute;s Nazareno a quien la historia proclama como el Mes&iacute;as, as&iacute; como lo hac&iacute;an algunos de sus contempor&aacute;neos. Pero este pasaje nos sorprende porque quien formula la pregunta es el propio Jes&uacute;s: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n dicen los hombres que soy yo?&rdquo; (v. 27). Jes&uacute;s es el que est&aacute; interesado en conocer el resultado de su predicaci&oacute;n incesante.<\/p>\n<p>Nuestra respuesta espont&aacute;nea y sin discusiones teol&oacute;gicas, ser&iacute;a posiblemente una confesi&oacute;n de fe, como la de Pedro: T&uacute; eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente, el que nos viene a salvar.<\/p>\n<p>Pero los primeros disc&iacute;pulos en tomar la palabra despu&eacute;s de que Jes&uacute;s hace la pregunta contestan otra cosa: &ldquo;Unos, Juan el Bautista; otros, El&iacute;as; y otros, alguno de los profetas&rdquo; (v. 28).<\/p>\n<p>Realmente en el mundo en que vivimos, en el que el fin m&aacute;s anhelado en la vida del ciudadano medio es tener una buena cuenta en el banco, este Jes&uacute;s no cuadra. No tiene nada que ver con las expectativas que ahora son v&aacute;lidas, seg&uacute;n las consignas de los dirigentes bancarios&mdash;l&eacute;ase entre otros las autoridades del Fondo Monetario Internacional&mdash;del mundo: un departamento bien amueblado, el &uacute;ltimo juguete t&eacute;cnico, viajar y mucho, etc. Jes&uacute;s era pobre; no ten&iacute;a lugar &ldquo;donde recostar la cabeza&rdquo; (Lc 9:58), y les predicaba especialmente a sus iguales, sin menospreciar sin embargo la predicaci&oacute;n a los ricos y poderosos&hellip; pero &ldquo;&iexcl;cu&aacute;n dif&iacute;cil les es entrar en el reino de Dios a los que conf&iacute;an en las riquezas!&rdquo; (Mc 10:24), seg&uacute;n &eacute;l mismo nos explica.<\/p>\n<p>Hoy, como ayer, mirar&iacute;amos a Jes&uacute;s con un dejo de curiosidad, pero sin entenderlo completamente ni atenderlo. &iquest;Qui&eacute;n se cree que es? No, no entra en nuestras vidas&hellip; Seg&uacute;n las expectativas con que llenaron nuestra imaginaci&oacute;n, hoy se puede ver mucha gente caminando y hablando por tel&eacute;fono, o peor, conduciendo un autom&oacute;vil y hablando por tel&eacute;fono, o pegada en su casa a la computadora o a la TV (&iexcl;como yo en este momento!) &iquest;Cu&aacute;l es nuestro mayor anhelo? &iquest;Conocer a Jes&uacute;s o tener el &uacute;ltimo modelo de <em>tablet<\/em>?<\/p>\n<p>No estoy queriendo decir que debamos vivir como en el siglo I ni nada por el estilo, pero debemos aceptar que se ven m&aacute;s personas apegadas a sus tel&eacute;fonos que rezando&hellip;<\/p>\n<p>San Agust&iacute;n dec&iacute;a que es imposible saber c&oacute;mo es Dios, a menos que aceptemos la forma en que se revel&oacute; a s&iacute; mismo: como un hombre que termina condenado por sus contempor&aacute;neos, y por supuesto, no entendido&hellip; &iquest;Nosotros y nosotras aceptamos y entendemos a Jes&uacute;s ahora?<\/p>\n<p>&ldquo;Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy?&rdquo; (v. 29). La respuesta depender&aacute; del tipo de humanidad que estemos buscando. &iquest;Una humanidad solidaria, horizontal&mdash;como las comunidades que fundaba Pablo, creyente sobre todo, pero creyente en una humanidad de iguales? &iquest;O una comunidad que chatea por <em>Facebook<\/em> o <em>Twitter<\/em>? &iquest;Iguales a Jes&uacute;s, a Mahoma o a Buda? Porque adem&aacute;s nuestro mundo ya nos queda chico, y Oriente y Occidente est&aacute;n m&aacute;s cerca, cada cual con su creencia fundamental. Lo que queremos, y estoy convencida de que es tambi&eacute;n lo que quer&iacute;a Jes&uacute;s, es una gran humanidad de hermanos y hermanas; no importan el color, ni las riquezas, ni siquiera las creencias, siempre y cuando respetemos al Dios de amor que fue quien envi&oacute; a Jes&uacute;s para encaminar nuestros caminos. Todos y todas somos iguales ante Dios. Y si nos respetamos y respetamos nuestra propia historia, cr&iacute;ticamente, pero lo hacemos&hellip;dentro de esa historia est&aacute;n Jes&uacute;s, pero tambi&eacute;n Mahoma y Buda.<\/p>\n<p>Obviamente que no es lo mismo para un cristiano ir a una mezquita que a un templo. Los cristianos y cristianas tenemos nuestras costumbres, forjadas en los primeros cuatro siglos de persecuciones de la historia del cristianismo, y las respetamos. Creemos en Dios, en su Hijo que es amor y en el Esp&iacute;ritu Santo, que es su acci&oacute;n poderosa.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s de la cuantiosa discusi&oacute;n teol&oacute;gica que produjo su presencia y predicaci&oacute;n, sobre todo en Oriente, y que nosotros heredamos, tenemos la certeza, predicada especialmente por Pablo, de que somos hermanos y hermanas unidos por un Dios de amor, que se manifiesta en su Hijo.<\/p>\n<p>Marcos repite una y otra vez que Jes&uacute;s se refer&iacute;a a s&iacute; mismo como &ldquo;Hijo del hombre&rdquo; (2:10.28; 8:31.38; 9:9.12.31; 10:33.45; 13:26; 14:21.41.62). Los demonios, los &ldquo;otros&rdquo;, lo llamaban &ldquo;Hijo de Dios&rdquo; (Mc 3:11; 5:7). Nosotros solemos caer en lo mismo: el Jes&uacute;s como Cristo nos opaca al Jes&uacute;s hombre, al que iba sin posesiones predicando por los caminos de Siria y Palestina&hellip;dirigi&eacute;ndose a su destino: la cruz. Es dif&iacute;cil combinar el &ldquo;Hijo del hombre&rdquo; con el &ldquo;Hijo de Dios,&rdquo; y de hecho muchas divisiones de la iglesia se han producido como consecuencia de esta discusi&oacute;n teol&oacute;gica. Pero como dice Agust&iacute;n en sus <em>Confesiones<\/em>: &ldquo;Creo para entender.&rdquo; Siglos m&aacute;s tarde, tambi&eacute;n Lutero suscribir&iacute;a estas palabras de Agust&iacute;n con alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>Arrio, obispo de Alejandr&iacute;a, que luego tuvo que huir e instalarse en Antioqu&iacute;a, enfatizaba al Jes&uacute;s ser humano. Santiago en su ep&iacute;stola tambi&eacute;n&hellip; y en general los que viv&iacute;an en Palestina hac&iacute;an lo mismo. Recordaban a ese Jes&uacute;s que recorr&iacute;a los caminos predicando a toda criatura. Cipriano, Atanasio, los alejandrinos, m&aacute;s apegados a las filosof&iacute;as griegas, en general llegaron a enfatizar tanto al Jes&uacute;s-Cristo que cayeron en el docetismo o en el monofisismo. Seg&uacute;n el docetismo, lo que muri&oacute; en la cruz fue una figura de Cristo pero no &eacute;l mismo, puesto que los dioses no mueren, y Jes&uacute;s en cuanto hombre era en realidad una especie de fantasma (esto es precisamente lo que significa la palabra griega que da origen a la palabra &ldquo;docetismo&rdquo;). Y seg&uacute;n el monofisismo, Dios y Jes&uacute;s eran lo mismo. Hasta hoy el cristianismo copto sigue enfatizando la unicidad de Dios, dejando de lado la naturaleza humana de Jes&uacute;s y el trinitarismo.<\/p>\n<p>Todas las explicaciones eran posibles. Pero el Cristo resucitado nos ense&ntilde;&oacute; su verdadera entidad: &Eacute;l, como hab&iacute;an denunciado los demonios, es el Hijo de Dios, que vino a este mundo para encaminar nuevamente nuestros pasos hacia el bien. Dios es amor y su Hijo, nuestro redentor. Y esto nos basta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas veces nos hemos preguntado qui&eacute;n era Jes&uacute;s. &iquest;Qui&eacute;n era verdaderamente este hombre que sal&iacute;a a predicar por los caminos y se preocupaba por los pobres, por los que apenas ten&iacute;an qu&eacute; comer o estaban enfermos, pero que tambi&eacute;n ense&ntilde;aba a los ricos y a los poseedores de puestos elevados en la burocracia de aquel &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-827-38-comentario-por-diana-rocco-tedesco\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Marcos 8:27-38 Comentario por Diana Rocco Tedesco&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28404","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28404","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28404"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28404\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28404"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28404"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28404"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}