{"id":28414,"date":"2016-10-04T20:17:23","date_gmt":"2016-10-05T01:17:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-92-9-comentario-por-heydi-tatiana-galarza-mendoza\/"},"modified":"2016-10-04T20:17:23","modified_gmt":"2016-10-05T01:17:23","slug":"san-marcos-92-9-comentario-por-heydi-tatiana-galarza-mendoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-92-9-comentario-por-heydi-tatiana-galarza-mendoza\/","title":{"rendered":"San Marcos 9:2-9 Comentario por Heydi Tatiana Galarza Mendoza"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Un Arco&iacute;ris de Posibilidades<\/p>\n<p>Los s&iacute;mbolos nos ayudan a expresar lo que no podemos decir o explicar con palabras. Son instrumentos que a trav&eacute;s de la historia humana nos remiten a espacios que van m&aacute;s all&aacute; de la raz&oacute;n. Las pinturas rupestres, por ejemplo, se han transformado en el s&iacute;mbolo de lo que el ser humano en alg&uacute;n momento quiso representar y comunicar, y sobre todo, de lo que fueron, de lo que vieron y de lo que sintieron esos seres humanos, quiz&aacute;s antepasados nuestros, cuando estaban inmersos en ese mundo tan desconocido para nosotros y nosotras.<\/p>\n<p>Los s&iacute;mbolos son importantes porque con ellos nos comunicamos; decimos lo que no podemos expresar s&oacute;lo con las palabras que son incapaces de abarcar toda la inmensa gama de la vida, de sus misterios y de sus complejidades. El propio lenguaje est&aacute; hecho de s&iacute;mbolos y nuestra vida est&aacute; pigmentada de ellos.<\/p>\n<p>El evangelio para el Domingo de la Transfiguraci&oacute;n es una narraci&oacute;n de s&iacute;mbolos. Encontramos en &eacute;l la &ldquo;subida&rdquo; a un &ldquo;monte alto,&rdquo; la transformaci&oacute;n o la &ldquo;transfiguraci&oacute;n&rdquo; de Jes&uacute;s, el color &ldquo;blanco,&rdquo; a &ldquo;El&iacute;as y Mois&eacute;s,&rdquo; la &ldquo;nube,&rdquo; la &ldquo;sombra,&rdquo; el &ldquo;descenso.&rdquo;<\/p>\n<p>Lo asombroso de los s&iacute;mbolos es que dicen mucho, pero no se puede abarcar la totalidad de su significado. Por esta raz&oacute;n, vamos a tratar de comprender algunos de estos s&iacute;mbolos sabiendo que la interpretaci&oacute;n no termina en lo que aqu&iacute; podamos expresar.<\/p>\n<p>&ldquo;Subir al monte&rdquo; es y ser&aacute; una experiencia que supone esfuerzo y requiere mucha voluntad, cuidado y tiempo. M&aacute;s a&uacute;n si el monte al que se sube es alto. Los cambios de temperatura, de vegetaci&oacute;n y de paisaje son algunas de las caracter&iacute;sticas del ascenso. Subir no es una tarea f&aacute;cil, no es una caminata de todos los d&iacute;as. Esta experiencia s&oacute;lo se realiza en momentos especiales. Jes&uacute;s vivi&oacute; la experiencia junto a tres de sus amigos, con los que estaba compartiendo su vida y sus sue&ntilde;os.<\/p>\n<p>El cansancio en todo el cuerpo y la llegada a la cima, cuando los sonidos propios de la altura se mezclan con la respiraci&oacute;n agitada, son experiencias gratificantes. Jes&uacute;s subi&oacute; con tres de sus disc&iacute;pulos a un monte alto, alejado del bullicio de las poblaciones por donde sol&iacute;an andar. Para todas las religiones, los montes altos son lugares donde se pueden dar encuentros con lo trascendente. Jes&uacute;s, un hombre religioso, lo sab&iacute;a, y por eso se dirigi&oacute; a la altura. Jes&uacute;s y sus disc&iacute;pulos subieron a un monte alto y esperaron.<\/p>\n<p>Sucedi&oacute; entonces la transfiguraci&oacute;n caracterizada por la transformaci&oacute;n de los vestidos de Jes&uacute;s. El texto indica que se volvieron tan blancos como ning&uacute;n lavador en la tierra los podr&iacute;a haber dejado. La pregunta es: &iquest;Qu&eacute; significa todo esto? La palabra griega del original que se traduce como &ldquo;se transfigur&oacute;&rdquo; es <em>metemorphothe<\/em>, de la que se deriva la palabra en espa&ntilde;ol &ldquo;metamorfosis,&rdquo; o sea, lo que sucedi&oacute; es que Jes&uacute;s cambi&oacute; de forma. Y su transformaci&oacute;n se qued&oacute; en la retina y en la memoria de los tres hombres que lo estaban acompa&ntilde;ando.<\/p>\n<p>La narraci&oacute;n nos quiere mostrar este momento especial, en un lugar especial, con s&iacute;mbolos especiales. El color &ldquo;blanco&rdquo; est&aacute; ligado a lo divino, a la verdad y a la luminosidad. Precisamente el color blanco produce estas sensaciones porque engloba a todos los colores del arco&iacute;ris. Todo est&aacute; all&iacute;. Por eso el s&iacute;mbolo de la transfiguraci&oacute;n es tan sugerente. Jes&uacute;s, al cambiar de forma, se transforma en el todo que engloba la vida; en &eacute;l est&aacute;n reflejados el mundo y todo lo que el mundo contiene. Podemos comprender que sus c&eacute;lulas son todos los seres vivos que lo rodean; su sangre son los r&iacute;os que van y vienen; sus pulmones son los &aacute;rboles, las plantas, las flores, los alimentos; sus m&uacute;sculos son todos los humanos y sus voluntades; etc. Esta es la &ldquo;re-significaci&oacute;n&rdquo; que queremos darle al cambio de forma y color de los vestidos de Jes&uacute;s, la de que pone de manifiesto toda la policrom&iacute;a de la vida de Jes&uacute;s, el Hijo del Hombre.<\/p>\n<p>Con su transfiguraci&oacute;n, Jes&uacute;s no s&oacute;lo quiere mostrarnos su contacto con Dios y con quienes representan la Ley y los profetas (Mois&eacute;s y El&iacute;as). La nube que les hace sombra y la voz que sale de la nube diciendo: &ldquo;este es mi Hijo amado; a &eacute;l o&iacute;d,&rdquo; nos dan una pauta del porqu&eacute; de este suceso. S&oacute;lo se llega a Dios cuando lo reconocemos en lo concreto de la vida, cuando &ldquo;logramos escuchar&rdquo; a Dios incluso en los sonidos casi imperceptibles del llanto silenciado, o de la sonrisa iluminada.<\/p>\n<p>Cuando se nos invita a escuchar e o&iacute;r al hijo amado, se nos est&aacute; invitando a escuchar la historia, escuchar las experiencias, escuchar a toda la creaci&oacute;n, escuchar las voces sin fin que se dan cotidianamente y que nos permiten hallar a Dios.<\/p>\n<p>Escuchar con atenci&oacute;n es la primera acci&oacute;n para iniciar un di&aacute;logo, y el di&aacute;logo es el mejor pretexto para empezar a conocer. La invitaci&oacute;n que hace Dios no es f&aacute;cil, porque escuchar supone ceder el tiempo a los otros, dejar las acciones y detenerse. Es el espacio para empezar a comprender al otro, a la otra. Lamentablemente, nuestros espacios contempor&aacute;neos no est&aacute;n hechos para escuchar, porque se nos ha robado el silencio; todo tiene movimiento, sonido, ruido, dispersi&oacute;n. Y cuando por alguna casualidad encontramos el silencio, ya no sabemos qu&eacute; hacer con &eacute;l y nos &ldquo;aterramos,&rdquo; tal como les pas&oacute; a Pedro, Santiago (o Jacobo) y Juan en la quietud de aquel monte.<\/p>\n<p>La invitaci&oacute;n est&aacute; hecha. Recobremos nuestros espacios privilegiados. Llevemos a las personas que amamos a esos lugares. D&eacute;monos el tiempo de escuchar sus historias, sus an&eacute;cdotas, sus vidas. Recobremos el derecho a compartir. Experimentemos que la vida va m&aacute;s all&aacute; de un sill&oacute;n, de un televisor, de un trabajo, de un supermercado, de la tecnolog&iacute;a y de todo aquello que nos ha vuelto individualistas, seres incapaces de escuchar y de acercarnos fraternalmente a otras personas.<\/p>\n<p>Que el Domingo de la Transfiguraci&oacute;n de Jes&uacute;s sea un d&iacute;a en que reconstruyamos los lazos que nos conectan con la vida, con esa vida con rostros concretos. Tambi&eacute;n nosotros y nosotras podremos verla transfigurada. En esa vida tambi&eacute;n nosotros y nosotras podremos encontrarnos con lo divino.<\/p>\n<p>Si logramos aceptar la invitaci&oacute;n y ponerla en pr&aacute;ctica, estaremos listos para el &ldquo;descenso&rdquo; y para continuar la caminata de la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un Arco&iacute;ris de Posibilidades Los s&iacute;mbolos nos ayudan a expresar lo que no podemos decir o explicar con palabras. 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