{"id":28420,"date":"2016-10-04T20:17:43","date_gmt":"2016-10-05T01:17:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-930-37-comentario-por-diana-rocco-tedesco\/"},"modified":"2016-10-04T20:17:43","modified_gmt":"2016-10-05T01:17:43","slug":"san-marcos-930-37-comentario-por-diana-rocco-tedesco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-930-37-comentario-por-diana-rocco-tedesco\/","title":{"rendered":"San Marcos 9:30-37 Comentario por Diana Rocco Tedesco"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Antes de desarrollar el tema, digamos que se cree posible que el ni&ntilde;o que Jes&uacute;s puso en medio de los disc&iacute;pulos fue quien despu&eacute;s ser&iacute;a obispo de Antioqu&iacute;a y que muri&oacute; en Roma en una de las persecuciones: Ignacio de Antioqu&iacute;a.<\/p>\n<p>Se conservan varias cartas de &eacute;l. En sus cartas ruega que no lo salven de la condena a muerte, porque &eacute;l quer&iacute;a ser como Jes&uacute;s, un m&aacute;rtir: &ldquo;Permitidme ser pasto de las fieras&hellip;. por los dientes de las fieras he de ser molido, a fin de ser presentado como limpio pan de Cristo.&rdquo;<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Jes&uacute;s es presentado como un predicador itinerante que va ense&ntilde;ando a sus disc&iacute;pulos. La predicaci&oacute;n itinerante fue una novedad para los jud&iacute;os. No lo era en cambio para los griegos, que la practicaban desde hac&iacute;a tiempo. Por eso, seg&uacute;n Marcos 6:6-13, Jes&uacute;s da una serie de recomendaciones para distinguir a sus propios predicadores itinerantes de los itinerantes griegos.<\/p>\n<p>La itinerancia continuar&iacute;a en el cristianismo, aunque ser&iacute;a muy criticada por los obispos, que quer&iacute;an una iglesia gobernada exclusivamente por ellos. Incluso desde los primeros tiempos hubo mujeres itinerantes. La primera mujer cristiana itinerante habr&iacute;a sido Tecla.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>En el siglo IV es San Jer&oacute;nimo quien da testimonio de la itinerancia y se sabe que cuando le manifestaba a San Agust&iacute;n su preocupaci&oacute;n por el fen&oacute;meno, &eacute;ste, siempre pastor, le contestaba que en realidad &ldquo;o por bien o por mal&rdquo; el evangelio se estaba predicando a toda criatura y por eso hab&iacute;a que dejar que los predicadores y las predicadoras itinerantes continuaran con su labor. Durante toda la Edad Media siguieron existiendo los predicadores y predicadoras itinerantes. Se los llamaba gir&oacute;vagos o goliardos.<\/p>\n<p>En este texto nos encontramos otra vez con la peculiaridad de que Jes&uacute;s habla de s&iacute; mismo como &ldquo;Hijo del Hombre,&rdquo; mientras que en el evangelio de Marcos s&oacute;lo los enfermos, o su enfermedad, son quienes llaman a Jes&uacute;s &ldquo;Hijo de Dios.&rdquo;<\/p>\n<p>Ya a partir del siglo IV, cuando se terminan las persecuciones y el cristianismo pasa a ser una de las religiones v&aacute;lidas con el emperador Constantino, que hab&iacute;a sido educado en la fe cristiana por su madre Elena, las discusiones acerca de qui&eacute;n era el Cristo no tienen final.<\/p>\n<p>Generalizando mucho, hay dos posiciones extremas: una que es Dios y otra que es el Mes&iacute;as, pero un hombre. El problema en realidad es la muerte de cruz; no el car&aacute;cter mesi&aacute;nico. Ya a principios del siglo II, varios escritores romanos como Plinio, T&aacute;cito, Suetonio y Luciano, entre otros, al mismo tiempo que documentan la existencia hist&oacute;rica de Jes&uacute;s, se extra&ntilde;an y se mofan de su muerte en la cruz: &iquest;c&oacute;mo puede un Dios morir? Si era Dios, no pod&iacute;a morir, y mucho menos pod&iacute;a sufrir la infamante muerte de cruz. S&oacute;lo si era hombre y nada m&aacute;s que hombre, pod&iacute;a morir.<\/p>\n<p>La variante que enfatizaba la humanidad de Jes&uacute;s era m&aacute;s fuerte en Siria y Palestina, donde ten&iacute;an un recuerdo fuerte de su presencia, de su vida y de su muerte. La que enfatizaba su divinidad era muy fuerte en Alejandr&iacute;a, y hasta el d&iacute;a de hoy el cristianismo copto asume la postura que enfatiza la divinidad de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>A partir del v. 33 nuestro texto introduce un nuevo tema, el del poder. &iquest;Qui&eacute;n es el mayor? La respuesta es: &ldquo;Si alguno quiere ser el primero, ser&aacute; el &uacute;ltimo de todos y el servidor de todos&rdquo; (v. 35). No somos amos; somos sirvientes de la palabra. Aqu&eacute;l que sirve es el mayor. Uno no puede dejar de preguntarse c&oacute;mo con tantos ejemplos que Jes&uacute;s daba de humildad y cari&ntilde;o, era necesaria la pregunta&hellip; o si en realidad este texto no es un anticipo de la pelea entre los obispos de Roma, Constantinopla, Alejandr&iacute;a y Antioqu&iacute;a por ver qui&eacute;n era el obispo m&aacute;s importante.<\/p>\n<p>La soluci&oacute;n al conflicto de poder entre estos obispos se encontr&oacute; en el concilio convocado por Teodosio en el 381, el niceno constantinopolitano. Mientras que en un principio a todos los obispos se los llamaba tambi&eacute;n &ldquo;Papas,&rdquo; por cuanto eran vistos por sus comunidades como figuras paternales, en este concilio se acord&oacute; que s&oacute;lo el obispo de Roma ser&iacute;a llamado &ldquo;Papa,&rdquo; por ser el obispo de la ciudad que hab&iacute;a sido capital del imperio y que lo segu&iacute;a siendo de nombre, aun cuando la verdadera capital ya era Constantinopla. El segundo obispo en la jerarqu&iacute;a honor&iacute;fica ser&iacute;a el de Constantinopla, pero de hecho ser&iacute;a el que tendr&iacute;a la primac&iacute;a y el verdadero poder por ser el obispo del emperador e integrar la corte imperial. Los dem&aacute;s s&oacute;lo ostentar&iacute;an el t&iacute;tulo de obispos.<\/p>\n<p>Esta pelea de poder entre los obispos y de los obispos con quienes pretendieran disputarles su poder en sus respectivas jurisdicciones fue muy fuerte, sobre todo despu&eacute;s de la muerte del emperador Constantino. Los comienzos del siglo V fueron especialmente terribles en este aspecto, y si no basta con recordar la relaci&oacute;n entre el obispo Cirilo de Alejandr&iacute;a e Hypathia, una mujer, hija de The&oacute;n, que desempe&ntilde;aba un cargo p&uacute;blico, el de Rectora del Museo\/Universidad, y adem&aacute;s le ense&ntilde;aba a toda la clase dirigente de Alejandr&iacute;a, ciudad que hab&iacute;a reemplazado a Atenas como la m&aacute;s importante de la antig&uuml;edad. Hypathia ten&iacute;a, como el emperador, los senadores y las vestales romanas,<sup>3<\/sup> un privilegio que ninguna otra mujer ostentaba, que era el de cruzar la ciudad en una litera, llevada por esclavos. Pero resulta que bajaron a Hypathia de su litera, la desollaron y luego la quemaron en las afueras de la ciudad. Cirilo hab&iacute;a dado su respuesta. Y de esta forma se impuso como la autoridad v&aacute;lida en Alejandr&iacute;a, incluso sobre el cuestor nombrado por el emperador.<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; nos peleamos hoy? Por un asiento en el banco, por un almohad&oacute;n, por si este predicador es mejor o peor que el otro&hellip; no por evangelizar y menos por proclamar el evangelio a toda criatura.<\/p>\n<p>Perm&iacute;tanme acabar con un buen ejemplo. Un grupo de alumnos del SEBIMA, que es un seminario en que he dado clases, se juntaban todos los domingos en Palermo, portando carteles que dec&iacute;an: &ldquo;Damos abrazos gratis.&rdquo; De esta manera lograron formar una congregaci&oacute;n de 20 personas. &iquest;Lo har&iacute;amos nosotros y nosotras? &iquest;O seguimos preguntando qui&eacute;n es el m&aacute;s importante, pero s&oacute;lo <strong>dentro <\/strong>de los muros de la Iglesia?<\/p>\n<h5>Notas:<\/h5>\n<p>1. Carta de Ignacio a los Romanos, punto IV, citado por Justo L. Gonz&aacute;lez en <em>Historia del Pensamiento Cristiano <\/em>(Barcelona: Editorial Clie, 2010), 76.<\/p>\n<p>2. Existe un libro ap&oacute;crifo, conocido por Tertuliano, y que recibi&oacute; muchas correcciones con el pasar del tiempo, que habla de Tecla, la primera mujer cristiana itinerante. Se llama <em>Los Hechos de Pablo y Tecla<\/em> y tiene la particularidad de contener la descripci&oacute;n de Pablo m&aacute;s antigua que se conoce (patizambo, bajito, y de pelo y barba muy oscuros).<\/p>\n<p>3. Las vestales romanas eran v&iacute;rgenes al servicio de Vesta, el fuego del hogar, en este caso del hogar Roma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de desarrollar el tema, digamos que se cree posible que el ni&ntilde;o que Jes&uacute;s puso en medio de los disc&iacute;pulos fue quien despu&eacute;s ser&iacute;a obispo de Antioqu&iacute;a y que muri&oacute; en Roma en una de las persecuciones: Ignacio de Antioqu&iacute;a. 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