{"id":28426,"date":"2016-10-04T20:17:58","date_gmt":"2016-10-05T01:17:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-938-50-comentario-por-dynna-castillo-portugal\/"},"modified":"2016-10-04T20:17:58","modified_gmt":"2016-10-05T01:17:58","slug":"san-marcos-938-50-comentario-por-dynna-castillo-portugal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-938-50-comentario-por-dynna-castillo-portugal\/","title":{"rendered":"San Marcos 9:38-50 Comentario por Dynna Castillo Portugal"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">En los vers&iacute;culos 38 al 41, Juan habla con Jes&uacute;s acerca de una persona que expulsaba demonios en su nombre.<\/p>\n<p>Los disc&iacute;pulos, al darse cuenta de que no era uno de ellos, le hab&iacute;an impedido que lo hiciera. Los disc&iacute;pulos pensaban que &uacute;nicamente ellos, que ten&iacute;an la oportunidad de caminar y convivir de cerca con Jes&uacute;s, ten&iacute;an la autoridad de ministrar en su nombre.<\/p>\n<p>Llama la atenci&oacute;n que Juan use la frase &ldquo;se lo prohibimos porque no nos segu&iacute;a&rdquo; (v. 38). &iquest;Qui&eacute;n tiene la autoridad de ministrar usando el nombre de Jes&uacute;s? Para Juan, pareciera que &uacute;nicamente aquellos que eran cercanos a Jes&uacute;s ten&iacute;an dicha autoridad. Pero el ministerio y las ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s impactaron y transformaron no solo la vida de los disc&iacute;pulos que caminaban y conviv&iacute;an con &eacute;l. Dicho ministerio fue m&aacute;s all&aacute; de un peque&ntilde;o c&iacute;rculo de personas, y una muestra de ello es que tambi&eacute;n otros, fuera de dicho peque&ntilde;o c&iacute;rculo, estaban ministrando y liberando en el nombre de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s le responde a Juan que no deb&iacute;an impedir que otros hicieran milagros en su nombre. Aunque dichas personas fueran desconocidas para los disc&iacute;pulos, no eran desconocidas para Dios. Del mismo modo que Juan y los otros disc&iacute;pulos fueron llamados a llevar las buenas nuevas de salvaci&oacute;n, a predicar y a ense&ntilde;ar sobre el reino de Dios, lo mismo pod&iacute;a hacer cualquier persona que creyera en Jes&uacute;s y en el poder que ten&iacute;a el nombre de Jes&uacute;s para liberar, sanar, transformar y redimir vidas.<\/p>\n<p>Aquellos y aquellas que hacen milagros en el nombre de Jes&uacute;s son usados como instrumentos de Dios, forman parte del reino de Dios y, por lo tanto, no representan una amenaza para otros siervos y siervas de Dios. Juan cre&iacute;a que s&oacute;lo unos pocos ten&iacute;an autoridad y poder para obrar milagros, pero Jes&uacute;s le aclara que Dios usa y recibe en el reino de Dios a toda persona que cree en &eacute;l y que rinde su coraz&oacute;n y pone su vida al servicio de Dios.<\/p>\n<p>Al reflexionar sobre estos vers&iacute;culos, viene a mi mente la tendencia a crear o a fomentar divisiones entre los miembros del pueblo de Dios que los seres humanos a veces manifestamos. Viene a mi mente la soberbia que puede llevarnos a considerar que otros hermanos y hermanas en Cristo no tienen la misma autoridad. El reino de Dios predicado por Jes&uacute;s es una comunidad donde predominan la justicia, la equidad, el amor, la solidaridad, la paz, la armon&iacute;a, la unidad, la compasi&oacute;n y la tolerancia. Juan aprende aqu&iacute; de Jes&uacute;s la importancia de dejar a un lado la soberbia de creerse parte de un grupo con la autoridad\/exclusividad de usar y ministrar en el nombre de Jes&uacute;s. Esta es una lecci&oacute;n que tambi&eacute;n vale para hoy y que nos invita a vernos los unos a los otros como <em>consiervos y consiervas<\/em>, pues todos y todas servimos y proclamamos a un solo Cristo quien nos da autoridad, poder, fortaleza y sabidur&iacute;a para llevar a cabo nuestro trabajo en la obra de Dios.<\/p>\n<p>Los vers&iacute;culos siguientes, del 42 al 50, son una advertencia sobre las consecuencias destructivas del pecado. Jes&uacute;s habla sobre la posibilidad de hacer que otra persona peque o desobedezca a Dios. El pecado tiene repercusiones sumamente negativas en nuestra propia vida y en la vida de las dem&aacute;s personas. El pecado tiene consecuencias que se pagan durante nuestra vida en esta tierra y en la eternidad. Provocar que otra persona desobedezca la voluntad de Dios es destructivo para todas las personas involucradas.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s utiliza frases muy fuertes para referirse al pecado y a sus devastadoras consecuencias. Diferentes partes del cuerpo humano como las manos, los pies o los ojos son mencionadas para recordarnos que podemos pecar con acciones, palabras o pensamientos que atentan contra nosotros\/as mismos\/as o las dem&aacute;s personas. Y puede suceder que seamos conscientes de lo que nos hace pecar. Jes&uacute;s dice que si alguno de nuestros miembros como la mano, el pie o el ojo nos hacen pecar, es mejor quitarlos. Cuando somos conscientes de lo que nos lleva a pecar es mejor remover, cortar o alejarnos de esa situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s habla de manera directa condenando el pecado porque nos destruye, nos aleja de Dios, de nosotros\/as mismos\/as y de las dem&aacute;s personas. El pecado permite que entren en nuestro coraz&oacute;n angustia, resentimiento, temor, confusi&oacute;n e inseguridad. Esto nos lleva a vivir en un estado de oscuridad que representa la antesala del infierno donde el fuego no se apaga.<\/p>\n<p>Una de las consecuencias del pecado es que provoca distanciamientos, fricciones, problemas y divisiones entre las personas. La presencia del Esp&iacute;ritu Santo promueve la unidad y la paz entre los hijos y las hijas de Dios. Paz, amor, tolerancia y unidad son ingredientes indispensables entre los miembros de la iglesia de Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los vers&iacute;culos 38 al 41, Juan habla con Jes&uacute;s acerca de una persona que expulsaba demonios en su nombre. Los disc&iacute;pulos, al darse cuenta de que no era uno de ellos, le hab&iacute;an impedido que lo hiciera. 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