{"id":28445,"date":"2016-10-04T20:18:49","date_gmt":"2016-10-05T01:18:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-1035-45-comentario-por-pablo-e-rojas-banuchi\/"},"modified":"2016-10-04T20:18:49","modified_gmt":"2016-10-05T01:18:49","slug":"san-marcos-1035-45-comentario-por-pablo-e-rojas-banuchi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-1035-45-comentario-por-pablo-e-rojas-banuchi\/","title":{"rendered":"San Marcos 10:35-45 Comentario por Pablo E. Rojas Banuchi"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Seguir a Jes&#250;s requiere renunciamiento a muchas cosas.<\/p>\n<p>Entre estas, el rechazo de la b&#250;squeda del poder por el poder mismo y el ego&#237;smo humano de vivir una vida centrada en uno mismo.&nbsp;<\/p>\n<p>Existe un dicho popular que dice: &#8220;el que tiene m&#225;s quiere.&#8221; Este dicho no est&#225; muy lejos de la realidad. El ser humano, por naturaleza, tiene como necesidad psicol&#243;gica el deseo de sentir que tiene dominio y autoridad sobre otros. La historia de la humanidad as&#237; lo manifiesta y los medios de comunicaci&#243;n actuales (radio, TV y prensa) nos informan constantemente acerca de personas que ocupando grandes puestos, ya sea en la empresa privada o el gobierno, se involucran en actos de corrupci&#243;n. De igual modo, la explotaci&#243;n de los m&#225;s ricos hacia las clases m&#225;s desventajadas (los pobres) es un hecho todav&#237;a perenne. Parece que no basta con estar al frente y ser l&#237;der de una empresa o de un pueblo. La fama, el lujo, la comodidad y el dinero distraen del sano empleo y ejercicio del poder adquirido. Como ya alguien dijo: &#8220;el poder acarrea la b&#250;squeda de m&#225;s poder.&#8221;<\/p>\n<p>Los evangelios, y particularmente los detalles ofrecidos por Mateo 4:1-11 y Lucas 4:1-13, ponen de manifiesto que una de las mayores tentaciones que experiment&#243; Jes&#250;s fue la relacionada con el poder. En este sentido, una lectura minuciosa de los evangelios pone de manifiesto los diversos discursos ofrecidos por Jes&#250;s en los que contrasta el Reino de Dios con el orden presente y aboga por una nueva manera de ver las cosas. Un ejemplo entre varios es, cuando Jes&#250;s dice: &#8220;O&#237;steis que fue dicho&#8230;Pero yo os digo&#8230;&#8221; Ello implica que, a la luz del Reino, la vida de los seres humanos habr&#225; de ordenarse conforme a un nuevo orden fundamentado en las ense&#241;anzas de Jes&#250;s. La manera en que se interpreta y ejerce el poder es entonces una de muchas acciones humanas que debe estar sensible a ser orientada y restaurada por la praxis cristiana (Ro 12:2). El texto de Marcos que nos ocupa es expl&#237;cito y enf&#225;tico en dicho contraste.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu&#233;s de que Jes&#250;s comparte con sus disc&#237;pulos acerca de su pasi&#243;n (Mc 10:32-34), llama la atenci&#243;n el comportamiento de los hijos de Zebedeo (Jacobo y Juan). Recordemos que a Pedro, Jacobo y Juan se los conoce como el c&#237;rculo &#237;ntimo de Jes&#250;s (9:2-8; 14:32-42). En el camino hacia Jerusal&#233;n, estos dos disc&#237;pulos se le acercaron a Jes&#250;s con una petici&#243;n llena de altos intereses personales. &#8220;Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte&#8221; (v.35). Cuando Jes&#250;s les pregunt&#243; qu&#233; era lo que quer&#237;an (v.36), solicitaron que se les concediese sentarse uno a cada lado de Jes&#250;s en su gloria (v.37). En el mundo antiguo la derecha de un rey era el sitio de honor, y la izquierda el que le segu&#237;a en importancia. En otras palabras, estos dos personajes solicitan puestos y autoridad especiales.&nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Dicha acci&#243;n nos recuerda a los ni&#241;os que a veces, con ojos picarezcos, se acercan a pap&#225; o mam&#225; con una petici&#243;n semejante. Estas demandas se hacen generalmente cuando los peque&#241;os no est&#225;n muy seguros de tener derecho a recibir lo que piden. Seguramente, la promesa necia de Herodes, &#8220;P&#237;deme lo que quieras y yo te lo dar&#233;&#8221; (Mc 6:22) viene a nuestra mente. Aunque existe cierta semejanza, tambi&#233;n hay un contraste. Ese rey se colocaba a s&#237; mismo en una situaci&#243;n bochornosa, pero estos disc&#237;pulos trataban de comprometer a Jes&#250;s de antemano, es decir, sin siquiera decir lo que pretend&#237;an, lo cual califica dicha acci&#243;n y petici&#243;n como una falta de &#233;tica, por no decir algo peor.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>La petici&#243;n de Jacobo y Juan pasa por alto la revelaci&#243;n en Jerusal&#233;n (Mc 10:33), a cuyo encuentro va Jes&#250;s con sus disc&#237;pulos, es decir: la cruz, a la que pretender&#237;an no prestar la menor atenci&#243;n.<sup>2<\/sup> Jes&#250;s fue claro en cuanto al destino de su camino, Jerusal&#233;n, donde &#201;l enfrentar&#237;a condenaci&#243;n, tortura y muerte. Como sabemos, Jerusal&#233;n ha sido descrita como la base de los oponentes del Maestro (3:22; 7:1). La aceptaci&#243;n de Jes&#250;s de su papel de Siervo sufriente est&#225; en agudo contraste con la demanda hecha por Jacobo y Juan. Esta petici&#243;n muestra que muchas de nuestras peticiones de oraci&#243;n dicen mucho acerca de nosotros y nosotras.<sup>3<\/sup> Si reflexionamos acerca de nuestras oraciones descubriremos pronto que existen similitudes entre &#233;stas y la petici&#243;n de estos dos disc&#237;pulos. Usualmente, existe la tendencia hacia el &#8220;Yo&#237;smo&#8221; (primero yo, segundo yo y tercero yo). Somos muy dados a &#8220;pedir&#8221;, pero muy lentos en &#8220;dar gloria a Dios&#8221; y sobretodo en &#8220;servir.&#8221; Esto es muy com&#250;n hoy d&#237;a, cuando somos influenciados por teolog&#237;as de prosperidad que inculcan directa o indirectamente la importancia de &#8220;tener m&#225;s&#8221; de frente a una vida conforme con lo que Dios nos ha dado. Dado que somos hijos e hijas de un Rey, entonces, debemos aspirar a mucho m&#225;s. El problema radica en la visi&#243;n materialista de estas teolog&#237;as. Al igual que la petici&#243;n de los &#8220;hijos del trueno&#8221; (Mc 3:17), la teolog&#237;a de la prosperidad apela a la b&#250;squeda de los primeros lugares y lo mejor en t&#233;rminos materiales. En el fondo es una falsa teolog&#237;a cuyas pretensiones teol&#243;gicas no responden a las exigencias del Reino.<\/p>\n<p>Cabe resaltar que la petici&#243;n de Jacobo y Juan es muy distinta a la petici&#243;n que har&#225; el ciego Bartimeo (10:51). Bartimeo pedir&#225; a Jes&#250;s la vista de modo de poder seguir a Jes&#250;s en el camino de la cruz. Parece que Marcos desea comunicar a sus contempor&#225;neos que no existe otro modo de seguir a Jes&#250;s que no sea el camino de la cruz. El seguimiento de Jes&#250;s es ante todo una opci&#243;n de vida y no un medio para el logro de poder. La petici&#243;n de estos disc&#237;pulos implica que todav&#237;a no hab&#237;an captado tal ense&#241;anza, aun despu&#233;s de haber disfrutado de la experiencia de la transfiguraci&#243;n.<\/p>\n<p>Ante dichas pretensiones la respuesta de Jes&#250;s es contundente. Con ella expone que ellos no sab&#237;an lo que ped&#237;an (v.38). &#191;Estaban ellos dispuestos a beber de su vaso (dolor), o ser bautizados con su bautismo (sufrimiento)?&nbsp; Sin conocer lo profundo de tal requerimiento responden: &#8220;Podemos&#8221; (v.39). La comprensi&#243;n de tal camino a seguir vendr&#237;a s&#243;lo cuando quedaran llenos del Esp&#237;ritu en Pentecost&#233;s. Sin embargo, durante las horas angustiosas del sufrimiento de Jes&#250;s ellos se olvidaron de &#201;l. Jes&#250;s les asegur&#243; que ellos en verdad participar&#237;an de algo de sus aflicciones, pero no por ello tendr&#237;an lugares especiales en el Reino. Les indica que sentarse a la derecha e izquierda de su trono no le correspond&#237;a a &#201;l concederlo. Ser&#237;a dado a &#8220;aquellos para quienes est&#225; preparado&#8221; (v.40). La historia demuestra que los lugares importantes de servicio, y a menudo de honor, van para aquellos\/as que se han preparado para ello m&#225;s que para los que los han buscado ego&#237;stamente.<sup>4<\/sup> Por otra parte, como ser&#225; el caso de estos dos disc&#237;pulos, quien trata de buscar o ejercer poder sobre los dem&#225;s, culminar&#225; sirviendo.<\/p>\n<p>Jes&#250;s culmina este di&#225;logo con una hermosa ense&#241;anza. &#8220;Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por todos&#8221; (v.45).<\/p>\n<p>El mensaje de Marcos es claro. Los gobernantes y los poderosos utilizan el poder para explotar al d&#233;bil. Por el contrario, en el Reino de Dios, el servicio es instituido como requisito fundamental para los l&#237;deres cristianos, ya sea en el contexto religioso, pol&#237;tico o econ&#243;mico. Dentro de la iglesia, la autoridad ha sido dada s&#243;lo para servir.&nbsp;<\/p>\n<p>La iglesia es prof&#233;tica cuando renuncia a la definici&#243;n que la sociedad o el mundo hacen del poder y a la forma en que se lo suele ejercer (Mt 20:20-28; 23:1-12; Mc 9:35-37; Lc 9:46-48; 22:24-27; Jn 13:12-17; Fil 2:1-11; 1 Co 1:18-31). La forma pol&#237;tica de ejercer autoridad y de llegar a ella fue lamentablemente asimilada por los l&#237;deres religiosos del tiempo de Jes&#250;s. Jes&#250;s rechaza el modelo pol&#237;tico para la comunidad alternativa. La iglesia es prof&#233;tica cuando trabaja en favor de la justicia en la sociedad. La iglesia debe renunciar a los modelos terrenales de crecimiento y &#233;xito. Tiene que establecer un serio compromiso con los oprimidos sociales, los pobres, las v&#237;ctimas de la corrupci&#243;n. Debe establecer y promover relaciones y estructuras en su propia vida y pr&#225;ctica que desaf&#237;en a las injusticias y a la corrupci&#243;n prevalecientes en la sociedad que le rodea.<sup>5<\/sup> Jacobo y Juan aprender&#225;n todo esto en el seguimiento de las huellas de su Maestro.<\/p>\n<p><p><sup>1<\/sup>Guillermo Hendriksen, El Evangelio de Marcos: Comentario del Nuevo Testamento (Grand Rapids, MI: Editorial TELL, 1987), 425-426.<br \/>\n<sup>2<\/sup>Joachim Gnilka, El Evangelio seg&#250;n San Marcos: Mc 8:27-16:20 Vol. II (Salamanca, Espa&#241;a: Editorial S&#237;gueme, 1986), 117.<br \/>\n<sup>3<\/sup>David S. Dockery, Ed. Gen., Comentario B&#237;blico Conciso Holman (Nashville, TN: B &#038; H Publishing Group, 2001), 439.<br \/>\n<sup>4<\/sup>Ralph Earle, Marcos: El Evangelio de Acci&#243;n (Grand Rapids, MI: Editorial Portavos, 1996), 87.<br \/>\n<sup>5<\/sup>Arnoldo Wiens, Los Cristianos y la Corrupci&#243;n: Desaf&#237;os de la Corrupci&#243;n a la Fe Cristiana en Am&#233;rica Latina&nbsp; (Barcelona, Espa&#241;a: Editorial CLIE, 1998), 161-162.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seguir a Jes&#250;s requiere renunciamiento a muchas cosas. Entre estas, el rechazo de la b&#250;squeda del poder por el poder mismo y el ego&#237;smo humano de vivir una vida centrada en uno mismo.&nbsp; Existe un dicho popular que dice: &#8220;el que tiene m&#225;s quiere.&#8221; Este dicho no est&#225; muy lejos de la realidad. 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