{"id":28450,"date":"2016-10-04T20:19:01","date_gmt":"2016-10-05T01:19:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-1046-52-comentario-por-pablo-e-rojas-banuchi\/"},"modified":"2016-10-04T20:19:01","modified_gmt":"2016-10-05T01:19:01","slug":"san-marcos-1046-52-comentario-por-pablo-e-rojas-banuchi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-1046-52-comentario-por-pablo-e-rojas-banuchi\/","title":{"rendered":"San Marcos 10:46-52 Comentario por Pablo E. Rojas Banuchi"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Hay un refr&#225;n popular que dice: &#8220;no hay peor ciego que aquel que no quiere ver.&#8221;<\/p>\n<p>Una vez m&#225;s, Marcos nos muestra una per&#237;copa centrada en su preocupaci&#243;n por la idea del seguimiento de Jes&#250;s. Para el autor del evangelio, el discipulado tiene un costo. En el camino a Jerusal&#233;n los disc&#237;pulos reciben luz acerca de los padecimientos y sufrimientos que su Maestro habr&#225; de enfrentar en Jerusal&#233;n (Mc 10:32-34). Sin embargo, seg&#250;n el relato de Mc 10:35-45, el concepto de Mes&#237;as que ten&#237;an sus disc&#237;pulos los induc&#237;a a pensar s&#243;lo en t&#233;rminos de gloria y realeza. Jacobo y Juan, preocupados por el lugar que habr&#237;an de ocupar en la gloria venidera son el ejemplo de aquellos\/as que no son capaces de comprender a profundidad el costo del discipulado.<\/p>\n<p>En los evangelios, se utiliza usualmente el concepto del camino (en griego: hodos) para describir al seguidor de Jes&#250;s. Mateo, por ejemplo, presenta a Jes&#250;s diciendo que sus seguidores tienen que seguirlo por la puerta estrecha, ya que es &#8220;angosto el camino que lleva a la vida&#8221; (7:13-14). En Juan se afirma que el camino del cristiano est&#225; fundamentado en Cristo quien dice: &#8220;Yo soy el camino&#8221; (14:6). El camino es sobre todo el lugar teol&#243;gico en donde los disc&#237;pulos reciben las lecciones del Reino. Quien quiera seguir a Jes&#250;s o proclamar su Reino, no comprender&#225; a profundidad lo que significa ver la vida desde el camino si pretende observarla desde la orilla o el balc&#243;n. La per&#237;copa de Marcos que nos ocupa para este domingo pone en perspectiva todo lo anterior.<\/p>\n<p>En cuanto a forma se refiere, nuestra per&#237;copa responde a un relato de milagros. Estos relatos poseen generalmente cinco elementos en com&#250;n, a saber:<sup>1<\/sup> 1) introducci&#243;n para presentar el caso; 2) petici&#243;n de intervenci&#243;n, junto con la manifestaci&#243;n de la confianza del peticionario o de los asistentes; 3) intervenci&#243;n de aquel a quien se ha pedido el milagro; 4) resultado producido; y 5) reacci&#243;n de los espectadores: miedo, admiraci&#243;n&#8230;<\/p>\n<p>El v.46 es de car&#225;cter introductorio. En su camino a Jerusal&#233;n, Jes&#250;s y sus disc&#237;pulos llegan a Jeric&#243;. La Jeric&#243; del NT debi&#243; su nacimiento a la actividad constructora de Herodes, quien hab&#237;a levantado all&#237; su lujosa residencia de invierno.<sup>2<\/sup> Esta era una de las rutas acostumbradas hacia Jerusal&#233;n. Debido a que la pascua se acercaba no es extra&#241;o que &#8220;una gran multitud&#8221;, probablemente de Galilea y de Perea estuviese siguiendo a Jes&#250;s.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>Junto al camino, por donde pasaban los m&#225;s ilustres maestros de la Ley hacia la fiesta de la pascua, estaba sentado un ciego en quien las posibilidades para un minuto de misericordia por parte de los transe&#250;ntes eran escasas. Cabe resaltar que estaba sentado junto al camino mendigando. En esos d&#237;as era com&#250;n la presencia de mendigos en las afueras de la ciudad, en el camino que los peregrinos tomaban cuando viajaban a Jerusal&#233;n.<\/p>\n<p>Sobre el nombre del ciego existen varias conjeturas, algunas fuera de contexto. Sin embargo, basta con resaltar lo que la tradici&#243;n nos informa. Marcos es el &#250;nico de los sin&#243;pticos que nos dice que su nombre era &#8220;Bartimeo&#8221; (Bartimaios), y adem&#225;s lo explica. El nombre quiere decir &#8220;el hijo de Timeo&#8221; o de &#8220;Timoteo.&#8221; Timeo (Tima&#237;ou), nombre helenizado, puede ser una abreviaci&#243;n de Timoteo o Timai fuera de toda interpretaci&#243;n aleg&#243;rica.<sup>4<\/sup> Cook y Foulker, aseguran que Bartimeo era una persona conocida en la iglesia de Jerusal&#233;n.<sup>5<\/sup>&nbsp;<\/p>\n<p>Seg&#250;n v.47, Bartimeo comenz&#243; a dar voces y a decir: &#8220;&#161;Jes&#250;s, Hijo de David, ten misericordia de m&#237;!&#8221; Esta confesi&#243;n contiene el primer reconocimiento p&#250;blico de Jes&#250;s con el t&#237;tulo real de Mes&#237;as. Parad&#243;jicamente, Jes&#250;s, quien hab&#237;a anunciado la venida inminente del Reino de Dios (Mc 1:14-15), habr&#237;a de reinar en Jerusal&#233;n, pero lo har&#237;a desde la cruz (15:26). Aclaro que la confesi&#243;n del ciego debe interpretarse mesi&#225;nicamente y no en clave geneal&#243;gica.<sup>6<\/sup> El reclamo del ciego: &#8220;ten misericordia de m&#237;&#8221; implica que su situaci&#243;n era deplorable. Como era usual en aquellas tierras, los mendigos apelaban a la piedad de los peregrinos (Mt 20:30). A pesar de que muchos lo reprend&#237;an para que se callase (v.48), Jes&#250;s no prohibe que el ciego use su t&#237;tulo mesi&#225;nico porque el tiempo del &#8220;secreto mesi&#225;nico&#8221; ha pasado.<sup>7<\/sup> Ahora que se encamina a Jerusal&#233;n, acepta dicho t&#237;tulo abiertamente, ante la multitud. Por su parte, Bartimeo sigue solicitando auxilio y compasi&#243;n con mayor fuerza (v.48b). Esto significa que no callar&#237;a para complacer a la multitud.<\/p>\n<p>Marcos da un giro formidable a la escena. Hasta el momento Jes&#250;s es el centro del relato: Hijo de David. En v.49, Jes&#250;s se detiene y &#8220;mand&#243; llamarlo.&#8221; Aquellos que reprenden al ciego son llamados a sacar al ciego del margen del camino. Son llamados a servir e integrar a otros al camino. La forma verbal de imperativo presente que usa el autor, invita al ciego a llenarse de valor gozoso: &#8220;Ten confianza; lev&#225;ntate, te llama.&#8221; El v.50 es sumamente interesante, pero v&#237;ctima de las m&#225;s fabulosas alegor&#237;as. S&#243;lo podemos afirmar que la acci&#243;n de Bartimeo de &#8220;arrojar la capa&#8221; y &#8220;levantarse&#8221; representa m&#225;s bien una actitud decisiva del ciego. Se quita el manto y libre del mismo para que no le estorbe, corre de prisa a Jes&#250;s. &#8220;&#191;Qu&#233; quieres que te haga?&#8221; (v.51), pregunta Jes&#250;s. Lo que Jes&#250;s quiere no es s&#243;lo sanar a este hombre, sino adem&#225;s entrar en una relaci&#243;n de comuni&#243;n personal con &#233;l, para que de este modo su &#8220;fe&#8221; sea m&#225;s que meramente &#8220;milagrosa&#8221; y as&#237; Bartimeo pueda &#8220;glorificar a Dios&#8221; como realmente habr&#237;a de suceder (Lc 18:43). El ciego es espec&#237;fico en su petici&#243;n: &#8220;Maestro, que recobre la vista&#8221; (v.51b).<\/p>\n<p>Si bien el evangelista escribi&#243; en griego, la palabra que le hace utilizar a Bartimeo cuando dice &#8220;maestro&#8221; es Rabbouni, que viene del arameo. Este era un t&#237;tulo de alta estimaci&#243;n, una forma m&#225;s vigorosa de &#8220;rab&#237;&#8221; en que se un&#237;an de cierto modo los sentidos de maestro y Se&#241;or.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>Ante la petici&#243;n del ciego, Jes&#250;s le dice: &#8220;Vete, tu fe te ha salvado&#8221; (v.52a). La vista del hombre le fue restaurada inmediatamente (v.52b); todos los sin&#243;pticos mencionan este gran hecho. Tambi&#233;n a&#241;aden que el ciego segu&#237;a a Jes&#250;s (v.52b). De este modo, la afirmaci&#243;n de la curaci&#243;n es m&#225;s que el recobrar la vista. Bartimeo no s&#243;lo ha logrado la visi&#243;n corporal, sino que, mediante su fe, ha conseguido el acceso a Jes&#250;s, que es capaz de salvarlo. Marcos enfatiza esta uni&#243;n personal realizada en la fe: el que en otro tiempo fue ciego se convierte en seguidor de Jes&#250;s.<sup>9<\/sup><\/p>\n<p>Culmino con algunas notas hermen&#233;uticas. La revuelta jud&#237;a en contra de los romanos ocurri&#243; entre el 64-74 DC. Es probable que Marcos escribiera el evangelio de cara a dicha problem&#225;tica. Por ende, algunos estudiosos opinan que el evangelio es el reflejo de una comunidad afectada por la revuelta.<sup>10<\/sup> La evidencia interna del evangelio refleja un tiempo dif&#237;cil para la iglesia en la que estaban sufriendo las consecuencias de la primera persecuci&#243;n romana.<sup>11<\/sup> As&#237; que el evangelio pretende tener un car&#225;cter alentador para la comunidad de Marcos. Ante el fracaso de los disc&#237;pulos, Marcos coloca a Bartimeo como el modelo de lo que es un disc&#237;pulo, ya que este recobra la vista y le sigue por el camino.<\/p>\n<p>Marcos nos muestra la iron&#237;a de un hombre ciego que tiene perspectiva espiritual, mientras que muchos que pod&#237;an ver, incluyendo a los l&#237;deres religiosos, eran ciegos espiritualmente.<sup>12<\/sup><\/p>\n<p>El mendigo de Jeric&#243; es para Marcos verdaderamente un creyente porque alcanz&#243; la verdadera orientaci&#243;n de su fe. Ella descansa en la cruz que se prepara a Jes&#250;s y a sus seguidores (8:34).<sup>13<\/sup><\/p>\n<p>Bartimeo como seguidor es &#8220;disc&#237;pulo.&#8221; De ah&#237; que el camino que inicia acompa&#241;ando a Jes&#250;s es el camino a la pasi&#243;n. El anunciante del Reino, Jes&#250;s, se ha convertido en el anunciado. Son ahora sus palabras y acciones las que se proclaman como buena nueva. Luis Alonso Sh&#246;kel comenta al respecto: &#8220;El ciego, al dejar su manto, deja tras de s&#237; una &#8216;vieja&#8217; vida para asumir una nueva detr&#225;s de Jes&#250;s. Quien estaba al margen del camino, ahora sigue a Jes&#250;s, que es el camino.&#8221;<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>En un sentido pr&#225;ctico y kerigm&#225;tico se espera entonces, que la iglesia afronte su llamado manteni&#233;ndose en el camino a pesar de las crisis que pueda experimentar. De igual modo, debe responder de manera diaconal (con actitud de servicio) ante las necesidades de aquellos\/as que habr&#225; de encontrar junto al camino. Ello implica que la tarea de la iglesia se da en el camino y no como observadora; entre aquellos\/as que al igual que Bartimeo gritan solicitando ser atendidos. En palabras del ya fallecido te&#243;logo presbiteriano, Juan A. Mackay, el camino puede definirse as&#237;: &#8220;Por Camino quiero decir el lugar en que la vida se vive tensamente, donde el pensamiento nace del conflicto y el serio inter&#233;s, donde se efect&#250;an elecciones y se llevan a cabo decisiones. Lugar de acci&#243;n, de peregrinaci&#243;n, de cruzada, donde jam&#225;s est&#225; ausente del coraz&#243;n del caminante un inter&#233;s serio y profundo. En el Camino se busca una meta, se corren peligros, se derrama a cada paso la vida&#8230;Muchos, cuyas vidas han transcurrido en el Camino, jam&#225;s han viajado muy lejos de su escritorio o su p&#250;lpito, su cl&#237;nica del hospital o su banco de carpintero. Otros que est&#225;n en el Camino, s&#243;lo est&#225;n en pie, listos a servir.&#8221; Y sigue diciendo: &#8220;El Camino es el s&#237;mbolo de una experiencia inmediata de la realidad, en que el pensamiento, engendrado por un serio y vivo inter&#233;s, genera a su vez la decisi&#243;n y la acci&#243;n.&#8221;<sup>15<\/sup><\/p>\n<p><p><sup>1<\/sup>Etienne Carpentier, Para Leer el Nuevo Testamento (Espa&#241;a: Editorial Verbo Divino, 1992), 82.<br \/>\n<sup>2<\/sup>Joachim Gnilka, El Evangelio seg&#250;n San Marcos: Mc 8:27-16:20 Vol. II (Salamanca, Espa&#241;a: Editorial S&#237;gueme, 1986), 127.<br \/>\n<sup>3<\/sup>Guillermo Hendriksen, El Evangelio de Marcos: Comentario del Nuevo Testamento (Grand Rapids, MI: Editorial TELL, 1987), 432-433.<br \/>\n<sup>4<\/sup>Joachim Gnilka, Op. Cit., 128.<br \/>\n<sup>5<\/sup>G. Cook &#038; R. Foulker, Marcos: Comentario B&#237;blico Hispanoamericano (Miami: Editorial Caribe, 1990), 266.<br \/>\n<sup>6<\/sup>Joachim Gnilka, Op. Cit., 128.<br \/>\n<sup>7<\/sup>G. Cook &#038; R. Foulker, Op. Cit., 266.<br \/>\n<sup>8<\/sup>Everette F. Harrison, Comentario B&#237;blico Moody del NT (Grand Rapids, MI: Publicaciones Portavoz Evang&#233;lico, 1971), 82.<br \/>\n<sup>9<\/sup>Joachim Gnilka, Op. Cit, 129.<br \/>\n<sup>10<\/sup>Joel Marcus, &#8220;The Jewish War and the Sitz-im-Leben of Mark&#8221; en Journal of Biblical Literature Vol.III No.3 (Fall, 1992), 441-462.<br \/>\n<sup>11<\/sup>Ralph Martin, Mark Evangelist and Theologian (Michigan: Zondervan Pub. House, 1972), 69.<br \/>\n<sup>12<\/sup>Earl D. Radmacher, Ronald B. Allen &#038; H. Wayne House, Ed., Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia (Miami, Fl: Editorial Caribe, 2003), 1198.<br \/>\n<sup>13<\/sup> Joachim Gnilka, Op. Cit., 131.<br \/>\n<sup>14<\/sup> Luis Alonso Sh&#246;kel, &#8220;Mc.10:46-52&#8221; en La Biblia del Peregrino (China: Ediciones Mensajero, 2009), 1929.<br \/>\n<sup>15<\/sup> Juan A. Mackay, Prefacio a la Teolog&#237;a Cristiana (M&#233;xico: Casa Unida de Publicaciones, S.A., 1984), 52.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay un refr&#225;n popular que dice: &#8220;no hay peor ciego que aquel que no quiere ver.&#8221; Una vez m&#225;s, Marcos nos muestra una per&#237;copa centrada en su preocupaci&#243;n por la idea del seguimiento de Jes&#250;s. Para el autor del evangelio, el discipulado tiene un costo. En el camino a Jerusal&#233;n los disc&#237;pulos reciben luz acerca &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-1046-52-comentario-por-pablo-e-rojas-banuchi\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Marcos 10:46-52 Comentario por Pablo E. 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