{"id":28459,"date":"2016-10-04T20:19:24","date_gmt":"2016-10-05T01:19:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-1228-34-comentario-por-osvaldo-vena\/"},"modified":"2016-10-04T20:19:24","modified_gmt":"2016-10-05T01:19:24","slug":"san-marcos-1228-34-comentario-por-osvaldo-vena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-1228-34-comentario-por-osvaldo-vena\/","title":{"rendered":"San Marcos 12:28-34 Comentario por Osvaldo Vena"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">En el cap&iacute;tulo 12 de Marcos, Jes&uacute;s ha estado discutiendo con los principales sacerdotes, los escribas, los ancianos, los fariseos, los herodianos y los saduceos sobre temas diversos: el tributo a C&eacute;sar, la posici&oacute;n de la mujer en el mundo venidero y la resurrecci&oacute;n de los muertos.&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora se acerca a Jes&uacute;s un escriba, un int&eacute;rprete de la ley, y le pregunta, en un tono m&aacute;s amigable: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es el primer mandamiento de todos?&rdquo; No le pregunta cu&aacute;l viene primero, sino cu&aacute;l es el m&aacute;s importante. &nbsp;<\/p>\n<p>La pregunta tiene que ver con una pr&aacute;ctica, habitual entre los estudiosos de la ley, de resumir los 613 mandamientos que la compon&iacute;an en uno o dos principios fundamentales que pudieran ser utilizados despu&eacute;s como clave hermen&eacute;utica para descifrar todos los dem&aacute;s. Hillel, por ejemplo, un famoso maestro de la ley que vivi&oacute; entre los a&ntilde;os 40 a.C y 10 d.C, resumi&oacute; la ley en el principio que dec&iacute;a: &ldquo;Lo que odias, no se lo hagas a tu pr&oacute;jimo.&rdquo; Jes&uacute;s, al responderle al escriba, hace algo parecido. Dice que toda la ley se resume en dos mandamientos que van juntos, tan juntos que los dos constituyen uno solo: Amar a Dios y amar al pr&oacute;jimo.<\/p>\n<p>En la respuesta que pone en boca de Jes&uacute;s, Marcos cita Deuteronomio 6:4-5 y Lev&iacute;tico 19:18, y lo hace directamente de la Biblia griega, la Septuaginta, con peque&ntilde;as modificaciones. Por ejemplo, al citar Dt 6:5, Marcos agrega la expresi&oacute;n &ldquo;y con toda tu mente,&rdquo; y cambia la palabra dunameos, que significa &ldquo;fuerzas,&rdquo; por el sin&oacute;nimo isjouos. Dt 6:4 es el pasaje conocido como &ldquo;la Shema,&rdquo; del verbo hebreo shema, &ldquo;oye&rdquo;, que era recitada de manera diaria por los jud&iacute;os piadosos: &ldquo;Oye, Israel; el Se&ntilde;or nuestro Dios, el Se&ntilde;or uno es.&rdquo; La frase del original griego kurios ho Theos hemon kurios eis estin es traducida por la versi&oacute;n Reina Valera 1995 justamente como &ldquo;el Se&ntilde;or nuestro Dios, el Se&ntilde;or es uno.&rdquo; Pero tambi&eacute;n podr&iacute;a traducirse como &ldquo;el Se&ntilde;or es nuestro Dios, el Se&ntilde;or solo&rdquo; o como &ldquo;nuestro Dios es Se&ntilde;or, el &uacute;nico Se&ntilde;or.&rdquo; Dado el contexto general de este cap&iacute;tulo, en el que los fariseos han cuestionado la devoci&oacute;n al Se&ntilde;or Yav&eacute; al introducir el tema del tributo al C&eacute;sar, nos inclinamos por la traducci&oacute;n &ldquo;nuestro Dios es Se&ntilde;or, el &uacute;nico Se&ntilde;or.&rdquo;<\/p>\n<p>El amor a Dios es el primer mandamiento, dice Jes&uacute;s. Y este amor deber&aacute; ser &ldquo;con todo tu coraz&oacute;n, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas,&rdquo; o sea con todo tu ser: emocional, intellectual, espiritual y f&iacute;sico. La entrega a Dios debe ser total, incondicionada. Y citando Lev&iacute;tico 19:18, como ya adelantamos, Jes&uacute;s agrega que hay un segundo mandamiento, semejante al primero: &ldquo;Amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo.&rdquo; Pero, &iquest;qu&eacute; significaba amar en el tiempo de Jes&uacute;s? Las ciencias sociales nos alertan sobre la diferencia entre nuestro concepto de amor como un sentimiento que se dirige hacia otra persona en la forma de afecto, y el concepto que ten&iacute;an los antiguos, como una actitud de devoci&oacute;n y fidelidad a un grupo social, ya sea la familia o la aldea. Amar a Dios significaba, en el tiempo de Jes&uacute;s, estar dedicado totalmente a Dios, unido a Dios. Y el amor al pr&oacute;jimo era similar: significaba estar unido, pertenecer al grupo que confesaba amor a Dios. Los sentimientos pod&iacute;an estar incluidos o no, pero no eran necesarios. Lo que se requer&iacute;a era el compromiso total con un cierto grupo social. Se discute todav&iacute;a si Jes&uacute;s no estaba entendiendo el &ldquo;amor al pr&oacute;jimo&rdquo; en un sentido todav&iacute;a m&aacute;s general, incluyendo como pr&oacute;jimos a aquellos que coexist&iacute;an con los jud&iacute;os en Palestina, o sea, los romanos y los griegos.<\/p>\n<p>El escriba coincide con Jes&uacute;s y reitera su respuesta (vv. 32-33), pero agrega, citando Oseas 6:6 y 1 Samuel 15:22, que el amor es mayor que &ldquo;todos los holocaustos y sacrificios.&rdquo; El holocausto era el animal que se quemaba diariamente en el altar. Los sacrificios eran las ofrendas, que pod&iacute;an ser de vegetales o de animales. Esta cr&iacute;tica a las pr&aacute;cticas del culto en el templo corresponde a la tradici&oacute;n prof&eacute;tica, a la que pertenecen los textos citados por el escriba. Concuerda con lo que Jes&uacute;s dice en 7:18-23, respecto a que la actitud del coraz&oacute;n es m&aacute;s importante que los rituales religiosos de su tiempo. Jes&uacute;s eval&uacute;a que el escriba no est&aacute; &ldquo;lejos del reino de Dios&rdquo; (v. 34). Y esto es importante, porque es el &uacute;nico escriba en el evangelio de Marcos que recibe una palabra de elogio por parte de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Para Jes&uacute;s, toda la ley se resume en estos dos principios fundamentales: amar a Dios y amar al pr&oacute;jimo. El dec&aacute;logo, los diez mandamientos de &Eacute;xodo 20:1-17, tambi&eacute;n se puede dividir en el amor a Dios (los primeros tres o cuatro mandamientos, seg&uacute;n c&oacute;mo se los cuente) y el amor al pr&oacute;jimo (los siguiente siete o seis, tambi&eacute;n seg&uacute;n c&oacute;mo se los cuente). La pregunta del escriba es importante porque en el af&aacute;n de cumplir todos los mandamientos era muy f&aacute;cil perder de vista el esp&iacute;ritu con el que se hab&iacute;an escrito, esto es, el amor. La ley de Israel se origina en el amor de Dios hacia el pueblo y tiene como fin el amor del ser humano hacia Dios y hacia su pr&oacute;jimo. El cumplimiento de los mandamientos no era una carga, sino una bendici&oacute;n y un privilegio, pues era la respuesta agradecida de un pueblo que hab&iacute;a experimentado el amor de Dios en la liberaci&oacute;n de la esclavitud en Egipto. En los dos pasajes citados por Jes&uacute;s, de Deuteronomio 6 y Lev&iacute;tico 19, el trasfondo es justamente el recuerdo del hecho fundante del &eacute;xodo.<\/p>\n<p>En el evangelio de Marcos Jes&uacute;s reconoce que el cumplimiento de los mandamientos es fundamental para poder entrar en el reino de Dios. Se lo puntualiza al joven rico en 10:17-22. Pero agrega que tambi&eacute;n es necesario compartir su riqueza con los pobres. &iquest;Por qu&eacute;, entonces, no hace lo mismo con este escriba? &iquest;Ser&aacute; porque advirti&oacute; que este escriba, al reconocer la prioridad del amor sobre los sacrificios, estaba ya embarcado en una praxis de liberaci&oacute;n que ten&iacute;a en cuenta el bienestar del pr&oacute;jimo? Esto explicar&iacute;a porqu&eacute; Jes&uacute;s, aparte de reconocer que el escriba &ldquo;hab&iacute;a respondido sabiamente&rdquo; (v. 34), no le hizo ninguna otra demanda. Pero esto es s&oacute;lo una forma de interpretar el pasaje. Hay quienes ven en este escriba a alguien que, si bien te&oacute;ricamente entend&iacute;a cu&aacute;les eran los valores del reino, por el hecho de pertenecer a una clase social con ciertos privilegios (educaci&oacute;n, prestigio, etc.), nunca podr&iacute;a llegar a entrar en el mismo, a menos que renunciara a su posici&oacute;n social, algo que aparentemente esta persona no hizo.<\/p>\n<p>El Jes&uacute;s hist&oacute;rico, lejos de exigir de sus seguidores una doctrina correcta, o una afirmaci&oacute;n de fe ortodoxa, consideraba que el amor a Dios y el amor al pr&oacute;jimo eran los &uacute;nicos requisitos para acceder al reino de Dios. Recuperar este esp&iacute;ritu hoy en d&iacute;a nos har&iacute;a m&aacute;s tolerantes de otros grupos cristianos y nos desafiar&iacute;a a incorporar en nuestro ministerio al ecumenismo y el di&aacute;logo con otras religiones.<\/p>\n<p><strong>Recursos Bibliogr&aacute;ficos:<\/strong><\/p>\n<p>Myers, Ched. Binding the Strong Man: A Political Reading of Mark&rsquo;s Story of Jesus. Maryknoll: Orbis, 1990.<\/p>\n<p>Vena, Osvaldo D. Evangelio De Marcos. Comentario para Exe&acute;gesis y Traduccio&acute;n. Miami: Sociedades Bi&acute;blicas Unidas, 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el cap&iacute;tulo 12 de Marcos, Jes&uacute;s ha estado discutiendo con los principales sacerdotes, los escribas, los ancianos, los fariseos, los herodianos y los saduceos sobre temas diversos: el tributo a C&eacute;sar, la posici&oacute;n de la mujer en el mundo venidero y la resurrecci&oacute;n de los muertos.&nbsp; Ahora se acerca a Jes&uacute;s un escriba, un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-1228-34-comentario-por-osvaldo-vena\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Marcos 12:28-34 Comentario por Osvaldo Vena&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28459","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28459"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28459\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}