{"id":28483,"date":"2016-10-04T20:20:33","date_gmt":"2016-10-05T01:20:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-141-1547-comentario-por-theodore-w-jennings-jr\/"},"modified":"2016-10-04T20:20:33","modified_gmt":"2016-10-05T01:20:33","slug":"san-marcos-141-1547-comentario-por-theodore-w-jennings-jr","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-marcos-141-1547-comentario-por-theodore-w-jennings-jr\/","title":{"rendered":"San Marcos 14:1-15:47 Comentario por Theodore W. Jennings, Jr."},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">En el Evangelio de Marcos nos encontramos con una lectura bastante larga que trata sobre los &uacute;ltimos d&iacute;as de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n, desde su entrada tan dram&aacute;tica hasta su muerte en la cruz.<\/p>\n<p>Con raz&oacute;n se ha caracterizado a este Evangelio como una narraci&oacute;n de la pasi&oacute;n de Jes&uacute;s con una larga introducci&oacute;n. Esto quiere decir que la historia de la pasi&oacute;n de Jes&uacute;s (cap&iacute;tulos 14 y 15) es el punto clave del evangelio. Es como una aplicaci&oacute;n en forma narrativa de lo que les San Pablo dijo a los corintios, la proclamaci&oacute;n de Jes&uacute;s el crucificado (1 Co 2).<\/p>\n<p>Al prepararnos para la predicaci&oacute;n de este domingo, tenemos que tomar ante todo una decisi&oacute;n muy importante: si vamos a hablar de la entrada de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n con sus seguidores, o si vamos a hablar directamente sobre la cruz.<\/p>\n<p>El problema aqu&iacute; es que si hablamos este domingo de una entrada triunfal y el pr&oacute;ximo domingo de la resurrecci&oacute;n, producimos un evangelio del &eacute;xito, lo que Martin Lutero caracteriz&oacute; como una teolog&iacute;a de la gloria. De hecho, el evangelio de la gloria es el preferido por muchos a lo largo de la historia de la iglesia. El evangelio de la gloria ha producido muchas deformidades en la vida cristiana y en la historia de la iglesia como instituci&oacute;n orgullosa. Es un evangelio sumamente falso.<\/p>\n<p>Si vamos a hablar acerca de la entrada &ldquo;triunfal,&rdquo; es importante que enfoquemos bien las caracter&iacute;sticas particulares de esta entrada seg&uacute;n el relato de Marcos.<\/p>\n<p>Primero notemos que no fue una celebraci&oacute;n espont&aacute;nea. Fue organizada por Jes&uacute;s. Es &eacute;l quien mand&oacute; a los disc&iacute;pulos a buscar un caballo (Mc 11:2). S&iacute;, Jes&uacute;s quer&iacute;a montar un caballo (<em>polon<\/em> en el original griego), de modo que se equivoca la versi&oacute;n Reina Valera 1995 cuando traduce por &ldquo;pollino.&rdquo; Jes&uacute;s no iba a entrar a pie como todas las dem&aacute;s personas, sino montado en un caballo. No ser&iacute;a un asno ni a&uacute;n menos un burro. &iexcl;&Eacute;l iba a entrar como un rey montado en un caballo!<\/p>\n<p>Tampoco debemos pensar que Jes&uacute;s s&oacute;lo estaba acompa&ntilde;ado por un grupo chiquito de doce, sino que hab&iacute;a &ldquo;una gran multitud&rdquo; que lo acompa&ntilde;aba en su marcha de Galilea hacia Jud&aacute; (ver Mc 10:46).<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, debemos considerar el detalle de la ropa que tendieron por el camino muchas de las personas que lo acompa&ntilde;aban. Esta fue una acci&oacute;n dram&aacute;tica que nos hace recordar la m&aacute;s famosa revoluci&oacute;n en la historia de Israel. Dios le hab&iacute;a encargado al profeta El&iacute;as que cambiara a los reyes de Siria y de Israel (1 R 19:15-16). El rey que hab&iacute;a en Israel, Acab, era el rey m&aacute;s cruel e injusto, as&iacute; que El&iacute;as no se atrevi&oacute; a ungir a un nuevo rey. Este encargo fue pasado entonces a su sucesor Eliseo. Por fin Eliseo se decidi&oacute; a mandar a un joven a que fuera a buscar al jefe de ej&eacute;rcito Jeh&uacute; y le comunicara que Dios lo hab&iacute;a escogido como el nuevo rey (2 R 9:1-3). Y al enterarse de esta noticia, todos los otros jefes del ej&eacute;rcito que estaban con Jeh&uacute; se apresuraron a tirar sus mantos en el camino del nuevo rey (2 R 9:13). As&iacute; empez&oacute; la revoluci&oacute;n.<\/p>\n<p>A todo esto debemos agregar que los seguidores y las seguidoras de Jes&uacute;s (en Mc 15:41 se nos dice expl&iacute;citamente que muchas mujeres subieron con Jes&uacute;s a Jerusal&eacute;n) cantaron salmos de liberaci&oacute;n mientras Jes&uacute;s entraba en Jerusal&eacute;n como el nuevo rey para enfrentar al imperio injusto, a las autoridades injustas que dominaban la capital.<\/p>\n<p>Si decidimos hablar de la entrada de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n, tendremos que hablar, pues, de una acci&oacute;n sumamente provocadora en contra de los sistemas de poder.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n hay que tomar nota de que esta entrada no fue el preludio de un &eacute;xito, sino que fue el preludio de un fracaso total.<\/p>\n<p>Ante todo es la historia de la victoria de sus enemigos religiosos y piadosos. Desde el inicio ellos hab&iacute;an querido condenar a Jes&uacute;s por ser aliado de los demonios (ver Mc 3:22). Esta era para los enemigos de Jes&uacute;s la &uacute;nica manera de explicar su &eacute;xito en el exorcismo, mientras romp&iacute;a con tradiciones tan esenciales como la de guardar el s&aacute;bado. Jes&uacute;s humill&oacute; a las autoridades religiosas en los interrogatorios que le hicieron durante sus d&iacute;as en Jerusal&eacute;n. Ahora ten&iacute;an la oportunidad de vengarse. Jes&uacute;s fue condenado por todas las autoridades religiosas por blasfemia en contra del Dios de la Biblia.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s fue entregado a los romanos paganos como si hubiera sido un extranjero en Israel.<\/p>\n<p>Y las autoridades militares y colonialistas humillaron a Jes&uacute;s; lo torturaron y lo ejecutaron como un rebelde en contra del imperio divino. No hubo rescate posible para &eacute;l. S&oacute;lo la muerte m&aacute;s cruel que era posible en el imperio. Cabe notar aqu&iacute; que el &uacute;nico que fue salvado durante la pasi&oacute;n de Jes&uacute;s fue Barrab&aacute;s, un rebelde y asesino, cuyo nombre quiere decir &ldquo;hijo del padre,&rdquo; o sea, lo mismo que uno de los t&iacute;tulos de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>La pasi&oacute;n de Jes&uacute;s no es &uacute;nicamente la historia de la victoria de sus enemigos; tambi&eacute;n es la historia de la traici&oacute;n por parte de todos sus seguidores. Jes&uacute;s no fue traicionado s&oacute;lo por Judas, sino tambi&eacute;n por Pedro. De hecho todos sus seguidores lo abandonaron. Lo abandonaron incluso los que lo hab&iacute;an seguido hasta el punto de dejar por &eacute;l a sus familias, sus trabajos y sus posesiones. Lo abandonaron incluso los que, continuando la misi&oacute;n de Jes&uacute;s, hab&iacute;an tenido &eacute;xito en echar demonios y sanar. Todos lo abandonaron, sin excepci&oacute;n alguna. Tal vez valdr&iacute;a la pena pensar en qu&eacute; sentido sus seguidores y seguidoras hoy tambi&eacute;n hemos traicionado a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Pero el fracaso es a&uacute;n m&aacute;s profundo.<\/p>\n<p>Hasta el mism&iacute;simo Dios lo ha abandonado. Despu&eacute;s del bautismo y en el monte de la transfiguraci&oacute;n escuchamos la voz de los cielos que dec&iacute;a: &ldquo;T&uacute; eres mi Hijo amado&rdquo; (Mc 1:11) o: &ldquo;Este es mi Hijo amado&rdquo; (Mc 9:7). Pero ahora los cielos guardan silencio. No hay luz, sino oscuridad. No hay rescate.<\/p>\n<p>Al final o&iacute;mos la protesta del propio Jes&uacute;s: &ldquo;Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, &iquest;por qu&eacute; me has desamparado?&rdquo; (Mc 15:34). No hay respuesta; s&oacute;lo silencio y oscuridad. Un fracaso total de la misi&oacute;n de Jes&uacute;s que hab&iacute;a empezado con la proclamaci&oacute;n: &ldquo;El reino de Dios se ha acercado&rdquo; (Mc 1:15). El reino de la justicia y misericordia no ha venido, sino que tiene la victoria el reino de la crueldad e injusticia.<\/p>\n<p>Pero precisamente este fracaso es el mensaje de la cruz.<\/p>\n<p>El centuri&oacute;n, encargado de supervisar la humillaci&oacute;n, la tortura y la ejecuci&oacute;n de Jes&uacute;s, est&aacute; frente a &eacute;l. Y es el centuri&oacute;n quien dice: &ldquo;&iexcl;Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!&rdquo; (Mc 15:39). Recordemos que el t&iacute;tulo &ldquo;Hijo de Dios&rdquo; era el de los emperadores a los que serv&iacute;an los centuriones. &iquest;C&oacute;mo es posible que este centuri&oacute;n afirme que no es el emperador romano, sino este hombre totalmente aplastado por la fuerza imperial quien de hecho es el Hijo de Dios?<\/p>\n<p>&iexcl;Desde la voz del enemigo encontramos el testimonio del evangelio!<\/p>\n<p>&ldquo;Viendo que despu&eacute;s de clamar hab&iacute;a expirado as&iacute;&rdquo; (Mc 15:39). &iquest;C&oacute;mo &ldquo;as&iacute;&rdquo;?<\/p>\n<p>Primero, porque o&iacute;mos en las &uacute;ltimas palabras de Jes&uacute;s el clamor de todos los humillados, los damnificados, los desamparados de la tierra, a lo largo de la historia. &iquest;Es posible que la protesta de Jes&uacute;s en contra de la ausencia y del silencio de Dios sea precisamente la voz de Dios mismo?<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, el velo del templo se rasg&oacute; en dos (Mc 15:38). La separaci&oacute;n entre Dios y la tierra, entre Dios y su creaci&oacute;n sufriente, entre Dios y todos los abandonados, est&aacute; destruida. Ya no hay separaci&oacute;n entre lo sagrado y lo profano, entre el ser humano y Dios, entre religi&oacute;n y humanismo. Esta divisi&oacute;n est&aacute; rota por completo. Este es el mensaje de la cruz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el Evangelio de Marcos nos encontramos con una lectura bastante larga que trata sobre los &uacute;ltimos d&iacute;as de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n, desde su entrada tan dram&aacute;tica hasta su muerte en la cruz. Con raz&oacute;n se ha caracterizado a este Evangelio como una narraci&oacute;n de la pasi&oacute;n de Jes&uacute;s con una larga introducci&oacute;n. 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