{"id":28510,"date":"2016-10-04T20:21:49","date_gmt":"2016-10-05T01:21:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-139-45-46-55-comentario-por-diana-rocco-tedesco\/"},"modified":"2016-10-04T20:21:49","modified_gmt":"2016-10-05T01:21:49","slug":"san-lucas-139-45-46-55-comentario-por-diana-rocco-tedesco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-139-45-46-55-comentario-por-diana-rocco-tedesco\/","title":{"rendered":"San Lucas 1:39-45, (46-55) Comentario por Diana Rocco Tedesco"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Y ya llega el momento esperado.<\/p>\n<p>Estamos ah&#237;, cerca del acontecimiento. El Evangelio de Lucas abunda en detalles sobre el nacimiento. Aqu&#233;l que estamos esperando, ya lleg&#243;. Los otros, b&#225;sicamente, comienzan la obra de Jes&#250;s con su bautismo, salvo el Evangelio de Juan que agrega en su comienzo, como sabemos, un cap&#237;tulo muy dif&#237;cil, sobre el Verbo antes y despu&#233;s de la Encarnaci&#243;n y su relaci&#243;n con el Padre&#8230; pero del nacimiento&#8230;nada. Mateo habla de la concepci&#243;n virginal, lo que para los jud&#237;os de Antioquia, de donde posiblemente proviene este Evangelio, era fundamental para poder diferenciar al Jes&#250;s hist&#243;rico del Mes&#237;as. El Jes&#250;s hist&#243;rico era el Mes&#237;as, dice Mateo, y fue concebido virginalmente y adorado desde su nacimiento. Luego relatar&#225; la hu&#237;da a Egipto y ya de lleno la obra de Juan el Bautista, antes de entrar a la obra del mismo Se&#241;or Jesucristo. Es decir, esta larga introducci&#243;n sobre el nacimiento y los sentimientos de Mar&#237;a, la anunciaci&#243;n, el relato de la visita a Elizabet, s&#243;lo la presenta el Evangelio de Lucas. En Mateo, en sue&#241;os, el &#225;ngel le habla a Jos&#233;. La genealog&#237;a que antecede es sobre Jos&#233;. Es decir, Mar&#237;a como la gran protagonista, aparece s&#243;lo en Lucas.<\/p>\n<p>Con esto en mente y con la visi&#243;n de un &#237;cono griego que presenta una Mar&#237;a con su hijo en brazos, pero con la mirada muy pero muy triste&#8230; trataremos de entender el texto del evangelio del cuarto domingo de Adviento.<\/p>\n<p>El &#237;cono nos recuerda que el Se&#241;or llega, est&#225; aqu&#237;, pero tambi&#233;n que su misi&#243;n lo llevar&#225; a enfrentarse pol&#233;micamente con el Templo y con el Imperio. Su vida terminar&#225; de forma muy dura, sufriendo la tortura de la cruz junto a dos ladrones. Es decir: viene a cumplir con el amor de Dios, que nos redimir&#225; en su encarnaci&#243;n, pero Mar&#237;a sabe que la salvaci&#243;n no ser&#225; gratis. Su Hijo viene, se encarna, entra a la historia, pero para morir.<\/p>\n<p>Pero Lucas escribe desde el gozo y la esperanza, pues tiene en mente no s&#243;lo la muerte del Mes&#237;as, sino tambi&#233;n su resurrecci&#243;n. En su relato Mar&#237;a es una madre que s&#237; recibe la visita del &#225;ngel, ella, no Jos&#233;, y que se pone a disposici&#243;n del plan salv&#237;fico con un Magnificat, que es en realidad un himno de alabanza al Se&#241;or de la historia.<\/p>\n<p>En funci&#243;n del Magnificat, muchos te&#243;logos, ya en los primeros siglos del Cristianismo utilizaron estos vers&#237;culos para lograr que las v&#237;rgenes de la Iglesia tuvieran en mente la imitatio Mariae (imitaci&#243;n de Mar&#237;a). Es decir buscaron con este relato modelar una mujer obediente, callada, encerrada en el espacio privado.<\/p>\n<p>Por eso nos agradaron y transcribimos unas palabras de Monse&#241;or &#211;scar Arnulfo Romero, el c&#233;lebre arzobispo salvadore&#241;o que muri&#243; asesinado en el ejercicio de su ministerio pastoral el 24 de marzo de 1980. Las palabras de Monse&#241;or Romero que vamos a citar, de su homil&#237;a del Cuarto Domingo de Adviento el 23 de diciembre de 1979, sin evitar el rol protag&#243;nico de Mar&#237;a como madre, enaltecen sin embargo a las mujeres en lugar de buscar convertirlas en &#8220;siervas&#8221; y ni siquiera de Dios, sino de la estructura eclesi&#225;stica.<\/p>\n<p>Dice Monse&#241;or Romero:<br \/>\n&#8220;Como un gran honor a la mujer quisiera decir: que toda mujer embarazada es Adviento. Es anuncio de una vida que llega. Y por eso, &#191;c&#243;mo va a difamar y a ultrajar la Iglesia la figura de la mujer? Al contrario, la enaltece y la engrandece, y quiere defenderla de todo lo que la ultraja y la hace menos grandiosa.<\/p>\n<p>Mar&#237;a se presenta en el Evangelio de hoy fecunda de esta salvaci&#243;n que ya ha venido y que va en sus entra&#241;as.<\/p>\n<p>Isabel la llama la Madre de mi Se&#241;or. &#161;Qu&#233; encuentro m&#225;s maravilloso el de estas dos mujeres!<\/p>\n<p>&#8220;Dichosa porque has cre&#237;do -dice el evangelio que saluda Isabel a Mar&#237;a-, porque lo que te ha dicho el Se&#241;or se cumplir&#225;&#8221;:<\/p>\n<p>&#191;Qu&#233; le ha dicho el Se&#241;or a Maria? Le ha revelado el proyecto de salvaci&#243;n.<\/p>\n<p>Cristo salva desde la encarnaci&#243;n, la cruz, la resurrecci&#243;n y la gloria = kenosis. O sea, aqu&#237; est&#225; ese circuito de la salvaci&#243;n. &#8216;Vine del Padre y me somet&#237; a la humillaci&#243;n de la muerte, ahora regreso otra vez al Padre llev&#225;ndome la salvaci&#243;n de los hombres.&#8217; Este es el proyecto salvador de Cristo, lo cual supone lo que en Teolog&#237;a se llama la kenosis, o sea: la humillaci&#243;n de aquel que siendo Dios se despoja de su rango de Dios para hacerse hombre, m&#225;s a&#250;n, un ajusticiado. Un hombre que sufre la injusticia en su propia carne y le ofrece a Dios el holocausto de su sufrimiento para que todo aquel que crea en &#233;l sea salvo. Mar&#237;a es la autora de esa carne del Hijo de Dios que por voluntad del Padre ofrece en el holocausto de la cruz el sacrificio que salva al mundo.&#8221;<\/p>\n<p>Durante los primeros siglos del cristianismo, los cristianos fuimos objeto de mofas de los romanos por esta creencia. Y el mismo Evangelio se hace eco de estas burlas: &#191;c&#243;mo puede este campesino de Nazaret, al que conocemos, cuyo padre y madre eran Jos&#233; y Mar&#237;a, ser el Mes&#237;as? Los romanos dec&#237;an que estas eran creencias de ni&#241;os, mujeres y esclavos&#8230; tal vez los primeros creyentes, los que creen sin temor, los que necesitan la esperanza que venimos proclamando hace cuatro domingos ya&#8230;<\/p>\n<p>Pero la certeza de que el Mes&#237;as viene, vino, resucit&#243; y hoy est&#225; a la diestra del Padre y sin embargo nos acompa&#241;a cada d&#237;a, es nuestra, es de todos y de todas, y adem&#225;s tratamos de compartirla con los que dicen que no creen, que igual sabemos son objeto de salvaci&#243;n. Muchos en esta sociedad secularizada piensan que la Navidad es una ocasi&#243;n para festejar&#8230; &#191;qu&#233;? No lo saben. No les interesa. Es solamente un feriado, una fiesta. As&#237; que una intensa predicaci&#243;n acerca del significado de esta venida debe acompa&#241;ar nuestra alegr&#237;a. Que todos sepan que el hijo del carpintero, el humilde campesino, fue y es efectivamente nuestro Mes&#237;as. El que resucit&#243;. El que dijo que las leyes que agobiaban a los jud&#237;os estaban al servicio del hombre y no al rev&#233;s. El que osadamente hablaba con las mujeres en p&#250;blico y adem&#225;s las recib&#237;a como sus disc&#237;pulas&#8230;el que muri&#243; en una cruz, pero resucit&#243; y est&#225; al lado nuestro, acompa&#241;ando nuestros vacilantes pasos y nuestras alegr&#237;as y penas, porque &#233;l tambi&#233;n las vivi&#243; y entiende perfectamente a nuestros corazones.<\/p>\n<p>&#161;Dios es amor y vive! Ese es el mensaje del cuarto domingo de Adviento. &#201;l est&#225; aqu&#237; y nos acompa&#241;a a trav&#233;s del dif&#237;cil arte de vivir. Como dijo Pedro Casald&#225;liga, obispo em&#233;rito de una di&#243;cesis cat&#243;lico-romana en Brasil, en una entrevista reciente: &#8220;Nacer y morir es f&#225;cil. Lo dif&#237;cil es vivir&#8221;&#8230;bueno, no estamos solos en ese camino dif&#237;cil, el angosto, el de las tentaciones, el del olvido, olvido del pr&#243;jimo, de los que nos necesitan&#8230; Y &#201;l es la memoria, la ayuda, el nacimiento de una nueva era, la era de la esperanza.<\/p>\n<p>Y ya que recordamos a tantos que caminaron por el sendero angosto, recordaremos tambi&#233;n las palabras del reconocido te&#243;logo y pastor metodista argentino Jos&#233; M&#237;guez Bonino, fallecido el 30 de junio de 2012, en un serm&#243;n que le escuch&#233; hace diez a&#241;os, y que pude &#8220;devolverle&#8221; en una de mis &#250;ltimas visitas en las que se mostraba preocupado por lo que vendr&#237;a despu&#233;s de la muerte: &#8220;La muerte no es el fin; vida eterna significa que seguiremos en comuni&#243;n con &#201;l a&#250;n despu&#233;s de pasar por ese momento.&#8221; Dios con nosotros y nosotras, eso significa Emmanuel. Dios con nosotros, esa es nuestra esperanza. Dios con nosotros, venciendo al pecado y a la muerte. Dios con nosotros en nuestras alegr&#237;as y en nuestras tristezas. Dios con nosotros y nosotras. Aleluya, gloria a Dios y paz en nuestros corazones. Todo eso es la Navidad. Todo eso es lo que esperamos y sabemos que llega y llegar&#225;, cada d&#237;a de nuestra vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y ya llega el momento esperado. Estamos ah&#237;, cerca del acontecimiento. El Evangelio de Lucas abunda en detalles sobre el nacimiento. Aqu&#233;l que estamos esperando, ya lleg&#243;. 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