{"id":28546,"date":"2016-10-04T20:23:10","date_gmt":"2016-10-05T01:23:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-21-14-15-20-comentario-por-guillermo-hansen\/"},"modified":"2016-10-04T20:23:10","modified_gmt":"2016-10-05T01:23:10","slug":"san-lucas-21-14-15-20-comentario-por-guillermo-hansen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-21-14-15-20-comentario-por-guillermo-hansen\/","title":{"rendered":"San Lucas 2:1-14, (15-20) Comentario por Guillermo Hansen"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Los evangelios de Lucas y Mateo son los &uacute;nicos que nos presentan relatos sobre el nacimiento de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Si bien ambos relatos presentan muchos paralelos, los materiales empleados por los evangelistas son diferentes, en pos de una estructuraci&oacute;n narrativa que enfatiza desde el comienzo aspectos teol&oacute;gicos particulares que caracterizan a estos evangelios.&nbsp; Por ejemplo, Lucas ser&aacute; m&aacute;s explicito respecto al lugar social del nacimiento de Jes&uacute;s, dando detalles que no aparecen en Mateo &#8212; el testimonio de trabajadores rurales (pastores), pesebre, etc. Mateo, por su parte, resaltar&aacute; la conmoci&oacute;n pol&iacute;tica del nacimiento de un nuevo Mes&iacute;as, quien es visitado por tres misteriosos magos de oriente que a su vez desatar&aacute; las suspicacias, celos, furia y persecuci&oacute;n de Herodes. En ambos casos, los evangelistas sit&uacute;an al nacimiento de Jes&uacute;s como cumplimiento de las promesas de Dios a Israel (cfr. la profec&iacute;a de Miqueas en 5:1 que emplaza a Bel&eacute;n como lugar de nacimiento del Mes&iacute;as). Y lo relatan en forma an&aacute;loga a las leyendas sobre nacimientos de h&eacute;roes en la antig&uuml;edad: portentos astrales, teofan&iacute;as, testigos\/transe&uacute;ntes, dan testimonio del car&aacute;cter milagroso del nacimiento (en Mateo ser&aacute; la estrella y los magos, en Lucas ser&aacute; el &aacute;ngel del Se&ntilde;or\/luz y los pastores).<\/p>\n<p>La narrativa lucana cuenta de tres partes bien definidas. En la primera (vv. 1-7), se sit&uacute;a el nacimiento de Jes&uacute;s en un contexto hist&oacute;rico, pol&iacute;tico y geogr&aacute;fico. Estas tres dimensiones tendr&aacute;n peso no solo en la presente per&iacute;copa, sino a lo largo de todo el evangelio de Lucas. La segunda parte, n&uacute;cleo del relato, presenta una hierofan&iacute;a con la aparici&oacute;n del &Aacute;ngel del Se&ntilde;or que incorpora a dos grupos de testigos del nacimiento de Jes&uacute;s: testigos humanos, los pastores, y testigos divinos, la multitud del ej&eacute;rcito celestial. Es interesante observar que los primeros se comunicaran con contrapartes humanos (Mar&iacute;a y Jos&eacute;&#8230; &iquest;tambi&eacute;n con el ni&ntilde;o en el pesebre?) a fin de narrarles la pronunciaci&oacute;n ang&eacute;lica sobre el nacimiento de Jes&uacute;s como la llegada del salvador, el Mes&iacute;as que es el Se&ntilde;or (cfr. v.11). El segundo grupo se comunica con el mismo Dios, alab&aacute;ndolo: el nacimiento del Mes&iacute;as es tanto una manifestaci&oacute;n de la gloria de Dios como la inauguraci&oacute;n de la verdadera paz en la tierra (v. 14). Por &uacute;ltimo, la tercera parte (vv. 15-20) relata el testimonio de los trabajadores rurales y las distintas respuestas a lo que el &Aacute;ngel les hab&iacute;a comunicado: algunos se asombraban, otros alababan y glorificaban a Dios, y Mar&iacute;a, en cambio, &#8220;guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su coraz&oacute;n&#8221; (v. 19). Distintos respuestas ante un hecho que todav&iacute;a debe ser discernido en cuanto a sus alcances e implicancias.<\/p>\n<p>En general cabe destacarse algunos detalles. Al comenzar la historia con la menci&oacute;n de C&eacute;sar Augusto, la intenci&oacute;n de Lucas es contraponer esta figura a la del verdadero Mes&iacute;as y Salvador, nacido en la periferia, en las m&aacute;rgenes del mundo. Durante el primer siglo de la era cristiana exist&iacute;a un culto al Emperador que lo ensalzaba como salvador y promotor de la paz (imperial). Pero esta paz no es la paz que viene de Dios, ni este &#8220;salvador&#8221; es el ungido de Dios. Un segundo detalle es la figura del pesebre &#8211;un comedero para animales&#8211; que apunta no solamente a un dato econ&oacute;mico-social, sino religioso: el ni&ntilde;o Jes&uacute;s yace en el pesebre como alimento y sustento del mundo. Finalmente, el relato sobre el nacimiento de Jes&uacute;s pierde su contundencia si no es relacionado con el nacimiento arquet&iacute;pico de lo divino en lo humano. Es el anticipo de la manifestaci&oacute;n de lo sagrado en medio de nuestra fr&aacute;gil humanidad, que desenlaza un cambio en la personalidad de aquellos que ven en esta figura su verdadero &#8220;salvador.&#8221;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Sugerencias para la predicaci&oacute;n<\/strong><br \/> Durante esta &eacute;poca del a&ntilde;o es com&uacute;n que nuestros ni&ntilde;os y j&oacute;venes presenten una obrita navide&ntilde;a que recrea el drama y el mensaje del nacimiento de Jes&uacute;s. El nerviosismo y la excitaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes es contagiosa: &iquest;Qu&eacute; personaje me toc&oacute; actuar? &iquest;Puedo ser uno de los pastores? &iquest;Qui&eacute;n hace de Mar&iacute;a? Y en el caso de Jes&uacute;s&#8230; &iquest;pedimos prestado un beb&eacute; real o usamos un mu&ntilde;eco? Aunque no podamos expresar todo claramente con palabras, sabemos que estamos participando de una historia sin igual. Con la obrita no solamente comunicamos un mensaje, sino que aprendemos a trav&eacute;s de la imitaci&oacute;n, de la encarnaci&oacute;n y del revestimiento de nuestras personas a trav&eacute;s de un rol. Revestimos el misterio de Dios hecho hombre con personajes familiares, accesibles: los pastores, los reyes magos, Mar&iacute;a y Jos&eacute;, el ni&ntilde;o Jes&uacute;s. Esta no es una obrita m&aacute;s, sino la celebraci&oacute;n de un misterio que transforma nuestras vidas.<\/p>\n<p>Al revestirnos y participar con estos personajes de un drama, tambi&eacute;n hacemos presente entre nosotros el &#8220;revestimiento&#8221; de Dios como ser humano. Es Dios mismo quien se reviste con un cuerpo real, vulnerable, que debe pasar por los mismos estadios de la vida como cualquier mortal. M&aacute;s a&uacute;n, un Dios que viene a nosotros no desde el centro del poder &#8211;sea este econ&oacute;mico, pol&iacute;tico o religioso&#8211; sino desde la periferia, lo marginal, lo totalmente mundano.<\/p>\n<p>&iquest;Y por qu&eacute; hace esto Dios? &iquest;Por qu&eacute; entrar y revestirse de lo humano? &iquest;Cu&aacute;l es el prop&oacute;sito de manifestarse entre nosotros en forma tan vulnerable como un beb&eacute;? Quiz&aacute;s aqu&iacute; nos topamos con el misterio m&aacute;s sublime de Dios y de la existencia humana. Dios se reviste de lo mortal en un ni&ntilde;o, una promesa de plenitud para nuestro mundo. A su vez, en este ni&ntilde;o el mundo es revestido de Dios sin dejar de ser mundo. En este intercambio, sin embrago, perdura un sesgo de fragilidad: la vulnerabilidad propia de un beb&eacute; que hay que cuidar y dejar crecer&#8230;entre y en nosotros. Este es un Dios que se ha arriesgado a no ser Dios sin nosotros.<\/p>\n<p>Un Dios que se acerca a nosotros. Un Dios que se hace uno de nosotros. Pero finalmente, un Dios que busca nacer en nosotros, revestirse con nosotros, hoy, ahora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los evangelios de Lucas y Mateo son los &uacute;nicos que nos presentan relatos sobre el nacimiento de Jes&uacute;s. 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