{"id":28563,"date":"2016-10-04T20:23:57","date_gmt":"2016-10-05T01:23:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-241-52-comentario-por-iris-barrientos\/"},"modified":"2016-10-04T20:23:57","modified_gmt":"2016-10-05T01:23:57","slug":"san-lucas-241-52-comentario-por-iris-barrientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-241-52-comentario-por-iris-barrientos\/","title":{"rendered":"San Lucas 2:41-52 Comentario por Iris Barrientos"},"content":{"rendered":"<p>La unidad tem&aacute;tica de Lucas 2:41-52 debe ser le&iacute;da dentro del contexto literario de todo el cap&iacute;tulo 2, porque narra &nbsp;la secuencia de la encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios y de su inserci&oacute;n en un contexto particular, as&iacute; como todo ser humano com&uacute;n pasa por todas las etapas de crecimiento: f&iacute;sico, intelectual, emocional, espiritual y social.<\/p>\n<p>Toda esa amplia unidad tiene como prop&oacute;sito enfatizar el desarrollo de un ser humano com&uacute;n, pero diferente por participar de la misma naturaleza de la divinidad. El pasaje entreteje la humanidad y la divinidad. Aunque se narra su crecimiento humano, no se esconden los destellos que se&ntilde;alan a un ser extraordinario.<\/p>\n<p>Lucas 2:1-20 narra el anuncio y el nacimiento del Mes&iacute;as que vendr&aacute; con caracter&iacute;sticas humanas y divinas a la vez, sujeto en todo a las vicisitudes, pero anunciado por un &aacute;ngel que se hace acompa&ntilde;ar por huestes celestiales.<\/p>\n<p>Lucas 2:21-39 nos dibuja otra etapa m&aacute;s de desarrollo en este ser humano especial. Respondiendo al contexto en el cual se inserta, se somete a la cultura y a las tradiciones de la familia. A los ocho d&iacute;as es circuncidado, para ser considerado legalmente parte de la naci&oacute;n israelita. Tambi&eacute;n debe cumplir junto con su madre la ley de purificaci&oacute;n. La madre que daba a luz quedaba &ldquo;legalmente&#8221; impura por cuarenta d&iacute;as &nbsp;si quien nac&iacute;a era&nbsp; hijo var&oacute;n, y ochenta si era hija (Lev 12:1-8), pero adem&aacute;s hac&iacute;a impuros a quienes hab&iacute;an estado en contacto con ella durante ese tiempo. Cumplido este per&iacute;odo, deb&iacute;a ir al templo y, en el atrio de las mujeres, recibir la declaraci&oacute;n del sacerdote de estar &#8220;legalmente&#8221; pura. Mar&iacute;a y su ni&ntilde;o por ser pobres entregaban como ofrenda &nbsp;dos &nbsp;t&oacute;rtolas y dos palominos (Lev 12:8).&nbsp; As&iacute; Jes&uacute;s por pertenecer a la raza humana, espec&iacute;ficamente a los jud&iacute;os, deb&iacute;a sujetarse a&nbsp; esta tradici&oacute;n, cumpliendo a cabalidad con todas esas exigencias, que le daban legalidad a su estatus humano social.<\/p>\n<p>A pesar de ello,&nbsp; una realidad se sobrepone a &eacute;sta. Aparece en escena <em>&ldquo;&hellip;<\/em> <em>un hombre llamado Sime&oacute;n. Este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolaci&oacute;n de Israel; y el Esp&iacute;ritu Santo estaba sobre &eacute;l. Y le hab&iacute;a sido revelado por el Esp&iacute;ritu Santo que no ver&iacute;a la muerte antes que viera al Ungido del Se&ntilde;or<\/em>&rdquo; (vv. 25-26), quien acredita la mesianidad de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El autor concluye esta etapa con una &nbsp;frase separada del resto de la unidad, que utilizar&aacute; de nuevo en el v. 52: <em>&ldquo;El ni&ntilde;o crec&iacute;a y se fortalec&iacute;a, se llenaba de sabidur&iacute;a y la gracia de Dios era sobre &eacute;l&rdquo; <\/em>(v. 40), enfatizando que el proceso de crecimiento se iba cumpliendo normalmente.<\/p>\n<p>La narrativa pasa a continuaci&oacute;n a otra etapa del crecimiento, la adolescencia del Mes&iacute;as (Lucas 2:41-52). Cumpliendo con las exigencias culturales y familiares pertenecientes a la memoria hist&oacute;rica del pueblo, van a Jerusal&eacute;n todos los a&ntilde;os a la fiesta de la Pascua, pero como la mayor&iacute;a de los adolescentes inquietos y abiertos a los nuevos conocimientos del momento, Jes&uacute;s se queda en el templo, aprendiendo e indagando sobre la ley; su identidad est&aacute; siendo fortalecida, as&iacute; que va por los contenidos que m&aacute;s le atraen. Sus padres, como es de esperarlo, est&aacute;n desesperados, porque no lo encuentran por ning&uacute;n lado, hasta que regresan de nuevo al templo y lo hallan conversando &nbsp;tranquilamente con los doctores de la ley. Ante su reclamo, la respuesta de Jes&uacute;s es la normal &nbsp;de todo adolescente, pero con la diferencia del acompa&ntilde;amiento de una verdad divina: <em>&ldquo;&hellip;en los negocios de mi padre me es necesario estar&rdquo; <\/em>(v. 49), pues &Eacute;l no solamente es un ser terrenal sino celestial. A pesar de ello, <em>&ldquo;&hellip;descendi&oacute; con ellos y volvi&oacute; a Nazaret, y les estaba sujeto&hellip;&rdquo; <\/em>(v. 51). Luego, el autor concluye con la frase: <em>&ldquo;Y Jes&uacute;s crec&iacute;a en sabidur&iacute;a, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres&rdquo; <\/em>(v. 52)<em>, <\/em>para dejar constancia de que su crecimiento contin&uacute;a.<\/p>\n<p>No podemos obviar que la propuesta de toda la unidad literaria es mostrarnos el desarrollo normal del Mes&iacute;as como todo ser humano com&uacute;n, desde lo f&iacute;sico, emocional, intelectual, social y espiritual.<\/p>\n<p>La adolescencia, como las diferentes etapas de la vida, cada una con sus exigencias, se logran superar cuando se tienen a favor todas las instituciones, especialmente a la familia que vela por que se satisfagan todas esas necesidades del crecimiento, incluyendo los elementos que nutren la vida, como el afecto, la provisi&oacute;n, el cuidado y la educaci&oacute;n. El texto se apodera de nuestro contexto y nos interpela para que reflexionemos: &iquest;Por qu&eacute; ser&aacute; que nuestros ni&ntilde;os y j&oacute;venes al llegar a la etapa m&aacute;s dif&iacute;cil del desarrollo, la adolescencia, se pierden en las drogas o en otras influencias? &iquest;Cu&aacute;les fueron las condiciones en las que se desarrollaron? &iquest;Tuvieron las oportunidades? &nbsp;Jes&uacute;s mostr&oacute; educaci&oacute;n, valores y seguridad que le dieron una identidad firme.<\/p>\n<p>Los ni&ntilde;os que no viven a plenitud sus etapas por falta de oportunidades, no se desarrollan normalmente. Jesucristo vivi&oacute; cada una de sus etapas de desarrollo. La verdadera Navidad nos interpela a la praxis para lograr que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tengan las oportunidades y los recursos que nutran su vida. La  Navidad reclama al contexto abominable que viven nuestros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as <em>de<\/em> y <em>en<\/em> la calle abandonados(as) a su suerte. &nbsp;Las autoridades sociales, como la familia; las religiosas, como las del templo; las pol&iacute;ticas, como los doctores de la ley y las distintas instituciones, pusieron un poco de cada una de ellas, con el fin de que un ser humano, llamado Jes&uacute;s, se desarrollara de forma plena.<\/p>\n<p>La encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios nos interpela en nuestro contexto reclamando &nbsp;una oportunidad para todos y todas, y por lo tanto, un desarrollo integral de la ni&ntilde;ez y la adolescencia.<\/p>\n<p>As&iacute; vivir la verdadera Navidad tiene que ver con nuestra acci&oacute;n prof&eacute;tica de denuncia de la falta de solidaridad, y de justicia social hacia el ser humano, cuyo crecimiento se trunca por falta de oportunidades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La unidad tem&aacute;tica de Lucas 2:41-52 debe ser le&iacute;da dentro del contexto literario de todo el cap&iacute;tulo 2, porque narra &nbsp;la secuencia de la encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios y de su inserci&oacute;n en un contexto particular, as&iacute; como todo ser humano com&uacute;n pasa por todas las etapas de crecimiento: f&iacute;sico, intelectual, emocional, espiritual y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-241-52-comentario-por-iris-barrientos\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Lucas 2:41-52 Comentario por Iris Barrientos&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28563","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28563"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28563\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28563"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}