{"id":28584,"date":"2016-10-04T20:24:52","date_gmt":"2016-10-05T01:24:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-41-13-comentario-por-francisco-javier-giotia-padilla\/"},"modified":"2016-10-04T20:24:52","modified_gmt":"2016-10-05T01:24:52","slug":"san-lucas-41-13-comentario-por-francisco-javier-giotia-padilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-41-13-comentario-por-francisco-javier-giotia-padilla\/","title":{"rendered":"San Lucas 4:1-13 Comentario por Francisco Javier Giot\u00eda Padilla"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Vivir es dif&iacute;cil.<\/p>\n<p>Es complicado. Nuestros d&iacute;as est&aacute;n llenos de una incre&iacute;ble combinaci&oacute;n de experiencias que requieren que tomemos innumerables decisiones, que asumamos m&uacute;ltiples responsabilidades, y que enfrentemos, en ocasiones a la vez, diferentes situaciones y toda clase de personas. Para vivir utilizamos todo lo que tenemos: nuestros afectos, nuestra inteligencia, nuestras historias familiares, nacionales, comunitarias y familiares; y todas las destrezas y todo el conocimiento que hemos acumulado a trav&eacute;s de los a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Como pastores y pastoras, y como l&iacute;deres de congregaciones, tenemos el privilegio cada d&iacute;a de acompa&ntilde;ar personas, familias, y comunidades en su paso por experiencias de gozo y de tristeza, de solidaridad y ego&iacute;smo. Tanto en nuestras vidas como en nuestras vocaciones enfrentamos la vida en situaciones que desaf&iacute;an nuestro car&aacute;cter y nuestro testimonio. A veces nos toca vivirlo en medio de debilidades y quebrantos; otras veces en momentos de fortaleza y confianza. Todo momento que vivimos es una oportunidad para fortalecer nuestro car&aacute;cter y dar testimonio de nuestra fe.<\/p>\n<p>&iquest;Cu&aacute;ntos de nosotros y de nosotras hemos sido testigos de personas que&mdash;identificadas como d&eacute;biles y de alto riesgo por la sociedad&mdash;se levantan y realizan acciones extraordinarias de justicia y solidaridad? &iquest;Y cu&aacute;ntos y cu&aacute;ntas hemos flaqueado en pensamientos, palabras y obra, en momentos en que nuestras familias, nuestros vecinos, y compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de trabajo, esperaban m&aacute;s de nosotros y de nosotras? La vida es dif&iacute;cil. Vivir en la fe, y desde la fe, es complicado.<\/p>\n<p>En medio de nuestras decisiones y de las complicaciones de la vida, es importante saber qui&eacute;n camina con nosotros y con nosotras. Es importante saber hacia d&oacute;nde mirar, en qui&eacute;n confiar, d&oacute;nde inclinarnos para encontrar descanso y renovar las fuerzas. De eso se trata este texto de las tentaciones: qui&eacute;n es este Jes&uacute;s de Nazaret. El asunto de las tentaciones tiene que ver con la identidad de Jes&uacute;s como Hijo de Dios, con la identidad de Jes&uacute;s como Hijo con el poder de Dios para ejecutar su voluntad, a partir de la identificaci&oacute;n previa en el bautismo (Lc 3:21-22) y la genealog&iacute;a (Lc 3:38).[1]<\/p>\n<p>La lucha se realiza luego del anuncio del Padre de la identidad de Jes&uacute;s como su Hijo, y antes de que Jes&uacute;s haya realizado alguna haza&ntilde;a que muestre su poder. Antes, incluso, de que se haya identificado a s&iacute; mismo como quien encarnaba el cumplimiento de la voluntad de Dios a favor de los despose&iacute;dos (Lc 4:21). Las tentaciones suceden en el marco de una conversaci&oacute;n[2] con el diablo en el desierto que se extiende por un lapso de cuarenta d&iacute;as. El texto tiene como eco la conversaci&oacute;n de la serpiente con Ad&aacute;n, y luego la de Dios con Ad&aacute;n, en G&eacute;nesis 3. Los cuarenta d&iacute;as, por su parte, remiten a los cuarenta d&iacute;as de Mois&eacute;s en el monte sin comida (Ex 34:28) y a los cuarenta d&iacute;as en escapada de El&iacute;as de camino al monte de Dios (1 R 19:8). Se ubica geogr&aacute;ficamente en la tradici&oacute;n de los cuarenta a&ntilde;os de Israel en el desierto: el tiempo de las murmuraciones del pueblo y de la provisi&oacute;n de Dios en su camino a la tierra prometida.[3]<\/p>\n<p>La identidad de Jes&uacute;s como hijo de Dios se cuestiona en t&eacute;rminos del uso del lenguaje y de la m&aacute;s apropiada interpretaci&oacute;n de las Escrituras. En este espacio f&iacute;sico y ling&uuml;&iacute;stico Jes&uacute;s es tentado, no en lo que no puede realizar, sino, precisamente, en lo que puede hacer. El tentador lo ajota e incita para que asuma su rol, no desde la voluntad de Dios sino desde una interpretaci&oacute;n ego&iacute;sta de su vocaci&oacute;n. El diablo&mdash;las fuerzas que existen dentro y alrededor de nosotros y de nosotras que se oponen tenazmente al amor, el bienestar, la integridad, y la paz[4]&mdash;lo reta a que defina por s&iacute; mismo qu&eacute; significaba ser el mes&iacute;as.<\/p>\n<p>As&iacute;, la primera tentaci&oacute;n es personal y social (vv. 3-4), la segunda es pol&iacute;tica (vv. 5-8), y la tercera religiosa (vv. 9-12)[5]: pan, poder y adoraci&oacute;n. Como respuesta a cada una de las tentaciones, Jes&uacute;s cita las Escrituras, haciendo una apropiada y no forzada interpretaci&oacute;n de los textos, que le reconoce la autoridad al Padre que lo ha llamado y nombrado su Hijo. La identidad como Hijo es, pues, confirmada y reconocida.[6] El v. 13 dice que el diablo &ldquo;se apart&oacute; de &eacute;l por un tiempo.&rdquo; La definici&oacute;n de su identidad y de su vocaci&oacute;n se realizar&aacute; m&aacute;s adelante en la sinagoga, literalmente con las Escrituras en sus manos. Lo que dijo el Padre en el bautismo y se documenta en la genealog&iacute;a vence en las tentaciones y se confirma en el inicio de su ministerio a los despose&iacute;dos: &ldquo;Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros&rdquo; (Lc 4:21). La batalla final, sin embargo, ser&aacute; en el G&oacute;lgota.<\/p>\n<p>En cuanto a la predicaci&oacute;n, identifico dos posibilidades. La primera es pastoral y la segunda es pedag&oacute;gica. En medio de las dificultades y complejidades de la vida que nos reclama y exige opciones, decisiones, y acciones continuas, en las que nuestra humanidad es tentada precisamente en lo que hacemos bien para que lo manipulemos seg&uacute;n nuestra conveniencia, el Hijo de Dios siempre nos acompa&ntilde;a para que podamos salir adelante y luchar en fidelidad y humildad. Sus palabras&mdash;como la Palabra de Dios&mdash;no nos sueltan: &ldquo;No solo de pan vivir&aacute; el hombre;&rdquo; &ldquo;al Se&ntilde;or tu Dios adorar&aacute;s;&rdquo; y &ldquo;no tentar&aacute;s al Se&ntilde;or tu Dios.&rdquo; Nuestra humanidad est&aacute; mejor en las manos de Dios.<\/p>\n<p>Finalmente, el lenguaje puede verse como el desierto en el que lo que pensamos, decimos y construimos como enhebrado social recibe tanto nuestras murmuraciones como nuestras fidelidades, en medio de nuestro manejo de las Escrituras y de la manera en que asumimos nuestros carismas y sue&ntilde;os. Los predicadores y predicadoras solo tenemos palabras[7] para ejercer nuestra vocaci&oacute;n. Seamos cuidadosos y cuidadosas, disciplinados y disciplinadas, en nuestra labor de interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de las Escrituras, de modo que no sean nuestras palabras, sino su Palabra, la del Hijo de Dios, la que produzca vida y salvaci&oacute;n para nuestra gente. A esto hemos sido llamados y llamadas.<\/p>\n<p>[1] Robert C. Tannehill, <em>Luke<\/em> (Nashville: Abingdon Press, 1996), 87.<\/p>\n<p>[2] Fred B. Craddock, <em>Luke<\/em> (Louisville: John Knox Press, 1990), 56.<\/p>\n<p>[3] Ibid., 54.<\/p>\n<p>[4] Ibid., 55.<\/p>\n<p>[5] Ibid., 56.<\/p>\n<p>[6] Tannehill, <em>Luke<\/em>, 89.<\/p>\n<p>[7] Barbara Brown Taylor, <em>The Preaching Life<\/em> (Cambridge: Cowley Publications, 1993), 76.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivir es dif&iacute;cil. Es complicado. Nuestros d&iacute;as est&aacute;n llenos de una incre&iacute;ble combinaci&oacute;n de experiencias que requieren que tomemos innumerables decisiones, que asumamos m&uacute;ltiples responsabilidades, y que enfrentemos, en ocasiones a la vez, diferentes situaciones y toda clase de personas. 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