{"id":28589,"date":"2016-10-04T20:25:02","date_gmt":"2016-10-05T01:25:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-414-21-comentario-por-nancy-elizabeth-bedford\/"},"modified":"2016-10-04T20:25:02","modified_gmt":"2016-10-05T01:25:02","slug":"san-lucas-414-21-comentario-por-nancy-elizabeth-bedford","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-414-21-comentario-por-nancy-elizabeth-bedford\/","title":{"rendered":"San Lucas 4:14-21 Comentario por Nancy Elizabeth Bedford"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>El Esp&iacute;ritu de Dios, Garant&iacute;a de Justicia<\/strong><\/p>\n<p>Lucas subraya que Jes&uacute;s comienza su ministerio &ldquo;en el poder del Esp&iacute;ritu&rdquo; (v. 14). El Esp&iacute;ritu de Dios, cuya presencia se aprecia desde la concepci&oacute;n y el nacimiento de Jes&uacute;s, aparece ahora como el medio por el cual Jes&uacute;s es capaz de ense&ntilde;ar efectivamente en las sinagogas de Galilea (v. 15). En su descripci&oacute;n de la visita a la sinagoga de Nazaret, Lucas nos demuestra paradigm&aacute;ticamente c&oacute;mo eran esas clases magistrales de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El v. 16 da a entender que si bien Jes&uacute;s se hab&iacute;a criado en Nazaret, en ese momento no viv&iacute;a all&iacute;. Nazaret en esa &eacute;poca era una aldea sumamente peque&ntilde;a, tal vez de entre 200 a 400 personas. Todos sus habitantes probablemente eran jud&iacute;os. No se han encontrado restos de mosaicos, de frescos en las paredes ni de calles empedradas. Las construcciones eran modestas y r&uacute;sticas, con ventanas peque&ntilde;as y techos chatos. Sin embargo, Nazaret en el primer siglo no estaba aislada del resto del mundo, pues se situaba a pocos kil&oacute;metros de S&eacute;foris, que era una ciudad importante.[1] Nazaret misma, sin embargo, era tan peque&ntilde;a que toda su poblaci&oacute;n habr&iacute;a entrado c&oacute;modamente en muchos de nuestros templos cristianos actuales. Seguramente todos los habitantes del pueblo se conoc&iacute;an&mdash;o al menos cre&iacute;an conocerse&mdash;de manera profunda. Por otra parte, esta escena en Nazaret es la &uacute;nica vez en los evangelios en que se afirma directamente que Jes&uacute;s sab&iacute;a leer, un hecho vinculado &iacute;ntimamente a su crianza en un hogar jud&iacute;o en torno a la sinagoga.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado, como era su costumbre, entra a la sinagoga, en este caso la de su pueblo natal Nazaret (v. 16). Con este detalle Lucas nos comunica algo que como cristianos y cristianas actuales conviene que no olvidemos: Jes&uacute;s no era &ldquo;cristiano,&rdquo; sino jud&iacute;o y fiel practicante de su tradici&oacute;n de fe. El culto del s&aacute;bado sol&iacute;a tener dos partes: un comienzo marcado por la oraci&oacute;n y la bendici&oacute;n y una segunda mitad que inclu&iacute;a la lectura de la Tor&aacute;. Ya en el primer siglo comenzaba a consolidarse con un ciclo fijo de lecturas sabatinas de la Ley, junto con lecturas m&aacute;s o menos libres de los Profetas y homil&iacute;as interpretativas de los textos. Se sol&iacute;a leer un pasaje corto en hebreo y luego traducirlo al arameo (o al griego si esa era la lengua predominante). Jes&uacute;s lee e interpreta una porci&oacute;n tomada de Isa&iacute;as 61:1-2. En la versi&oacute;n del episodio que nos ofrece Lucas se trata de una cita casi textual de la Septuaginta (traducci&oacute;n griega de la Biblia hebrea), a la que se le agrega una frase de Is 58:6, la de &ldquo;poner en libertad a los oprimidos.&rdquo;[2]<\/p>\n<p>Si tomamos el texto como descripci&oacute;n del ministerio de Jes&uacute;s, vemos en primer lugar que el Esp&iacute;ritu de Dios &ldquo;est&aacute; sobre&rdquo; &eacute;l y posibilita todo lo dem&aacute;s. El Esp&iacute;ritu es la garant&iacute;a de la justicia de su accionar y lo que lo marca como el Ungido (es decir, como el Mes&iacute;as o el Cristo) de Dios. En el Antiguo Testamento se ung&iacute;a a los reyes como se&ntilde;al de su elecci&oacute;n (por ejemplo, en 2 Cr 23:11). Aqu&iacute;, la unci&oacute;n no es con aceite sino con el Esp&iacute;ritu Santo. En la dupla escrita por Lucas (su Evangelio y el libro de los Hechos), esta referencia al Esp&iacute;ritu que unge a Jes&uacute;s y mora sobre &eacute;l funciona como recordatorio de su bautismo y del descenso del Esp&iacute;ritu &ldquo;sobre &eacute;l en forma corporal&rdquo; (Lc 3:22). Tambi&eacute;n se&ntilde;ala hacia adelante, a la presencia del Esp&iacute;ritu con el movimiento de Jes&uacute;s a partir de Pentecost&eacute;s (Hch 2:4) y al prometido derramamiento del Esp&iacute;ritu &ldquo;sobre toda carne&rdquo; (Hch 2:17).<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu de Dios es quien env&iacute;a y faculta a Jes&uacute;s para: (1) dar buenas nuevas a los pobres; (2) sanar a los quebrantados de coraz&oacute;n; (3) pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos; (4) liberar a los oprimidos; y (5) predicar el jubileo (&ldquo;el a&ntilde;o agradable&rdquo;) de Dios. Los verbos centrales de esta obra mesi&aacute;nica facilitada por el Esp&iacute;ritu de Dios tienen que ver con la <em>comunicaci&oacute;n<\/em> (pregonar, predicar, anunciar), la <em>sanaci&oacute;n<\/em> (sanar a los quebrantados, dar vista a los ciegos) y la <em>liberaci&oacute;n<\/em> (de los oprimidos y de los cautivos). Estos tres ejes transversales (<em>comunicar, sanar, liberar<\/em>) aparecen a lo largo de todo el ministerio de Jes&uacute;s y constituyen el coraz&oacute;n del llamado de su iglesia. Una iglesia que subraye solamente alguno de estos ministerios en detrimento de los dem&aacute;s, olvidando c&oacute;mo se entrelazan mutuamente, vive un evangelio truncado y unilateral.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s enrolla el libro, se lo devuelve al ministro y se sienta (v. 20). Toda la congregaci&oacute;n espera en suspenso, con los ojos clavados sobre su rostro: &iquest;Qu&eacute; dir&aacute; el carpintero, el hijo de Jos&eacute; (v. 22)? &iquest;Habr&aacute; aprendido algo en el tiempo que anduvo lejos? Cuando abre la boca, habla de un modo que los impresiona (v. 22). Seguramente los aldeanos sienten cierto orgullo por ese hijo de la comunidad que se est&aacute; haciendo conocer como maestro en toda Galilea (vv. 14-15). Sin embargo, el contenido de sus palabras los golpea: &ldquo;Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros&rdquo; (v. 21). No sabemos qu&eacute; m&aacute;s habr&aacute; dicho&mdash;Lucas nos relata solamente el comienzo de su discurso (v. 21). Pero queda claro que Jes&uacute;s est&aacute; dando a entender que como Ungido del Esp&iacute;ritu de Dios har&aacute; carne las promesas mesi&aacute;nicas de los profetas.<\/p>\n<p>Seguir a Jes&uacute;s en la fuerza de su Esp&iacute;ritu nos lleva por caminos inesperados, a veces sorpresivos para nuestras &ldquo;aldeas&rdquo; de origen. Para la iglesia hoy, la buena noticia es que el Esp&iacute;ritu de Dios que ungi&oacute; a Jes&uacute;s y lo empoder&oacute; para predicar, sanar y liberar, sigue estando presente como fuerza y garant&iacute;a de justicia.<\/p>\n<p>[1] V&eacute;r Craig A. Evans, <em>Jesus and his World. The Archaeological Evidence <\/em>(Louisville: Westminister John Knox, 2012).<\/p>\n<p>[2] Fran&ccedil;ois Bovon, <em>A Commentary on the Gospel of Luke 1:1-9:50, <\/em>trad. Christine M. Thomas (Minneapolis: Fortress Press, 2002), 152-153, En la versi&oacute;n Reina Valera 1995, esta frase de Is 58:6 se traduce como &ldquo;dejar ir libres a los quebrantados.&rdquo;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Esp&iacute;ritu de Dios, Garant&iacute;a de Justicia Lucas subraya que Jes&uacute;s comienza su ministerio &ldquo;en el poder del Esp&iacute;ritu&rdquo; (v. 14). 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