{"id":28605,"date":"2016-10-04T20:25:45","date_gmt":"2016-10-05T01:25:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-620-31-comentario-por-guillermo-hansen\/"},"modified":"2016-10-04T20:25:45","modified_gmt":"2016-10-05T01:25:45","slug":"san-lucas-620-31-comentario-por-guillermo-hansen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-620-31-comentario-por-guillermo-hansen\/","title":{"rendered":"San Lucas 6:20-31 Comentario por Guillermo Hansen"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">La congregaci&oacute;n y el predicador se confrontan este domingo con el coraz&oacute;n del evangelio, con ese anuncio radical que desata una transformaci&oacute;n en nuestras vidas en relaci&oacute;n con Dios y nuestro pr&oacute;jimo.<\/p>\n<p>Al leer y meditar sobre este texto no debe perderse de vista el tono de &ldquo;sorpresa&rdquo; que contiene, pues nos invita a participar del cambio de perspectiva que surge desde la paradoja de que Dios promete rescatar al que est&aacute; lejos de toda esperanza. La gracia desencadena as&iacute; una nueva din&aacute;mica en las relaciones entre los seres humanos, donde el amor se contrapone a la injusticia, a la brutalidad y a la inequidad.<\/p>\n<p>Las bienaventuranzas abren nuestro texto y hoy en d&iacute;a las deber&iacute;amos traducir al espa&ntilde;ol como &ldquo;felicitaciones.&rdquo; Curiosamente Jes&uacute;s no felicita a los virtuosos, que en virtud de su estatura social y moral recibir&iacute;an su premio. Por el contrario, Jes&uacute;s encarna una ruptura con respecto a nuestra experiencia de la gracia, pues era (y es) costumbre utilizar la expresi&oacute;n &ldquo;felicitaciones&rdquo; con aquellos y aquellas que ya disfrutan de prosperidad, felicidad, poder, etc. Las palabras de Jes&uacute;s sorprenden porque condensan el mensaje sobre la gracia de un Dios que promete alivio\/ayuda\/auxilio\/rescate a los que viven en medio del sufrimiento\/angustia\/opresi&oacute;n. En otras palabras, son las v&iacute;ctimas de la explotaci&oacute;n, los que son dejados sin comida, los que lloran en medio de su miseria, quienes son &ldquo;agraciados&rdquo; en el Reino. Los que est&aacute;n a la vera de la vida, aquellos y aquellas sin &ldquo;m&eacute;rito&rdquo; alguno, son los capaces de entender y recibir la promesa del evangelio.&nbsp;<\/p>\n<p>Un segundo aspecto del pasaje son las &ldquo;parodias&rdquo; sobre casos puntuales, los aforismos que buscan resaltar una nueva orientaci&oacute;n en la vida (v. 29: &ldquo;Al que te hiera en una mejilla, pres&eacute;ntale tambi&eacute;n la otra; y al que te quite la capa, ni aun la t&uacute;nica le niegues.&rdquo;) Una parodia es la imitaci&oacute;n de un caso o discurso donde se exageran ciertas dimensiones para logar un efecto c&oacute;mico.<sup>1<\/sup> El efecto c&oacute;mico de la parodia es lo que abre un nuevo tipo de conocimiento, perspectiva u orientaci&oacute;n para la vida. Estas parodias no deben tomarse literalmente. Primero hay que re&iacute;rse: &iexcl;imag&iacute;nense una persona desnuda en la calle!, o &iexcl;la cara que pondr&iacute;a una persona violenta que al descargar su furia, lejos de someter a su v&iacute;ctima, es desafiada con la ridiculez de su violencia! Pero esto no significa caer en la frivolizaci&oacute;n o lo trivial, pues despu&eacute;s de la comicidad sigue la seriedad con la cual el evangelio desnuda situaciones de injusticia.<\/p>\n<p>Siendo que los mandatos son extremos, inclusive rid&iacute;culos y deshumanizantes si se los toma literalmente, su intenci&oacute;n es revelar la verdad que surge cuando cambiamos de perspectiva frente a los impulsos naturales o sociales. Claro que podemos entregar nuestras ropas, o dejar que nos sigan golpeando. Pero esto no es el cometido de las palabras de Jes&uacute;s (como si estuviese aprobando el desamparo de la desnudez o la violencia). A diferencia de una hip&eacute;rbole que siempre refiere a una cosa imposible (un camello no puede pasar por el ojo de una aguja, obvio), las parodias refieren a situaciones o escenarios que <em>podr&iacute;an<\/em> darse en la vida (dar la otra mejilla, entregar la ropa), pero no son dichas de una manera prescriptiva sino que apuntan a actos simb&oacute;licos que desvisten las din&aacute;micas del poder. En efecto, los ejemplos dados por Jes&uacute;s refieren a pr&aacute;cticas comunes en su tiempo que ten&iacute;an como trasfondo una situaci&oacute;n de inequidad social: siempre era el &ldquo;superior&rdquo; (el amo frente al esclavo, el marido frente a su esposa, el padre frente a los ni&ntilde;os) quien ten&iacute;a el derecho a humillar y disciplinar al &ldquo;inferior,&rdquo; de la misma manera que entregar un manto o saco era una pr&aacute;ctica por la cual una persona endeudada entregaba al acreedor su prenda como se&ntilde;al o garant&iacute;a de su estado. Por ello presentar la otra mejilla implicaba un acto de desaf&iacute;o que dejaba al desnudo la brutalidad de la inequidad, como lo era tambi&eacute;n despojarse de toda la ropa, significando as&iacute; la deshumanizaci&oacute;n creada por el endeudamiento. Por ello estos ejemplos, lejos de defender pr&aacute;cticas de violencia, sirven para revelar la ra&iacute;z del problema, que es la inequidad. Despiertan en el oyente un cambio de lugar al entender que el mensaje del Reino nos empodera para cuestionar la injusticia sin caer en los mecanismos que crean injusticia (violencia, despojo). En suma, son ilustraciones de comportamientos que socavan la intenci&oacute;n del acto original. &iquest;Qu&eacute; actos socavar&iacute;an hoy las estructuras que crean dominantes y dominados? &iquest;C&oacute;mo desafiamos las din&aacute;micas de inequidad generadas por un poder mal utilizado y contrario al dominio de Dios? Podemos pensar en los actos &ldquo;desopilantes&rdquo; de mujeres europeas que se desnudan en p&uacute;blico en protesta contra la opresi&oacute;n machista, o de aquellos que en Argentina se encadenaban a las puertas de los bancos para resaltar as&iacute; el poder esclavizante del capital financiero.&nbsp;<\/p>\n<p>As&iacute; pasamos al n&uacute;cleo tem&aacute;tico de nuestra per&iacute;copa, amar a los enemigos (v.27). Aqu&iacute; nos encontramos ante una radicalizaci&oacute;n del mensaje del amor ya presente en el Antiguo Testamento, que altera nuestra concepci&oacute;n de qui&eacute;nes deben ser incluidos en las din&aacute;micas subversivas del amor. Los enemigos son aquellos que tienen el poder de hacernos da&ntilde;o, de perseguirnos, de discriminarnos. Pero si el enemigo contin&uacute;a siendo enemigo, nunca se aborda el problema de fondo: la injusticia que crea en las sociedades humanas la distinci&oacute;n entre amigos y enemigos en primer lugar. En los evangelios el amor no es un tema sentimental, sino que son conductas que alteran los patrones vigentes. La raz&oacute;n para amar a los enemigos no es la promesa de una recompensa, o la muestra de una nueva virtud, sino la encarnaci&oacute;n o personalizaci&oacute;n del amor con el cual Dios ama a todas las criaturas. Amar a los enemigos implica as&iacute; la b&uacute;squeda de un nuevo tipo de relaci&oacute;n donde no haya m&aacute;s dominantes y dominados, y donde el dominio de Dios sea una bendici&oacute;n para todos y todas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Robert Funk, <em>Honest to Jesus: Jesus for a New Millenium<\/em> (San Francisco: HarperSanFrancisco, 1996), pp. 154s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La congregaci&oacute;n y el predicador se confrontan este domingo con el coraz&oacute;n del evangelio, con ese anuncio radical que desata una transformaci&oacute;n en nuestras vidas en relaci&oacute;n con Dios y nuestro pr&oacute;jimo. Al leer y meditar sobre este texto no debe perderse de vista el tono de &ldquo;sorpresa&rdquo; que contiene, pues nos invita a participar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-620-31-comentario-por-guillermo-hansen\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Lucas 6:20-31 Comentario por Guillermo Hansen&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28605"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28605\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}