{"id":28609,"date":"2016-10-04T20:25:54","date_gmt":"2016-10-05T01:25:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-71-10-comentario-por-efrain-agosto\/"},"modified":"2016-10-04T20:25:54","modified_gmt":"2016-10-05T01:25:54","slug":"san-lucas-71-10-comentario-por-efrain-agosto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-71-10-comentario-por-efrain-agosto\/","title":{"rendered":"San Lucas 7:1-10 Comentario por Efra\u00edn Agosto"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Despu&eacute;s de predicar el &ldquo;serm&oacute;n del llano&rdquo; (Lc. 6:20-49), donde enfatiza la misericordia y el amor del mensaje del Reino de Dios (vv. 20-26), ordenando incluso el amor a los &ldquo;enemigos&rdquo; (vv. 27-36), Jes&uacute;s comienza a demostrar su mensaje con actos de misericordia y sanidad (7:1-17), primero sanando al esclavo enfermo de un centuri&oacute;n gentil y despu&eacute;s resucitando al hijo de una viuda.<\/p>\n<p>Nuestro pasaje trata acerca del primero de estos milagros, cuando Jes&uacute;s, luego de sus &ldquo;palabras&rdquo; a los oyentes del &ldquo;serm&oacute;n del llano,&rdquo; cambia de lugar y entra en Caperna&uacute;m, donde ya hab&iacute;a sanado a un hombre con un esp&iacute;ritu de demonio impuro que estaba en la sinagoga del pueblo (4:31-37).<\/p>\n<p><strong>Dos Delegaciones<\/strong>[1]<\/p>\n<p>Un centuri&oacute;n, es decir, un soldado gerente a cargo de unos cien soldados, no sabemos si directamente bajo Roma o en representaci&oacute;n de Roma bajo Herodes Antipas, el tetrarca de Galilea, ten&iacute;a un esclavo (&ldquo;siervo&rdquo; dice la versi&oacute;n Reina Valera 1995, pero usualmente la palabra del original griego <em>doulos<\/em> se refiere espec&iacute;ficamente a un &ldquo;esclavo&rdquo;), a quien quer&iacute;a mucho (el original griego dice que lo ten&iacute;a en &ldquo;alta estima&rdquo; &ndash; <em>entimos<\/em>). Este esclavo querido &ldquo;estaba enfermo y a punto de morir&rdquo; (v. 2). El pasaje nos indica que dos veces este soldado gentil (es por el conjunto del texto que entendemos que era gentil) env&iacute;a una delegaci&oacute;n para rogarle a Jes&uacute;s por su siervo enfermo (vv. 3-5 y vv. 6-8).<\/p>\n<p>La primera delegaci&oacute;n est&aacute; integrada por &ldquo;ancianos de los jud&iacute;os,&rdquo; o sea, miembros del concilio de l&iacute;deres de la sinagoga en Caperna&uacute;m. Ellos indican que parte del servicio de este centuri&oacute;n y de su demostraci&oacute;n de admiraci&oacute;n por el pueblo jud&iacute;o hab&iacute;a sido proveer fondos para la construcci&oacute;n de una sinagoga (v. 5). O sea, este l&iacute;der gentil hab&iacute;a sido un &ldquo;patr&oacute;n&rdquo; de los jud&iacute;os en Caperna&uacute;m, y por lo tanto ellos, bajo las normas de patrocinio del mundo greco-romano, ten&iacute;an ciertas obligaciones con &eacute;l. Entre estas obligaciones se encontraban, por ejemplo, la de prestar favores como el de presentar al ante figuras importantes o interceder por &eacute;l patr&oacute;n ante ellas. Aqu&iacute; el centuri&oacute;n &ldquo;oy&oacute; hablar de Jes&uacute;s&rdquo; (v. 3a) y, asumimos, de sus milagros y sanidades. Por lo tanto, procura ayuda para su esclavo enfermo. No presume poder acercarse a un profeta jud&iacute;o por su cuenta. Y esto nos recuerda la sanaci&oacute;n de Naam&aacute;n, el general leproso de Siria, a quien una ni&ntilde;a jud&iacute;a le sugiri&oacute; que podr&iacute;a ser sanado por la intervenci&oacute;n del profeta de Israel, Eliseo (2 Reyes 5:1-14; v&eacute;ase tambi&eacute;n Lc. 4:27, donde Jes&uacute;s, frente a la oposici&oacute;n de su propio pueblo, menciona a Naam&aacute;n como un gentil sanado en los tiempos de Eliseo). En esa historia tampoco hubo contacto un directo del profeta con el enfermo, sino que fue sanado a distancia y a trav&eacute;s de intermediarios.[2]<\/p>\n<p>La primera delegaci&oacute;n alaba al centuri&oacute;n como un hombre que apoya y aun ama al pueblo jud&iacute;o. Por eso es que Jes&uacute;s debe acudir a su petici&oacute;n: &ldquo;Es digno de que le concedas esto&rdquo; (v. 4b). Los emisarios del centuri&oacute;n est&aacute;n cumpliendo, precisamente, las normas de la &ldquo;&eacute;tica patronal.&rdquo;[3] Jes&uacute;s parece responder positivamente y &ldquo;fue con ellos&rdquo; (v. 6a).<\/p>\n<p><strong>Una Segunda Delegaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, antes de llegar al hogar del centuri&oacute;n, &eacute;ste env&iacute;a a &ldquo;unos amigos&rdquo; (v. 6) a que vayan al encuentro de Jes&uacute;s que estaba en viaje hacia su hogar. Le ser&iacute;a problem&aacute;tico a Jes&uacute;s, un maestro jud&iacute;o, terminar en el hogar de un gentil, y peor todav&iacute;a si se trataba de un soldado romano. Esta segunda delegaci&oacute;n probablemente estaba integrada por gentiles como el centuri&oacute;n, es decir, personas m&aacute;s informalmente relacionadas con el centuri&oacute;n, cabe suponer que sin conexiones patronales con &eacute;l como las que ten&iacute;an los ancianos jud&iacute;os de la primera delegaci&oacute;n. Eran, en fin, &ldquo;amigos&rdquo; del centuri&oacute;n. Sin embargo, hablan a nombre del centuri&oacute;n y ponen en su boca las palabras que el centuri&oacute;n habr&iacute;a dicho: (1) Aunque la primera delegaci&oacute;n hab&iacute;a abogado por el car&aacute;cter honorable del gentil, que lo hac&iacute;a merecedor del favor de la curaci&oacute;n de su esclavo, el centuri&oacute;n mismo reconoce sus limitaciones frente al car&aacute;cter de Jes&uacute;s. En contraste con el testimonio de los ancianos, el centuri&oacute;n afirma, a trav&eacute;s de sus amigos, que no es &ldquo;digno&rdquo; de que Jes&uacute;s entre a su hogar. Parece que el centuri&oacute;n reconoce, no solo las limitaciones que ten&iacute;a como ser humano, aunque fuera una persona poderosa en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos y militares, sino tambi&eacute;n la dificultad que en este momento de su ministerio le habr&iacute;a causado a Jes&uacute;s el ingreso al hogar del centuri&oacute;n. (2) El centuri&oacute;n ni siquiera se considera &ldquo;digno&rdquo; de acercarse a Jes&uacute;s por su cuenta, y por eso depende de representantes, primero los ancianos jud&iacute;os y ahora sus amigos gentiles (v. 7a). (3) Sin embargo, el centuri&oacute;n s&iacute; reconoce el poder de Jes&uacute;s para sanar enfermos: simplemente, &ldquo;di la palabra,&rdquo; aun a distancia, &ldquo;y mi siervo [en el v. 7 del original griego, en vez de <em>doulos <\/em>como en el v. 2, se utiliza la palabra <em>pais<\/em>, que tiene un significado m&aacute;s cercano a &ldquo;criado,&rdquo; &ldquo;siervo&rdquo; o &ldquo;ni&ntilde;o,&rdquo; y por lo tanto es m&aacute;s paternalista y menos cruel, aunque no por ello podemos ignorar la crueldad que objetivamente implicaba la condici&oacute;n de esclavo de ese hombre] ser&aacute; sano&rdquo; (v. 7b).[4] Con estas palabras el centuri&oacute;n reconoce, a trav&eacute;s de sus amigos, que una opci&oacute;n importante del ministerio de Jes&uacute;s es la promesa de abogar por las necesidades de los &ldquo;pobres&rdquo; (6:20), con la que puede cumplir sanando a su esclavo, aun a la distancia (como de hecho lo har&aacute; seg&uacute;n el v. 10, y como lo har&aacute; despu&eacute;s resucitando al hijo &uacute;nico de una viuda que habr&iacute;a quedado en la pobreza completa de no poder seguir contando con el apoyo financiero de su hijo; v&eacute;ase 7:11-17). (4) Pero, en cuarto lugar, el centuri&oacute;n tambi&eacute;n reconoce la autoridad divina de Jes&uacute;s (v. 8). El centuri&oacute;n entiende lo que es estar &ldquo;bajo autoridad.&rdquo; &Eacute;l tiene bajo su mando tanto a soldados como esclavos, y ellos obedecen cualquier orden que les d&eacute; como su comandante. Sin embargo, la autoridad de Jes&uacute;s viene de Dios, porque Jes&uacute;s puede decir &ldquo;la palabra,&rdquo; sin la necesidad de delegaci&oacute;n o representante alguno y sin necesidad de estar f&iacute;sicamente presente, y as&iacute; es como el siervo de este hombre fiel, aunque gentil, podr&aacute; ser sanado (v. 10).<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; Jes&uacute;s dice que la fe de este gentil es tan grande &ldquo;que ni aun en Israel&rdquo; ha &ldquo;hallado tanta fe&rdquo; (v. 9)?<\/p>\n<p><strong>La Fe de un Gentil<\/strong><\/p>\n<p>Jes&uacute;s da una primera indicaci&oacute;n de que su ministerio va a impactar a los no jud&iacute;os cuando, al final de su mensaje en la sinagoga de Nazaret, hace referencia a la sanaci&oacute;n de Naam&aacute;n el sirio en respuesta a la oposici&oacute;n inicial a su ministerio en su pueblo natal (4:25-27). Ahora, un centuri&oacute;n, otro oficial militar gentil como Naam&aacute;n, demuestra una fe que Jes&uacute;s declara no haber visto entre su pueblo. Sin embargo, al no llegar Jes&uacute;s al hogar del centuri&oacute;n (con lo cual estamos frente al &uacute;nico caso de todo el evangelio de una sanaci&oacute;n realizada sin la presencia f&iacute;sica de Jes&uacute;s), se nos est&aacute; indicando que para Lucas la transici&oacute;n a un evangelio tambi&eacute;n para gentiles no se ha completado todav&iacute;a. S&oacute;lo tendremos para Lucas un &ldquo;evangelio completo&rdquo; y el comienzo de lleno de la misi&oacute;n a los gentiles cuando Pedro visite a <em>otro<\/em> centuri&oacute;n, y este con nombre, Cornelio, para llevarle el mensaje del evangelio de Jesucristo y la presencia del Esp&iacute;ritu Santo a su hogar (Hch 10). Pero con casos como el de nuestro pasaje de hoy se nos est&aacute; anticipando que el mensaje y la misi&oacute;n de Jes&uacute;s finalmente ser&aacute;n para todos y todas, jud&iacute;os y gentiles, ricos y pobres, poderosos y d&eacute;biles.<\/p>\n<p><strong>Pautas Para la Predicaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>Parte de la sorpresa en la declaraci&oacute;n de Jes&uacute;s sobre la fe del gentil en este pasaje es que no se esperaba tal fe de tal persona. &iquest;Ser&aacute; posible que en nuestro diario vivir y en nuestro ministerio tambi&eacute;n encontremos fe donde menos la esperamos? Adem&aacute;s, aunque Lucas indica en nuestro pasaje de hoy que no est&aacute;n dadas las condiciones para un ministerio completo entre gentiles, s&iacute; lo est&aacute;n despu&eacute;s de lo sucedido en Hechos 10. Y la pregunta es: &iquest;Estamos nosotros y nosotras listos y listas para un Evangelio abierto, accesible y dispuesto al cambio cuando sea necesario? Estas y muchas otras preguntas surgen de este pasaje peque&ntilde;o, pero poderoso, para nuestra consideraci&oacute;n en este segundo domingo de Pentecost&eacute;s.<\/p>\n<h3>Notes:<\/h3>\n<p>[1] Joseph A. Fitzmyer, <em>El Evangelio Seg&uacute;n Lucas II: Traducci&oacute;n y Comentarios. Cap&iacute;tulos 1-8,21<\/em>, Trad. Dionisio M&iacute;nguez (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1987), describe la &ldquo;doble delegaci&oacute;n&rdquo; de &ldquo;ancianos y amigos&rdquo; (632).<\/p>\n<p>[2] V&eacute;ase una comparaci&oacute;n de los dos pasajes (Lucas 7 y 2 Reyes 5) en Joel B. Green, <em>The Gospel of Luke<\/em>: The New International Commentary on the New Testament (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans, 1997), 284.<\/p>\n<p>[3] V&eacute;ase Green, Op. Cit., 284-287, para m&aacute;s informaci&oacute;n sobre estas normas patronales en el mundo antiguo y en este pasaje.<\/p>\n<p>[4] Aunque el Evangelio de Lucas y el Libro de Hechos abogan por los pobres y el ministerio de las mujeres, el autor de ambos, Lucas, no pretende tratar la destrucci&oacute;n del imperio romano ni la abolici&oacute;n de instituciones tales como la esclavitud. V&eacute;ase Sharon Ringe, <em>Luke<\/em>, Westminster Bible Companion (Louisville, KY: Westminster John Knox Press, 1995), 99.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu&eacute;s de predicar el &ldquo;serm&oacute;n del llano&rdquo; (Lc. 6:20-49), donde enfatiza la misericordia y el amor del mensaje del Reino de Dios (vv. 20-26), ordenando incluso el amor a los &ldquo;enemigos&rdquo; (vv. 27-36), Jes&uacute;s comienza a demostrar su mensaje con actos de misericordia y sanidad (7:1-17), primero sanando al esclavo enfermo de un centuri&oacute;n gentil &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-71-10-comentario-por-efrain-agosto\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Lucas 7:1-10 Comentario por Efra\u00edn Agosto&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28609","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28609","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28609"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28609\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28609"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28609"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28609"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}