{"id":28624,"date":"2016-10-04T20:26:31","date_gmt":"2016-10-05T01:26:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-736-83-comentario-por-awilda-gonzalez\/"},"modified":"2016-10-04T20:26:31","modified_gmt":"2016-10-05T01:26:31","slug":"san-lucas-736-83-comentario-por-awilda-gonzalez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-736-83-comentario-por-awilda-gonzalez\/","title":{"rendered":"San Lucas 7:36-8:3 Comentario por Awilda Gonz\u00e1lez"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Este pasaje de las Escrituras nos hace considerar que ante todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas debemos tener agradecimiento y entrega total, y debemos corresponder al amor de Dios.<\/p>\n<p><strong>Descripci&oacute;n de la Escena<\/strong><\/p>\n<p>La forma literaria de este pasaje es un simposio, o sea, un banquete donde hay una conversaci&oacute;n mientras los participantes est&aacute;n sentados a la mesa.<sup>1<\/sup>&nbsp;En este caso, Jes&uacute;s es invitado por Sim&oacute;n el fariseo. Que fuera invitado era un honor, aunque Jes&uacute;s no lo necesitara. Jes&uacute;s se sent&oacute; en la forma acostumbrada en esos tiempos. Se sentaban en cojines y reclinaban su cuerpo recostados sobre el codo izquierdo. La mesa era baja. La cabeza quedaba cerca de la mesa y los pies apuntaban hacia afuera de la mesa.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Una mujer de la ciudad, al saber que Jes&uacute;s estaba all&iacute;, se aparece con un frasco de alabastro con perfume y unge sus pies. Dada la posici&oacute;n de Jes&uacute;s en la mesa, la mujer pudo alcanzar sus pies.<\/p>\n<p><strong>Una Mujer de la Ciudad, que era Pecadora<\/strong><\/p>\n<p>El texto b&iacute;blico no menciona el nombre de esta mujer, pero se refiere a ella como &ldquo;una mujer de la ciudad, que era pecadora&rdquo; (v. 37). Frecuentemente se ha visto a esta mujer como prostituta, ya que llevaba su pelo suelto y cargaba un frasco de perfume que pod&iacute;a ser asociado con masajes dentro de la pr&aacute;ctica de prostituci&oacute;n. Tambi&eacute;n se consideraba a una mujer como pecadora si era mentirosa, si robaba, e inclusive por ser simplemente la esposa de un hombre inmoral o dedicado a una profesi&oacute;n deshonesta.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>Esta es una mujer que hab&iacute;a decidido seguir a Jes&uacute;s (v. 37). No dice una palabra, pero habla con sus acciones. Es una mujer detallista. Tiene disposici&oacute;n e iniciativa. Va decidida. Entra en una casa donde no es bienvenida. De acuerdo a las costumbres de esos tiempos, lo que hace con respecto a Jes&uacute;s, socialmente hablando, es inapropiado. En este tipo de banquetes se acostumbraba que la gente pobre y necesitada entrara al patio y tomara de los alimentos que sobraban. Pero el hecho de que una mujer se acercara a ungir a un invitado no era parte de la costumbre. Eran los sirvientes o la propia persona anfitriona (esto en el caso de que el invitado fuera de alta estima), quienes ung&iacute;an a los hu&eacute;spedes.<\/p>\n<p>Esta mujer expresa sus emociones y agradecimiento. Est&aacute; llorando. El llanto refleja lo que siente en el interior. Posiblemente recordaba sus pecados. Se desborda a los pies de Jes&uacute;s enjug&aacute;ndolos con su cabello y ungi&eacute;ndolos con perfume. Es una acci&oacute;n que es indicio de profundo agradecimiento. Al hacer esto, toma el rol del anfitri&oacute;n. Jes&uacute;s mismo lo dice m&aacute;s adelante en la narraci&oacute;n (vv. 44-46). Y no lo hizo porque alguien se lo orden&oacute;, como se les ordenaba a las personas sirvientes; lo hizo porque fue movida por lo que hab&iacute;a en su coraz&oacute;n. En su coraz&oacute;n hab&iacute;a agradecimiento.<\/p>\n<p>En adici&oacute;n, ella fue m&aacute;s all&aacute; del protocolo que se esperaba de Sim&oacute;n, el anfitri&oacute;n. En vez de usar una vasija con agua y una toalla como era la costumbre de esos tiempos, utiliz&oacute; sus propias l&aacute;grimas y su cabello para lavar y secar los pies de Jes&uacute;s. Se esperaba que el anfitri&oacute;n besara a su hu&eacute;sped; ella bes&oacute; fervientemente (<em>katafileo<\/em>) los pies de Jes&uacute;s. Justamente el verbo griego que usa Lucas en el original griego es <em>katafileo<\/em>, que no significa meramente besar, sino hacerlo con fervor. <em>Katafileo <\/em>denota devoci&oacute;n sincera o genuina (7:45; 15:20; Hch 20:37). Tambi&eacute;n era la costumbre que el anfitri&oacute;n ungiera al hu&eacute;sped; la mujer ungi&oacute; los pies de Jes&uacute;s con el perfume que ten&iacute;a y que debi&oacute; ser costos&iacute;simo.<\/p>\n<p><strong>Sim&oacute;n el Fariseo<\/strong><\/p>\n<p>En contraposici&oacute;n con esta mujer descrita como pecadora, tenemos a Sim&oacute;n el fariseo. Este falla en su rol de anfitri&oacute;n, aunque hab&iacute;a mostrado inter&eacute;s en Jes&uacute;s, pues lo hab&iacute;a invitado a su casa. Lo reconoci&oacute; como maestro (v. 40), pero dud&oacute; acerca de su condici&oacute;n de profeta: &ldquo;si este fuera profeta&rdquo; (v. 39), dijo para s&iacute;. Por implicaci&oacute;n, estaba juzgando a Jes&uacute;s, aunque hay que reconocer tambi&eacute;n que juzg&oacute; rectamente la historia que Jes&uacute;s le narra sobre los dos deudores a quienes se les perdonan sus deudas por igual, aunque uno deb&iacute;a m&aacute;s que el otro (vv. 41-42). Ir&oacute;nicamente, Sim&oacute;n se juzg&oacute; a s&iacute; mismo (vv. 43-44). &Eacute;l estaba muy c&oacute;modo porque cre&iacute;a que hab&iacute;a cometido pocos pecados.<\/p>\n<p><strong>Una Mujer Perdonada<\/strong><\/p>\n<p>Esta mujer fue perdonada porque reconoci&oacute; que era pecadora (v. 48). Ante Dios ella no era un n&uacute;mero. Aun cuando la narraci&oacute;n no nos d&eacute; su nombre, ella contaba para Jes&uacute;s. Ella pas&oacute; a ser un modelo de fe: &ldquo;Tu fe te ha salvado; ve en paz&rdquo; (v. 50).<\/p>\n<p>Se trata de una mujer que ador&oacute; a Jes&uacute;s con lo que ten&iacute;a, entreg&aacute;ndose ella misma. Sobrepas&oacute; las reglas de lo apropiado en la sociedad de sus tiempos. Para otras personas sus gestos pudieron ser sensuales; para ella eran gestos puros, y as&iacute; los entendi&oacute; tambi&eacute;n Jes&uacute;s. Ahora esta mujer pudo recomenzar su vida, porque sus deudas fueron perdonadas. Seguramente, aunque la narraci&oacute;n no lo dice de manera directa, ella se sum&oacute; al grupo de mujeres que junto con los disc&iacute;pulos acompa&ntilde;aban a Jes&uacute;s de ciudad en ciudad (8:1-3).<\/p>\n<p><strong>Nuestra Adoraci&oacute;n y Agradecimiento<\/strong><\/p>\n<p>Un adorador o una adoradora agradecida es quien reconoce y ofrece gratitud a Dios por lo que ha hecho en su vida. Por lo tanto, procura mantener una relaci&oacute;n &iacute;ntima con Dios en car&aacute;cter, obediencia y entrega, y correspondiendo al amor que se le ha brindado.<\/p>\n<p>Podemos intentar servir a Dios, diezmar, ofrendar, traer personas a la iglesia, congregarnos y estar activos en la iglesia, pero si nuestra vida no est&aacute; caracterizada por un anhelo, deleite y gozo de estar con Dios, no hemos llegado a donde necesitamos llegar.<\/p>\n<p>Tenemos que llevarle al Se&ntilde;or nuestro perfume y nuestras l&aacute;grimas: una entrega total.<\/p>\n<h4>Notas:<\/h4>\n<p><sup>1<\/sup>Las cenas en la sociedad grecorromana y jud&iacute;a tomaban gran parte de su estructura de la forma cl&aacute;sica del simposio. V&eacute;ase Jerome H. Neyrey, &ldquo;Ceremonies in Luke-Acts: The Case of Meals and Table-Fellowship&rdquo; en <em>The Social World of Luke-Acts <\/em>(Peabody: Hendrickson, 1991), 364.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup>&nbsp;Robert C. Tannehill, <em>Luke <\/em>(Nashville: Abingdon Press, 1996), 135.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>&nbsp;Sharon H. Ringe, <em>Luke<\/em> (Louisville: Westminster John Knox Press, 1995), 108. Tambi&eacute;n Alvin Padilla nos dice que en este evangelio &ldquo;pecadores&rdquo; es un &ldquo;vocablo com&uacute;n para referirse a toda persona marginada por una u otra raz&oacute;n.&rdquo; V&eacute;ase Alvin Padilla, <em>Lucas, <\/em>Serie Conozca su Biblia (Minneapolis: Augsburg Fortress, 2007), 68.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este pasaje de las Escrituras nos hace considerar que ante todo lo que Dios ha hecho en nuestras vidas debemos tener agradecimiento y entrega total, y debemos corresponder al amor de Dios. 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