{"id":28625,"date":"2016-10-04T20:26:33","date_gmt":"2016-10-05T01:26:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-736-83-comentario-por-joel-morales-cruz\/"},"modified":"2016-10-04T20:26:33","modified_gmt":"2016-10-05T01:26:33","slug":"san-lucas-736-83-comentario-por-joel-morales-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-736-83-comentario-por-joel-morales-cruz\/","title":{"rendered":"San Lucas 7:36-8:3 Comentario por Joel Morales Cruz"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Esta per&iacute;copa sigue el enfoque particular de Lucas sobre el rol de mujeres en la vida de Cristo.<\/p>\n<p>La mujer en Palestina estaba en una situaci&oacute;n de inferioridad. De muchas maneras las mujeres eran ciudadanas de segunda clase; seguramente constitu&iacute;an una de las clases marginalizadas hacia las que Jes&uacute;s se sent&iacute;a atra&iacute;do.<\/p>\n<p>Aunque eran mayormente ignoradas en la sociedad, Lucas enfatiza el rol de las mujeres piadosas, empezando con Elisabet, Mar&iacute;a y Ana en las narrativas del nacimiento de Jes&uacute;s. Jes&uacute;s sana la suegra de Pedro (4:38-39), resucita a la hija &uacute;nica de Jairo y cura a la mujer que hab&iacute;a padecido de flujo de sangre por doce a&ntilde;os (8:41-56). Las mujeres figuran en sus par&aacute;bolas como buen ejemplos (15:8-10, 18:1-5) y son prominentes durante la crucifixi&oacute;n y la resurrecci&oacute;n (23-24). Aqu&iacute; en la per&iacute;copa que ahora nos ocupa tenemos unas mujeres como ejemplos de amor y discipulado.<\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p><strong>v. 36<\/strong>: Hay que despejar unos mitos acerca de los fariseos. Desde el siglo 16 los cristianos, particularmente los que tenemos ra&iacute;ces en la Reforma Protestante y los avivamientos evang&eacute;licos, hemos le&iacute;do los conflictos entre Jes&uacute;s y los fariseos como la batalla entre la &ldquo;gracia&rdquo; y las &ldquo;obras.&rdquo; Pero esto es trasponer las disputas del siglo 16 entre protestantes y cat&oacute;licos al primer siglo. El movimiento fariseo no era uno de legalismo contra la gracia.<\/p>\n<p>Los fariseos surgieron, posiblemente en el segundo siglo antes de Cristo, como una reacci&oacute;n contra la adopci&oacute;n de costumbres griegas por parte de los jud&iacute;os y en particular por parte del sacerdocio. La meta del movimiento de los fariseos era la santificaci&oacute;n del pueblo a trav&eacute;s del conocimiento y la observancia de la Ley. En otras palabras, cre&iacute;an que la santidad no era solamente la provincia de los sacerdotes sino que le pertenec&iacute;a a todo jud&iacute;o (Ex 19:6). Este movimiento reformista buscaba interpretar las demandas rituales de la Ley de una manera tal que pudieran practicarse en la vida diaria. As&iacute; pues, se enfocaban en las pr&aacute;cticas de pureza. No se trataba de un sistema legalista seg&uacute;n el cual la relaci&oacute;n con Dios se establec&iacute;a a trav&eacute;s del cumplimiento de estas costumbres. Al rev&eacute;s, ellos ya reconoc&iacute;an que todos los jud&iacute;os constitu&iacute;an el pueblo escogido de Dios y recipiente de la Ley, es decir que ya ten&iacute;an una relaci&oacute;n con Dios. Lo que los diferenciaba de Jes&uacute;s no era la idea de salvaci&oacute;n por obras contra la gracia, sino la pregunta acerca de la manera como el pueblo deb&iacute;a manifestar su relaci&oacute;n con Dios, Para los fariseos era la observancia de la pureza de mesa, el s&aacute;bado, el templo, la identidad de un pueblo aparte, etc. Para Jes&uacute;s, vivir este mismo llamado se manifestaba de otras maneras: la fraternidad con todos y todas, especialmente los marginalizados (mostrada por ejemplo a trav&eacute;s del compa&ntilde;erismo abierto en la mesa), la santidad vivida a trav&eacute;s de obras de caridad, y una nueva identidad m&aacute;s inclusiva que la jud&iacute;a &mdash;una identidad que se abrir&iacute;a tambi&eacute;n a los gentiles y que tendr&iacute;a como su centro el Reino de Dios manifestado en el mismo Jes&uacute;s.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>As&iacute; pues, las diferencias entre los fariseos y Jes&uacute;s no eran tanto sobre el qu&eacute; sino el c&oacute;mo. Y aunque hubo veces en que las relaciones entre Jes&uacute;s y los fariseos fueron de mucha hostilidad, este encuentro parece m&aacute;s cordial. Quiz&aacute;s Sim&oacute;n, habiendo o&iacute;do acerca de un profeta que sanaba los enfermos y predicaba el Reino de Dios, ten&iacute;a curiosidad por saber m&aacute;s de la agenda de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p><strong>vv. 37-38:<\/strong> Los cuatro evangelios relatan el ungimiento de Jes&uacute;s por una mujer an&oacute;nima. Sin embargo, los otros tres evangelios sit&uacute;an la historia inmediatamente antes de la Pasi&oacute;n y mencionan la queja acerca del gasto de dinero. Mientras Mateo y Marcos relatan el ungimiento de la cabeza de Jes&uacute;s, Juan y Lucas hablan de sus pies (los cuales eran accesibles dado que Jes&uacute;s seguramente ha estado reclinado a la mesa como era la costumbre). Solamente Lucas dice que era una &ldquo;pecadora.&rdquo;<\/p>\n<p>No debemos dar por hecho que, como se ha hecho por siglos, era una prostituta. El texto no describe sus pecados. La continua identificaci&oacute;n del pecado an&oacute;nimo con la prostituci&oacute;n dice m&aacute;s acerca de nuestros prejuicios hacia la mujer y su sexualidad que de esta mujer. Adem&aacute;s hace de la propia sexualidad femenina un asunto sospechoso. Hay suficientes maneras por las cuales tanto hombres como mujeres pueden pecar sin que tengan que ser sexuales&mdash;incluyendo el acto del voyeurismo de parte de los que tratan de imaginarse las haza&ntilde;as transgresoras de la mujer. No, es mejor simplemente recordar que era pecadora &#8212;sin nombre y sin iniquidades espec&iacute;ficas, para que podamos identificarnos mejor con ella y, esperemos, con su acto de devoci&oacute;n.<\/p>\n<p><strong>vv. 39-43: <\/strong>Como fariseo, Sim&oacute;n se preocupa por la pureza ritual en la comida y siente que un profeta verdadero no aceptar&iacute;a tal demostraci&oacute;n de afecto de parte de una pecadora. El hecho de que Jes&uacute;s sabe lo que Sim&oacute;n y los otros pensaban (v. 49) indica que efectivamente era un profeta.<\/p>\n<p><strong>vv. 44-46: <\/strong>Jes&uacute;s marca el contraste entre las acciones de la mujer y la falta de etiqueta social de parte de Sim&oacute;n. Aunque no lavarle los pies a un invitado cae extra&ntilde;o, el beso y el ungimiento no eran normativos. Jes&uacute;s los menciona para subrayar la extravagancia de la mujer.<\/p>\n<p><strong>vv. 47-50:<\/strong> Los comentaristas debaten el significado de estos vers&iacute;culos. &iquest;Qu&eacute; vino primero, el amor o el perd&oacute;n? El texto no menciona ni presume un acto de arrepentimiento. El texto s&oacute;lo indica que por el amor demostrado hacia Jes&uacute;s, ella es perdonada. Posiblemente ella hab&iacute;a o&iacute;do del profeta que predicaba la redenci&oacute;n de Dios; uno que era amigo de colectores de impuestos y pecadores. Responde a esta falta de condena con una demostraci&oacute;n de amor que Jes&uacute;s acepta con una declaraci&oacute;n de perd&oacute;n. Ella ama porque en Jes&uacute;s encontr&oacute; alguien que la acepta. Y a cambio, su amor recibe el perd&oacute;n que Jes&uacute;s ofrece. Probablemente Sim&oacute;n se cree que no necesita la aceptaci&oacute;n y el perd&oacute;n que ofrece Jes&uacute;s. Y as&iacute;, en su miop&iacute;a, se pierde el mensaje de Jes&uacute;s &mdash;el cual la mujer ahora disfruta.<\/p>\n<p><strong>8:1-3:<\/strong> Era com&uacute;n que las mujeres mantuvieran y ayudaran a predicadores itinerantes, pero que dejaran sus casas para acompa&ntilde;arlos era considerado un esc&aacute;ndalo en esa cultura. No obstante, es lo que habr&iacute;an hecho estas mujeres que Lucas aqu&iacute; conecta con los doce disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p>La tradici&oacute;n seg&uacute;n la cual la mujer de 7:37-50 era Mar&iacute;a Magdalena y que era una prostituta surgi&oacute; por el a&ntilde;o 600 en un serm&oacute;n del Papa Gregorio I.<sup>2<\/sup> En los evangelios Mar&iacute;a Magdalena es descrita como una disc&iacute;pula fiel y la primera de proclamar la Resurrecci&oacute;n&mdash; &ldquo;Ap&oacute;stol a los Ap&oacute;stoles.&rdquo; Y sin conexi&oacute;n alguna con marido, hijo, o padre, es una mujer independiente y capaz &mdash;tal hecho quiz&aacute;s sea una raz&oacute;n por la que la tradici&oacute;n occidental la ha pintado como prostituta.<\/p>\n<p><strong>S&iacute;ntesis<\/strong><\/p>\n<p>&iquest;Y por qu&eacute; se arriesgaron estas mujeres al oprobio para seguir a Jes&uacute;s? En las palabras de la escritora Dorothy Sayers: &ldquo;Ellas nunca hab&iacute;an conocido un hombre como este Hombre&mdash;y nunca ha existido otro como &eacute;l. Un profeta y maestro que nunca las fastidi&oacute;, nunca las adul&oacute;, embauc&oacute; ni trat&oacute; con condescendencia;&hellip; uno que tom&oacute; en serio sus preguntas y argumentos, quien nunca trat&oacute; de delimitar el &aacute;mbito de actuaci&oacute;n para ellas, nunca las urgi&oacute; ser femeninas ni se burl&oacute; de ellas por su condici&oacute;n de mujeres; alguien que no ten&iacute;a ning&uacute;n inter&eacute;s ego&iacute;sta ni una precaria dignidad varonil para defender; uno que las acept&oacute; tal como eran y que siempre actu&oacute; de manera natural, sin fingimiento ni jactancia.&rdquo;<sup>3<\/sup><\/p>\n<p><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<p><sup>1<\/sup><em>The Eerdmans Dictionary of Early Judaism<\/em>, editado por John J. Collins y Daniel C. Harlow (Grand Rapids: Eerdmans Publishing Company, 2010), s.v. &ldquo;Pharisees&rdquo; y Herzog, William R., <em>Prophet and Teacher: An Introduction to the Historical Jesus <\/em>(Louisville: Westminster\/John Knox Press. 2005), 74-79, 131ff.<\/p>\n<p><sup>2 <\/sup>Haskins, Susan. <em>Mary Magdalen: Myth and Metaphor<\/em> (New York: Riverhead Books, 1993), 93-94.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Sayers, Dorothy, <em>Are Women Human<\/em>? (Downers Grove: InterVarsity Press, 1971), 47.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta per&iacute;copa sigue el enfoque particular de Lucas sobre el rol de mujeres en la vida de Cristo. La mujer en Palestina estaba en una situaci&oacute;n de inferioridad. De muchas maneras las mujeres eran ciudadanas de segunda clase; seguramente constitu&iacute;an una de las clases marginalizadas hacia las que Jes&uacute;s se sent&iacute;a atra&iacute;do. 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