{"id":28630,"date":"2016-10-04T20:26:50","date_gmt":"2016-10-05T01:26:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-826-39-comentario-por-awilda-gonzalez\/"},"modified":"2016-10-04T20:26:50","modified_gmt":"2016-10-05T01:26:50","slug":"san-lucas-826-39-comentario-por-awilda-gonzalez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-826-39-comentario-por-awilda-gonzalez\/","title":{"rendered":"San Lucas 8:26-39 Comentario por Awilda Gonz\u00e1lez"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Este pasaje b&iacute;blico demuestra la autoridad de Jes&uacute;s sobre fuerzas hostiles y nos concientiza acerca de su poder para traer cambios dram&aacute;ticos a nuestras vidas.<\/p>\n<p><strong>Descripci&oacute;n de la Escena<\/strong><\/p>\n<p>Jes&uacute;s se encuentra en un &aacute;rea localizada en la ribera opuesta a Galilea donde gran parte de la poblaci&oacute;n era gentil.<sup>1<\/sup>&nbsp;Tan pronto como Jes&uacute;s llega a tierra, se acerca a &eacute;l un hombre de la ciudad pose&iacute;do por demonios. Que demonios se &ldquo;apoderaran&rdquo; de alguien es algo que ocurre en el Nuevo Testamento, especialmente en los evangelios. En la narraci&oacute;n de Lucas ya Jes&uacute;s hab&iacute;a echado fuera demonios de algunas personas (4:31-37, 40-41). M&aacute;s adelante en este evangelio Jes&uacute;s mismo dice: &ldquo;Echo fuera demonios y hago curaciones hoy y ma&ntilde;ana&rdquo; (13:32). Lucas reconoce la influencia de esp&iacute;ritus y demonios en su concepto del mundo.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p><strong>Un Hombre de la Ciudad Pose&iacute;do por Demonios<\/strong><\/p>\n<p>Lucas nos da detalles de lo que este hombre hace y de su condici&oacute;n. Viene al encuentro de Jes&uacute;s. Hab&iacute;a estado pose&iacute;do por demonios por mucho tiempo. No vest&iacute;a ropa. No viv&iacute;a en una casa, sino en los sepulcros. Era una idea popular creer que s&oacute;lo una persona pose&iacute;da por demonios pod&iacute;a vivir en los sepulcros. Este hombre es v&iacute;ctima de los demonios, quienes lo han despojado &ldquo;de dos se&ntilde;ales de humanidad: el vestido y la vida social.&rdquo;<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>En adici&oacute;n, Lucas nos detalla que a este hombre lo ataban con cadenas y grillos, pero que romp&iacute;a las cadenas e impelido por el demonio se iba a los desiertos (v. 29). El desierto era otro de los lugares asociados con personas pose&iacute;das por demonios. Lo desesperante de su situaci&oacute;n se muestra en el hecho de que no pod&iacute;a ser detenido ni siquiera por cadenas y grillos.<\/p>\n<p>Este hombre se convierte en el instrumento de comunicaci&oacute;n de los demonios con Jes&uacute;s (vv. 28-29). Al ver a Jes&uacute;s, lanz&oacute; un grito. El demonio reconoce que Jes&uacute;s es el &ldquo;Hijo del Dios Alt&iacute;simo&rdquo; y le pide que no lo atormente.<\/p>\n<p><strong>La Autoridad de Jes&uacute;s<\/strong><\/p>\n<p>La narraci&oacute;n de Lucas nos presenta a Jes&uacute;s como &ldquo;ungido&rdquo; (4:18) y &ldquo;lleno del Esp&iacute;ritu Santo&rdquo; (4:1), as&iacute; como con poder y autoridad para sanar y echar fuera demonios (como lo cit&aacute;bamos anteriormente). Esta autoridad se hace evidente cuando, ante la pregunta del demonio, Jes&uacute;s inmediatamente le ordena a que salga del hombre. Pero tambi&eacute;n le pregunta su nombre, el cual era Legi&oacute;n. Este nombre implica que Jes&uacute;s est&aacute; enfrent&aacute;ndose con una concentraci&oacute;n masiva de poder demon&iacute;aco.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>La autoridad de Jes&uacute;s es tal que los demonios saben que tienen que salir del hombre. No pueden cuestionar su autoridad. Pero le piden no los env&iacute;e al abismo, conocido como el lugar donde eran encarcelados los esp&iacute;ritus malignos (Ap 20:1-3). Piden que los env&iacute;e a un hato de cerdos. Jes&uacute;s les dio permiso para ello, lo cual indica nuevamente su autoridad. Finalmente, los demonios entraron en los cerdos y estos se precipitaron por un despe&ntilde;adero al lago y se ahogaron. Los demonios perdieron el nuevo lugar de habitaci&oacute;n. Jes&uacute;s no es dominado o manipulado por los demonios. &Eacute;l sab&iacute;a cu&aacute;l ser&iacute;a su paradero final.<\/p>\n<p><strong>Un Hombre Libre<\/strong><\/p>\n<p>Cuando este hombre de la ciudad es liberado, se produce un cambio dram&aacute;tico en su vida. Se sienta a los pies de Jes&uacute;s, en se&ntilde;al de querer ser disc&iacute;pulo. Est&aacute; vestido y en su juicio cabal (v. 34). Cuando las personas del lugar lo ven cambiado, se llenan de temor y le piden a Jes&uacute;s que se vaya de la regi&oacute;n. El hombre liberado de los demonios insiste en irse con Jes&uacute;s, confirmando que quiere ser su disc&iacute;pulo.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s le dice: &ldquo;Vu&eacute;lvete a tu casa y cuenta cu&aacute;n grandes cosas ha hecho Dios contigo&rdquo; (v. 39). A este hombre que no habitaba en casa (la palabra para casa es <em>oikia<\/em> en el original griego del v. 27), Jes&uacute;s lo manda a que regrese a su casa (<em>oikon<\/em> en el original griego del v. 39).<sup>5&nbsp;<\/sup>Estos detalles de la narraci&oacute;n muestran el cambio de una condici&oacute;n cr&iacute;tica y da&ntilde;ina a una restauraci&oacute;n a la cordura y a la vida social.<\/p>\n<p>El hombre se queda en la ciudad porque Jes&uacute;s se lo pide. Este hombre libre se convierte en testigo y evidencia del poder y la autoridad de Jes&uacute;s en la regi&oacute;n donde vive y ante quienes le pidieron a Jes&uacute;s que se fuera del lugar.<\/p>\n<p><strong>Lo que nos Ense&ntilde;a este Pasaje B&iacute;blico<\/strong><\/p>\n<p>Vemos en este pasaje que Jes&uacute;s es soberano y tiene autoridad sobre fuerzas que son hostiles a Dios. Las personas de los tiempos de Jes&uacute;s confrontaban los mismos males que nosotros y nosotras confrontamos: la muerte, lo demon&iacute;aco, las enfermedades y muchas otras cosas. Pero Jes&uacute;s tiene el poder sobre todo esto. Jes&uacute;s puede hacer cambios dram&aacute;ticos en nuestras vidas.<\/p>\n<p>Aunque no necesitemos que se nos libere de posesi&oacute;n demon&iacute;aca, podemos aplicar el principio de que Dios nos libera y puede liberarnos para que a su vez nosotros y nosotras podamos servir a Dios y dar testimonio de sus obras. Todo lo que Dios ha hecho por nosotros y nosotras debe servir como motivaci&oacute;n para acercarnos m&aacute;s a Dios, sentarnos a sus pies y seguirle.<\/p>\n<h4>Notas:<\/h4>\n<p><sup>1<\/sup>&nbsp;La versi&oacute;n Reina Valera 1995 dice que lleg&oacute; a la tierra de los &ldquo;gadarenos.&rdquo; Algunos manuscritos dicen &ldquo;gergesenos&rdquo; y otros &ldquo;gerasenos.&rdquo; Lo importante es que se trata de un &aacute;rea localizada en la ribera opuesta a Galilea.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup>&nbsp;John J. Pilch, &ldquo;Sickeness and Healings in Luke-Acts&rdquo; en <em>The Social World of Luke-Acts <\/em>(Peabody: Hendrickson, 1991), 196.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>&nbsp;Alvin Padilla, <em>Lucas, <\/em>Serie Conozca su Biblia (Minneapolis: Augburg Fortress, 2007), 73.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup>&nbsp;Robert C. Tannehill, <em>Luke <\/em>(Nashville: Abingdon Press, 1996), 146.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup>&nbsp;Ibid., 147.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este pasaje b&iacute;blico demuestra la autoridad de Jes&uacute;s sobre fuerzas hostiles y nos concientiza acerca de su poder para traer cambios dram&aacute;ticos a nuestras vidas. 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