{"id":28636,"date":"2016-10-04T20:27:02","date_gmt":"2016-10-05T01:27:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-928-36-37-43a-comentario-por-francisco-javier-giotia-padilla\/"},"modified":"2016-10-04T20:27:02","modified_gmt":"2016-10-05T01:27:02","slug":"san-lucas-928-36-37-43a-comentario-por-francisco-javier-giotia-padilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-928-36-37-43a-comentario-por-francisco-javier-giotia-padilla\/","title":{"rendered":"San Lucas 9:28-36 [37-43a] Comentario por Francisco Javier Giot\u00eda Padilla"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">En el monte de la Transfiguraci&oacute;n se inicia la mirada hacia el &ldquo;lugar llamado de la Calavera&rdquo; (Lc 23:33), el sitio de la crucifixi&oacute;n.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s muestra su gloria mientras la voz del Padre lo confirma como Hijo. La mirada de Jes&uacute;s se fija en el camino a la cruz. Este domingo es una buena ocasi&oacute;n para compartir con la congregaci&oacute;n una invitaci&oacute;n intencional y planificada para la cuaresma y la Semana Santa.<\/p>\n<p>Esta invitaci&oacute;n debe estar precedida por un trabajo de lectura y estudio de los textos de la cuaresma y de la Semana Santa, por un tiempo de reflexi&oacute;n e identificaci&oacute;n de temas y posibilidades para sermones, y la selecci&oacute;n de un tema que &ldquo;amarre&rdquo; la temporada. Recomiendo que dos o tres semanas anteriores al domingo de la Transfiguraci&oacute;n se dediquen uno o dos d&iacute;as para esta preparaci&oacute;n y puedan elegirse as&iacute; el tema central, los temas de los sermones de los domingos, las posibilidades tal vez para un retiro de cuaresma, y la serie de sermones de Semana Santa.<\/p>\n<p>Si utilizas el calendario lit&uacute;rgico, la lectura adelantada de los textos dominicales de la temporada te sugerir&aacute; varios temas que puedes desarrollar. Si no utilizas el calendario lit&uacute;rgico, puedes seleccionar primero un tema, luego identificar los textos y despu&eacute;s leer y trabajarlos de antemano para tener una idea clara de los sermones del periodo cuaresmal y de Semana Santa. Este trabajo ser&aacute; de ayuda tambi&eacute;n para identificar a eventuales predicadores y predicadoras invitados e invitadas.<\/p>\n<p>Para la Semana Santa puedes seleccionar un evangelio y hacer las lecturas como <em>lectio continua<\/em> o <em>semi continua<\/em>; esto es, ir leyendo en las celebraciones importantes&mdash;Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo y Domingo de Pascua&mdash;los textos correspondientes de manera secuencial. Toda esta preparaci&oacute;n te ayudar&aacute; a mejorar tu predicaci&oacute;n y a presentarle a la congregaci&oacute;n un programa de predicaci&oacute;n y actividades bien desarrollado.<\/p>\n<p>El texto de hoy contiene dos palabras importantes que vale la pena resaltar. La primera se refiere a la celebraci&oacute;n misma y, aunque no est&aacute; en el texto de Lucas, la encontramos en los textos paralelos de Mateo 17:2 y Marcos 9:2: &ldquo;se transfigur&oacute;.&rdquo; Aqu&iacute; en Lucas no tenemos la palabra, pero s&iacute; la descripci&oacute;n del suceso: &ldquo;la apariencia de su rostro cambi&oacute; y su vestido se volvi&oacute; blanco y resplandeciente&rdquo; (v. 29). La palabra en griego para &ldquo;transfiguraci&oacute;n&rdquo; es &ldquo;metamorfosis.&rdquo; Jes&uacute;s sufri&oacute; una <em>metamorfosis <\/em>delante de Pedro, Juan y Jacobo. Su forma (<em>morfe<\/em>), su ser, cambi&oacute; a algo que trasciende y que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de todo lo conocido (<em>meta<\/em>).<\/p>\n<p>La transfiguraci&oacute;n es una epifan&iacute;a; se revela aqu&iacute; la identidad de Jes&uacute;s como Hijo de Dios.[1] No tiene paralelo en la experiencia humana. No debe ser comparada ni reducida a la forma o a las condiciones de nuestra humanidad. Es mejor dejar que el texto respire y nos sorprenda cada vez con su potencia y radicalidad.[2] El monte de la transfiguraci&oacute;n se llena de luz, se llena de la presencia de Dios en su Hijo, para mostrarnos el camino de la justicia, de la reconciliaci&oacute;n y del reino, para mostrarnos el jubileo de Dios.<\/p>\n<p>Este camino de justicia, esta reconciliaci&oacute;n y este anuncio del reino que realiza Jes&uacute;s y que se confirma en el monte con su epifan&iacute;a, se explican con la segunda palabra que deseamos resaltar del texto. El v. 31 nos dice que Jes&uacute;s, Mois&eacute;s y El&iacute;as &ldquo;hablaban de su partida, que Jes&uacute;s iba a cumplir en Jerusal&eacute;n.&rdquo; La palabra en griego detr&aacute;s del espa&ntilde;ol &ldquo;partida&rdquo; es <em>exodon<\/em> (&eacute;xodo).[3] El &eacute;xodo de Jes&uacute;s es su camino del monte de la Transfiguraci&oacute;n al lugar de la Calavera; el camino desde su encarnaci&oacute;n y epifan&iacute;a a la cruz.<\/p>\n<p>Entonces su muerte y resurrecci&oacute;n son liberaci&oacute;n para aquellas personas que escucharon y vivieron la proclamaci&oacute;n del jubileo de Dios (Lc 4:17-21). Y a su vez, la ira de sus vecinos y familiares acompa&ntilde;ar&aacute;n a Jes&uacute;s en el momento mismo de la liberaci&oacute;n cuando asuma en s&iacute; mismo el dolor y el pecado humano y los transforme&mdash;como su rostro y vestiduras&mdash;en las posibilidades y realidades de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En este texto de la transfiguraci&oacute;n, que se&ntilde;ala el &eacute;xodo del Mes&iacute;as, las palabras &ldquo;libertad&rdquo; y &ldquo;liberaci&oacute;n&rdquo; se expanden para significar algo m&aacute;s all&aacute; de todo lo conocido. Se convierten en met&aacute;foras y s&iacute;mbolos de espacios nuevos de acci&oacute;n, de solidaridad y de felicidad, sin excluir los significados ling&uuml;&iacute;sticos y humanos que conocemos. Se a&ntilde;ade, no se sustituye, significado.<\/p>\n<p>A las puertas de la cuaresma, la predicaci&oacute;n har&aacute; bien en recordarnos tanto la maravillosa nueva de la visita de Dios en la epifan&iacute;a de su Hijo en el monte de la transfiguraci&oacute;n como su jornada y partida que aterriza su ministerio en un &eacute;xodo que nos asume y salva expandiendo nuestras nociones de libertad, de liberaci&oacute;n y salvaci&oacute;n. Estar frente a Dios&mdash;frente a la luz directa del sol que se hace resplandeciente y dilata nuestras pupilas&mdash;nos hace reconocer nuestra humanidad y nuestra incompetencia para entender plenamente. Pero estar junto a Dios&mdash;ver su luz caminando al &eacute;xodo y carg&aacute;ndonos en nuestra humanidad y pecado&mdash;es tambi&eacute;n la fuente de la m&aacute;s plena y extraordinaria libertad. Su transfiguraci&oacute;n nos hace mariposas.<\/p>\n<p>Visual&iacute;zate frente a Dios y lleva a la congregaci&oacute;n a ese lugar. Siente el cansancio y la libertad de su &eacute;xodo y haz que la congregaci&oacute;n lo sienta y lo viva. Todo esto lo puedes hacer con las palabras de tu serm&oacute;n.<\/p>\n<p>[1] Robert C. Tannehill, <em>Luke<\/em> (Nashville: Abingdon Press, 1996),160.<\/p>\n<p>[2] Fred B. Craddock, <em>Luke<\/em> (Louisville: John Knox Press, 1990), 132.<\/p>\n<p>[3] Charles H. Talbert. <em>Reading Luke: A Literary Theological Commentary on the Third Gospel<\/em> (New York: Crossroad, 1988), 104.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el monte de la Transfiguraci&oacute;n se inicia la mirada hacia el &ldquo;lugar llamado de la Calavera&rdquo; (Lc 23:33), el sitio de la crucifixi&oacute;n. Jes&uacute;s muestra su gloria mientras la voz del Padre lo confirma como Hijo. La mirada de Jes&uacute;s se fija en el camino a la cruz. 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