{"id":28637,"date":"2016-10-04T20:27:04","date_gmt":"2016-10-05T01:27:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-928-36-37-43a-comentario-por-violeta-rocha-areas\/"},"modified":"2016-10-04T20:27:04","modified_gmt":"2016-10-05T01:27:04","slug":"san-lucas-928-36-37-43a-comentario-por-violeta-rocha-areas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-928-36-37-43a-comentario-por-violeta-rocha-areas\/","title":{"rendered":"San Lucas 9:28-36 [37-43a] Comentario por Violeta Rocha Areas"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">El relato de la transfiguraci&oacute;n de Jes&uacute;s crea un escenario enigm&aacute;tico, desafiante, que nos invita a discernir cu&aacute;l es el mensaje para las comunidades de hoy.<\/p>\n<p>Nuestro texto se ubica despu&eacute;s de las palabras de Jes&uacute;s que siguieron a la confesi&oacute;n de Pedro (v.18-21), al primer anuncio de la pasi&oacute;n (v.22), a la per&iacute;copa en relaci&oacute;n a la radicalidad del seguimiento exigido a sus disc&iacute;pulos (v.23-26), y al anuncio del Reino (v.27), y todo esto parece importante, ya que nuestro texto establece la conexi&oacute;n con lo precedente al aclarar que fue &ldquo;como ocho d&iacute;as despu&eacute;s de estas palabras&rdquo; que &ldquo;Jes&uacute;s tom&oacute; a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subi&oacute; al monte a orar&rdquo; (v.28).&nbsp;<\/p>\n<p>El hecho de que encontremos paralelos de este texto en Marcos 9:2-8 y Mateo 17:1-8 nos indica la importancia del mismo para las diversas comunidades receptoras. Lucas, a diferencia de Marcos y Mateo, establece que transcurrieron ocho d&iacute;as en vez de seis, antes de que Jes&uacute;s subiera al monte para orar con Pedro, Juan y Jacobo. A estos personajes se unen Mois&eacute;s y El&iacute;as en el v.30, y alguien m&aacute;s se une con su voz desde la nube en el v.35.<\/p>\n<p>Para los participantes se trata de una experiencia epif&aacute;nica, que tiene el sentido de algo &uacute;nico y misterioso: por el espacio en que sucede, que es un monte (v.28), por la presencia de dos figuras del pasado tan importantes para la tradici&oacute;n jud&iacute;a, como Mois&eacute;s y El&iacute;as, que representan a la ley y a los profetas (v.30), por el hecho de que la apariencia del rostro de Jes&uacute;s cambia durante la oraci&oacute;n y su vestido se vuelve blanco y resplandeciente (v.29), y por la conversaci&oacute;n entre Jes&uacute;s, Mois&eacute;s y El&iacute;as (v.30).<\/p>\n<p><strong>Comentario<\/strong><\/p>\n<p>Es de mucha ayuda delimitar nuestro texto para observar otros detalles muy importantes. Una clave de lectura es el uso de <em>egeneto <\/em>(acontecer\/suceder) que aparece cinco veces, y que destaca a Jes&uacute;s pero tambi&eacute;n la reacci&oacute;n de los disc&iacute;pulos:<\/p>\n<p><strong>v. 28<\/strong> Sucedi&oacute; (<em>egeneto) <\/em>que Jes&uacute;s sube al monte para orar con Pedro, Juan y Jacobo. Las razones de porqu&eacute; escoge a estos en particular no se nos presentan. Tampoco se nos da a conocer el nombre del monte.<\/p>\n<p><strong>vv.29-32<\/strong> Acontece (<em>egeneto) <\/em>que durante la oraci&oacute;n, la apariencia del rostro (<em>eidos<\/em>) de Jes&uacute;s cambia y su vestido se vuelve resplandeciente. Dos personas hablan con &eacute;l, que son Mois&eacute;s y El&iacute;as. El hecho de que el rostro de Jes&uacute;s cambia de aspecto nos hace recordar lo sucedido con la apariencia de la gloria del Se&ntilde;or en Exodo 24:17. Tambi&eacute;n se llama la atenci&oacute;n sobre el hecho de que su vestido literalmente brilla como un rayo (<em>exastrapto). <\/em><\/p>\n<p>La identificaci&oacute;n de Mois&eacute;s y El&iacute;as, que aparecen rodeados de gloria, y hablan con Jes&uacute;s de su partida, que habr&iacute;a de cumplir en Jerusal&eacute;n, nos conecta con el pasado y con la tradici&oacute;n de la ley y de la profec&iacute;a. Los disc&iacute;pulos tienen sue&ntilde;o pero permanecen despiertos; est&aacute;n en vigilia (<em>diagregoreo) <\/em>a pesar del adormecimiento, y por eso ven la gloria de aquellos tres hombres. Lucas no usa la palabra &ldquo;transfiguraci&oacute;n,&rdquo; probablemente por las connotaciones paganas que habr&iacute;a tenido para su comunidad lectora.<\/p>\n<p>Si por un lado se presta atenci&oacute;n a Jes&uacute;s, nuestro relato tambi&eacute;n dirige nuestra atenci&oacute;n a la experiencia de los tres disc&iacute;pulos que est&aacute;n con &eacute;l: &iquest;Es una forma de conectar con la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, con el hecho de que &eacute;l ten&iacute;a que padecer para entrar en su gloria (Lc 24:26)? &iquest;O es que los disc&iacute;pulos est&aacute;n viendo con anticipaci&oacute;n una manifestaci&oacute;n escatol&oacute;gica (Lc 21:27)?<\/p>\n<p><strong>v.33<\/strong> Cuando sucede (<em>egeneto) <\/em>la separaci&oacute;n de Mois&eacute;s y El&iacute;as de Jes&uacute;s, Pedro propone a Jes&uacute;s que <em>es bueno <\/em>construir tres enramadas, una para cada uno de estos tres personajes que ha visto en gloria. El narrador nos dice que no sab&iacute;a lo que dec&iacute;a.<\/p>\n<p><strong>v.34<\/strong> Mientras Pedro comparte su idea aconteci&oacute; (<em>egeneto) <\/em>que una nube los cubre con su sombra, produci&eacute;ndoles temor, mientras entraban en la nube. La nube que los cubre (<em>episkiazo<\/em>) nos hace recordar a Exodo 40:34-35. El verbo <em>episkiazo<\/em> es exactamente el que usa la Septuaginta en ese texto de Exodo y es tambi&eacute;n el verbo que aparece en Lc 1:35 en la anunciaci&oacute;n a Mar&iacute;a.<\/p>\n<p><strong>vv.35-36<\/strong> Una voz vino (<em>egeneto) <\/em>desde la nube diciendo, &ldquo;<em>Este es mi Hijo amado; a &eacute;l o&iacute;d.<\/em>&rdquo;La nube se retira y encuentran a Jes&uacute;s s&oacute;lo, decidiendo no decir nada a nadie de lo que hab&iacute;an visto.<\/p>\n<p><strong>Pistas hermen&eacute;uticas <\/strong><\/p>\n<p><strong>Una experiencia vital.<\/strong> El texto de la transfiguraci&oacute;n nos sit&uacute;a ante una tensi&oacute;n entre la humanidad de Jes&uacute;s, el sufrimiento ligado al primer anuncio de su pasi&oacute;n, y la gloria de la que participa con dos personajes destacados de la tradici&oacute;n. Esta tensi&oacute;n se vuelve evidente no s&oacute;lo por el uso de una comunicaci&oacute;n extraordinaria de dicho relato, sino por la experiencia vital de los disc&iacute;pulos que suben al monte a orar con Jes&uacute;s y que pueden ver este encuentro de Jes&uacute;s con estos dos personajes emblem&aacute;ticos, a pesar de que tienen sue&ntilde;o. Esta alusi&oacute;n nos evoca la experiencia de una visi&oacute;n, de mirar la gloria de Jes&uacute;s y participar de ella. Esta experiencia pasa no s&oacute;lo por reiterar lo que ocurrir&aacute; en Jerusal&eacute;n (v.31) en relaci&oacute;n al primer anuncio de la pasi&oacute;n en el v.22 y luego confirmado en el segundo anuncio que aparecer&aacute; en el v.44, sino que apunta hacia el gran acontecimiento de la resurrecci&oacute;n. Es tambi&eacute;n una experiencia vital para Pedro, Juan y Jacobo en el sentido de que quieren prolongar la experiencia. Aunque el texto diga que Pedro no sabe lo que dice al proponer a Jes&uacute;s la construcci&oacute;n de tres enramadas, el deseo de prolongar esta experiencia es muy humano. La expresi&oacute;n &ldquo;<em>Maestro, bueno es para nosotros estar aqu&iacute;<\/em>,&rdquo;es querer trasladar lo visto, lo sorprendente, al plano terrestre y conocido, prolongarlo en la realidad.<\/p>\n<p>No hay respuesta de Jes&uacute;s; s&oacute;lo la voz desde la nube que apunta hacia otra realidad, la de Jes&uacute;s mismo. &Eacute;l es el Hijo, el Elegido, a quien hay que escuchar. De la experiencia del ver, se pasa a la de escuchar. &iquest;Escuchar qu&eacute;? All&iacute; est&aacute; el desaf&iacute;o para otra interminable serie de experiencias vitales en el evangelio de Lucas. Pasar del ver, de la vigilia, del decir, a la escucha de Jes&uacute;s y su propuesta del Reino.<\/p>\n<p><strong>Memoria y reconocimiento.<\/strong> Podemos intuir lo que la experiencia de estos tres disc&iacute;pulos pudo significar para las primeras comunidades. Ellos tres nos remiten a una diversidad de comunidades donde la memoria es fundamental. Memoria de la importancia de la vida lit&uacute;rgica que alimenta la fe, a trav&eacute;s de emprender ese viaje al monte para orar con Jes&uacute;s. En nuestra vida cotidiana todo significa un viaje, siempre hay movimiento, no hay mucho atractivo en quedarnos est&aacute;ticos instalados en una tienda porque es bueno. Subir a la monta&ntilde;a y tener una visi&oacute;n como la que nos cuenta Lucas, es tambi&eacute;n reconocer nuestro pasado de fe. En ese pasado est&aacute;n Mois&eacute;s record&aacute;ndonos la ley y el encuentro teof&aacute;nico en el Sina&iacute;, y El&iacute;as y su profec&iacute;a militante, pero tambi&eacute;n su experiencia en la cueva del monte de un Se&ntilde;or silencioso que no estaba en el viento, ni en el terremoto, ni el fuego, sino que apenas se manifest&oacute; como un silbo apacible y delicado (1 Reyes 19:11-13). Debemos reconocer a Jes&uacute;s en la cotidianidad del tiempo que pasaron sus disc&iacute;pulos con &eacute;l, pero tambi&eacute;n en su gloria, en lo inesperado como un anuncio de la pasi&oacute;n incomprensible e inaceptable. Debemos reconocerlo en su gloria como anticipo de la participaci&oacute;n en su resurrecci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n debemos reconocernos a nosotros\/as mismos\/as, muchas veces cansados\/as y adormilados\/as. Y a&uacute;n con sue&ntilde;o, ser capaces de mantenernos expectantes, vigilantes para disfrutar de la presencia de Jes&uacute;s en cada persona, en los pobres, en aquellos que han sido despojados de su dignidad y nos recuerdan su humanidad.<\/p>\n<p>Tener memoria de su pasi&oacute;n y de su gloria, &iexcl;ese es el desaf&iacute;o constante!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El relato de la transfiguraci&oacute;n de Jes&uacute;s crea un escenario enigm&aacute;tico, desafiante, que nos invita a discernir cu&aacute;l es el mensaje para las comunidades de hoy. 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