{"id":28646,"date":"2016-10-04T20:27:29","date_gmt":"2016-10-05T01:27:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-951-62-comentario-por-lisandro-orlov\/"},"modified":"2016-10-04T20:27:29","modified_gmt":"2016-10-05T01:27:29","slug":"san-lucas-951-62-comentario-por-lisandro-orlov","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-951-62-comentario-por-lisandro-orlov\/","title":{"rendered":"San Lucas 9:51-62 Comentario por Lisandro Orlov"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">En el camino<\/p>\n<p>Los diversos detalles que los evangelistas colocan en medio de la narraci&oacute;n siempre pueden ser interpretados desde una perspectiva teol&oacute;gica y pastoral. Esta escena transcurre en el camino de Jes&uacute;s de Nazaret hacia la cruz y por lo tanto hay que mirar todas y cada una de las invitaciones y propuestas desde la radicalidad del compromiso de fe. De la misma forma, nuestro caminar desde el discipulado significa una tarea que frecuentemente es contracultural porque no siempre los valores alrededor de los cuales se construye el Reino son los practicados en el contexto en que estamos insertos. &nbsp;<\/p>\n<p>Es importante tener en cuenta el punto de partida de este camino que tiene como etapa final Jerusal&eacute;n, centro de todas las ortodoxias pol&iacute;ticas y teol&oacute;gicas con las que la proclamaci&oacute;n de la buena noticia se enfrenta en un duro debate. Este camino de cruz siempre comienza en los m&aacute;rgenes. Galilea no es Jerusal&eacute;n. Es una zona sospechada de diversas impurezas y transgresiones. Desde Jerusal&eacute;n es mirada con cautela por decir lo menos. Tambi&eacute;n el compromiso y comprensi&oacute;n del Evangelio tiene que comenzar desde, con y en los m&aacute;rgenes de toda sociedad y aun de toda comunidad de fe. Solo desde ese punto de partida la buena nueva adquiere toda su radicalidad y se transforma cada d&iacute;a en una buena noticia para personas y grupos oprimidos, estigmatizados y excluidos. Ese es el esc&aacute;ndalo del Evangelio que los centros de poder pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y teol&oacute;gico no pueden aceptar y por ello permanentemente est&aacute;n preparando cruces para poner fin a nuestras comuniones marginales. La vida cristiana es semejante al incre&iacute;ble viaje emprendido por Ulises en la Odisea de su regreso al hogar. Igualmente nuestra vida de fe enfrenta cada d&iacute;a una incre&iacute;ble oposici&oacute;n si realmente estamos construyendo el Reino con cielos y tierras totalmente nuevos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>Sorpresa y despojo<\/strong><\/p>\n<p>Jes&uacute;s de Nazaret siempre se sorprende cuando alguien le dice sin medir las consecuencias &ldquo;&iexcl;Te seguir&eacute; adondequiera que vayas!&rdquo; La vida cristiana no es un pl&aacute;cido viaje de turismo. Siempre es el camino de cruz porque vivimos en la nueva dimensi&oacute;n de la justicia plena para todas y todos, en el plano de todas las equidades y todas las radicales inclusividades que a&uacute;n escandalizan a tantos centros de poder. El panorama que pinta Jes&uacute;s en esta propuesta no se corresponde con ninguna de las teolog&iacute;as de la prosperidad. Es justamente una advertencia en contra de esa m&aacute;gica propuesta de milagros y bienestar econ&oacute;mico sin justicia ni equidad.<\/p>\n<p>&nbsp;&ldquo;Las zorras tienen guaridas y las aves de los cielos nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza.&rdquo; Jes&uacute;s de Nazaret se muestra en toda su vulnerabilidad escogida como camino de comuni&oacute;n con quienes viven en situaciones de vulnerabilidad. Su vulnerabilidad y su vida despojada es una herramienta de plena comuni&oacute;n. No est&aacute; hablando desde la teor&iacute;a sino desde la existencia junto, con y en situaciones de emergencia para poder decirles a todos y todas que &eacute;l ya estuvo en todas nuestras situaciones de vulnerabilidad y que las conoce muy bien. Se deja evangelizar por las personas y situaciones de marginalidad, por todas las Galileas del mundo, y enfrenta desde ese compromiso todas las Jerusal&eacute;n simb&oacute;licas de nuestra vida contempor&aacute;nea.<\/p>\n<p><strong>El bautismo como camino de cruz<\/strong><\/p>\n<p>Desde antes de nuestro bautismo y en cada encuentro comunitario de fe, Jes&uacute;s de Nazaret repite una y otra vez su invitaci&oacute;n: &ldquo;S&iacute;gueme.&rdquo; En esta invitaci&oacute;n despojada y profunda no hay vuelta atr&aacute;s. Es importante salir de todos los espacios de exclusi&oacute;n, muerte y estigmatizaci&oacute;n. En nuestro bautismo hemos renunciado a toda complicidad con dominaciones y potestades que nos puedan atar a viejos criterios o paradigmas. Tenemos que comprender cu&aacute;les son las rupturas que se nos est&aacute;n pidiendo a sus disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas. No son recomendaciones asc&eacute;ticas que obstaculicen los afectos humanos y los lazos familiares. Tenemos que recordar la estructura opresiva de la familia patriarcal con sus criterios excluyentes. Esa estructura es opresiva y la recomendaci&oacute;n de Jes&uacute;s es que dejemos atr&aacute;s esas opresiones para construir una familia nueva, amplia, inclusiva hasta la locura, donde nadie quede afuera.<\/p>\n<p><strong>Discipulado radical<\/strong><\/p>\n<p>Las exigencias del discipulado propuestas por Jes&uacute;s de Nazaret rompen con fuertes tradiciones y costumbres de su contexto cultural y religioso. Rompen por lo pronto con la sagrada tarea de enterrar al padre de la familia. &ldquo;Deja que los muertos entierren a sus muertos,&rdquo; dijo Jes&uacute;s. Esas palabras deben de haber sonado como un esc&aacute;ndalo porque este era uno de los deberes religiosos m&aacute;s sagrados de un var&oacute;n, ya que ninguna mujer estaba calificada para cumplir esos rituales. Pero para Jes&uacute;s, nada se puede interponer con el compromiso de fe y de discipulado. Toda costumbre, ritual o cultura que se enfrente y oponga a los criterios de inclusividad de la nueva familia del Reino y del evangelio tiene que ser desafiada. Ese es el aspecto contracultural de la propuesta de Jes&uacute;s de Nazaret.<\/p>\n<p><strong>Romper con estructuras opresivas y excluyentes<\/strong><\/p>\n<p>&ldquo;Ninguno que, habiendo puesto su mano en el arado, mira hacia atr&aacute;s es apto para el reino de Dios.&rdquo; Estas palabras de Jes&uacute;s son una afirmaci&oacute;n de la profundidad y radicalidad del Evangelio. No podemos negociar sus desaf&iacute;os con ninguna estructura opresora preexistente. Necesitamos de la libertad evang&eacute;lica que nos permita construir el nuevo cielo y la nueva tierra donde todas y todos formamos una &uacute;nica y solidaria familia construida alrededor de la universalidad del anuncio y misi&oacute;n. Desde ahora todas las familias son nuestras familias en equidad y justicia, en solidaridad y en todas las comuniones. Esta nueva familia c&oacute;smica del evangelio, para que sea una buena noticia, tiene que dejar atr&aacute;s toda frontera y limite que pueda empobrecer la propuesta de un Reino donde no hay ya nunca m&aacute;s indocumentados, extranjeros, extra&ntilde;os o diferentes. Para construir este reino de los cielos en la tierra, es decir, la utop&iacute;a de Dios, necesitamos proclamar una y otra vez que en Cristo ya no hay extra&ntilde;os, extranjeros o diferentes porque en &eacute;l somos todas y todos uno en equidad, justicia y solidaridad fundados en el amor radical de Dios.<\/p>\n<p><strong>Oraci&oacute;n comunitaria<\/strong><\/p>\n<p><em>Certeza de toda justicia, llave de todas las&nbsp;interpretaciones de las Escrituras, que nos llamas a entrar en di&aacute;logo contigo, a escuchar tu&nbsp; promesa de liberaci&oacute;n y santidad: <\/em><\/p>\n<p><em>En tu Palabra Viva, tu Cristo, creemos y escuchamos porque anuncia que t&uacute; nos aceptas y nos reconoces tal como somos, sin esconder y sin invisibilizar. <\/em><\/p>\n<p><em>Creemos y aceptamos esa Palabra que quita todo temor y toda verg&uuml;enza y que nos llama a vivir en la verdad.<\/em><\/p>\n<p><em>Conc&eacute;denos la fuerza y la voluntad de vivir esta realidad y proclamar a todas las personas estigmatizadas que t&uacute; les aceptas y les amas y que ese amor transforma. <\/em><\/p>\n<p><em>Esa aceptaci&oacute;n es el fundamento de la paz y la comuni&oacute;n. All&iacute; est&aacute; el fuego de tu Esp&iacute;ritu, el fuego de nuestro compromiso de bautismo que nos llama a permanecer en tu Cristo para reconciliar, reconocer la santidad de toda persona, y transformar el mundo&nbsp;con tu amor de justicia para que siempre podamos proclamar: &iexcl;Benditos quienes vienen en el nombre del Se&ntilde;or!<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el camino Los diversos detalles que los evangelistas colocan en medio de la narraci&oacute;n siempre pueden ser interpretados desde una perspectiva teol&oacute;gica y pastoral. 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