{"id":28659,"date":"2016-10-04T20:28:05","date_gmt":"2016-10-05T01:28:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1025-37-comentario-por-alvin-padilla\/"},"modified":"2016-10-04T20:28:05","modified_gmt":"2016-10-05T01:28:05","slug":"san-lucas-1025-37-comentario-por-alvin-padilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1025-37-comentario-por-alvin-padilla\/","title":{"rendered":"San Lucas 10:25-37 Comentario por Alvin Padilla"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">La lecci&#243;n de este domingo de tiempo ordinario contin&#250;a la narrativa de la jornada a Jerusal&#233;n con una de las par&#225;bolas mas conocidas de la Biblia.<\/p>\n<p>Ella presenta al predicador con una paradoja.&nbsp; Por una parte puede contar que sus oyentes est&#233;n familiarizados con la par&#225;bola.&nbsp; Dicho se puede decir que est&#225;n muy familiarizados hasta el punto de no prestar atenci&#243;n.&nbsp; Esto resulta en la otra parte de la paradoja: como brindar frescura&nbsp; la lecci&#243;n.&nbsp;&nbsp; Por tanto el predicador debe emplear toda su creatividad al presentar su exponencia.&nbsp; Sin embargo, uso esta oportunidad para desafiar al predicador que todos los domingos debe emplear la misma creatividad: las lecciones b&#237;blicas deben ser familiares a los feligreses pero presentadas con frescura.<\/p>\n<p><b>Notas Exeg&#233;ticas<\/b><br \/>\n<b>25-37<\/b>&nbsp; Sigue en 10.25-37 uno de los textos m&#225;s conocidos y comentados del evangelio.&nbsp; La pregunta del legista (nomitos), el intercambio entre &#233;l y el Maestro, y la par&#225;bola del buen samaritano ilustran el concepto expresado en 10.20-24 acerca de la falta de conocimiento en los sabios e instruidos, mientras que los ni&#241;os reciben revelaci&#243;n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Literariamente la escena contin&#250;a la anterior, aunque exactamente cuando Jes&#250;s pronunci&#243; esta par&#225;bola no est&#225; claro.&nbsp; Apenas acaba de pronunciar Jes&#250;s su bienaventuranza acerca de la privilegiada posici&#243;n de los disc&#237;pulos cuando un legista, un experto en la Ley, se levanta para &#171;probarle&#187;. Legista (nomitos) es el t&#233;rmino preferido por Lucas para referirse a los escribas.&nbsp;&nbsp; Usando el vocativo &#171;Maestro&#187; el experto reconoce la superioridad erudita de Jes&#250;s.&nbsp; El motivo del legista es para probarle, o sea su prop&#243;sito es b&#225;sicamente verificar si Jes&#250;s es sabio en cuanto a las tradiciones jud&#237;as.&nbsp; Aparentemente el legista desea entrar en un debate sobre la Ley con el Maestro.<\/p>\n<p>El legista quiere saber lo que &#233;l debe de hacer para heredar (kleroneo) vida eterna.&nbsp; &#171;Vida eterna&#187; es una expresi&#243;n t&#233;cnica para describir las bendiciones escatol&#243;gicas reservadas para los justos en oposici&#243;n al rechazo de los injustos.&nbsp; Jes&#250;s responde con una pregunta que centraliza la discusi&#243;n sobre la Ley.&nbsp; Jes&#250;s evita entrar en debate con el legista.&nbsp; Tampoco responde como un radical revolucionario, ofreciendo novedades de vida espiritual. Al contrario ofrece una reflexi&#243;n en lo que Dios requiere en la Ley.&nbsp; Jes&#250;s se mantiene entre los par&#225;metros creados por la Ley mosaica. Al mismo tiempo Jes&#250;s afirma lo que tiene en com&#250;n con el legista.&nbsp; Teniendo en mente que el hombre es un experto en la Ley, Jes&#250;s dirige la conversaci&#243;n hacia donde el hombre deber&#237;a sentirse c&#243;modo, esto es en su &#225;rea de perito. Pero en su interrogaci&#243;n Jes&#250;s requiere no solamente una referencia b&#237;blica, sino demanda tambi&#233;n la interpretaci&#243;n del legista: &#171;&#191;Qu&#233; est&#225; escrito en la Ley? &#191;C&#243;mo lees?&#187; Por su parte el experto en la ley responde citando confiadamente el gran mandamiento del Juda&#237;smo, una combinaci&#243;n de Dt 6.5 y Lv 19.18.&nbsp; El legista sabe muy bien como puede heredar vida eterna: amor y devoci&#243;n a Dios y amor al pr&#243;jimo.<\/p>\n<p>La compilaci&#243;n de estos dos textos se facilita ya que ambos comienzan con el mandamiento de amar.&nbsp; Este mandamiento expresa y demanda un compromiso completo e intenso, primero hacia Dios y luego hacia el pr&#243;jimo.&nbsp; Las cuatro calificaciones del amor (coraz&#243;n, alma, fuerzas, mente) no se deben entender como una compartimentaci&#243;n sugiriendo diversas &#225;reas de compromiso resultando en diversos actos.&nbsp; Se deben entender en su totalidad, indicando que la persona en toda su esencia se dedica a amar al otro. Amar con todo el coraz&#243;n evoca la voluntad y la afectividad.&nbsp; El alma trae a la mente la vitalidad consciente y la sensibilidad espiritual.&nbsp; Las fuerzas sugieren la energ&#237;a personal.&nbsp; La mente evoca la inteligencia personal.&nbsp; Este amor y devoci&#243;n no es simplemente una emoci&#243;n o sentir, como lo sabe muy bien el experto en la Ley, sino se manifiesta en actos tangibles.&nbsp;<\/p>\n<p>La respuesta del legista satisface al Maestro: &#171;has respondido rectamente&#187;.&nbsp; Pero&nbsp; todo este conocimiento es en vano si no se aplica.&nbsp; Por tanto, Jes&#250;s ofrece por fin su respuesta a la pregunta que comenz&#243; el dialogo: &#171;haz esto y vivir&#225;s&#187;.&nbsp; Parece que estas palabras de Jes&#250;s demandan obras para la salvaci&#243;n.&nbsp; Pero, esta insistencia en el hacer no contradice el concepto de la gracia divina.&nbsp; El ap&#243;stol Pablo&nbsp; asocia la vida eterna al hacer.&nbsp;&nbsp; Conocimiento de lo que Dios requiere no es suficiente para heredar la vida eterna; tal conocimiento tiene que resultar en acci&#243;n.&nbsp;<\/p>\n<p><b>29-37<\/b> La respuesta y la sugerencia de Jes&#250;s parecen tan claras para el legista que este necesita ser justificado.&nbsp; Aparentemente &#233;l entiende que amar a Dios y al pr&#243;jimo es tan exigente y hasta ahora &#233;l no ha podido hacer lo requerido.&nbsp; No queriendo estar equivocado,&nbsp; demanda una definici&#243;n de pr&#243;jimo que corresponda a su actitud habitual.&nbsp; Su deseo es cualificar el concepto de pr&#243;jimo que le permita saber qui&#233;n en particular es el pr&#243;jimo a quien est&#225; comprometido a amar. Con su pregunta el legista sugiere que existen ciertas personas que no son dignas de su amor; a estos &#233;l desea ignorar.&nbsp; Su pregunta es natural en su contexto socio-religioso, el cual cuidadosamente identificaban quien era y quien no era miembro de la comunidad. Por su parte la respuesta de Jes&#250;s indicar&#225; que estas distinciones son err&#243;neas. La respuesta es en forma de un relato ejemplar, e indica que la identidad del pr&#243;jimo no depende de &#233;l (el pr&#243;jimo) si no de aquel que decide ser pr&#243;jimo a cualquiera que encuentra en el camino.<\/p>\n<p>&#171;Cierto hombre&#187; es comienzo t&#237;pico en Lucas para comenzar par&#225;bolas narrativas.&nbsp; &nbsp; De Jerusal&#233;n a Jeric&#243; el camino descend&#237;a de las alturas (2600 pies sobre el nivel del mar) a la llanura del Mar Muerto (825 pies bajo el nivel del mar).&nbsp; Era camino desierto e inhospitable y pocos se aventuraban a viajar por &#233;l, ya que sus numerosas cuevas ofrec&#237;an guaridas para ladrones. Encontr&#225;ndose en el peligroso camino de Jerusal&#233;n a Jeric&#243;, el hombre es atacado por ladrones. Estos le quitan todo, lo hieren y lo dejan medio muerto.&nbsp; El pobre hombre se encuentra herido, casi desnudo, y abandonado en medio del camino.&nbsp; Su condici&#243;n representa en una manera definitiva el prototipo en necesidad de socorro. &#191;Qui&#233;n se comportar&#225; como un buen vecino a este necesitado? Esta es la pregunta en la mente de cada oyente&#8211;particularmente el legista.&nbsp;<\/p>\n<p>El primero en tener esta oportunidad es un sacerdote quien se encuentra en el mismo camino &#171;por coincidencia&#187; (el termino griego sugkina tiene el sentido &#171;por suerte&#187;).&nbsp; No es sorprendente que encontremos un sacerdote en el camino.&nbsp; Como ya hemos visto en la historia de Zacar&#237;as y Elisabet, los sacerdotes ejerc&#237;an su oficio por turnos designados y completada su funci&#243;n regresaban a sus hogares.&nbsp;&nbsp; Confrontado con el moribundo en el camino, el sacerdote pas&#243; por el otro lado (antiparelthen).&nbsp; Varios motivos se han sugerido para explicar la negligencia del sacerdote: temor de inmundicia al tocar un muerto; vacilaci&#243;n de ayudar a alguien que pudiera ser pecador; temor de ser atacado por los mismos salteadores.&nbsp; El detalle que el sacerdote desciende de Jerusal&#233;n sugiere que ya &#233;l ha cumplido su funci&#243;n sacerdotal, as&#237; que el motivo de profanaci&#243;n no es aceptable.&nbsp; Adem&#225;s, la historia insin&#250;a que todos los personajes son jud&#237;os, hasta que se introduzca el cuarto personaje.&nbsp; Es claro que en la par&#225;bola ning&#250;n motivo es ofrecido&nbsp; por su decisi&#243;n de no ser pr&#243;jimo al herido.&nbsp; El punto central de su negligencia es que no tiene motivo alguno para justificar su decisi&#243;n de no ofrecer socorro al necesitado.&nbsp;<\/p>\n<p>Otro l&#237;der religioso aparece en el camino.&nbsp; Un &#171;Levita&#187; era de la tribu de Lev&#237; pero no de la familia de Aar&#243;n.&nbsp; Ellos eran responsables por muchas funciones sacerdotales de menos importancia en el Templo.&nbsp; Este al ver al necesitado aparentemente curioso, se acerca al necesitado (&#171;llegando cerca de aquel lugar&#187;) para ver m&#225;s claro la situaci&#243;n.&nbsp; Pero, como el sacerdote, &#233;ste pasa por el otro lado y no ofrece ayuda.&nbsp; Ambos individuos representan aquellos que simplemente no pueden ser molestados por la necesidad de un desconocido (pr&#243;jimo desconocido) y demuestran que carecen de compasi&#243;n&#8211;caracter&#237;stica expl&#237;citamente asociada con YWHW y por tanto esperada de Sus adoradores.<\/p>\n<p>Con estos dos oficiales religiosos rehusando ayuda al hombre, Jes&#250;s est&#225; juzgando al juda&#237;smo de su d&#237;a. Todos actuar&#237;an de la misma manera que estos dos ejemplares del juda&#237;smo.&nbsp; La escena est&#225; lista para una alternativa radical.&nbsp; Todo cambia con el personaje que ahora ser&#225; presentado con una oportunidad de ser pr&#243;jimo. El samaritano es introducido dram&#225;ticamente, &#171;cierta persona, esto es un samaritano&#187;.&nbsp; Para un jud&#237;o no hab&#237;a personas menos dignas de respeto que los samaritanos.&nbsp; Estos deber&#237;an ser evitados a todo esfuerzo ya que eran considerados profanos por naturaleza.&nbsp; La &#250;ltima persona que el legista pensar&#237;a usar como ejemplar de compasi&#243;n ser&#237;a un samaritano.&nbsp; Es f&#225;cil imaginarse la expectativa en el legista al desarrollarse la par&#225;bola.&nbsp; Despu&#233;s del fracaso del sacerdote y del levita, &#233;l, y los dem&#225;s oyentes, quiz&#225;s pensar&#237;an&nbsp; que la tercera persona ser&#237;a un jud&#237;o laico, &#161;hasta un legista! As&#237; tendr&#237;an una historia anti-clerical pero que aun ten&#237;a en alto concepto lo mejor de la tradici&#243;n jud&#237;a. Al o&#237;r el vocablo &#171;samaritano&#187; los espectadores reciben tremendo golpe a su auto concepci&#243;n religiosa.&nbsp; &#191;Acaso no son ellos el pueblo escogido de Dios?&nbsp; &#191;Acaso no son luz que resplandece en las tinieblas de la cultura inmoral de sus d&#237;as?&nbsp; Sin embargo, en la par&#225;bola es el samaritano quien brilla con compasi&#243;n por el contrario&nbsp; los ejemplares jud&#237;os pasan por alto la oportunidad de socorrer al hombre.&nbsp; El samaritano se acera al hombre en necesidad, y al ver su condici&#243;n responde de inmediato&nbsp; con compasi&#243;n.&nbsp; He aqu&#237; la esencia de ser pr&#243;jimo: ser tan sensitivo para ver una necesidad y actuar para satisfacerla sin tener en cuenta la posici&#243;n social, cultural o pol&#237;tica del necesitado.&nbsp;<\/p>\n<p>Los vers&#237;culos 34-35 describen detalladamente el acto compasivo del samaritano.&nbsp; Mientras que los otros personajes&nbsp; pasaron a la ligera, abandonando al hombre en el camino; el tercero se detiene en su jornada y dedica tiempo y esfuerzo para un desconocido.&nbsp; Jes&#250;s describe cinco actos&nbsp; compasivos: (1) se acerca a &#233;l; (2) vend&#243; sus heridas; luego, (3) lo pone sobre su propia cabalgadura; (4) lo lleva al mes&#243;n; y (5) le provee cuidado por un par de d&#237;as. &#201;l se queda con &#233;l hasta el d&#237;a siguiente y promete que regresar&#225; para asegurarse de su cuidado.&nbsp; El conjunto de estas actividades demuestran el gran amor al pr&#243;jimo de parte del despreciable samaritano.&nbsp;<br \/>\nLa pregunta de Jes&#250;s al legista es notable: &#171;&#191;Qui&#233;n de estos tres te parece que se hizo pr&#243;jimo del que cay&#243; en manos de los ladrones?&#187;&nbsp; Compasi&#243;n y actos inspirados por amor es lo que hace a uno pr&#243;jimo, no raza, ni proximidad f&#237;sica, ni la religi&#243;n. No se puede definir el pr&#243;jimo de tal forma que nos quita la responsabilidad de responder a las necesidades a nuestro derredor.&nbsp; El ser pr&#243;jimo depende de nuestra decisi&#243;n de actuar como pr&#243;jimo y no de la identidad del otro.<br \/>\nEl legista responde a la pregunta de Jes&#250;s haciendo referencia al acto de compasi&#243;n (&#171;el que hizo misericordia con &#233;l&#187;)&nbsp; y no a su etnicidad.&nbsp; Pero reconocer que el mandamiento de amar al pr&#243;jimo no tiene l&#237;mites &#233;tnicos, culturales o a&#250;n religiosos no es suficiente.&nbsp;&nbsp; Lo importante es integrar la ense&#241;anza en el diario vivir. Por tanto, Jes&#250;s reta al legista: &#171;Ve, haz t&#250; lo mismo&#187;.&nbsp; En efecto Jes&#250;s le dice, &#171;Ya sabes todo lo que dice la Ley; pero hasta que hayas aprendido a hacer, dejando de hablar, t&#250; sabes que no tiene valor. Ve y pon en pr&#225;ctica lo que sabes, como hizo el samaritano&#187;.<\/p>\n<p><b>Ideas Homil&#233;ticas<\/b><br \/>\nEl relato es tan conocido que valdr&#237;a la pena una dramatizaci&#243;n del mismo para imprentar en la mente de los oyentes la escena y su ense&#241;anza.&nbsp; No habiendo esta oportunidad el predicador puede narrar la par&#225;bola, despu&#233;s de su lectura y en el transcurso de su predicaci&#243;n, usando caracteres contempor&#225;neos.<\/p>\n<p>Un error com&#250;n que he escuchado en sermones que he o&#237;do sobre esta par&#225;bola es la pregunta ret&#243;rica que se hace: &#191;qui&#233;n es mi pr&#243;jimo?&nbsp; En realidad la pregunta debe ser, &#191;a qui&#233;n debo ser pr&#243;jimo?&nbsp; La decisi&#243;n est&#225; en m&#237; y no en la identidad de la persona que me encuentra en el diario vivir.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>1<\/sup>Vea la lecci&#243;n del domingo anterior para familiarizarse con la exegesis de S.Lucas 10:20-24.<br \/>\n<sup>2<\/sup>Lc 7.30 11.45; 11.46; 11.52; 14.3.<br \/>\n<sup>3<\/sup>Gl 3.12; Rm 14.10; 2Co 5.10.&nbsp;<br \/>\n<sup>4<\/sup>Lc 12.16; 14.16; 15.11; 16.1; 16.9; 19.12.<br \/>\n<sup>5<\/sup>La designaci&#243;n &#171;el que hizo misericordia&#187; trae a la mente uno de los credos esenciales del juda&#237;smo.&nbsp; Con Ex 34.6-7 los jud&#237;os afirmaban que Yahv&#233; es misericordioso y piadoso.&nbsp; El legista dice en efecto, &#171;el que actu&#243; como Dios actuar&#237;a.&#187;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lecci&#243;n de este domingo de tiempo ordinario contin&#250;a la narrativa de la jornada a Jerusal&#233;n con una de las par&#225;bolas mas conocidas de la Biblia. 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