{"id":28665,"date":"2016-10-04T20:28:28","date_gmt":"2016-10-05T01:28:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1038-42-comentario-por-la-iniciativa-de-predicacion-hispano-latina\/"},"modified":"2016-10-04T20:28:28","modified_gmt":"2016-10-05T01:28:28","slug":"san-lucas-1038-42-comentario-por-la-iniciativa-de-predicacion-hispano-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1038-42-comentario-por-la-iniciativa-de-predicacion-hispano-latina\/","title":{"rendered":"San Lucas 10:38-42 Comentario por La Iniciativa de Predicaci\u00f3n Hispano-Latina"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Este domingo tenemos la visita de Jes&uacute;s en la casa de Marta y Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>La historia aparece entre la par&aacute;bola del buen samaritano (Lucas 10:25:37) y el famoso ejemplo de oraci&oacute;n que da Jes&uacute;s a los disc&iacute;pulos en Lucas 11:1-13. Esta peque&ntilde;a historia sirve de conexi&oacute;n entre ellos.<\/p>\n<p>Entr&oacute; Jes&uacute;s en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibi&oacute; en su casa. Lucas no nos da el nombre de la aldea, pero debe ser Betania, donde Juan nos dice<sup>1<\/sup> que viv&iacute;an Marta, Mar&iacute;a y su hermano L&aacute;zaro, a quien tampoco se nombra aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Marta fue a recibir a la visita (tambi&eacute;n fue Marta quien recibi&oacute; primero a Jes&uacute;s en Juan 11:20), lo que puede indicar que ten&iacute;a un temperamento activo y extravertido. Jes&uacute;s amaba a esta familia (Juan 11:5) y parece ser que los visitaba con cierta frecuencia. Aunque por este tiempo era bastante peligroso tener mucha amistad con Jes&uacute;s, ya que Jes&uacute;s ten&iacute;a enemigos muy poderosos, esta mujer y su familia ten&iacute;an por Jes&uacute;s un aprecio tal que no les importaba el peligro que pod&iacute;a traer la visita de Jes&uacute;s a su hogar. La buena disposici&oacute;n de estos amigos era, sin duda, un consuelo para Jes&uacute;s en un momento en que tantos otros lo rechazaban.<\/p>\n<p>Parece ser que Jes&uacute;s, al entrar a la casa, se dedic&oacute; a su gran obra de ense&ntilde;ar y predicar el Evangelio. No sabemos cu&aacute;ntas personas se sentaron a sus pies para escuchar sus palabras, pero Lucas nos dice que entre ellas estaba Mar&iacute;a, la hermana de Marta.<\/p>\n<p>La fe viene por el o&iacute;r<sup>2<\/sup> y Mar&iacute;a no quer&iacute;a perderse esta oportunidad. No sabemos cu&aacute;l era la necesidad de Mar&iacute;a en ese momento, pero la verdad es que todos nosotros y todas nosotras, en todo momento, necesitamos o&iacute;r la palabra de Dios. Si estamos tristes y atravesando un momento dif&iacute;cil en nuestras vidas, nos da alegr&iacute;a y consuelo. Mar&iacute;a se sent&oacute; para escuchar, lo que denota su inter&eacute;s en prestar atenci&oacute;n. Su mente estaba dispuesta y su coraz&oacute;n estaba resuelto a captar todo lo que dec&iacute;a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El acto de sentarse a los pies de un rabino tambi&eacute;n tiene otro significado. Esa era la postura de un disc&iacute;pulo con su rabino. En Hechos 22:3, Pablo dice que fue instruido &ldquo;<em>a los pies<\/em>&rdquo; del rabino Gamaliel. Normalmente una mujer no habr&iacute;a tenido una oportunidad para aprender a los pies de un rabino, pero Jes&uacute;s no era un rabino normal. Mar&iacute;a entend&iacute;a muy bien lo especial que era aprender de un rabino que estaba abierto a su discipulado y que adem&aacute;s de eso era el Mes&iacute;as.<\/p>\n<p>Mientras que Mar&iacute;a estaba aprendiendo, Marta se preocupaba con todos los quehaceres&mdash;no s&oacute;lo los diarios, sino tambi&eacute;n todo el trabajo extra que implicaba agasajar a una visita. Marta amaba al maestro y quer&iacute;a brindar el respeto adecuado y el mejor servicio a Jes&uacute;s. Podemos imaginar todo lo que estaba haciendo ella&mdash;limpiando, cocinando, y dando la bienvenida a cada quien que llegaba para escuchar a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato, se enoj&oacute; con su hermana y le dijo a Jes&uacute;s: &ldquo;Se&ntilde;or, &iquest;no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.&rdquo;<\/p>\n<p>Marta estaba segura de que Jes&uacute;s estar&iacute;a de acuerdo con ella. Debe haber sido una gran sorpresa cuando &eacute;l le respondi&oacute;: &ldquo;Marta, Marta, afanada y turbada est&aacute;s con muchas cosas. Pero s&oacute;lo una cosa es necesaria, y Mar&iacute;a ha escogido la buena parte, la cual no le ser&aacute; quitada.&rdquo;<\/p>\n<p>Marta pensaba que ella estaba haciendo lo debido, pero Jes&uacute;s le dijo que sus esfuerzos no val&iacute;an lo que ella pensaba. Comparados con lo que estaba haciendo Mar&iacute;a, no eran ni siquiera necesarios. Pero &iquest;por qu&eacute;?<\/p>\n<p>Es posible que Marta estuviera demasiado preocupada por las cosas materiales y las apariencias. Este exceso de preocupaci&oacute;n por cosas del mundo es con frecuencia la causa de disturbios familiares y de contiendas entre parientes.<\/p>\n<p>Pero tambi&eacute;n es posible que realmente fuera s&oacute;lo una cuesti&oacute;n de comparaci&oacute;n. No parece que Jes&uacute;s estuviera rega&ntilde;ando a Marta en su respuesta. Dijo su nombre dos veces como si estuviera llam&aacute;ndole la atenci&oacute;n con cari&ntilde;o. Jes&uacute;s quer&iacute;a que Marta se aprovechara de la misma oportunidad que Mar&iacute;a. El verdadero Hijo de Dios estaba en su casa y ella estaba lavando platos y ollas en vez de escucharlo. &iexcl;Qu&eacute; l&aacute;stima!<\/p>\n<p>Mar&iacute;a hab&iacute;a dado preferencia a lo que realmente lo merec&iacute;a. Hab&iacute;a elegido o&iacute;r la palabra de vida eterna. Mar&iacute;a tuvo en sus manos el escoger entre ser part&iacute;cipe de la preocupaci&oacute;n de Marta y adquirir reputaci&oacute;n como una excelente ama de casa, o sentarse a los pies de Cristo y aprender del maestro. Con la respuesta de Jes&uacute;s sabemos cu&aacute;l es la buena parte.<\/p>\n<p>Hay ciertas conexiones entre esta historia y la par&aacute;bola del buen samaritano que la precede. En esa par&aacute;bola hab&iacute;a dos tipos religiosos&mdash;un sacerdote y un levita&mdash;que pon&iacute;an toda la atenci&oacute;n en su vida espiritual, pero no quer&iacute;an ensuciarse las manos ayudando al hombre herido. De ellos aprendemos que una vida de ir al templo sin un coraz&oacute;n dispuesto a servir no es del agrado de Dios. Pero de Marta aprendemos que la vida de fe no consiste s&oacute;lo en servicio. Necesitamos tambi&eacute;n tiempos refrescantes con Cristo. Nuestro servicio debe venir de un coraz&oacute;n rebosante de la gracia de Cristo.<\/p>\n<p>Si seguimos sirviendo por el sentido de obligaci&oacute;n y nada m&aacute;s llegaremos a hartarnos y a cansarnos de las situaciones que nos toque enfrentar, y nos fastidiaremos y enfadaremos con las dem&aacute;s personas. Pero si nos sentamos a los pies de Jes&uacute;s en cada oportunidad en que podamos hacerlo, vamos a tener lo necesario que no nos ser&aacute; quitado.<\/p>\n<h3>Notes:<\/h3>\n<p>1. Juan 11:1<\/p>\n<p>2. Romanos 10:17<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este domingo tenemos la visita de Jes&uacute;s en la casa de Marta y Mar&iacute;a. La historia aparece entre la par&aacute;bola del buen samaritano (Lucas 10:25:37) y el famoso ejemplo de oraci&oacute;n que da Jes&uacute;s a los disc&iacute;pulos en Lucas 11:1-13. Esta peque&ntilde;a historia sirve de conexi&oacute;n entre ellos. 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