{"id":28712,"date":"2016-10-04T20:31:01","date_gmt":"2016-10-05T01:31:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1331-35-comentario-por-elizabeth-gareca-gareca\/"},"modified":"2016-10-04T20:31:01","modified_gmt":"2016-10-05T01:31:01","slug":"san-lucas-1331-35-comentario-por-elizabeth-gareca-gareca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1331-35-comentario-por-elizabeth-gareca-gareca\/","title":{"rendered":"San Lucas 13:31-35 Comentario por Elizabeth Gareca Gareca"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Dentro de la estructura del evangelio de Lucas, este relato se encuentra en la secci&oacute;n denominada &ldquo;camino a Jerusal&eacute;n&rdquo; (9:51-19:28), en la que Jes&uacute;s est&aacute; precisamente en camino.<\/p>\n<p>Este trayecto es largo en Lucas; es como un hilo conductor del evangelio. En este texto Jes&uacute;s quiere remarcar &ldquo;su camino&rdquo; frente a otros caminos que pudieran presentarse como posibles: riquezas, honor, familia, poder&hellip;<\/p>\n<p><strong>El plan de Herodes y el plan de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Resulta ir&oacute;nico que sean unos fariseos quienes se acercan a Jes&uacute;s para aconsejarle que salve su vida de la muerte con que lo amenazaba Herodes. Jes&uacute;s estaba yendo de Galilea camino a Jerusal&eacute;n y probablemente estaba muy cerca de Perea, la regi&oacute;n gobernada por Herodes Antipas. Quiz&aacute;s estos fariseos eran enviados de Herodes para advertir a Jes&uacute;s que no continuara el camino por su territorio porque era una amenaza p&uacute;blica. Una posibilidad es, pues, que estos fariseos s&oacute;lo fueran mensajeros de Herodes.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n es posible que su inter&eacute;s sea por iniciativa propia ante lo anunciado por Jes&uacute;s en la per&iacute;copa anterior (Lc 13:27): &ldquo;Os digo que no s&eacute; de d&oacute;nde sois; apartaos de m&iacute; todos vosotros, hacedores de maldad.&#8221; Quienes pod&iacute;an gozar de la salvaci&oacute;n no eran quienes as&iacute; lo cre&iacute;an (fariseos, saduceos y escribas), sino quienes estaban dispuestos a transitar por la &ldquo;puerta angosta.&rdquo;<\/p>\n<p>No obstante, creo que el hecho de que el texto mencione a &ldquo;unos fariseos&rdquo; refleja m&aacute;s el contexto hist&oacute;rico del evangelista (a&ntilde;os 80 a 85 d.C.) que el de Jes&uacute;s (a&ntilde;o 27 aproximadamente). Como contempor&aacute;neos de Jes&uacute;s, los fariseos eran un grupo jud&iacute;o que simpatizaba con el movimiento de Jes&uacute;s y que ten&iacute;a puntos en com&uacute;n con &eacute;l (la resurrecci&oacute;n y el mesianismo, por ejemplo). Ellos casi no participaban de la &eacute;lite religiosa jud&iacute;a y del Sanedr&iacute;n. En cambio los ancianos, los escribas y los saduceos s&iacute; eran opositores ac&eacute;rrimos de Jes&uacute;s y su grupo y buscaban acabar con Jes&uacute;s. Sin embargo, los fariseos son el &uacute;nico grupo religioso que sobrevive a la destrucci&oacute;n del templo de Jerusal&eacute;n en el a&ntilde;o 70 d.C. y que logra reorganizarse para defender el juda&iacute;smo posterior; los otros grupos desaparecen con la destrucci&oacute;n del templo. Por eso los fariseos son m&aacute;s visibles en los evangelios escritos, y como luchaban por una sola identidad jud&iacute;a, es l&oacute;gico que se enfrenten con los evangelistas y el cristianismo naciente. As&iacute; es como el contexto hist&oacute;rico de los a&ntilde;os 80 a 85 d.C. permea en los evangelios, poniendo generalmente a los fariseos en posiciones opuestas a las de Jes&uacute;s, aunque no haya sido del mismo modo cuando los fariseos eran contempor&aacute;neos de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Cualquiera sea la hip&oacute;tesis que asumamos sobre la participaci&oacute;n de los fariseos en la transmisi&oacute;n a Jes&uacute;s del mensaje de que Herodes lo quiere matar, es cre&iacute;ble que Herodes planeara asesinar a Jes&uacute;s. Y esto obviamente se opon&iacute;a a los planes de Jes&uacute;s de continuar su misi&oacute;n hasta consumarla, seg&uacute;n el v. 32b. Jes&uacute;s sab&iacute;a que el mensaje que estaba recibiendo ven&iacute;a de un mandatario astuto que abusaba de su poder (&ldquo;aquella zorra&rdquo;).<\/p>\n<p><strong>Tengo que continuar mi viaje, mi destino: &iexcl;Jerusal&eacute;n!<\/strong><\/p>\n<p>Jerusal&eacute;n, la ciudad santa se hab&iacute;a convertido en sanguinaria para los profetas cuando deb&iacute;a ser una ciudad de acogida (como una gallina que junta a sus polluelos debajo de sus alas) y de salvaci&oacute;n. Jes&uacute;s es consciente de que est&aacute; camino a una ciudad peligrosa, donde los poderes imperan para mantener el <em>statu quo<\/em> que &eacute;l hab&iacute;a combatido.<\/p>\n<p>Esta Jerusal&eacute;n contrasta con la Nueva Jerusal&eacute;n del Apocalipsis de Juan. Es interesante el imaginario de los primeros cristianos que sue&ntilde;an con una Jerusal&eacute;n distinta. Porque la Nueva Jerusal&eacute;n es una &iexcl;ciudad sin templo!: &ldquo;En ella no vi templo&rdquo; (Ap 21:22). No se necesita un lugar espec&iacute;fico donde habite Dios, ya que la ciudad toda est&aacute; llena de Dios.<\/p>\n<p>Los fariseos continuar&aacute;n siendo los antagonistas de las ense&ntilde;anzas de Jes&uacute;s en el cap&iacute;tulo siguiente de Lucas. Est&aacute;n constantemente buscando la manera de desacreditarlo. Nuestro relato est&aacute; enmarcado por dos curaciones realizadas en s&aacute;bado (Lc 13:10-17 y Lc 14:1-6) y eso definitivamente los incomoda. A pesar de todo, Jes&uacute;s debe continuar su misi&oacute;n, camino a Jerusal&eacute;n.<\/p>\n<p><strong>Una hermen&eacute;utica urbana de liberaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>Las ciudades de hoy, &iquest;son espacios propicios para vivir la fraternidad y la solidaridad? &iquest;O siguen siendo como la Jerusal&eacute;n que mata a sus profetas (v. 34)? Cualquiera que conozca los grandes centros urbanos que tenemos hoy, sabe del caos que implica vivir y convivir en las urbes: ciudades que han venido creciendo improvisadas y sin planificaci&oacute;n, barrios perif&eacute;ricos sin acceso a servicios b&aacute;sicos, carencias de centros educativos y de salud, etc. Pero por sobre todo son espacios donde las buenas relaciones son imposibles: vecinos que no se conocen ni se saludan, el ruido incesante, la violencia de las calles, la apat&iacute;a, la mendicidad, la competitividad por espacios laborales y de h&aacute;bitat, en fin, un <em>toju waboju <\/em>(Gn 1:2), expresi&oacute;n hebrea que se puede traducir como &iexcl;desorden total, caos!<\/p>\n<p>M&aacute;s es necesario repensar nuestras ciudades como lugares para la salvaci&oacute;n y la buena convivencia en las que el Esp&iacute;ritu revolotee anunciando la vida de Dios, en medio de las ciudades de muerte y violencia. Jes&uacute;s no huye de Jerusal&eacute;n; la enfrenta y va camino hacia ella, seguro de que su misi&oacute;n tambi&eacute;n incluye estos espacios de perdici&oacute;n y violencia, que con posteridad se transformar&aacute;n en espacios de salvaci&oacute;n universal.<\/p>\n<p>Que este Dios amoroso de la vida nos d&eacute; la fuerza necesaria para actuar en todos los espacios construyendo puentes de di&aacute;logo y encuentro con el pr&oacute;jimo.<\/p>\n<p>Nosotros y nosotras tambi&eacute;n debemos encaminarnos hacia nuestra misi&oacute;n ah&iacute; donde habitamos, las ciudades. Ah&iacute; es donde debemos trabajar para hacer posible los planes de Dios frente a quienes planifican la muerte y la destrucci&oacute;n de los profetas y las profetisas, porque sus voces y resistencias incomodan y son inconvenientes cuando dominan los sistemas de muerte que tan f&aacute;cilmente se instalan en nuestras urbes.<\/p>\n<p>Uno de esos sistemas es de orden econ&oacute;mico, el capital es el &ldquo;becerro de oro&rdquo; de hoy. El sistema capitalista y salvaje organiza qui&eacute;nes est&aacute;n dentro y quienes est&aacute;n fuera de &eacute;l. Los y las que estamos adentro somos quienes dinamizamos la econom&iacute;a a trav&eacute;s del &ldquo;yo consumo, luego existo&rdquo; (antes era &ldquo;yo pienso, luego existo&rdquo;), mientras que quienes no cuentan con los recursos necesarios para consumir &iexcl;no existen para el sistema! En las ciudades esta realidad es cotidiana y por lo tanto exige una respuesta cristiana.<\/p>\n<p>Ah&iacute; est&aacute; nuestra misi&oacute;n cristiana de promover y anunciar el &ldquo;&iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or!&rdquo; (v. 35), porque nos trae la salvaci&oacute;n y nosotros y nosotras debemos promover esa venida salvadora, tambi&eacute;n a nuestras ciudades y urbes que necesitan tanto ver esta utop&iacute;a, &iexcl;una ciudad habitada por Dios!<\/p>\n<p>Debemos seguir adelante con nuestra misi&oacute;n salvadora, &ldquo;hoy y ma&ntilde;ana y pasado ma&ntilde;ana&rdquo; (vv. 32-33), y hago m&iacute;as las palabras que el texto le hace decir a Jes&uacute;s dos veces justamente para remarcar la importancia de la misi&oacute;n en todo tiempo y con el mismo esp&iacute;ritu de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dentro de la estructura del evangelio de Lucas, este relato se encuentra en la secci&oacute;n denominada &ldquo;camino a Jerusal&eacute;n&rdquo; (9:51-19:28), en la que Jes&uacute;s est&aacute; precisamente en camino. 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