{"id":28713,"date":"2016-10-04T20:31:03","date_gmt":"2016-10-05T01:31:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1331-35-comentario-por-violeta-rocha-areas\/"},"modified":"2016-10-04T20:31:03","modified_gmt":"2016-10-05T01:31:03","slug":"san-lucas-1331-35-comentario-por-violeta-rocha-areas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1331-35-comentario-por-violeta-rocha-areas\/","title":{"rendered":"San Lucas 13:31-35 Comentario por Violeta Rocha Areas"},"content":{"rendered":"<p>Nos encontramos con Jes&uacute;s subiendo a Jerusal&eacute;n; su pasi&oacute;n est&aacute; cerca.<\/p>\n<p class=\"Default\">La composici&oacute;n lucana nos presenta, de forma &uacute;nica, a los fariseos advirtiendo a Jes&uacute;s sobre Herodes Antipas y sus intenciones, y la respuesta de Jes&uacute;s (vv.31-33). Pero tambi&eacute;n Lucas nos ofrece lo que se llama el ap&oacute;strofe a Jerusal&eacute;n (vv.34-35), que encontramos de forma muy parecida en Mt 23:37-39.<\/p>\n<p class=\"Default\">Sentimientos de una amenaza inminente hacia Jes&uacute;s, as&iacute; como su firme determinaci&oacute;n de subir a Jerusal&eacute;n, se combinar&aacute;n con cierto desencanto de Jes&uacute;s, todo manifestado en un juicio prof&eacute;tico hacia Jerusal&eacute;n. La muerte se constituye en uno de los hilos conductores para la lectura de esta per&iacute;copa, as&iacute; como una cierta ternura que se expresa en la hermosa met&aacute;fora que toma Jes&uacute;s del Antiguo Testamento, <em>&iexcl;cu&aacute;ntas veces quise juntar a tus hijos, as&iacute; como la gallina a sus polluelos &nbsp;debajo de sus alas, pero no quisiste! <\/em>(v.34).<\/p>\n<p class=\"Default\"><strong>Comentario <\/strong><\/p>\n<p class=\"Default\"><strong>vv.31-33 <\/strong><em>Aquel mismo d&iacute;a<\/em><strong> <\/strong>nos conecta con el pasaje anterior, que incluye la met&aacute;fora de la puerta angosta por la s&oacute;lo algunos entrar&aacute;n, en cuanto al tono de advertencia. Ciertos fariseos llegan hasta &eacute;l y le advierten que Herodes lo quiere matar. No resultan muy claras las razones de los fariseos. Por un lado muestran una actitud positiva hacia Jes&uacute;s no usual en los evangelios, pero  por otro lado cabe preguntarse si lo que pretenden no es justamente  asegurarse de que Jes&uacute;s no se desv&iacute;e en su camino hacia Jerusal&eacute;n, donde  tienen influencias, o si no tienen conocimiento o si incluso no son c&oacute;mplices  de una estratagema de Herodes para acabar con Jes&uacute;s, como lo hab&iacute;a hecho  con Juan el Bautista (3:19-20), o si s&oacute;lo quieren amedrentarlo y  alejarlo.<\/p>\n<p class=\"Default\">Es interesante el ep&iacute;teto <em>zorro (alopex) <\/em>con el que Jes&uacute;s llama a Herodes. Puede entenderse de varias formas, como &ldquo;taimado&rdquo; y &ldquo;sin principios&rdquo;, o describir la astucia o lo destructiva que puede ser una persona. Cualquiera que sea su significado, su fuerza est&aacute; en el hecho de que son palabras pronunciadas por Jes&uacute;s en un contexto de amenaza de muerte.<\/p>\n<p class=\"Default\">Jes&uacute;s env&iacute;a como mensajeros a los fariseos, reafirmando su ministerio: <em>echo fuera demonios y hago curaciones hoy y ma&ntilde;ana, y al tercer d&iacute;a termino mi obra <\/em>(v.32).<em> <\/em>El tercer d&iacute;a tiene una gran carga simb&oacute;lica, pues el Padre llevar&aacute; a su hijo a la perfecci&oacute;n (<em>teleioumai<\/em>).<em> <\/em>Esta expresi&oacute;n de tiempo se repite en el v.33, que muestra el quehacer de Jes&uacute;s ininterrumpido hasta que se cumpla su muerte violenta en Jerusal&eacute;n y su victoriosa resurrecci&oacute;n. Esta idea se reitera con la frase <em>no es posible que un profeta muera fuera de Jerusal&eacute;n. <\/em>Jes&uacute;s se ve a s&iacute; mismo como profeta en esa ruta hacia la muerte. El &eacute;nfasis en los profetas en una tensi&oacute;n con Jerusal&eacute;n como centro del poder religioso, nos va a conectar con el vers&iacute;culo siguiente.<\/p>\n<p class=\"Default\"><strong>vv.34-35 <\/strong><em>Jerusal&eacute;n, Jerusal&eacute;n, <\/em>nombrada la ciudad dos veces se convierte en la introducci&oacute;n para se&ntilde;alarla como el lugar donde se mata a los profetas y se apedrea a los que le son enviados\/mensajeros. &iquest;Qui&eacute;nes son los que mor&iacute;an apedreados en esos tiempos? Las referencias en el AT nos hablan de los profetas acusados de falsedad (Jerem&iacute;as 26:21-23). Pero tambi&eacute;n se apedreaba a los acusados de brujos (Lv 20:27) e id&oacute;latras (Dt 17:2-7).<\/p>\n<p class=\"Default\">No se puede obviar la cr&iacute;tica fuerte que hace Jes&uacute;s, pues al concebir su propia vida como profeta est&aacute; asumiendo el martirio, al igual que los enviados de Dios. Por otro lado hay que recordar que Jerusal&eacute;n no es s&oacute;lo la ciudad f&iacute;sica, sino sus habitantes que muchas veces rechazaron a Jes&uacute;s. El sentimiento es de lamentaci&oacute;n sobre Jerusal&eacute;n, record&aacute;ndonos al Antiguo Testamento.<sup>1<\/sup> La hermosa met&aacute;fora de la gallina que no logra que sus polluelos acepten ser cobijados bajo sus alas tambi&eacute;n est&aacute; inspirada en el Antiguo Testamento. A la voluntad de querer cobijarlos se contrapone el no querer de la nidada. Las alas dan refugio y nos invitan a imaginar una imagen femenina de Dios, que quiere proteger a sus hijos (V&eacute;anse Dt 32:10-12; Rut 2:12; Sal 17:8, 36:7, 61:4, 63:7, 91:4; Isa&iacute;as 31:5; Malaqu&iacute;as 4:2). Esta lamentaci&oacute;n u or&aacute;culo trae consecuencias que se reflejan en el v. 35: <em>Vuestra casa os es dejada desierta.<\/em><em> <\/em>La palabra casa (<em>oikos<\/em>) no s&oacute;lo se refiere al templo sino al pueblo. Algunos identifican el cumplimiento de este or&aacute;culo en la destrucci&oacute;n de Jerusal&eacute;n por Roma en el a&ntilde;o 70 d.C.<\/p>\n<p class=\"Default\">Pero este final que parece tr&aacute;gico tambi&eacute;n est&aacute; alumbrado por la esperanza: <em>Os digo que no me volver&eacute;is a ver hasta que llegue el tiempo en que dig&aacute;is: &#8220;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or&#8221;<\/em>.<sup>2<\/sup><em> <\/em>Esta afirmaci&oacute;n se hace realidad durante la entrada a Jerusal&eacute;n, que recordamos cada domingo de Ramos, pero de una manera m&aacute;s fuerte esta esperanza persiste para la comunidad en la parus&iacute;a.<\/p>\n<p class=\"Default\"><strong>Pistas hermen&eacute;uticas para la predicaci&oacute;n <\/strong><\/p>\n<p class=\"Default\"><strong>Afirmando la vida en medio de la muerte. <\/strong>Pese a lo fat&iacute;dico de la violencia de la muerte inminente, Jes&uacute;s afirma la vida al expulsar demonios y sanar a los necesitados, a&uacute;n consciente de la brevedad del tiempo que le queda para esto. Jes&uacute;s sigue dando vida y asume la muerte en una larga tradici&oacute;n de profetas y mensajeros que han sido asesinados y rechazados por su pueblo. El profeta del s. XX en su lucha contra el <em>apartheid<\/em> en Estados Unidos, Martin Luther King, Jr., nos permite entender nuestro: &ldquo;Aunque supiera que el mundo se acaba ma&ntilde;ana, yo igual sembrar&iacute;a mi manzano&rdquo;.<\/p>\n<p class=\"Default\">La esperanza no est&aacute; en el destino del profeta sino en lo que realiz&oacute; en vida; es por eso que el martirio debe llegar a consumar su obra. No por una emulaci&oacute;n del martirio, o interpretarla desde un sentido m&oacute;rbido. Jes&uacute;s ve su propia muerte como el fin inevitable de su misi&oacute;n.<\/p>\n<p class=\"Default\">&iquest;C&oacute;mo nos situamos ante la vida y la muerte? &iquest;D&oacute;nde ponemos nuestros &eacute;nfasis y b&uacute;squedas? &iquest;Cu&aacute;l es nuestra apreciaci&oacute;n de nosotros\/as mismos\/as?<\/p>\n<p class=\"Default\"><strong>La esperanza prof&eacute;tica que sostiene nuestro quehacer cotidiano.<\/strong> Nuestro texto nos habla de la conciencia plena de saber qui&eacute;nes somos y qu&eacute; es lo que nos sostiene en nuestro actuar cotidiano. Esto ser&iacute;a la esperanza cristiana. La esperanza prof&eacute;tica no s&oacute;lo nos mantiene abiertos hacia lo in&eacute;dito de cada d&iacute;a, hacia lo insospechado, sino que nos impulsa a ir contra la corriente. No es sencillo ir a contracorriente, acostumbrados muchas veces a la comodidad y hasta a cierto ostracismo social y comunitario, que parece ser m&aacute;s confortable que correr riesgos. La esperanza prof&eacute;tica sigue afirmando hoy, ma&ntilde;ana y despu&eacute;s de ma&ntilde;ana una acci&oacute;n contin&uacute;a de incomodidad ante el <em>status quo<\/em>, ante aquello que se nos presenta como inevitable o infalible. La esperanza prof&eacute;tica nos inspira para comprender cada d&iacute;a, como esa posibilidad enorme de recibir al <em>Bendito&hellip; que viene en el nombre del Se&ntilde;or<\/em>. Tambi&eacute;n nos inspira a descubrirlo entre los pobres y los excluidos y a hacer de nuestras comunidades espacios vivos donde nos dejamos cobijar por las alas amorosas de Dios, desde las cuales encontramos fuerzas para caminar hacia un mundo, familia, sociedad, e iglesia transformados por la gracia del Resucitado.<\/p>\n<p> <\/p>\n<p class=\"Default\"><sup>1<\/sup> Las lamentaciones u or&aacute;culos de juicio en el AT refer&iacute;an a los profetas y sus amenazas o advertencias para el pueblo. Por ejemplo 2 Cr&oacute;nicas 35:25.<\/p>\n<p class=\"Default\"><sup>2<\/sup> Los sacerdotes recib&iacute;an a los peregrinos en el templo con esta frase (Sal 118:26).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos encontramos con Jes&uacute;s subiendo a Jerusal&eacute;n; su pasi&oacute;n est&aacute; cerca. La composici&oacute;n lucana nos presenta, de forma &uacute;nica, a los fariseos advirtiendo a Jes&uacute;s sobre Herodes Antipas y sus intenciones, y la respuesta de Jes&uacute;s (vv.31-33). 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