{"id":28718,"date":"2016-10-04T20:31:18","date_gmt":"2016-10-05T01:31:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-141-7-14-comentario-por-angela-del-consuelo-trejo-haager\/"},"modified":"2016-10-04T20:31:18","modified_gmt":"2016-10-05T01:31:18","slug":"san-lucas-141-7-14-comentario-por-angela-del-consuelo-trejo-haager","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-141-7-14-comentario-por-angela-del-consuelo-trejo-haager\/","title":{"rendered":"San Lucas 14:1, 7-14 Comentario por \u00c1ngela del Consuelo Trejo Haager"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>La mesa<\/strong><\/p>\n<p>Para este domingo de Pentecost&eacute;s nos encontramos ante una par&aacute;bola con la que Jes&uacute;s nos muestra que era un cuidadoso observador de las situaciones cotidianas de la vida.<\/p>\n<p>A Jes&uacute;s le gustaba observar y conocer a la gente que estaba a su alrededor. De esa manera tambi&eacute;n aprend&iacute;a de ellos, aprend&iacute;a a quererlos, aprend&iacute;a a entenderlos y ten&iacute;a la posibilidad de brindar la palabra de paz y justicia a la comunidad con la que conviv&iacute;a.<\/p>\n<p>En una de las bodas a las que Jes&uacute;s acostumbraba a asistir, le llam&oacute; la atenci&oacute;n la manera en que se sentaban las personas. En los lugares especiales se ubicaban los mejores invitados, los miembros m&aacute;s cercanos de la familia y las personas m&aacute;s destacadas de la comunidad. Todos ellos y ellas sin duda se sent&iacute;an orgullosos y orgullosas de su posici&oacute;n y de la admiraci&oacute;n que la gente ten&iacute;a hacia ellos.<\/p>\n<p>Pero Jes&uacute;s invita a la gente a no sentarse en los primeros lugares. Los invita a reflexionar y ocupar lugares sencillos, ya que si eran llamados a ocupar el lugar principal, deb&iacute;a ser por iniciativa de los anfitriones y no por su propia voluntad.<\/p>\n<p><strong>La mesa de negocios<\/strong><\/p>\n<p>Realmente estamos ante espacios que se utilizaban tambi&eacute;n para hablar de negocios. La mesa se constitu&iacute;a en el pretexto para arreglar asuntos importantes y por eso es que se invitaba a aquellos que pudieran dar algo a cambio.<\/p>\n<p>La&nbsp; venta de haciendas, la comercializaci&oacute;n de las cosechas, la venta de la uva para el vino, la b&uacute;squeda del mejor precio para el olivo y su demanda en el mercado el aceite, todos ellos eran temas que se hablaban en la mesa. Se serv&iacute;an las mesas para que los comensales se sentaran y hablaran del mejor precio, y para tener la seguridad de que las personas con las cuales se hablaba, en otro momento, estuvieran dispuestas y dieran una buena opci&oacute;n para nuevos negocios.<\/p>\n<p><strong>Otra opci&oacute;n para la mesa<\/strong><\/p>\n<p>Es muy f&aacute;cil invitar a hombres y mujeres que sabemos que nos van a retribuir tarde o temprano. Jes&uacute;s nos presenta otra opci&oacute;n para la mesa: que cuando hagamos un banquete invitemos a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos, es decir, a aquellas personas que no podr&aacute;n darnos nada a cambio.<\/p>\n<p>Esta par&aacute;bola nos muestra un contraste entre dos tipos de mesa. Jes&uacute;s rechaza el primer tipo de mesa y propone compartir la mesa con el que no tiene nada. Jes&uacute;s propone que comparta mi espacio con el rechazado, que comparta mi tiempo con aquella persona a la que nadie quiere escuchar.<\/p>\n<p>En la mesa que propone Jes&uacute;s no se habla de negocios, ni de cosechas, ni de precios, sino que se habla de la injusticia, de la soledad, del hambre, de la enfermedad, del dolor. Y la mesa que propone Jes&uacute;s es tambi&eacute;n es un espacio para compartir el alimento con el que no tiene nada,&nbsp; para usar las manos y los o&iacute;dos para apoyar y escuchar el llanto y las risas de la persona que est&aacute; a mi lado.<\/p>\n<p><strong>Nuestra mesa hoy<\/strong><\/p>\n<p>Jes&uacute;s nos invita a preguntarnos c&oacute;mo son nuestras mesas hoy. &iquest;Son mesas para hacer negocios, arreglar asuntos, imponer situaciones, buscar la injusticia, contribuir al hambre, cerrar los o&iacute;dos y no escuchar a la otra persona que sufre?<\/p>\n<p>&iquest;O son nuestras mesas para compartir, para escuchar, para dialogar, para sonre&iacute;r, para llorar, para dar esperanza, para ayudar a nuestra sociedad a luchar contra las injusticias, para reflexionar sobre nuestros sistemas econ&oacute;micos que causan tanto hambre en este mundo?<\/p>\n<p>La propuesta de Jes&uacute;s sigue estando vigente. La mesa debe ser para sentarnos ante ella, disfrutar de una buena pl&aacute;tica, charlar, escuchar, sin esperar nada del otro, y para dar nuestro amor y nuestra misericordia a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>En nuestras propias casas, con nuestra familia, &iquest;la mesa se constituye en un espacio de silencio donde el l&iacute;der o la l&iacute;der no permiten hablar a nadie? &iquest;Es una mesa donde solamente se rega&ntilde;a, donde no hay m&aacute;s que enojo?<\/p>\n<p>Hoy somos invitados a escuchar la voz de Jes&uacute;s y a armar una mesa diferente. Podemos pensar en un detalle lindo como una flor o un adorno en el centro de la mesa. Pero lo m&aacute;s importante es que nuestro pan sea compartido en amor y en justicia. Que sea un pan compartido en paz, con la bendici&oacute;n del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Que nuestras mesas sean un espacio en el que quiz&aacute;s podamos resolver alg&uacute;n problema concreto, pero sin olvidar nunca que Jes&uacute;s, al final de sus d&iacute;as, mientras estaba reunido alrededor de una mesa con sus amigos y amigas, dijo: &ldquo;Haced esto en memoria de m&iacute;&rdquo; (Lucas 22:19).<\/p>\n<p>Todas las veces en que Jes&uacute;s se sent&oacute; a una mesa, sucedi&oacute; algo. Fue mientras estaba sentado a una mesa que Jes&uacute;s fue ungido por una mujer, y fue mientras estaban sentados alrededor de la misma mesa que Jes&uacute;s habl&oacute; con los rechazados por la sociedad y platic&oacute; con hombres y mujeres de la comunidad.<\/p>\n<p>Acord&eacute;monos siempre de reunirnos alrededor de una mesa y de buscar el amor y la paz, y de tratar que haya justicia y misericordia. Acord&eacute;monos de reunirnos alrededor de una mesa, aun cuando nuestras actividades cotidianas, el trabajo y las m&uacute;ltiples ocupaciones nos jueguen en contra y parezcan impedirnos la oportunidad de compartir una mesa con otras personas. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Recordemos que seremos bienaventurados al compartir el pan, al compartir nuestro tiempo, y al compartir nuestros sentimientos y nuestros deseos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mesa Para este domingo de Pentecost&eacute;s nos encontramos ante una par&aacute;bola con la que Jes&uacute;s nos muestra que era un cuidadoso observador de las situaciones cotidianas de la vida. A Jes&uacute;s le gustaba observar y conocer a la gente que estaba a su alrededor. 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