{"id":28723,"date":"2016-10-04T20:31:29","date_gmt":"2016-10-05T01:31:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1425-33-comentario-por-marisa-strizzi\/"},"modified":"2016-10-04T20:31:29","modified_gmt":"2016-10-05T01:31:29","slug":"san-lucas-1425-33-comentario-por-marisa-strizzi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1425-33-comentario-por-marisa-strizzi\/","title":{"rendered":"San Lucas 14:25-33 Comentario por Marisa Strizzi"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>Para Comenzar a Pensar<\/strong><\/p>\n<p>En este relato, el Evangelio de Lucas presenta a Jes&uacute;s dirigi&eacute;ndose a las multitudes que le siguen y, en este escenario, &eacute;l repite tres veces una demanda radical acerca del discipulado. Estas demandas siguen una f&oacute;rmula con un esquema: &ldquo;quien no hace X no puede ser mi disc&iacute;pulo.&rdquo; La demanda central expresa un requerimiento amplio: llevar la cruz (v. 27); las otras dos demandas son espec&iacute;ficas: aborrecer relaciones familiares y hasta la vida propia (v. 26), y renunciar a todo lo que se posee (v. 33). Las demandas, a su vez, est&aacute;n intercaladas con una par&aacute;bola con dos relatos: el del hombre que quiere edificar una torre (vv. 28-30) y el del rey que va a ir la guerra (vv. 31-32). &nbsp;En la par&aacute;bola, el foco est&aacute; colocado en la estimaci&oacute;n y c&aacute;lculo del costo de las iniciativas bajo consideraci&oacute;n.<\/p>\n<p>A primera vista, el contenido de las demandas no parece tener relaci&oacute;n alguna con la par&aacute;bola. Sin embargo, el cap&iacute;tulo 14, donde este pasaje sobre el &ldquo;costo del discipulado&rdquo; se ubica, est&aacute; dominado por la par&aacute;bola central sobre &ldquo;la gran cena&rdquo; y eso nos provee ayuda para la interpretaci&oacute;n. Es importante tener en mente que en ese relato hay, por un lado, invitados que ponen excusas para no asistir al banquete y que son descriptos como poseedores de tierra, ganado y familia. Por el otro lado, hay excluidos &ndash;no invitados&ndash; que se convierten en invitados; estos son los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos que pueblan plazas y calles de la ciudad. Tambi&eacute;n en el mismo cap&iacute;tulo (vv. 7-11), los invitados a banquetes son aconsejados a tomar el &uacute;ltimo lugar, y quienes ofrecen banquetes, son llamados a invitar a aquellos de condici&oacute;n menos favorecida. Es interesante observar que existe un paralelo entre la par&aacute;bola en 14:8-14 y&nbsp; una de la que aqu&iacute; nos ocupa: ambas presentan el consejo de mantener una actitud de humildad con la advertencia de una posible humillaci&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Temas Eje para la Predicaci&oacute;n:<\/strong><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><strong>Humillaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>El tema de la par&aacute;bola refiere de manera inmediata a la humillaci&oacute;n, ya sea como un proceso de propia conversi&oacute;n o como consecuencia de la propia necedad. Ante una iniciativa de gran envergadura, el proceso de c&aacute;lculo de costos aparece aqu&iacute; en su modo negativo: no como est&iacute;mulo para la realizaci&oacute;n, sino como elemento disuasorio. Ante una empresa grande, el c&aacute;lculo debe llevarnos a reconocer nuestras limitaciones; es decir, a una situaci&oacute;n de humildad. (De no ser as&iacute;, la humillaci&oacute;n surgir&aacute; de los propios acontecimientos relacionados a la empresa).&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Renuncia a lo Propio<\/strong><\/p>\n<p>El tema de las demandas de Jes&uacute;s est&aacute; dominado por un llamado a la renuncia de lo que se percibe como propio. Nada nos parece m&aacute;s &ldquo;propio&rdquo; que padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y la &ldquo;propia&rdquo; vida. M&aacute;s a&uacute;n, nada m&aacute;s propio que nuestras &ldquo;propiedades.&rdquo; As&iacute; como los invitados a la gran cena se excusan de participar por no querer renunciar a atender lo propio (familia y distintas posesiones), las demandas de Jes&uacute;s para el discipulado se centran en la renuncia a lo &ldquo;propio&rdquo; (familia y posesiones).&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Lo Incalculable<\/strong><\/p>\n<p>El aspecto il&oacute;gico u exagerado de las demandas de Jes&uacute;s nos lleva a pensar en algo as&iacute; como un c&aacute;lculo que no responde a nuestras consideraciones. Se pueden\/deben hacer c&aacute;lculos alrededor de la construcci&oacute;n de una torre. Se pueden\/deben hacer c&aacute;lculos antes de ir a la guerra. Ahora, &iquest;se puede calcular el costo del seguimiento a Jes&uacute;s? &iquest;Son las renuncias calculables y cuantificables? Se trata aqu&iacute; de un c&aacute;lculo que escapa a nuestro limitado radar. Parecer&iacute;a que quien no es confrontado por y expuesto al abismo de lo incalculable no puede ser parte de tal seguimiento. &nbsp;&nbsp;<strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Algunas Ideas Finales<\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&#8211; El seguimiento de Jes&uacute;s no es una cuesti&oacute;n para unos pocos equipados<\/strong>. Jes&uacute;s habla frente a las multitudes que le siguen; estas palabras entonces van para todos y todas. Ser disc&iacute;pulo\/a se refiere aqu&iacute; a toda persona que est&eacute; dispuesta a seguir a Jes&uacute;s.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&#8211; El relato de las par&aacute;bolas introduce lo calculable frente a unas demandas incalculables<\/strong>. El c&aacute;lculo de costos es un tema l&oacute;gico y central para las empresas humanas; sin duda, este paso es uno de suma prudencia cuando respondemos a demandas cuantificables o medibles. Pero la pregunta que parece plantear este relato completo, dentro del cual la par&aacute;bola funciona como ilustraci&oacute;n, es: &iquest;Debemos\/podemos calcular los pros y los contras del seguimiento a Jes&uacute;s?&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&#8211; El tema del seguimiento de Jes&uacute;s plantea s&oacute;lo palabras duras<\/strong><em>. <\/em>Los enunciados que el evangelio formula expresan qui&eacute;nes NO pueden ser parte de esta empresa. En el presente, esto es chocante porque tales palabras hieren las estructuras consolidadas de un concepto occidental dominante acerca de los seres humanos. En la consumaci&oacute;n de la modernidad y dentro del encuadre de un sistema capitalista tard&iacute;o reinan la exaltaci&oacute;n de la subjetividad &ldquo;propia&rdquo; y el culto de la &ldquo;propiedad&rdquo; privada. Y, en realidad, vivimos ignorando que lo m&aacute;s propio nos es totalmente impropio. (Todo nos ha sido dado &ndash;&iquest;acaso hay algo que no hayamos recibido? [1Co 4:7]).&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&#8211; El tema del seguimiento de Jes&uacute;s vuelve a plantear temas centrales del evangelio<\/strong><em>. <\/em>&iquest;Es la preparaci&oacute;n y el pertrechado personal lo que se necesita para seguir a Jes&uacute;s?, &iquest;o lo contrario?&nbsp; Parece que, en lugar de colocar todos nuestros recursos en esta empresa, lo que se espera es que los abandonemos. &iquest;Qui&eacute;nes no pueden ser sus disc&iacute;pulos? Quienes no est&eacute;n dispuestos a dudar de sus propios recursos, parece responder la par&aacute;bola intercalada. Pero tambi&eacute;n, los relatos del cap&iacute;tulo completo ponen su &eacute;nfasis en abrir la mesa a quienes no &ldquo;tienen&rdquo; recursos y dejar afuera a quienes s&oacute;lo se preocupan por cultivar y aumentar lo que consideran propio. De este modo, pueden echar luz sobre las exigencias del seguimiento a Jes&uacute;s como un acto de reversi&oacute;n: el discipulado exige renunciar al cultivo y la libre disposici&oacute;n de la vida, las relaciones y las cosas como si nos pertenecieran para que estas puedan ser lo que en realidad son: dones compartidos.<\/p>\n<p><strong>&#8211; El tema del seguimiento a Jes&uacute;s plantea un proceso de humildad que implica una renuncia, y una renuncia que nos pone en conflictos<\/strong>. As&iacute; como levantar torres o ir a la guerra sin los recursos indicados significan la ruina, el seguimiento a Jes&uacute;s apoyado en lo propio (recursos de familia y posesiones personales) es imposible. Frente al llamado al discipulado, el reconocimiento de las limitaciones e inadecuaci&oacute;n de lo que consideramos propio es un proceso constante de abajamiento. A su vez, el reconocimiento de lo &ldquo;impropio&rdquo; de lo &ldquo;propio&rdquo; entra constantemente en contradicci&oacute;n y confrontaci&oacute;n con las estructuras culturales que nos conforman y la l&oacute;gica econ&oacute;mica de los poderes constituidos. Al fin y al cabo, Jes&uacute;s &ndash;que es el &ldquo;maestro&rdquo; de sus &ldquo;disc&iacute;pulos&rdquo; y &ldquo;disc&iacute;pulas&rdquo; &ndash; muri&oacute; por c&oacute;mo vivi&oacute;. Esto echa luz sobre lo que la demanda sobre &ldquo;tomar la cruz&rdquo; pueda significar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Comenzar a Pensar En este relato, el Evangelio de Lucas presenta a Jes&uacute;s dirigi&eacute;ndose a las multitudes que le siguen y, en este escenario, &eacute;l repite tres veces una demanda radical acerca del discipulado. 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