{"id":28729,"date":"2016-10-04T20:31:48","date_gmt":"2016-10-05T01:31:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-151-3-11b-32-comentario-por-elizabeth-gareca-gareca\/"},"modified":"2016-10-04T20:31:48","modified_gmt":"2016-10-05T01:31:48","slug":"san-lucas-151-3-11b-32-comentario-por-elizabeth-gareca-gareca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-151-3-11b-32-comentario-por-elizabeth-gareca-gareca\/","title":{"rendered":"San Lucas 15:1-3, 11b-32 Comentario por Elizabeth Gareca Gareca"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">El texto que nos convoca presenta un salto de vers&iacute;culos, pero mantiene continuidad.<\/p>\n<p>La primera parte consiste en una introducci&oacute;n (vv. 1-3) y la segunda parte es una de las tres par&aacute;bolas que contiene este cap&iacute;tulo (vv. 11b-32).<\/p>\n<p>La primera parte nos presenta a la audiencia de Jes&uacute;s: por un lado publicanos (recaudadores de impuestos) y pecadores (v. 1), y por el otro, fariseos y escribas que miran con lupa las palabras y acciones de Jes&uacute;s. Esta presentaci&oacute;n de los personajes que conforman la audiencia de Jes&uacute;s nos da la clave para comprender todo el cap&iacute;tulo 15 de Lucas.<\/p>\n<p><strong>El p&uacute;blico de Jes&uacute;s <\/strong><\/p>\n<p>Los fariseos y escribas, como dice el texto, &ldquo;murmuraban, diciendo: &#8211;Este recibe a los pecadores y come con ellos&rdquo; (v. 2). &iquest;C&oacute;mo se justifica la presencia de Jes&uacute;s en medio de los pecadores? Solo mediante las par&aacute;bolas de la oveja y moneda perdida y principalmente con la par&aacute;bola del hijo pr&oacute;digo, el texto da una respuesta a estas murmuraciones.<\/p>\n<p>Los publicanos y pecadores por un lado, y los fariseos y escribas por el otro, son dos p&uacute;blicos encontrados y totalmente opuestos. Los celos de quienes se cre&iacute;an puros y favoritos de Dios los llevan a acusar a Jes&uacute;s de juntarse con impuros y pecadores (los aborrecidos y maldecidos de Dios; recordemos que pensaban que todo aquel que no conoc&iacute;a la ley era maldito).<\/p>\n<p>Lo escandaloso de las par&aacute;bolas que vienen a continuaci&oacute;n es que Jes&uacute;s es capaz de invertir todo este orden religioso que hab&iacute;an creado los dirigentes partiendo de la idea de un Dios que premia y castiga. Jes&uacute;s va a justificarse afirmando que &eacute;l est&aacute; del lado de los &ldquo;perdidos&rdquo; y que Dios se alegra con ellos y ellas.<\/p>\n<p><strong>La posici&oacute;n de Dios y la de Jes&uacute;s<\/strong><\/p>\n<p>Analizando el texto de la segunda parte, encontramos que si hay una palabra que amerita ser estudiada con mayor profundidad en esta par&aacute;bola del padre misericordioso es sin duda el verbo que aparece en el v. 20, traducido por la versi&oacute;n Reina Valera 1995 como &ldquo;fue movido a misericordia,&rdquo; y que en el original griego es <em>esplanchnisthe. <\/em>El infinitivo es <em>splagchnizomai<\/em> y significa sentir que las entra&ntilde;as anhelan, sentir l&aacute;stima, compadecer, mover a misericordia, compasi&oacute;n. Este verbo procede del sustantivo <em>splagchna<\/em>, que significa v&iacute;sceras principales, es decir, coraz&oacute;n, pulm&oacute;n, h&iacute;gado e intestino. Los griegos sosten&iacute;an que estas v&iacute;sceras constitu&iacute;an el asiento de las emociones y pasiones, especialmente de la ira, la ansiedad, el miedo e incluso el amor. Partiendo de esta idea, se form&oacute;, en el griego posterior, el verbo <em>splagchnizomai<\/em> que no describe una piedad o compasi&oacute;n ordinaria, sino una emoci&oacute;n que conmueve lo m&aacute;s rec&oacute;ndito del ser humano. Esta es la palabra griega para expresar con mayor fuerza la idea de compasi&oacute;n.[1]<\/p>\n<p>Este mismo verbo tambi&eacute;n se menciona en Lc 10:33 para designar la compasi&oacute;n que movi&oacute; al samaritano a ayudar al viajero herido en el camino de Jeric&oacute; y en Lc 7:13 para designar la compasi&oacute;n que tuvo Jes&uacute;s de la viuda de Na&iacute;n. De ah&iacute; la relevancia de esta palabra dentro del relato de Lucas 15.<\/p>\n<p>Por otro lado, existe una repetici&oacute;n interesante en boca del padre en los vv. 24 y 32: &ldquo;Porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se hab&iacute;a perdido y es hallado.&rdquo; La alegr&iacute;a y el gozo que siente el Padre por el regreso de su hijo es indescriptible; de ah&iacute; la repetici&oacute;n casi id&eacute;ntica de la misma frase. La primera vez el padre dirige las palabras a los siervos y la segunda vez a su hijo primog&eacute;nito, que cre&iacute;a haber cumplido con todo, pero le faltaba una cosa: misericordia. Pues tiene un hermano menor al que ni siquiera reconoce como hermano, pues le dice al padre: &ldquo;Este hijo tuyo&rdquo; (v. 30).<\/p>\n<p>Como toda par&aacute;bola de Jes&uacute;s, tambi&eacute;n esta invita a la audiencia a que se identifique con los personajes del relato o tome posici&oacute;n. La identificaci&oacute;n del hijo mayor con los fariseos y maestros de la ley es clara; son ellos los que creen que cumplen con la ley y que eso es suficiente. Y esta idea los lleva a descalificar a los dem&aacute;s, acus&aacute;ndolos de &ldquo;pecadores.&rdquo; Est&aacute; claro que el pueblo jud&iacute;o es el primog&eacute;nito de Dios; ellos son los elegidos para la alianza. Pero la novedad de Jes&uacute;s es que en el Reino de Dios todos tienen cabida, especialmente los excluidos de esa sociedad.<\/p>\n<p>El hijo menor representa a los pecadores y recaudadores de impuestos, y Jes&uacute;s se comporta con ellos como lo hace el Padre de la par&aacute;bola. Jes&uacute;s busca a los &ldquo;perdidos&rdquo; y de ese modo despierta en ellos el arrepentimiento y la decisi&oacute;n de volver a la casa del Padre.<\/p>\n<p><strong>Seamos misericordiosos como el Padre<strong>[2]<\/strong><\/strong><\/p>\n<p>Las personas cat&oacute;lico-romanas estamos celebrando (desde el 8 de diciembre de 2015) el a&ntilde;o santo de la &ldquo;Misericordia&rdquo; con el lema &ldquo;Seamos misericordiosos como el Padre&rdquo; (Lc 6:36). Este es un anuncio escandaloso de Jes&uacute;s: la misericordia del Padre para con los &ldquo;hijos pr&oacute;digos,&rdquo; que nos convoca a salir de nuestros espacios eclesiales fosilizados para promover espacios de fraternidad y sororidad en nuestras sociedades. Estamos llamados y llamadas a buscar el di&aacute;logo interreligioso y los espacios ecum&eacute;nicos que nos fortalezcan y nos unan, porque s&oacute;lo as&iacute; seremos fieles a la ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s de ver al diferente con misericordia y compasi&oacute;n desde las entra&ntilde;as. Por eso valoro tanto este espacio&mdash;el de <em>WorkingPreacher<\/em>&mdash;que nos da la oportunidad a representantes de todas las confesiones cristianas de compartir nuestros sentires y pensares y de hermanarnos as&iacute; desde este Jes&uacute;s que nos convoca a la misericordia.<\/p>\n<p>Quiero citar finalmente las palabras del Papa Francisco para justificar el a&ntilde;o del &ldquo;jubileo&rdquo; de la misericordia y exhortarnos a no vivir entrampados en las leyes &eacute;ticas y morales, sino a vivir el amor como un proceso continuo y universal:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Al mundo le hace falta descubrir que Dios es Padre, que hay misericordia, que la crueldad no es el camino, que la condena no es el camino, porque la misma Iglesia a veces sigue una l&iacute;nea dura, cae en la tentaci&oacute;n de seguir una l&iacute;nea dura, en la tentaci&oacute;n de subrayar s&oacute;lo las normas morales, pero mucha gente se queda fuera. Me vino a la mente la imagen de la Iglesia como un hospital de campa&ntilde;a despu&eacute;s de la batalla: &iexcl;cu&aacute;nta gente herida y destruida! . . . Creo que este es el tiempo de la misericordia. Todos somos pecadores, todos llevamos pesos dentro.[3]<\/p>\n<p>&iexcl;Que el eco de estas palabras nos libere de la moralidad sin amor y nos anime a vivir el jubileo de la misericordia!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Significado extra&iacute;do de William Barclay, <em>Palabras Griegas del Nuevo Testamento <\/em>(El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 1977), 209-212.<\/p>\n<p>[2] Lema del a&ntilde;o santo de la misericordia anunciado por el Papa Francisco.<\/p>\n<p>[3] V&eacute;ase http:\/\/www.news.va\/es\/news\/el-papa-explica-los-motivos-y-expectativas-del-jub (consultado: 27 de enero, 2016).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El texto que nos convoca presenta un salto de vers&iacute;culos, pero mantiene continuidad. 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