{"id":28730,"date":"2016-10-04T20:31:50","date_gmt":"2016-10-05T01:31:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-151-3-11b-32-comentario-por-jose-daniel-barahona-suazo\/"},"modified":"2016-10-04T20:31:50","modified_gmt":"2016-10-05T01:31:50","slug":"san-lucas-151-3-11b-32-comentario-por-jose-daniel-barahona-suazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-151-3-11b-32-comentario-por-jose-daniel-barahona-suazo\/","title":{"rendered":"San Lucas 15:1-3, 11b-32 Comentario por Jos\u00e9 Daniel Barahona Suazo"},"content":{"rendered":"<p>Los fariseos y escribas acusan a Jes&uacute;s de recibir a los pecadores y comer con ellos.<\/p>\n<p>Para responder a las acusaciones, Jes&uacute;s relata tres par&aacute;bolas: la del hombre que encuentra una oveja perdida, la de la mujer que encuentra la dracma perdida, y la llamada par&aacute;bola del hijo pr&oacute;digo. S&oacute;lo la tercera est&aacute; incluida en el texto del evangelio para este domingo.<\/p>\n<p><strong>I. Las decisiones del hijo pr&oacute;digo (vv. 11b-20a)<\/strong><\/p>\n<p><em>A. Pidi&oacute; sus bienes (v. 12):<\/em><\/p>\n<p>Jes&uacute;s inicia la par&aacute;bola con la premisa de que un hombre ten&iacute;a dos hijos (v. 11) y el menor le pide la parte de la herencia que le correspond&iacute;a. El padre accede a la petici&oacute;n y reparte entre ambos hijos su herencia, aunque parece que es s&oacute;lo al menor a quien la herencia se le hace efectiva.<\/p>\n<p><em>B. Se fue de la casa (v. 13):<\/em><\/p>\n<p>Si quer&iacute;a irse de la casa, no pod&iacute;a recibir la herencia en especies. El hijo menor necesitaba efectivo, necesitaba el dinero, y el padre no se neg&oacute; a d&aacute;rselo. Y nos preguntamos: &iquest;Qu&eacute; es lo que motiva al hijo menor a pedir su parte de la herencia e irse de su casa?<\/p>\n<p><em>C. Vivi&oacute; perdidamente (vv. 4-16):<\/em><\/p>\n<p>El hijo menor dilapid&oacute; toda la herencia &ldquo;viviendo perdidamente.&rdquo; &iquest;Cu&aacute;ntos no hacen lo mismo, desperdiciando la vida en cosas que no son de provecho? Al vivir de esa manera, el dinero no alcanz&oacute; para vivir mucho tiempo.<\/p>\n<p><em>D. Su conversi&oacute;n (vv. 17-20a):<\/em><\/p>\n<p>Al verse en la miseria, el hijo menor reconoci&oacute; que hab&iacute;a errado, y arrepentido, decidi&oacute; regresar a la casa de su padre.<\/p>\n<p>La desobediencia tiene un precio. &iquest;Ser&aacute; necesario que las personas lleguemos a estos extremos para reconocer nuestras faltas? La expresi&oacute;n &ldquo;volviendo en si, dijo:&hellip;&rdquo; (v. 17) implica que se ha arrepentido de su conducta anterior.<\/p>\n<p><strong>II. Las reacciones del padre del hijo pr&oacute;digo (vv. 12 y 20b-24)<\/strong><\/p>\n<p><em>A. Le dio los bienes al hijo (v. 12):<\/em><\/p>\n<p>Ante la solicitud del hijo menor: &ldquo;Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde&rdquo;, el padre no puso objeciones: &ldquo;Y les reparti&oacute; los bienes.&rdquo; Seg&uacute;n la tradici&oacute;n jud&iacute;a el hijo menor ten&iacute;a derecho a un tercio de la herencia del padre, mientras que al mayor le correspond&iacute;an dos tercios. Pero lo usual era que la herencia se recibiera cuando el padre mor&iacute;a, y no cuando el padre todav&iacute;a estaba en vida. El hijo menor estaba ofendiendo al padre al pedir la parte de los bienes que le correspond&iacute;a, pero no obstante, el padre accede con amor a la petici&oacute;n de su hijo.<\/p>\n<p><em>B. Lo esperaba (vv. 20b-24):<\/em><\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que el hijo desperdicia los bienes que hab&iacute;a heredado de su padre y decide regresar arrepentido (vv. 18-19), al padre no le importan las normas de conducta del Medio Oriente, sino que &ldquo;corri&oacute; y se ech&oacute; sobre su cuello y lo bes&oacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>El padre mostr&oacute; una alegr&iacute;a similar a la del pastor cuando recuper&oacute; a su oveja o a la de la mujer cuando encontr&oacute; la moneda, la dracma perdida (v&eacute;anse las dos par&aacute;bolas que se narran en Lc 15:4-10).<\/p>\n<p>Dice la par&aacute;bola que &ldquo;cuando a&uacute;n estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia.&rdquo; Y podemos preguntarnos: &iquest;Cu&aacute;l habr&iacute;a sido la reacci&oacute;n de un padre sin misericordia? Para m&iacute; el v. 20 es la parte central del relato: el padre que ve al hijo arrepentido de sus hechos cuando todav&iacute;a est&aacute; lejos y que es movido a misericordia.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; hizo el padre? No s&oacute;lo que lo estaba esperando, sino que lo reconoci&oacute; de lejos, corri&oacute; hasta &eacute;l, lo abraz&oacute;, lo bes&oacute;, lo hizo vestir con la mejor ropa, mand&oacute; que le pusieran un anillo en su dedo y calzado en sus pies, y le organiz&oacute; una fiesta. El hijo hab&iacute;a estado muerto, pero ahora hab&iacute;a revivido. Todas estas acciones del padre les hablan al hijo y a la comunidad del perd&oacute;n paterno.<\/p>\n<p><strong>III. Las reacciones del hermano mayor (vv. 25-30)<\/strong><\/p>\n<p><em>A. Pregunt&oacute; cu&aacute;l era el motivo de la fiesta (vv. 25-27):<\/em><\/p>\n<p>Al regresar del campo y o&iacute;r la m&uacute;sica y las danzas, llama a uno de los criados para preguntar cu&aacute;l era le motivo de la fiesta. Evidentemente se sorprende al enterarse de que se celebraba el regreso de su hermano.<\/p>\n<p><em>B. Se enoj&oacute; y no quiso entrar (v. 28):<\/em><\/p>\n<p>Lejos de alegrarse por el regreso de su hermano menor, el hermano mayor se enoja y se queda afuera del banquete, deshonrando a su padre con esa actitud frente a todos.<\/p>\n<p>El padre ya hab&iacute;a repartido los bienes y podemos preguntarnos: &iquest;Por qu&eacute; reclama el hijo mayor? &iquest;Por la fiesta en si, por el regreso de su hermano, por la herencia que peligraba para &eacute;l? Lamentablemente tenemos que constatar que son muchos los y las que con sus actitudes pecaminosas han deshonrado a Dios, que es su Padre, delante de la comunidad donde viven.<\/p>\n<p><em>C. Se quej&oacute; ante el padre (vv. 29-30):<\/em><\/p>\n<p>&ldquo;Tantos a&ntilde;os hace que te sirvo, no habi&eacute;ndote desobedecido jam&aacute;s, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para &eacute;l el becerro gordo.&rdquo; El hijo mayor est&aacute; lleno de reproches; le reprocha los a&ntilde;os que tiene de servirle, en que supuestamente nunca recibi&oacute; &ldquo;nada&rdquo;. Se muestra como un hermano vac&iacute;o de amor, lleno de resentimiento y de envidia, y se refiere su hermano como &ldquo;este hijo tuyo,&rdquo; mostrando una actitud rebelde.<\/p>\n<p>Pero cabe preguntarnos: &iquest;Era acaso justo que el padre recibiera con una fiesta al hijo menor y que el hermano mayor que hab&iacute;a sido fiel a su padre nunca hubiera tenido su fiesta? &iquest;Qu&eacute; reclamaba el hijo mayor? &iquest;Mayor atenci&oacute;n de parte del padre? <em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><strong>IV. La conclusi&oacute;n (vv. 31-32)<\/strong><\/p>\n<p>La par&aacute;bola nos ha mostrado todas las acciones que el padre realiza por el hijo menor que, despu&eacute;s de perderlo todo y estar en la ruina, regresa arrepentido a la casa de su padre. La compasi&oacute;n y la bondad del padre son evidentes en sus palabras: &ldquo;este mi hijo muerto era y ha revivido; se hab&iacute;a perdido y es hallado&rdquo; (v. 24).<\/p>\n<p>El padre tambi&eacute;n ama al hijo mayor pues sale a su encuentro y le explica que todo lo que tiene es de &eacute;l: &ldquo;todas mis cosas son tuyas&rdquo; (v. 31). Pero el hijo mayor es incapaz de comprender el amor y la inmensa bondad del padre.<\/p>\n<p>Esta par&aacute;bola refleja el amor del padre hacia sus hijos a pesar de que estos han pecado contra &eacute;l; el amor y la gracia del padre hacen posible que se acceda a &eacute;l arrepinti&eacute;ndose.<\/p>\n<p>El hijo pr&oacute;digo presenta una actitud humilde, y reconoce y acepta en su interior el amor del padre, mientras que el hijo mayor se autojustifica presentando sus propios m&eacute;ritos y juzgando al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Pero vemos que la actitud del padre no cambia. El padre se muestra compasivo, lleno de amor, ternura, y bondad para con sus dos hijos. La llamada par&aacute;bola del hijo pr&oacute;digo debe leerse como una se&ntilde;al de la misericordia de nuestro Padre que es Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los fariseos y escribas acusan a Jes&uacute;s de recibir a los pecadores y comer con ellos. 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