{"id":28735,"date":"2016-10-04T20:32:01","date_gmt":"2016-10-05T01:32:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-151-10-comentario-por-angela-del-consuelo-trejo-haager\/"},"modified":"2016-10-04T20:32:01","modified_gmt":"2016-10-05T01:32:01","slug":"san-lucas-151-10-comentario-por-angela-del-consuelo-trejo-haager","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-151-10-comentario-por-angela-del-consuelo-trejo-haager\/","title":{"rendered":"San Lucas 15:1-10 Comentario por \u00c1ngela del Consuelo Trejo Haager"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>Par&aacute;bola &ndash; Palabra<\/strong><\/p>\n<p>La palabra es creaci&oacute;n, que al emitirse se vuelve algo concreto, algo que construye y que invita a ser escuchada y ser reflexionada.<\/p>\n<p>Las par&aacute;bolas eran un recurso literario para Jes&uacute;s muy importante; con ellas Jes&uacute;s quer&iacute;a ense&ntilde;ar y dar esperanza a las personas que lo escuchaban. En este caso, su p&uacute;blico era muy peculiar. El evangelio de Lucas los menciona como publicanos y pecadores. Eran personas que anhelaban escuchar palabras distintas a las que o&iacute;an todos los d&iacute;as.<\/p>\n<p>Las par&aacute;bolas, como historias cortas con una ense&ntilde;anza al final, eran utilizadas por Jes&uacute;s con figuras de la vida cotidiana y cosas del diario vivir, que todas las personas pod&iacute;an entender. La palabra se vuelve cotidiana cuando es escuchada y esta es precisamente la finalidad. Por eso Jes&uacute;s dice: &ldquo;Entonces les ense&ntilde;aba por medio de par&aacute;bolas muchas cosas. Les dec&iacute;a en su ense&ntilde;anza: O&iacute;d&hellip;&rdquo; (Marcos 4:2-3a).<\/p>\n<p><strong>Una mujer y un hombre<\/strong><\/p>\n<p>En las dos par&aacute;bolas para este domingo, los elementos del diario vivir son las ovejas, las monedas, la mujer y el hombre. Jes&uacute;s hace referencia a actividades comunes que se realizaban en esas comunidades y que no necesitaban mayor explicaci&oacute;n. Era usual que muchos hombres se dedicaran a cuidar ovejas; tambi&eacute;n era habitual que muchas mujeres se dedicaran a la administraci&oacute;n econ&oacute;mica del hogar.<\/p>\n<p>El problema para las dos personas, el hombre y la mujer, que protagonizan las par&aacute;bolas narradas por Jes&uacute;s, es que se les pierde algo muy valioso: una oveja y una moneda. Dos elementos totalmente diferentes, tal vez con un valor econ&oacute;mico desigual, pero que para quienes los perdieron era evidentemente triste y preocupante.<\/p>\n<p>El hombre y la mujer reaccionan de la misma manera: se dedican a buscar lo que hab&iacute;an perdido, y lo hacen con tanto entusiasmo que logran encontrar lo que buscaban. Dejando a las 99 ovejas y a las 9 monedas, se ponen a buscar, respectivamente, a una oveja y a una moneda.<\/p>\n<p>La oveja val&iacute;a mucho; se pod&iacute;a aprovechar su lana, la leche y la carne. La moneda seguramente servir&iacute;a para completar el gasto de la mujer para la comida, para comprar algo importante en la casa, o para el aceite que se necesitaba para alumbrar.<\/p>\n<p>Por eso es que el hombre y la mujer no pueden sino ponerse a buscar lo que hab&iacute;an perdido. En la primera par&aacute;bola, el hombre es como Jes&uacute;s cuando busca al que se ha alejado y que es tan precioso y valioso que justamente por eso va y lo busca para integrarlo con los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>En la segunda par&aacute;bola, la mujer que se pone a buscar la moneda perdida, la que hac&iacute;a falta para cubrir sus necesidades primordiales, y que al encontrarla, la junta con las dem&aacute;s monedas, tambi&eacute;n es como Jes&uacute;s.<\/p>\n<p><strong>Una comunidad&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><\/p>\n<p>Llama la atenci&oacute;n que las dos par&aacute;bolas apelan a la comunidad. Cuando encuentran a la oveja y a la moneda, el hombre y la mujer llaman a sus amigos y amigas y a sus vecinos y vecinas para que se gocen junto con ellos porque han encontrado al elemento valioso que se les hab&iacute;a perdido.<\/p>\n<p>No quisieron quedarse con esta alegr&iacute;a en su coraz&oacute;n, sino que quisieron compartirla. Llamaron a muchos otros para que pudieran disfrutar juntos del gran evento.<\/p>\n<p>En las sociedades tan individualistas en las que nos toca vivir, estas par&aacute;bolas promueven valores distintos. Generalmente en nuestras sociedades se habla de logros individuales y pocas veces se llama a compartirlos con los otros.<\/p>\n<p>Para Jes&uacute;s era importante la vida comunitaria, la &ldquo;com&uacute;n-uni&oacute;n,&rdquo; la comuni&oacute;n en donde se abre el espacio para celebrar. Es un espacio donde todos y todas est&aacute;n en un mismo sentir y&nbsp; son capaces de abrir su coraz&oacute;n y gozarse de manera sincera por los logros de los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Nuestras comunidades de fe pueden y deben caminar en ese sentido, y procurar que todas las personas que asistan se sientan aceptadas. Deben constituirse en espacios donde se pueda llorar con el otro y re&iacute;r con la otra.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Comunidades<\/strong><\/p>\n<p>Para el hombre y la mujer de las par&aacute;bolas de Jes&uacute;s, sus respectivos amigos y vecinos y amigas y vecinas constitu&iacute;an la comunidad amada a la cual se acercaron confiadamente para celebrar la recuperaci&oacute;n de la oveja y de la moneda perdida. Nosotros y nosotras podemos experimentar varias comunidades en nuestro diario vivir.<\/p>\n<p>Nuestros hogares deber&iacute;an ser comunidades en donde se pueda celebrar, compartir y trabajar por el bien del otro, en donde todos y todas tengan la libertad de expresarse y en donde el amor de Jes&uacute;s penetre en todos los integrantes del hogar y en todas nuestras actividades.<\/p>\n<p>Nuestros vecindarios, en un deseo muy hermoso, podr&iacute;an ser verdaderas comunidades de apoyo, en donde todos tendr&iacute;amos que poder conocernos, ayudarnos y alentarnos, como lo vemos en las par&aacute;bolas de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n los lugares de trabajo, aunque la finalidad sea obtener una ganancia o cobrar un salario, se podr&iacute;an pensar como espacios en los que tendr&iacute;amos que poder celebrar juntos los logros de la persona a la que le va bien y animar juntos a la persona que fracasa.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s en estas par&aacute;bolas contin&uacute;a motivando la vida en comunidad, pues es en comunidad que podemos sentir a Jes&uacute;s. En comunidad podemos actuar como Jes&uacute;s ante los dem&aacute;s. Estamos llamados a ser las manos de Jes&uacute;s para ayudar al necesitado, los ojos de Jes&uacute;s para ver al que est&aacute; a nuestro lado, sus o&iacute;dos para escuchar a los dem&aacute;s, la voz de Jes&uacute;s para infundir esperanza a los dem&aacute;s y sus pies para llevar paz y bendici&oacute;n a los dem&aacute;s. Del mismo modo, es en comunidad como podemos reconocer a Jes&uacute;s en los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Hay gozo cuando nos apoyamos, cuando nos encontramos, cuando celebramos, cuando encontramos esperanza. Vivamos, pues, en comunidad, y estemos prestos a participar en la vida de nuestras comunidades. Vivamos el evangelio juntos y juntas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Par&aacute;bola &ndash; Palabra La palabra es creaci&oacute;n, que al emitirse se vuelve algo concreto, algo que construye y que invita a ser escuchada y ser reflexionada. 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