{"id":28752,"date":"2016-10-04T20:32:49","date_gmt":"2016-10-05T01:32:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1619-31-comentario-por-guillermo-hansen\/"},"modified":"2016-10-04T20:32:49","modified_gmt":"2016-10-05T01:32:49","slug":"san-lucas-1619-31-comentario-por-guillermo-hansen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1619-31-comentario-por-guillermo-hansen\/","title":{"rendered":"San Lucas 16:19-31 Comentario por Guillermo Hansen"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Hemos visto que el cap&#237;tulo 15 del evangelio de Lucas presenta par&#225;bolas sobre el regocijo de Dios ante el retorno de lo perdido, es decir, de la actitud de Dios hacia el pecador, el marginal.<\/p>\n<p><b>Comentarios al texto<\/b><\/p>\n<p>Ahora, en el cap&#237;tulo 16, las par&#225;bolas se centran en nuestra relaci&#243;n con el pr&#243;jimo mediado por los bienes y el dinero. Ambos conjuntos de par&#225;bolas deben ser vistas como dos caras de una misma moneda: del encuentro profundo con Dios no se vuelve a la vida de la misma manera. Nuestras lealtades cambian, pues no se puede servir a dos se&#241;ores, a dos principios excluyentes, al pr&#243;jimo o a uno mismo. El Dios que se acerca misericordiosamente nos libera de la indiferencia, la esclavitud y la opresi&#243;n. El encuentro con Dios significa imaginar y comprometerse con un nuevo &#225;mbito de vida.<\/p>\n<p>La par&#225;bola del hombre rico y L&#225;zaro resumen las tem&#225;ticas de las par&#225;bolas anteriores, mas no es una instrucci&#243;n directa sobre los estados de pobreza y riqueza, sino sobre la insensibilidad, crueldad, impiedad, indiferencia y ceguera que resultan de haber servido a otro &#8216;se&#241;or&#8217;.&nbsp; Cuando la vida se reduce a &#8216;invertirlo&#8217; todo en nuestra propia realidad (ej., riqueza), perdemos la comuni&#243;n con Dios y con el pr&#243;jimo. En definitiva, invertimos en nuestra propia perdici&#243;n.<\/p>\n<p>Los estudiosos coinciden en que la tem&#225;tica aparente de esta par&#225;bola, el cambio de suerte en el m&#225;s all&#225;, era bastante conocida en la antig&#252;edad. En Egipto exist&#237;a una historia popular antiqu&#237;sima, el viaje de Osiris y de su padre al &#225;mbito de los muertos, cuya estructura es similar a nuestro relato.<sup>1<\/sup>&nbsp; Pero la par&#225;bola lucana no es simplemente un comentario sobre el m&#225;s all&#225;, sino sobre la yuxtaposici&#243;n de dos mundos en el &#8216;m&#225;s ac&#225;&#8217; (notar el contraste de detalles entre la &#8216;abundancia&#8217; del rico y los s&#237;mbolos de su estatus en v. 19 &#8211;vestimenta, comida abundante&#8211; con la descripci&#243;n de un L&#225;zaro con hambre, enfermo y en compa&#241;&#237;a de los perros, v. 20). Lo que se revela en el m&#225;s all&#225; no es m&#225;s que la trama de lealtades desplegadas en el aqu&#237; y ahora. Aqu&#237; radica la unidad de la per&#237;copa, pues claramente se compone de dos cuerpos principales con sus respectivos puntos culminantes: los vv. 19-26 y el trastrueque de situaciones en el m&#225;s all&#225;, y los vv. 27-31 con el rechazo a las dos peticiones del rico (que le env&#237;en a L&#225;zaro para auxiliarlo en su tormento, y que sus hermanos sean advertidos de su futuro destino).<\/p>\n<p>El pasaje se ajusta a la estructura del trastrueque t&#237;pico del mensaje de Jes&#250;s sobre el dominio de Dios, en especial cuando consideramos que, seg&#250;n el pensamiento de la retribuci&#243;n en muchos c&#237;rculos del juda&#237;smo antiguo, la pobreza, la mendicidad y la enfermedad eran consideradas castigos de Dios por los pecados.&nbsp; En nuestra par&#225;bola, es L&#225;zaro &#8211;mendigo, lisiado y enfermo&#8211;&nbsp; quien es acogido en el seno de Abraham merced a ning&#250;n m&#233;rito propio, salvo el hecho de ser pobre, marginado y sufriente. Un ejemplo claro de la opci&#243;n preferencial de Dios por los &#8216;pecadores&#8217;\/pobres. Por ello una de las caracter&#237;sticas de la par&#225;bola es que es la &#250;nica en Lucas donde aparece un personaje con nombre propio, condensando el mensaje central. L&#225;zaro significa, en arameo, &#8220;Dios ayuda.&#8221;<\/p>\n<p><b>Sugerencias para la predicaci&#243;n<\/b><\/p>\n<p>Conocemos el mandamiento &#8220;no matar&#225;s.&#8221; Hay muchas maneras de &#8216;matar&#8217;, de negar la vida del otro. Todos entendemos que matar implica una actividad que acarrea violencia. Pero olvidamos que hay otras maneras de matar, sin recurso directo a medios que com&#250;nmente asociamos con &#8216;violencia&#8217;. Una de estas maneras es la insensibilidad y la indiferencia ante las necesidades que est&#225;n literalmente ante nuestras puertas. Si hemos sido creados como seres sociales (a imagen y semejanza del Dios trino), negar nuestra atenci&#243;n, nuestros afectos y nuestros recursos ante el otro u otra que los necesita, es una forma de matar.<\/p>\n<p>Pero de todas las indiferencias ninguna es m&#225;s destructiva como la de los ricos hacia los pobres, pues toca directamente la realidad de la distribuci&#243;n y usos de los recursos b&#225;sicos de la vida. Los ricos &#8216;necesitan&#8217; a los pobres &#8211;de lo contrario, no podr&#237;an ser ricos. Pero m&#225;s a&#250;n, los ricos necesitan de la indiferencia hacia los pobres &#8211;de lo contrario, no podr&#237;an disfrutar de sus riquezas. Esto hace de la vida una yuxtaposici&#243;n de dos mundos paralelos que apenas se tocan. Pero esto es una ilusi&#243;n, pues estos dos mundos est&#225;n intr&#237;nsecamente conectados en una danza diab&#243;lica. El comp&#225;s para esta danza es la indiferencia ante el sufrimiento, su ritmo es la ceguera ante la injusticia, su coreograf&#237;a es el ego&#237;smo y la desidia.&nbsp;<\/p>\n<p>Al invertir en s&#237; mismo y su entorno, el hombre rico apost&#243; su vida en algo que no tiene futuro. Es ir&#243;nico c&#243;mo en el m&#225;s all&#225; el hombre rico exige algo que nunca supo dar en vida: misericordia, compasi&#243;n y justicia. El hombre rico crey&#243; en su propio mundo, se dej&#243; llevar por su propio dios: Mam&#243;n.&nbsp; De la misma manera en que en nuestra &#233;poca, el mundo de las finanzas, aseguradoras y corporaciones crea su propio mundo, un mundo de ilusi&#243;n, sostenido por un falso &#8216;evangelio&#8217; que se alimenta de la ingenuidad y del trabajo de la mayor&#237;a. S&#243;lo ven lo que ellos creen, hasta que la cat&#225;strofe en ciernes golpea duro, creando m&#225;s injusticia y desolaci&#243;n.<\/p>\n<p>La par&#225;bola de Jes&#250;s nos pregunta c&#243;mo invertimos en la vida, en nuestras vidas.&nbsp; El hombre rico no &#8216;invirti&#243;&#8217; su vida en los mandamientos de Dios (Mois&#233;s y los profetas). Por ello, no pudo ver al Cristo que estaba ante sus puertas, en la forma de un L&#225;zaro, un Dios que ayuda. Invertir significa dar la vida, servir al que nos interpela en su sufrimiento y abandono. De la misma manera en que Dios &#8216;invirti&#243;&#8217; su propia vida en nosotros, a fin de que tengamos vida en abundancia. Y la par&#225;bola, que encierra la buena noticia de que el mundo de Dios es radicalmente diferente al mundo de injusticia y sufrimiento innecesario, termina con una seria advertencia: a la mala &#8216;inversi&#243;n&#8217; en la vida, permanecer en la insensibilidad y la ceguera,&nbsp; le corresponder&#225;&nbsp; la radical &#8216;inversi&#243;n&#8217; (trastrueque) que acontece en el dominio de Dios. S&#243;lo Dios salva, y esa salvaci&#243;n est&#225; siempre ante nuestras puertas.&nbsp;<br \/>\n&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup>Ver Joachim Jeremias, Las par&#225;bolas de Jes&#250;s (Estella: Verbo Divino, 1981), p. 223.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos visto que el cap&#237;tulo 15 del evangelio de Lucas presenta par&#225;bolas sobre el regocijo de Dios ante el retorno de lo perdido, es decir, de la actitud de Dios hacia el pecador, el marginal. 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