{"id":28758,"date":"2016-10-04T20:33:01","date_gmt":"2016-10-05T01:33:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-175-10-comentario-por-guillermo-hansen\/"},"modified":"2016-10-04T20:33:01","modified_gmt":"2016-10-05T01:33:01","slug":"san-lucas-175-10-comentario-por-guillermo-hansen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-175-10-comentario-por-guillermo-hansen\/","title":{"rendered":"San Lucas 17:5-10 Comentario por Guillermo Hansen"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">El pasaje consta de dos partes: un dicho proverbial de Jes&uacute;s sobre la fe (vv.5-6), seguido de un discurso semi-parab&oacute;lico referido al car&aacute;cter incondicional del servicio (vv. 7-10).<\/p>\n<p>Aunque ambas per&iacute;copas son claramente disimilares en su tem&aacute;tica, poseen su hilo conductor en la realidad de la fe como una entrega total que nace del encuentro entre la realidad divina y humana.<\/p>\n<p>Nuestros pasajes denotan claramente la mano del evangelista Lucas. Por ejemplo, en los vv. 7-10, resulta un tanto extra&ntilde;o que Jes&uacute;s, dirigi&eacute;ndose a sus disc&iacute;pulos, seguidores que mayormente proven&iacute;an de las clases m&aacute;s despose&iacute;das, los instruya con un relato haciendo referencia a un mundo social que ciertamente no era el suyo (es dudoso que los ap&oacute;stoles tuvieran propiedades, y menos a&uacute;n, criados o siervos). Por ello muchos comentaristas se inclinan a pensar que el texto elaborado por Lucas recoge material propio de la tradici&oacute;n sapiencial israelita al igual que de la greco-romana, a fin de ilustrar un tema central del mensaje de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con la primera parte, donde Lucas altera ciertos detalles de un proverbio de Jes&uacute;s reemplazando la figura de la monta&ntilde;a &#8211;tal como aparece en otros evangelios, por ejemplo, Mc. 11:23; Mt. 17:20&#8211; por la de un &aacute;rbol, el sicomoro. En la antig&uuml;edad se cre&iacute;a que el cielo descansaba sobre los &#8216;pilares&#8217;, las monta&ntilde;as. Por ello &#8216;mover&#8217; monta&ntilde;as implicaba, en forma simb&oacute;lica, un cambio radical de los fundamentos y contornos del mundo.<sup>1<\/sup> La figura del sicomoro presentada por Lucas no captura toda la fuerza simb&oacute;lica del mismo proverbio que conserva la figura de la monta&ntilde;a como en los otros evangelios. No obstante ello, el texto de Lucas guarda la misma reserva de sentido: la fe es un evento radical, trastoca lo que habitualmente consideramos los pilares y fundamentos del mundo y de la vida. La fe es el poder &#8211;de Dios&#8211; que radicalmente altera los contornos de nuestro paisaje &#8211;sea esto simbolizado por una monta&ntilde;a, o un &aacute;rbol.<\/p>\n<p>De ah&iacute; que el tema de la fe y la entrega\/servicio que &eacute;sta conlleva sea la trama principal para este domingo.&nbsp; Es preferible concentrarse en la primera parte del texto, a fin de resaltar que la fe no es una realidad cuantificable (&#8220;aum&eacute;ntanos la fe,&#8221; v. 5b), tampoco una suerte de acceso privilegiado a un conocimiento superior, sino la posibilidad de una imposibilidad: que el peque&ntilde;o grano de mostaza &#8211;un regalo de Dios&#8211; se exprese en la totalidad de nuestros cuerpos y mentes, reorientando la vida del creyente. La fe es dejar que Dios act&uacute;e en nosotros, dej&aacute;ndonos sorprender y abrazar por su gracia.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias para la predicaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>Es una tendencia muy humana tratar de caminar por la vida sin mayores sobresaltos, sin mayores desv&iacute;os. Esto no tiene que ver con una deficiencia moral, o con la pereza, sino con el hecho de que somos seres biol&oacute;gicamente limitados, con una carga de energ&iacute;a finita. Como un curso de agua que busca las fallas del terreno m&aacute;s propicias para su derrotero, as&iacute; parece comportarse la vida. Es un asunto de balancear costos y beneficios, de c&oacute;mo invertir la energ&iacute;a y el tiempo que poseemos sin que se altere de manera significativa nuestro curso y nuestro entorno. H&aacute;bitos, costumbres, tradiciones, instituciones&#8230;son todos ellos estrategias de supervivencia, maneras de &#8216;burlar&#8217; lo ca&oacute;tico, de mantener alejado cualquier cosa que pueda alterar el curso de la vida. La vida, pues, parece tener un profundo aspecto conservador.<\/p>\n<p>Pero, &iquest;es esto vivir realmente? &iquest;Hemos sido creados solamente para esto? &iquest;Vivir significa un simple c&aacute;lculo de costos y beneficios?&nbsp; Lo que las Escrituras denominan &#8216;fe&#8217; es otro tipo de posibilidad, otra manera de vivir. Implica la irrupci&oacute;n de algo nuevo y diferente, de una nueva energ&iacute;a que nos descentra de nuestros &iacute;dolos&nbsp; y nos vuelve a centrar en la fuente de vida inacabable. Fe (<em>pistis<\/em>) no es la afirmaci&oacute;n de principios doctrinales, y es mucho m&aacute;s que la simple confianza en lo desconocido. Fe es la irrupci&oacute;n de lo que antes era desconocido, de lo que est&aacute; m&aacute;s all&aacute;, que llega a nosotros como un regalo incondicional que libera posibilidades frente a lo imposible. Fe es lo que nos hace conocer cosas nuevas. Por ello la fe siempre encierra una crisis, porque es una invitaci&oacute;n a caminar por una nueva senda, a recorrer un nuevo paisaje, a desprenderse de las monta&ntilde;as &#8211;o sicomoros&#8211; que nos daban la falsa certeza de una orientaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Esta irrupci&oacute;n de lo que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; en el m&aacute;s ac&aacute; de nuestras vidas, es lo que el Nuevo Testamento denomina Esp&iacute;ritu Santo. El Esp&iacute;ritu no nos remueve de la vida, sino que la profundiza, libera la verdad y la energ&iacute;a del amor que la vida habitual contiene, pero no puede expresar. En otras palabras, el Esp&iacute;ritu es quien crea un nuevo paisaje, removiendo aquellos objetos que por una raz&oacute;n u otra, cre&iacute;amos ser el fundamento de nuestro vivir.&nbsp;<\/p>\n<p>Por supuesto, el cambio de paisaje trae tambi&eacute;n incertezas y dudas. Este es el precio de la gracia, pues ella abre un camino donde hay que aventurarse con pasos&#8230;y tambi&eacute;n la posibilidad de dar pasos en falso. <sup>2<\/sup>&nbsp; Es un camino que tambi&eacute;n encierra una b&uacute;squeda, y por ello, la posibilidad tambi&eacute;n de perderse. Ya no vemos la monta&ntilde;a que nos serv&iacute;a de gu&iacute;a en nuestro familiar territorio; aquel sicomoro que indicaba que deb&iacute;amos doblar hacia la derecha, ya no est&aacute;&#8230; Caminar en la senda de la fe puede tambi&eacute;n dar la impresi&oacute;n de que andamos a la deriva, pues nos hemos desprendido de los marcadores habituales de nuestro territorio.&nbsp;<\/p>\n<p>Pero el secreto de la fe no es la certeza sobre la meta a la cual hay que llegar, como en una carrera; menos a&uacute;n un detallado conocimiento de los secretos de la vida, incluido el mismo Dios. Sino que la fe es dejarse sorprender por aquello que viene a nosotros, por el otro y la otra que se cruza en nuestro sendero, por el Cristo que viene como un L&aacute;zaro, o como alguien tirado a la vera del camino. La fe es un shock de lo otro en medio de las fuerzas de lo mismo, de lo habitual, de lo acostumbrado. Cuando las ofensas son perdonadas, cuando el extra&ntilde;o es acogido, cuando el amor se sobrepone mansamente al odio&#8230;ese es el shock de la gracia que a la vez nos lanza un llamado: el de la fe, el de la entrega. Por ello la fe es lo que revoluciona las fuerzas e inercias conservadoras de la vida. Esto es lo que hace al camino marcado por las estelas del Esp&iacute;ritu. Como dijo el poeta espa&ntilde;ol Antonio Machado: &#8220;caminante, no hay camino; se hace camino al andar.&#8221;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Ver Robert Funk, ed., The Five Gospels: What Did Jesus Really Say? (HarperSanFrancisco, 1993), p. 362s.<br \/> <sup>2<\/sup> Ver John Caputo, What Would Jesus Deconstruct? (Grand Rapids: Baker, 2007), pp. 38ss.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasaje consta de dos partes: un dicho proverbial de Jes&uacute;s sobre la fe (vv.5-6), seguido de un discurso semi-parab&oacute;lico referido al car&aacute;cter incondicional del servicio (vv. 7-10). 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