{"id":28763,"date":"2016-10-04T20:33:25","date_gmt":"2016-10-05T01:33:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1711-19-comentario-por-manuel-villalobos-mendoza\/"},"modified":"2016-10-04T20:33:25","modified_gmt":"2016-10-05T01:33:25","slug":"san-lucas-1711-19-comentario-por-manuel-villalobos-mendoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1711-19-comentario-por-manuel-villalobos-mendoza\/","title":{"rendered":"San Lucas 17:11-19 Comentario por Manuel Villalobos Mendoza"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>La lepra de algunos enfermos desaparece cuando van de camino<\/strong><\/p>\n<p>El ponerse en marcha, o &ldquo;en camino&rdquo;, le brinda a la persona caminante la posibilidad de encontrarse con gente de diferentes estilos de vida. En el camino, nuestra historia se enriquece con otras historias, y nuestros dolores disminuyen cuando se comparten con los hermanos y hermanas que tienen la misma la fe en el Dios de Jes&uacute;s. La historia de Jes&uacute;s -como caminante- no es diferente a nuestras historias y experiencias de vida. Tambi&eacute;n Jes&uacute;s se encuentra con mucha gente y con muchas situaciones de dolor en su recorrido desde Galilea hasta Jerusal&eacute;n (Lc 9:51, 53, 56; 13:22; 17:11; 18:31; 19:28). Las personas especialistas en la Biblia designan esta secci&oacute;n como &ldquo;el viaje de Jes&uacute;s a Jerusal&eacute;n.&rdquo; En el camino Jes&uacute;s ense&ntilde;a, predica, anuncia el reinado de Dios y cura a personas de todo tipo de dolencias. Estas acciones liberadoras que Jes&uacute;s realiza en el camino son exactamente las que Jes&uacute;s requiere y espera de su comunidad alternativa.<\/p>\n<p>Lucas en el evangelio de este domingo nos presenta una sanaci&oacute;n exclusiva de su material. En el camino, diez personas leprosas le piden a Jes&uacute;s que tenga misericordia de ellas. Estas personas leprosas hacen su pedido a distancia, por su condici&oacute;n de &ldquo;contagio&rdquo; y de estigma. Las personas leprosas conocen las reglas de pureza y justamente por eso no se acercan a Jes&uacute;s sino que se quedan a distancia: &ldquo;se pararon de lejos&rdquo; (Lc 17:12). El libro de Lev&iacute;tico (13-14) da instrucciones precisas a la comunidad sobre c&oacute;mo tratar o evitar a la persona con lepra. Para poder comprender este &ldquo;milagro&rdquo; de Jes&uacute;s necesitamos explicar que la palabra &ldquo;lepra&rdquo; no tiene en la Biblia el mismo significado que tiene ahora. La lepra fue descubierta en 1874 por el m&eacute;dico noruego Gerhard Armauer Hansen. El t&eacute;rmino &ldquo;lepra&rdquo; proviene del griego y significa &ldquo;escamoso&rdquo;. La palabra hebrea que se ha traducido como &ldquo;lepra&rdquo; es <em>tsara&#8217;at<\/em>, que puede referirse a &ldquo;enfermedad grave de la piel&rdquo; o &ldquo;enfermedad escamosa.&rdquo; En este contexto, cualquier mancha o problema de la piel era motivo suficiente para separar a la persona de la comunidad y declararla &ldquo;impura&rdquo; (Lev 13,59). Para el historiado jud&iacute;o Flavio Josefo, los leprosos, pobres, ciegos y personas est&eacute;riles, eran considerados &ldquo;muertos en vida&rdquo;&nbsp;(<em>Antig&uuml;edades Jud&iacute;as<\/em> 3.2.3).<\/p>\n<p>Lucas, en el relato sobre la curaci&oacute;n de los diez leprosos, a simple vista parece parco en su narraci&oacute;n. En Lucas 5:12-15 el evangelista nos narra, con lujo de detalles, la curaci&oacute;n de otro leproso. En dicha sanaci&oacute;n, el leproso sanado realiza varias acciones: ve a Jes&uacute;s, se postra con el rostro en tierra, y le ruega a Jes&uacute;s diciendo que, si quer&iacute;a, pod&iacute;a limpiarlo. Jes&uacute;s -fiel a Mc 1:40-45- extiende la mano, lo toca, le dice que quiere sanarlo, le dice &ldquo;s&eacute; limpio&rdquo; y el leproso queda sano. Y una vez que el leproso es sanado, Jes&uacute;s lo env&iacute;a al templo. Pero en el evangelio del d&iacute;a de hoy, las diez personas leprosas tienen que moverse en fe, antes de que suceda el milagro. Debemos recalcar que no todas las personas leprosas llegan a la fe verdadera, porque solamente un samaritano recibe la bendici&oacute;n de Jes&uacute;s: &ldquo;Lev&aacute;ntate, vete; tu fe te ha salvado&rdquo; (Lc 17:19). Si comparamos la curaci&oacute;n del leproso (Lc 5:12-15) con la curaci&oacute;n de los diez leprosos, nos damos cuenta de que en la curaci&oacute;n de los diez leprosos sucede algo muy diferente. Los diez leprosos ni siquiera &ldquo;le piden&rdquo; a Jes&uacute;s que los cure; solo quieren compasi&oacute;n por parte de Jes&uacute;s. La compasi&oacute;n de Jes&uacute;s se muestra en &ldquo;verlos&rdquo;: &ldquo;Cuando &eacute;l los vio&rdquo; (Lc 17:14). La mirada de Jes&uacute;s es sin duda diferente a las miradas de los sacerdotes, de la comunidad y de la ley, que los &ldquo;miraban&rdquo; como &ldquo;muertos en vida&rdquo;. Jes&uacute;s representa al Dios que &ldquo;ve&rdquo; (Gen 16:13-14) y siente compasi&oacute;n de las personas (Ex 3:7-8). La sanaci&oacute;n de la lepra no se da por arte de magia; requiere que las personas leprosas se den cuenta de su estado de enfermedad y de contagio. Adem&aacute;s, es necesario que las personas leprosas salgan de las sombras de muerte donde la ley, el templo y la sociedad las han colocado. Pero darse cuenta de la lepra y salir de las sombras de muerte no es suficiente; es necesario ponerse en camino al encuentro de Jes&uacute;s y gritarle que tenga compasi&oacute;n del estado lamentable en que se encuentran.<\/p>\n<p>Estas personas leprosas no se resignan a vivir en la oscuridad ni excluidas de la comunidad. Las personas leprosas salen, se ponen a distancia (como esperando el milagro) de Jes&uacute;s, y desde ah&iacute; se hacen presentes por medio de su palabra. &ldquo;&iexcl;Jes&uacute;s, Maestro, ten misericordia de nosotros!&rdquo; (Lc 17:13). Pero estas personas leprosas a&uacute;n no son disc&iacute;pulas de Jes&uacute;s. Para poder llamar a Jes&uacute;s Maestro o Se&ntilde;or es necesario que se pongan a caminar al lado de Jes&uacute;s, y que pongan en pr&aacute;ctica sus ense&ntilde;anzas: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; me llam&aacute;is &lsquo;Se&ntilde;or, Se&ntilde;or,&rsquo; y no hac&eacute;is lo que yo digo?&rdquo; (Lc 6:46; 13:25-27). Estas personas con lepra tienen posibilidades de convertirse en seguidoras de Jes&uacute;s, pero tienen que caminar con Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Una vez que han reconocido su lepra y que le han pedido a Jes&uacute;s que las libere del flagelo de la enfermedad, estas personas pueden escuchar la voz de Jes&uacute;s, que las manda al templo tal y como lo ped&iacute;a la ley (Lev 14).&nbsp;Resulta ir&oacute;nico que Jes&uacute;s las env&iacute;e al templo, de donde presumiblemente han sido expulsadas con anterioridad, dada su condici&oacute;n de lepra. Las personas leprosas tienen que moverse en fe, tienen que ser valientes, tienen que regresar a un lugar m&aacute;s puro aun sin ser curadas. Jes&uacute;s no les da la certeza de que se van a curar; solo las manda a que se presenten a los sacerdotes (Lc 17:14). Las personas con lepra no le pidieron a Jes&uacute;s que las mandara al templo; solo le pidieron compasi&oacute;n: &ldquo;&iexcl;Jes&uacute;s, Maestro, ten misericordia de nosotros!&rdquo; (Lc 17:13).<\/p>\n<p>El templo, con sus leyes de pureza, ha sido responsable de haber expulsado a las personas leprosas de la comunidad. Pero mientras van de camino, se dan cuenta de que la lepra ha desaparecido. El milagro no sucede en el templo, sino que &iexcl;sucede en el camino! (Lc 17:14). Cuando las personas leprosas experimentan la compasi&oacute;n\/sanaci&oacute;n de Jes&uacute;s, solamente el &ldquo;bastardo&rdquo; samaritano regresa a glorificar a Dios. Este bastardo es el &uacute;nico que emprende el camino del discipulado: &ldquo;Entonces uno de ellos, viendo que hab&iacute;a sido sanado, volvi&oacute; glorificando a Dios a gran voz, y se postr&oacute; rostro en tierra a sus pies d&aacute;ndole gracias. Este era samaritano&rdquo; (Lc 17:15-16). Jes&uacute;s alaba y reconoce la fe del bastardo, del excluido y del ignorado, y lo incorpora a la comunidad del camino. &ldquo;Lev&aacute;ntate, vete; tu fe te ha salvado&rdquo; (Lc 17, 19). Esta es la fe verdadera, la fe que Jes&uacute;s requiere.<\/p>\n<p>Nueve de las diez personas leprosas, al verse curadas, desaparecen de la escena. &ldquo;Y los nueve, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n?&rdquo; (Lc 17:17). Muy probable regresaron a la comunidad, a sus actividades, a su religi&oacute;n y a sus leyes que discriminan a otro tipo de gente que &ldquo;padece otras lepras&rdquo;. Esas nueve personas leprosas se curaron de la enfermedad de la piel, pero su fe nacionalista y exclusivista que condena a los samaritanos o a los extranjeros, no salva. Esa fe no est&aacute; completa.<\/p>\n<p>&iquest;Y los otros nueve d&oacute;nde est&aacute;n? Posiblemente est&aacute;n atrapados y esclavizados a nuevas leyes de pureza: las que separan a la persona buena de la mala, a la persona sana de la persona enferma, a la persona migrante de la persona ciudadana, a la persona negra de la persona blanca, al hombre de la mujer. &iquest;Y los otros nueve d&oacute;nde est&aacute;n? Quiz&aacute;s ahora se encuentran &ldquo;vigilando al mundo entero&rdquo; como los nuevos polic&iacute;as del mundo, &ldquo;salv&aacute;ndonos de los terroristas,&rdquo; promoviendo un nuevo orden social y propagando la falsa idolatr&iacute;as de que: &ldquo;Dios bendiga Am&eacute;rica.&rdquo; &iquest;Y los otros nueve d&oacute;nde est&aacute;n? Quiz&aacute;s ahora se encuentran en los p&uacute;lpitos, predicando a diestra y siniestra -con Biblia en mano- condenas y maldiciones contra la comunidad LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transg&eacute;nero), por supuestamente &ldquo;destruir a la familia de Dios&rdquo;. &iquest;Y los otros nueve d&oacute;nde est&aacute;n?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lepra de algunos enfermos desaparece cuando van de camino El ponerse en marcha, o &ldquo;en camino&rdquo;, le brinda a la persona caminante la posibilidad de encontrarse con gente de diferentes estilos de vida. 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