{"id":28773,"date":"2016-10-04T20:33:50","date_gmt":"2016-10-05T01:33:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-189-14-comentario-por-william-a-andrews\/"},"modified":"2016-10-04T20:33:50","modified_gmt":"2016-10-05T01:33:50","slug":"san-lucas-189-14-comentario-por-william-a-andrews","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-189-14-comentario-por-william-a-andrews\/","title":{"rendered":"San Lucas 18:9-14 Comentario por William A. Andrews"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">En el evangelio de San Lucas se encuentran m&aacute;s par&aacute;bolas que en cualquier otro evangelio.<\/p>\n<p>Por eso encontramos par&aacute;bolas que nos cuenta solamente San Lucas y una de &eacute;stas es la que corresponde al 23&deg; Domingo despu&eacute;s de Pentecost&eacute;s. Esta par&aacute;bola trata de la oraci&oacute;n y del misterio inesperado de la gracia de Dios.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El efecto parab&oacute;lico<\/strong><\/p>\n<p>Las par&aacute;bolas de Jes&uacute;s son enga&ntilde;osamente simples. Son tan simples que pudimos aprenderlas de ni&ntilde;os, pero tras a&ntilde;os de estudio descubrimos que nunca se agota el poder que poseen de comunicar los misterios de la fe.&nbsp;<\/p>\n<p>Una de las fuentes de este poder &ldquo;parab&oacute;lico&rdquo; es su &ldquo;funci&oacute;n interpelante.&rdquo; Es decir, las par&aacute;bolas de Jes&uacute;s captan la atenci&oacute;n de los\/as oyentes por medio de situaciones e im&aacute;genes cotidianas, pero a la vez nos invitan a que entremos y participemos en otra realidad que de alguna forma indica al Reino de Dios.&nbsp;<\/p>\n<p>Es que las par&aacute;bolas no son alegor&iacute;as ni f&aacute;bulas ni c&oacute;digos que uno deba descifrar. Son m&aacute;s bien historias imaginativas con la capacidad de permitirnos un vistazo&mdash;aunque sea breve&mdash;de &ldquo;algo m&aacute;s.&rdquo; En el caso de nuestra lectura de esta semana, para apreciar este efecto, hay que proceder con cuidado y evitar tres equivocaciones comunes.<\/p>\n<p><strong>Contexto: Tres Advertencias<\/strong><\/p>\n<p><strong>Primero<\/strong>, en nuestras tradiciones de interpretaci&oacute;n existen varios estereotipos sin bases hist&oacute;ricas. A pesar del contenido de siglos de predicaci&oacute;n evang&eacute;lica, no podemos suponer que todos los fariseos fueran legalistas e hip&oacute;critas. Al contrario, en su tiempo los fariseos estaban fervientemente apegados a una obediencia estricta y se consideraban modelos de piedad en las comunidades. De hecho, en la historia del juda&iacute;smo, fueron los fariseos los que guardaron y preservaron la identidad del pueblo jud&iacute;o despu&eacute;s de la destrucci&oacute;n del templo de Jerusal&eacute;n por los romanos en el a&ntilde;o 70 DC.<\/p>\n<p>Por un lado, la tentaci&oacute;n de predicar sobre el &ldquo;farise&iacute;smo&rdquo; puede ser el resultado de la generalizaci&oacute;n de los conflictos entre Jes&uacute;s y algunos fariseos <em>espec&iacute;ficos. <\/em>Por otro lado, puede ser que sea el resultado de una larga historia de anti-juda&iacute;smo en la iglesia. Aunque no sea intencional, la generalizaci&oacute;n apoya al otro fen&oacute;meno.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Segundo<\/strong>, respecto del publicano, no hay ninguna indicaci&oacute;n de que el sistema de pureza est&eacute; en juego en la par&aacute;bola. La explicaci&oacute;n com&uacute;n es que los publicanos siempre andaban en estado de impureza ritual por tocar monedas y varios bienes impuros. No hay nada aqu&iacute; que acuerde con tal lectura. Si los publicanos les ca&iacute;an mal a los\/as oyentes de Jes&uacute;s, no era por razones religiosas sino pol&iacute;ticas. Los publicanos eran traidores por colaborar con el imperio romano que ocupaba y dominaba Israel y a su gente.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Tercero<\/strong>, relacionado con lo anterior, muchos predicadores&mdash;con intenciones muy buenas&mdash;han hallado en la par&aacute;bola evidencias de una especie de clasismo o jerarqu&iacute;a espiritual. Si existiera esta corrupci&oacute;n en el templo, habr&iacute;a que buscarla en otros cap&iacute;tulos de los evangelios. Aqu&iacute; Jes&uacute;s no ofrece suficientes detalles como para formular conclusiones sobre el espacio en que oran los dos hombres ni sus respectivos puestos. Solamente dice que los dos &ldquo;subieron al templo a orar&rdquo; (18:10). Que el publicano est&eacute; &ldquo;lejos&rdquo; puede querer decir varias cosas. Puede ser que se sienta aislado por los dem&aacute;s, pero tambi&eacute;n es probable que sea humilde o sienta verg&uuml;enza, como lo sugieren las palabras de su oraci&oacute;n (18:13).&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Sentido: <\/strong><strong>un resultado inesperado<\/strong><\/p>\n<p>San Lucas nos avisa a nosotros\/as los\/as lectores\/as que los dirigentes a quienes Jes&uacute;s les cuenta la par&aacute;bola &ldquo;confiaban en s&iacute; mismos como justos y menospreciaban a los otros&rdquo; (18:9), pero en los o&iacute;dos del las personas del primer siglo&mdash;como se nota arriba&mdash;hab&iacute;a otra impresi&oacute;n del fariseo y del publicano.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El fariseo <\/strong>es un l&iacute;der en la sociedad jud&iacute;a. Sirve como un recuerdo viviente que se&ntilde;ala la posibilidad de obediencia a la ley de Mois&eacute;s. En nuestras iglesias hay tantas personas que funcionan as&iacute;: di&aacute;conos, presb&iacute;teros, y otros l&iacute;deres.&nbsp;<\/p>\n<p>El fariseo sobresale por su obediencia. La ley exige un ayuno por a&ntilde;o en el D&iacute;a de Expiaci&oacute;n (Lv 16), pero &eacute;l ayuna dos veces por semana (Lc 18:12a). El diezmo solamente aplica a la cosecha (Dt 14:22), pero &eacute;l diezma de todo que gana (Lc 18:12b). A nosotros\/as la oraci&oacute;n del fariseo nos suena orgullosa y presumida, pero la verdad es que su oraci&oacute;n se parece mucho a una oraci&oacute;n tradicional en la religi&oacute;n jud&iacute;a.<\/p>\n<p>En contraste con el fariseo&mdash;al menos en la superficie&mdash;<strong>el publicano <\/strong>no demuestra nada impresionante en sus acciones ni sus palabras:<\/p>\n<p class=\"clearformatting\">Pero el publicano, estando lejos, no quer&iacute;a ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: &ldquo;Dios, s&eacute; propicio a m&iacute;, pecador&rdquo; (18:13).<\/p>\n<p>En este momento, los\/as oyentes habr&iacute;an esperado la vindicaci&oacute;n del fariseo. Pero Jes&uacute;s lleva la par&aacute;bola a una conclusi&oacute;n sorprendente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Os digo que este [el publicano] descendi&oacute; a su casa justificado antes que el otro [el fariseo], porque cualquiera que se enaltece ser&aacute; humillado y el que se humilla ser&aacute; enaltecido (18:14).<\/p>\n<p>El &ldquo;efecto parab&oacute;lico&rdquo; hace que el\/la oyente se quede preguntando &iquest;por qu&eacute;? La respuesta se encuentra en las actitudes respectivas de los orantes.<\/p>\n<p>En su oraci&oacute;n <strong>el fariseo<\/strong> se centra en s&iacute; mismo y en los logros que obtiene por su propio esfuerzo, mientras el publicano se enfoca solamente en el poder de Dios. Adem&aacute;s, el fariseo menosprecia a las dem&aacute;s personas e incluso juzga al publicano que tambi&eacute;n estaba orando en el templo, mientras que el publicano solamente pide la misericordia de su Dios.<\/p>\n<p><strong>El publicano<\/strong> se ubica en un lugar apartado y sin ning&uacute;n espect&aacute;culo ora desde una actitud de profundo entendimiento de la relaci&oacute;n divina-humana. &Eacute;l no est&aacute; separado de Dios, y sabe que nunca ser&aacute; nada sin la gracia de Dios.<\/p>\n<p><strong>Pertinencia<\/strong><\/p>\n<p>La oraci&oacute;n&mdash;como di&aacute;logo&mdash;revela algo del car&aacute;cter del orante y de su impresi&oacute;n del Dios a quien se dirige. Claramente, el contraste entre el fariseo y el publicano es igual al que existe entre el orgulloso y el humilde. El fariseo y el publicano tambi&eacute;n se diferencian por su orientaci&oacute;n teol&oacute;gica. El fariseo agradece a Dios por sus logros sin referencia a la gracia y la misericordia de Dios. El publicano se hace humilde y completamente dependiente de la acci&oacute;n de Dios para perdonarlo y justificarlo.&nbsp;<\/p>\n<p>Es decir, la oraci&oacute;n tiene dos dimensiones: una vertical y otra horizontal.&nbsp; Nuestras actitudes hacia Dios (la vertical) importan tanto como las actitudes hacia nuestros pr&oacute;jimos (la horizontal).&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Aplicaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>Para apropiarnos de este texto para la ense&ntilde;anza o predicaci&oacute;n, primero ser&aacute; &uacute;til que pensemos en nuestros propios contextos y tradiciones:&nbsp;<\/p>\n<p>&iquest;Est&aacute;n a la medida del publicano nuestras oraciones?&nbsp;<\/p>\n<p>&iquest;En nuestros cultos, celebramos m&aacute;s los logros humanos o el poder justificador de Dios?&nbsp;<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; parte juegan la confesi&oacute;n y el arrepentimiento en nuestras liturgias?&nbsp;<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo se refleja en nuestras oraciones nuestra inevitable conexi&oacute;n con los dem&aacute;s (dentro y fuera de la iglesia)?&nbsp;<\/p>\n<p>En segundo lugar, tambi&eacute;n ser&aacute; &uacute;til que nuestros congregantes reflexionen sobre sus caminos espirituales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el evangelio de San Lucas se encuentran m&aacute;s par&aacute;bolas que en cualquier otro evangelio. 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