{"id":28774,"date":"2016-10-04T20:33:53","date_gmt":"2016-10-05T01:33:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-189-14-comentario-por-gilberto-ruiz\/"},"modified":"2016-10-04T20:33:53","modified_gmt":"2016-10-05T01:33:53","slug":"san-lucas-189-14-comentario-por-gilberto-ruiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-189-14-comentario-por-gilberto-ruiz\/","title":{"rendered":"San Lucas 18:9-14 Comentario por Gilberto Ruiz"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">En esta par&#225;bola, Jes&#250;s escoge a un fariseo y un publicano para comunicar la ense&#241;anza de 18:14.<\/p>\n<p><b>Interpretaci&#243;n de la Lectura<\/b><br \/>\nLos romanos subastaban el derecho de recaudar los impuestos indirectos (peajes, tarifas, aduanas, etc.) al mejor postor, el cual entonces colectaba estos impuestos con sus agentes. El t&#233;rmino traducido aqu&#237; &#8220;publicano&#8221; (tel&#333;n&#275;s) indica uno de estos agentes. Para operar este negocio con ganancia, ten&#237;an que colectar m&#225;s de lo que pagaban en los subastes. La gente jud&#237;a los odiaban por ser empleados mercenarios a la causa del Imperio Romano, por colectar m&#225;s de lo que se deb&#237;a a los romanos, y por aprovecharse de la gente para hacerlo.<\/p>\n<p>En comparaci&#243;n con otros grupos jud&#237;os de esa &#233;poca, los fariseos eran progresistas quienes adaptaban los mandamientos b&#237;blicos a las necesidades y realidades de su tiempo.<sup>1<\/sup> Cre&#237;an en el libre albedr&#237;o, la vida venidera, y las recompensas y castigos en ella, y ten&#237;an un inter&#233;s especial en la pureza ritual, el diezmo, y la observancia del s&#225;bado. Jes&#250;s presume que su audiencia respeta a los fariseos por su religiosidad. Seg&#250;n las expectativas de su audiencia, es el fariseo y no el publicano quien debe de ser el justificado frente a Dios.<\/p>\n<p>Jes&#250;s utiliza s&#225;tira en su descripci&#243;n del fariseo. La manera en que el fariseo ora es una farsa, d&#225;ndole las gracias a Dios de tal forma que glorifica a &#233;l mismo y no a Dios. Su autocomplacencia es reforzada por: (1) la manera en que Jes&#250;s introduce su oraci&#243;n (&#8220;oraba consigo mismo&#8221;); (2) su constante uso de la primera persona (&#8220;te doy gracias porque no soy como los otros&#8230;ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano&#8221;); (3) la lista de pecadores que menciona (no menos de cuatro: ladrones, ad&#250;lteros, injustos, y publicanos); (4) la informaci&#243;n que incluye sobre sus acciones piadosas (la cantidad de veces que ayuna, el aumento de su diezmo), como si Dios no lo supiera; y (5) su audacia en se&#241;alar al publicano despectivamente en el mismo espacio de adoraci&#243;n a Dios, el Templo (18:12&#8211;13). &#201;l se atribuye el m&#233;rito de sus acciones y de su vida irreprochable sin mencionar que Dios tiene algo que ver con su &#233;xito en vivir una vida recta.<\/p>\n<p>El contraste entre las actitudes opuestas del fariseo y el publicano hacia Dios se anota en sus oraciones. Mientras que la oraci&#243;n del fariseo es larga (veintinueve palabras en el griego) y enumera varios detalles, la del publicano es breve (seis palabras) y eficiente. Aunque las dos oraciones empiezan id&#233;nticamente con el tratamiento personal a Dios, las dos palabras del fariseo que siguen lo presentan como el actor principal y Dios como el complemento indirecto (eucharist&#333;toi, &#8220;[yo] te doy gracias&#8221;). Las palabras siguientes en la oraci&#243;n del publicano invierten la gram&#225;tica, y el efecto es que Dios se queda siendo el actor principal y el publicano se vuelve el complemento indirecto (hilasth&#275;ti moi, &#8220;s&#233; propicio a m&#237;&#8221;).<\/p>\n<p>El primer vers&#237;culo y el &#250;ltimo indican que es la actitud de cada uno que causa la inversi&#243;n del resultado esperado. El publicano ora con humildad y remordimiento, incorporando el cuerpo entero y la ubicaci&#243;n lejana de su cuerpo para mostrar su verg&#252;enza. Por su actitud penitente, se va a su casa justificado (18:14). En cambio, el fariseo sabe que vive moralmente, pero en vez de glorificar a Dios, &#233;l se enaltece y menosprecia a los pecadores (18:9, 14). Vemos que lo m&#225;s importante de su identidad como fariseo es su actitud. No todos los fariseos pose&#237;an esta actitud, y uno no tiene que ser fariseo para exhibir la misma actitud de este fariseo.<\/p>\n<p><b>Sugerencias para la Predicaci&#243;n<\/b><br \/>\nPor medio de la inversi&#243;n de expectativas que ocurre en ella, la par&#225;bola expresa la noci&#243;n que Dios nos eval&#250;a seg&#250;n criterios diferentes de como nosotros tendemos a evaluarnos los unos a los otros. Tener esto en cuenta es la base de la humildad que propone la par&#225;bola, y este tema sirve bien para la predicaci&#243;n de esta lectura. Seg&#250;n San Lucas, Dios nos ve m&#225;s que nada con misericordia, y &#233;sta es la caracter&#237;stica que debe de ser la base de nuestro trato con los dem&#225;s (6:36), hasta con los m&#225;s despreciados de nuestra sociedad. Entonces estaremos m&#225;s de acuerdo con la misericordia de Dios, por la cual Dios perdona hasta el publicano pecador quien nadie soporta.<\/p>\n<p>El tener esta forma de humildad no significa dejar de esforzarse a vivir moralmente o esconder los talentos que benefician la vida religiosa. Seguramente no significa abstenerse de denunciar los pecados y la injusticia. El fariseo no falla porque vive una vida virtuosa y se esfuerza a vivir seg&#250;n los mandamientos de Dios (cfr. 18:18&#8211;20). &#201;l falla a causa de su actitud, por la cual &#233;l se enaltece y desprecia a los que no realizan tanto &#233;xito en cumplir con los mismos mandamientos.<\/p>\n<p>Similarmente, Jes&#250;s no propone al publicano como un modelo para nosotros porque es un pecador, sino por su actitud penitente frente de Dios. El publicano muestra que hasta los pecadores peores con verdadero remordimiento pueden acercase a Dios y tener confianza en su misericordia. Esto es otro tema indispensable para San Lucas (vea 23:39&#8211;43), y sirve como un tema homil&#233;tico de esta par&#225;bola.<\/p>\n<p>A pesar de la audiencia limitada de 18:9, la par&#225;bola efectivamente se aplica a todas personas. El m&#225;s justo entre nosotros no es tan justo como Dios. Todos de vez en cuando somos culpables de menospreciar a otros y de olvidar que no tenemos la omnisciencia necesaria para conocer el estado de otros frente a Dios. El hecho de que el ejemplo negativo de la par&#225;bola es un fariseo sirve como aviso de que los l&#237;deres de la comunidad (especialmente los dirigentes religiosos) son particularmente vulnerables a este peligro. Por tal raz&#243;n, en la predicaci&#243;n hay que tener mucho cuidado de no presentar al fariseo de la par&#225;bola como el representante del farise&#237;smo o del juda&#237;smo en general. Es su actitud que Jes&#250;s critica, y todos somos capaces de actuar igualmente.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Daniel J. Harrington, The Synoptic Gospels Set Free: Preaching without Anti-Judaism (New York: Paulist Press, 2009), 56.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta par&#225;bola, Jes&#250;s escoge a un fariseo y un publicano para comunicar la ense&#241;anza de 18:14. 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