{"id":28780,"date":"2016-10-04T20:34:08","date_gmt":"2016-10-05T01:34:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-191-10-comentario-por-william-a-andrews\/"},"modified":"2016-10-04T20:34:08","modified_gmt":"2016-10-05T01:34:08","slug":"san-lucas-191-10-comentario-por-william-a-andrews","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-191-10-comentario-por-william-a-andrews\/","title":{"rendered":"San Lucas 19:1-10 Comentario por William A. Andrews"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Siempre sonr&iacute;o al leer este relato del d&iacute;a en que Jes&uacute;s conoci&oacute; a Zaqueo.<\/p>\n<p>Este pasaje me afecta de esta manera por dos razones. La primera es que me recuerda la cancioncita que aprend&iacute; de ni&ntilde;o, como tantos ni&ntilde;os estadounidenses, que se llama &ldquo;Zaqueo era un hombrecito chiquito.&rdquo; La segunda es una observaci&oacute;n que hace unos a&ntilde;os realiz&oacute; mi primera profesora de Nuevo Testamento. Seg&uacute;n ella, en la cl&aacute;usula &ldquo;era peque&ntilde;o de estatura&rdquo; (19:3) el sujeto del verbo es ambiguo en el texto griego. En griego&mdash;igual que el castellano y varios idiomas modernos&mdash;no es necesario explicitar el sujeto con un nombre o pronombre. Es decir, en el original griego de este texto de Lucas no se indica espec&iacute;ficamente si el verbo &ldquo;era&rdquo; corresponde a Zaqueo o a Jes&uacute;s. Las dos lecturas son v&aacute;lidas y &ldquo;correctas.&rdquo; &iexcl;Puede ser que aqu&iacute; San Lucas nos provea de la &uacute;nica descripci&oacute;n f&iacute;sica de Jes&uacute;s que se encuentra en todos los evangelios!<\/p>\n<p><strong>Contexto<\/strong><\/p>\n<p>En el cap&iacute;tulo anterior de San Lucas, Jes&uacute;s sigue el camino hacia Jerusal&eacute;n. Al acercarse a Jeric&oacute;, Jes&uacute;s sana un ciego y declara que su fe lo ha salvado (18:35-43). Luego la gente glorifica a Dios a causa del milagro. Ahora, &ldquo;habiendo entrado Jes&uacute;s en Jeric&oacute;, iba pasando por la ciudad&rdquo; (19:1).<\/p>\n<p>Jeric&oacute; era un centro de comercio con bastante poblaci&oacute;n y no es sorprendente que las noticias sobre la llegada de Jes&uacute;s a la ciudad hayan sido de p&uacute;blico conocimiento. Se congrega una multitud y un cierto Zaqueo no puede ver bien por la muchedumbre que hay. Por eso, se sube a un &aacute;rbol para poder ver a Jes&uacute;s cuando pasara por all&iacute;.<\/p>\n<p>San Lucas nos informa tambi&eacute;n que Zaqueo no es un hombre com&uacute;n. Es &ldquo;jefe de los publicanos y rico&rdquo; (19:2). Pues no es solamente colaborador de los romanos por su trabajo como colector de impuestos, sino que es &ldquo;jefe,&rdquo; probablemente encargado de cierta regi&oacute;n geogr&aacute;fica y de un equipo de publicanos. Zaqueo tambi&eacute;n es &ldquo;rico,&rdquo; y es probable que se haya enriquecido por enga&ntilde;ar y aprovecharse de la gente. Por eso, al o&iacute;r que Jes&uacute;s pide hospitalidad a Zaqueo, los dem&aacute;s murmuran y lo llaman &ldquo;hombre pecador&rdquo; a Zaqueo.<\/p>\n<p><strong>Significado<\/strong><\/p>\n<p>El sentido de este episodio se aclara mucho con un an&aacute;lisis de la estructura del texto. Ser&aacute; &uacute;til un bosquejo para visualizar el desarrollo del encuentro entre Jes&uacute;s y Zaqueo:<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A. Paso de Jes&uacute;s por Jeric&oacute; (19:1)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; B. Estado de Zaqueo (19:2)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; C. Zaqueo busca ver a Jes&uacute;s (19:3-4)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>D. Jes&uacute;s mira a Zaqueo e invita a Zaqueo (19:5) <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; C&#8217;. Zaqueo responde a Jes&uacute;s (19:6)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;B&#8217;. Estado de Zaqueo despu&eacute;s del encuentro con Jes&uacute;s: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; B&#8217;a. En palabras de la multitud (19:7)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; B&#8217;b. En palabras de Zaqueo (19:8)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; B&#8217;c. En palabras de Jes&uacute;s (19:9)<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A&#8217;. La misi&oacute;n de Jes&uacute;s (19:10)<\/p>\n<p>En este bosquejo, el episodio se organiza por el lenguaje de movimiento, de visi&oacute;n, y de hablar. Revela una estructura <em>qui&aacute;stica <\/em>que nos ilumina varios contrastes de acci&oacute;n y car&aacute;cter.<\/p>\n<p>Establecida la escena (A, 19:1), San Lucas nos presenta a Zaqueo (B, 19:2). En este momento, se define a este hombre solamente por su trabajo y, como se revela poco despu&eacute;s (B&#8217;a, 19:7), tal vocaci&oacute;n tiene implicaciones sociales. Pero Zaqueo&mdash;igual que la multitud&mdash;desea ver a Jes&uacute;s (C, 19:3-4). A diferencia de la multitud, &eacute;l toma una iniciativa concreta para poder ver al Se&ntilde;or: &ldquo;corriendo delante, se subi&oacute; a un sic&oacute;moro para verlo&rdquo; (19:4).<\/p>\n<p>El centro o clave del episodio se marca por la acci&oacute;n de Jes&uacute;s (D, 19:5). Zaqueo se esfuerza por encontrar la manera de ver a Jes&uacute;s, pero es Jes&uacute;s quien mira a Zaqueo y le ofrece su presencia con un pedido de hospedaje. No nos sorprende la respuesta de Zaqueo&mdash;ya notamos que quiere ver a Jes&uacute;s&mdash;pero es la reacci&oacute;n de la multitud lo que pone de relieve el cambio que se efect&uacute;a en la vida de este jefe de los publicanos.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n las palabras de los dem&aacute;s (B&#8217;a, 19:7), la identidad de Zaqueo se define y se capta por su vocaci&oacute;n. Por ignorar el cambio de Zaqueo, la multitud ha perdido la posibilidad de reconocer una experiencia del poder transformador de Jesucristo.<\/p>\n<p>Sin embargo, las palabras mismas de Zaqueo dan testimonio de la transformaci&oacute;n (B&#8217;b, 19:8). Si antes ha explotado a la gente, ahora promete al Se&ntilde;or que va a remediar todo. Sin que Jes&uacute;s le ordene realizar un cambio, Zaqueo promete dar la mitad de sus bienes y cumple lo que el &ldquo;joven rico&rdquo; del cap&iacute;tulo anterior no pudo (18:22-23). Conforme con la Ley (Ex 22:1) resuelve pagar una restituci&oacute;n de cuatro veces el valor de lo que ha robado.<\/p>\n<p>Entonces, las palabras de Jes&uacute;s confirman el cambio. El Se&ntilde;or declara que &ldquo;hoy ha venido la salvaci&oacute;n a esta casa&rdquo; y que Zaqueo &ldquo;tambi&eacute;n es hijo de Abraham&rdquo; (B&#8217;c, 19:9). De hecho, &Eacute;l vino &ldquo;a buscar y a salvar lo que hab&iacute;a perdido&rdquo; (A&#8217;, 19:10).<\/p>\n<p>La relaci&oacute;n entre la vista y la fe es importante en este pasaje. No es por casualidad que aparece en el evangelio inmediatamente despu&eacute;s de la sanaci&oacute;n de un ciego (18:35-43). Las personas de la multitud&mdash;igual que Zaqueo&mdash;quieren ver y saber algo m&aacute;s de Jes&uacute;s. Sin embargo, se les obstruye la vista por sus prejuicios hacia Zaqueo. Procurar ver a los dem&aacute;s de la forma en que ve Jes&uacute;s es un aspecto imprescindible de la fe. Y esta fe activa se acompa&ntilde;a por la sanaci&oacute;n y la salvaci&oacute;n (18:42; 19:9).<\/p>\n<p><strong>Pertinencia<\/strong><\/p>\n<p>&iquest;Quienes son las personas en medio de nosotros\/as&mdash;adentro y fuera de los muros de la iglesia&mdash;que m&aacute;s anhelan acercarse a Jes&uacute;s para ver su gloria y para que sus vidas se transformen?<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo y por qu&eacute; les obstruimos y les negamos acceso?<\/p>\n<p>&iquest;Es por su estado social?<\/p>\n<p>&iquest;Su pasado criminal?<\/p>\n<p>&iquest;Podemos perder la presencia de Jes&uacute;s por rechazar el arrepentimiento de otra persona?<\/p>\n<p>La verdad es que por reconocer y afirmar a un &ldquo;Zaqueo,&rdquo; puede ser que recibamos a Jes&uacute;s mismo.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre sonr&iacute;o al leer este relato del d&iacute;a en que Jes&uacute;s conoci&oacute; a Zaqueo. Este pasaje me afecta de esta manera por dos razones. La primera es que me recuerda la cancioncita que aprend&iacute; de ni&ntilde;o, como tantos ni&ntilde;os estadounidenses, que se llama &ldquo;Zaqueo era un hombrecito chiquito.&rdquo; La segunda es una observaci&oacute;n que hace &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-191-10-comentario-por-william-a-andrews\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Lucas 19:1-10 Comentario por William A. Andrews&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28780","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28780","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28780"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28780\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28780"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28780"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28780"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}