{"id":28783,"date":"2016-10-04T20:34:22","date_gmt":"2016-10-05T01:34:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1928-40-comentario-por-ediberto-lopez-rodriguez\/"},"modified":"2016-10-04T20:34:22","modified_gmt":"2016-10-05T01:34:22","slug":"san-lucas-1928-40-comentario-por-ediberto-lopez-rodriguez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-1928-40-comentario-por-ediberto-lopez-rodriguez\/","title":{"rendered":"San Lucas 19:28-40 Comentario por Ediberto L\u00f3pez Rodr\u00edguez"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">El texto que tenemos delante tiene la forma literaria de un relato de la entrada procesional de un rey en iron&iacute;a.[1]<\/p>\n<p>[&iquest;Buscas un comentario sobre Lucas 22:14&#8211;23:56? F&iacute;jate en el comentario para el Domingo de la Pasi&oacute;n de Ediberto L&oacute;pez Rodr&iacute;guez.]<\/p>\n<p>Como g&eacute;nero literario este tipo de relatos tiene cierta flexibilidad, pero en general presenta los siguientes elementos:<\/p>\n<ul>\n<li>Un general o rey viene a visitar una ciudad.<\/li>\n<li>Hay una procesi&oacute;n de este en la entrada a la ciudad.<\/li>\n<li>Hay una bienvenida de este en la entrada a la ciudad.<\/li>\n<li>Hay una aclamaci&oacute;n p&uacute;blica del general o rey que visita la ciudad.<\/li>\n<li>La elite de la ciudad da discursos de bienvenida al rey para poder retener o ganar el poder.<\/li>\n<li>Un acto c&uacute;ltico en el santuario ratifica la toma del poder por el rey.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Este tipo de relatos aparece en la Biblia hebrea en 1 Reyes 1:33-48 con la entrada de Salom&oacute;n como rey; en 2 Reyes 9:13 en la coronaci&oacute;n de Jeh&uacute;; en 2 Samuel 18:9 con la toma del poder por Absal&oacute;n y en Zacar&iacute;as 9:9 en que se narra el advenimiento real de Yahv&eacute;. Tambi&eacute;n hay algunos relatos sobre las visitas de Alejandro Magno como monarca conquistador en la literatura griega que utilizan este g&eacute;nero literario. En el caso de nuestro texto, constituye un tipo de iron&iacute;a porque Jes&uacute;s no es recibido por la elite, ni celebrado por el sacerdocio, sino que se trata de un acto entre la multitud que lo acompa&ntilde;a de Galilea y la plebe urbana en Jerusal&eacute;n. Por esta raz&oacute;n me parece que, bajo la forma literaria de un relato de la entrada procesional de un rey en iron&iacute;a, lo que tenemos por delante es una par&aacute;bola prof&eacute;tica. Una par&aacute;bola prof&eacute;tica es una acci&oacute;n de una figura prof&eacute;tica que desaf&iacute;a a la audiencia en el relato y en la lectura a comprender la realidad desde otro punto de vista, en nuestro caso desde el punto de vista del reinado de Dios. En la Biblia hebrea hay varias par&aacute;bolas prof&eacute;ticas en que mediante actos de un profeta se hace un anuncio prof&eacute;tico (v&eacute;ase Jer 18:1ss; Ez 3:1; 4:1).&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuentes, Redacci&oacute;n y Composici&oacute;n del Relato<\/strong><\/p>\n<p>El relato que Lucas ha tomado como punto de partida para narrar su propia versi&oacute;n&nbsp; de la entrada a Jerusal&eacute;n se encuentra en Marcos (11:1-10). Lucas le ha cambiado los materiales previos y posteriores y el motivo de la alabanza de la multitud en el relato. En Marcos, el relato previo es el del ciego Bartimeo (10:46-52). En Lucas, en cambio, el relato previo es la par&aacute;bola de las minas, que termina con un dicho de juicio (&ldquo;a todo el que tiene, se le dar&aacute;; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitar&aacute;&rdquo;) y el anuncio por parte del noble de la ejecuci&oacute;n de los que se opon&iacute;an a su gobierno (&ldquo;traedlos ac&aacute; y decapitadlos delante de m&iacute;&rdquo;) (Lc 19:12-27). Este es el contexto literario en el que Lucas localiza el relato de la entrada triunfal. Se relaciona con el tema del reino inminente, porque en el relato se celebra a Jes&uacute;s como el advenimiento del rey que viene en el nombre del Se&ntilde;or (Lc 19:38).<\/p>\n<p>El relato posterior a la entrada a Jerusal&eacute;n es el llanto de Jes&uacute;s por la ciudad (19:41-44), que es un material &uacute;nico de Lucas. Nuestro relato se entrelaza con el relato del lamento de Jes&uacute;s sobre Jerusal&eacute;n porque los fariseos le dicen a Jes&uacute;s que reprenda a sus disc&iacute;pulos ante el recibimiento honorable que le han hecho como rey (v. 39). Cuando uno enlaza los tres relatos, el previo, el de la entrada del monarca y el lamento, nota que hay un hilo que hilvana los tres relatos: el intento de encontrarle una explicaci&oacute;n a la destrucci&oacute;n de Jerusal&eacute;n en el a&ntilde;o 70 DC. La destrucci&oacute;n de Jerusal&eacute;n es interpretada como parte del juicio de Dios sobre una ciudad que no ha sabido reconocer el advenimiento del reinado de Dios en la persona de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p><strong>Acercamiento literario<\/strong><\/p>\n<p>1. <strong>28-29:<\/strong> El v. 28 nos presenta la situaci&oacute;n inicial del relato. El gran viaje de Jes&uacute;s a Jerusal&eacute;n que ha comenzado en 9:52 est&aacute; a punto de culminar. El v. 29 nos especifica el nuevo lugar narrativo: cerca de Betfag&eacute; y Betania, en el monte de los Olivos. Betania y Betfag&eacute; son pueblos cercanos a Jerusal&eacute;n, apenas a un kil&oacute;metro de distancia. En este contexto Jes&uacute;s env&iacute;a a dos disc&iacute;pulos a buscar un asno. El hecho de que sean dos disc&iacute;pulos es un tema recurrente en Lucas, quien nos cuenta que tambi&eacute;n los 70 misioneros fueron enviados de dos en dos (10:1). La preferencia por los &ldquo;dos disc&iacute;pulos&rdquo; posiblemente se refiera a los dos testigos que la tradici&oacute;n b&iacute;blica exige como m&iacute;nimo (Dt 17:6). Por su parte, la especificaci&oacute;n de que se trata de un asno &ldquo;en el cual ning&uacute;n hombre ha montado jam&aacute;s&rdquo; podr&iacute;a ser una se&ntilde;al de pureza del animal, especialmente debido a la naturaleza del pasaje en que la audiencia celebra la majestad real de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>2. <strong>30-34:<\/strong> Esta secci&oacute;n presenta el primer nudo narrativo. Los disc&iacute;pulos toman el animal para conducirlo a Jes&uacute;s, como un gesto de la imposici&oacute;n de un monarca a los subalternos, que tienen que donarle tributos y servicios. De hecho, la explicaci&oacute;n que los disc&iacute;pulos les dan a los due&ntilde;os del asno es que &ldquo;el Se&ntilde;or lo necesita.&rdquo; El concepto &ldquo;Se&ntilde;or&rdquo; en este pasaje puede referirse tanto a Dios como a Jes&uacute;s como monarca. El relato est&aacute; presentado de manera que la audiencia comprenda que la palabra de Jes&uacute;s es prof&eacute;tica, as&iacute; que el anuncio de que algunos preguntar&iacute;an por qu&eacute; los disc&iacute;pulos desatan al asno se cumple para que el lector y la lectora sepan que Jes&uacute;s efectivamente adem&aacute;s de monarca es profeta.<\/p>\n<p>3. <strong>34-35:<\/strong> El hecho de que los due&ntilde;os permitan que los disc&iacute;pulos se lleven el asno simplemente &ldquo;porque el Se&ntilde;or lo necesita&rdquo; transforma todo el relato, porque es lo que permite que Jes&uacute;s entre como personaje real a Jerusal&eacute;n. En el mundo grecorromano, la figura real ten&iacute;a el poder de imponer el pago de impuestos, de confiscar terrenos y otros bienes, de obligar a alguien a servir como soldado, de obligar a alguien a ceder animales en pr&eacute;stamo para uso militar y civil, en fin, la figura real pod&iacute;a incautar los bienes e incluso la persona de sus s&uacute;bditos. El relato de Lucas presenta a Jes&uacute;s como una figura real que tiene este poder y a quien le reconocen este poder. Lo extraordinario es que Lucas presenta a Jes&uacute;s como una alternativa a los poderes pol&iacute;ticos de su tiempo. Jes&uacute;s es un rey, pero de los marginados, de Galilea, de las personas empobrecidas.<\/p>\n<p>4. <strong>36-38:<\/strong> Nos presenta el desenlace del relato. Ante la palabra acerca del se&ntilde;or&iacute;o de Jes&uacute;s, los due&ntilde;os del asno permitieron que el animal fuera llevado ante Jes&uacute;s, reconociendo con su conducta a Jes&uacute;s como rey de Israel. Esta combinaci&oacute;n de la palabra prof&eacute;tica que anuncia el se&ntilde;or&iacute;o de Jes&uacute;s y la obediencia de los due&ntilde;os del asno da paso al recibimiento real de Jes&uacute;s por los disc&iacute;pulos. El despliegue de los mantos debajo de los pies del asno es una forma de reconocer el reinado de Jes&uacute;s. Lucas narra que, acerc&aacute;ndose a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los disc&iacute;pulos comenz&oacute; a alabar a Dios por todas las fuerzas milagrosas con las que hab&iacute;an visto actuar a Jes&uacute;s. Esto es una retrospecci&oacute;n a los cap&iacute;tulos previos donde se muestran los milagros de sanidad, exorcismos, milagros de provisi&oacute;n y milagros sobre las fuerzas de la naturaleza. La alabanza consiste en confesar como bendito al &ldquo;Rey que viene en el nombre del Se&ntilde;or,&rdquo; referido aqu&iacute; a Dios. Tal como en el relato del nacimiento (2:14), se vuelve a proclamar el bienestar divino que trae el reinado de Jes&uacute;s (la paz) y la gloria en lo m&aacute;s alto.&nbsp; Cada lector\/a sabe ahora que la gloria de Dios consiste en la paz del cielo entre los seres humanos.<\/p>\n<p>5. <strong>39-40: <\/strong>El relato termina como un di&aacute;logo pol&eacute;mico entre Jes&uacute;s y los fariseos. Esta es la &uacute;ltima vez que aparecen los fariseos en este volumen de la obra de Lucas. Previamente ha habido pol&eacute;mica entre los fariseos y Jes&uacute;s por la interpretaci&oacute;n de lo que se pod&iacute;a hacer en s&aacute;bado (6:2-5; 6-11), por juntarse y compartir la mesa con pecadores (5:30; 7:39; 15:1-2), por la pureza estricta en lo secundario apartada de la justicia (11:38-54), por el dinero, porque para Lucas, los fariseos eran amantes del dinero (16:14), y por la interpretaci&oacute;n escatol&oacute;gica (17.20). Los fariseos se presentan aqu&iacute; como los que articulan el discurso que niega el advenimiento del reinado de Dios en el ministerio de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf&iacute;a m&iacute;nima<\/strong><\/p>\n<p>Benoit, P. Et. al. <em>Sinopsis de los Cuatro Evangelios. <\/em>Vol I. Bilbao: Descl&eacute;e de Brouwer, 1987.<\/p>\n<p>Bovon, F. <em>El Evangelio seg&uacute;n san Lucas<\/em>. Vol III. Madrid: S&iacute;gueme, 1995.&nbsp;<\/p>\n<p>Carter, W. <em>Matthew and the Margins. <\/em>Nueva York: Orbis Books, 2000.<\/p>\n<p>Fitzmayer, J. <em>El Evangelio seg&uacute;n Lucas<\/em>. Vol. III. Madrid: Ediciones Cristiandad, 1986.<\/p>\n<p>Guijarro, Santiago. <em>Los Cuatro Evangelios<\/em>.&nbsp; Madrid: S&iacute;gueme, 2010.<\/p>\n<p>Marguerat, D. ed. <em>Introducci&oacute;n al Nuevo Testamento. <\/em>Bilbao: Descl&eacute;e de Brouwer, 2006.<\/p>\n<p>Marguerat, Daniel y Bourqu&iacute;n, Y. <em>C&oacute;mo Leer los Relatos B&iacute;blicos: Iniciaci&oacute;n al An&aacute;lisis Narrativo<\/em>.&nbsp; Santander: Sal Terrae, 2000.<\/p>\n<p>Talbert, C. <em>Reading Luke<\/em>. Macon: Smyth &amp; Helwys Publishing, 2002.<\/p>\n<p>Tannehill, R. C. <em>ANTC Luke<\/em>. Nashville: Abingdon, 1996.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Warren Carter, <em>Matthew and the Margins <\/em>(Nueva York: Orbis Books, 2000), 414.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El texto que tenemos delante tiene la forma literaria de un relato de la entrada procesional de un rey en iron&iacute;a.[1] [&iquest;Buscas un comentario sobre Lucas 22:14&#8211;23:56? 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