{"id":28794,"date":"2016-10-04T20:34:51","date_gmt":"2016-10-05T01:34:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-215-19-comentario-por-william-a-andrews\/"},"modified":"2016-10-04T20:34:51","modified_gmt":"2016-10-05T01:34:51","slug":"san-lucas-215-19-comentario-por-william-a-andrews","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-215-19-comentario-por-william-a-andrews\/","title":{"rendered":"San Lucas 21:5-19 Comentario por William A. Andrews"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Las se&ntilde;ales de los &uacute;ltimos d&iacute;as incluir&aacute;n &ldquo;guerras y rumores de guerras&rdquo; (Mt 24:6; Mc 13:7) as&iacute; como &ldquo;grandes terremotos&#8230;hambres y pestilencias&rdquo; (Lc 21:11).<\/p>\n<p>Estos vers&iacute;culos me hacen pensar en el terremoto en Hait&iacute;, en el tsunami en Jap&oacute;n, en el hambre que actualmente sufre tanta gente por todas partes del mundo, y en la epidemia del VIH\/SIDA. Durante mis treinta y siete a&ntilde;os de vida, apenas ha habido un tiempo en que mi pa&iacute;s&mdash;los EEUU&mdash;no haya estado involucrado abiertamente en una guerra u otra forma de acci&oacute;n militar. Mientras que escribo estas palabras nuestro presidente est&aacute; abogando y apresurando a los ciudadanos estadounidenses y a la comunidad mundial para que se apruebe su deseo de atacar a Siria, a pesar de una falta de evidencia y de la protesta del pueblo siriano.<\/p>\n<p><strong>&ldquo;<\/strong><strong>Cuando oig&aacute;is de guerras y de revueltas&#8230;&rdquo; (21:9) <\/strong><\/p>\n<p>En la lectura para el 26<sup>o<\/sup> domingo despu&eacute;s de Pentecost&eacute;s, Jes&uacute;s est&aacute; hablando prof&eacute;ticamente sobre la destrucci&oacute;n inminente del templo, y la gente le hace dos preguntas respecto de los &uacute;ltimos d&iacute;as: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo ser&aacute; esto? &iquest;Y qu&eacute; se&ntilde;al habr&aacute; cuando estas cosas est&eacute;n para suceder?&rdquo; (21:7). En la versi&oacute;n de Lucas, Jes&uacute;s nunca contesta directamente a la primera pregunta, pero en Mateo encontramos la advertencia de que &ldquo;del d&iacute;a y la hora nadie sabe, ni aun los &aacute;ngeles de los cielos, sino solo mi Padre&rdquo; (Mt 24:36). Marcos a&ntilde;ade que &ldquo;ni el Hijo&rdquo; sabe (Mc 13:32).<\/p>\n<p>Es evidente que muchos l&iacute;deres, desde el comienzo de la historia cristiana hasta nuestro tiempo, han ignorado esta respuesta. Hoy en d&iacute;a contamos con una pl&eacute;tora de libros y pel&iacute;culas sobre &ldquo;el fin del mundo&rdquo; y &ldquo;el rapto,&rdquo; y con numerosas interpretaciones de los eventos corrientes que pretenden predecir la segunda venida de Cristo. Aunque estos autores frecuentemente tienen que revisar y editar sus predicciones cuando no se realizan, por supuesto que se han enriquecido bastante por la venta de sus libros. Pero Jes&uacute;s mismo nos advierte que no vayamos &ldquo;en pos de ellos&rdquo; que dicen que &ldquo;el tiempo est&aacute; cerca&rdquo; (21:8).<\/p>\n<p>Los efectos de tales ense&ntilde;anzas falsas pueden ser graves. Gracias a Dios, en su larga respuesta a la segunda pregunta sobre la se&ntilde;al, Jes&uacute;s nos ofrece instrucciones para guardarnos del peligro: &nbsp;<\/p>\n<p><strong>1. &ldquo;<\/strong><strong>No os alarm&eacute;is, porque es necesario que estas cosas acontezcan primero&rdquo; (21:9)<\/strong><\/p>\n<p>Existe el riesgo de que la literatura apocal&iacute;ptica de la Biblia se use para manipular y engendrar miedo en la gente. Hay tanta miseria en el mundo que uno f&aacute;cilmente se puede desesperar al observar &ldquo;los signos.&rdquo; Pero estos acontecimientos son necesarios, es decir, forman parte del plan que Dios tiene para su creaci&oacute;n. Aunque habr&aacute; tristeza y sufrimiento, Jes&uacute;s nos asegura que el Dios Creador todav&iacute;a est&aacute; en control de su creaci&oacute;n y la llevar&aacute; a su cima para cumplir sus prop&oacute;sitos. En esta promesa hay esperanza y fortaleza en las cuales los\/as fieles pueden confiar.<\/p>\n<p><strong>2. &ldquo;<\/strong><strong>Os echar&aacute;n mano, os perseguir&aacute;n, os entregar&aacute;n&#8230; por causa de mi nombre. Pero esto os ser&aacute; ocasi&oacute;n para dar testimonio (21:12-13)<\/strong><\/p>\n<p>En aquella &eacute;poca, los jud&iacute;os y los cristianos primitivos se enfrentaban con persecuci&oacute;n y opresi&oacute;n a manos del imperio romano. Nadie quiere ni debe buscar ser maltratado por causa de su fe, pero si ocurre puede ser una oportunidad para dar testimonio del poder y la gloria de nuestro Dios. Los cristianos y las cristianas asesinados o ejecutados por su fe son los &ldquo;m&aacute;rtires.&rdquo; La palabra &ldquo;m&aacute;rtir&rdquo; tiene su origen justamente en el t&eacute;rmino griego que significa &ldquo;testigo.&rdquo; Aun ante amenazas de muerte, la fe nos exige que no paguemos mal por mal (Mt 5:38-44; Lc 6:27-30; Ro 12:17; 1 Ts 5:15; 1 P 3:9).<\/p>\n<p>La ense&ntilde;anza escatol&oacute;gica de Jes&uacute;s no brinda un pretexto para la violencia. Los que utilizan la literatura apocal&iacute;ptica de la Biblia para promover una pol&iacute;tica violenta en el Medio Oriente se equivocan horriblemente y tendr&aacute;n que dar cuentas de sus opciones pol&iacute;ticas.<\/p>\n<p><strong>3. &ldquo;<\/strong><strong>Yo os dar&eacute; palabra y sabidur&iacute;a, la cual no podr&aacute;n resistir ni contradecir todos los que se opongan&rdquo; (21:15)<\/strong><\/p>\n<p>En medio de la tribulaci&oacute;n, permanece la promesa de que &ldquo;tu Dios, es el que va contigo; no te dejar&aacute;, ni te desamparar&aacute;&rdquo; (Dt 31:6). No quiere decir Jes&uacute;s que no sea necesario estudiar y prepararse, sino m&aacute;s bien que el testimonio fiel se act&uacute;a continua y activamente. La resistencia a cualquier poder del mundo es posible solamente por la providencia de Dios: la palabra y sabidur&iacute;a que recibimos por el Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p><strong>4. &ldquo;<\/strong><strong>Con vuestra paciencia ganar&eacute;is vuestras almas&rdquo; (21:19)<\/strong><\/p>\n<p>En el libro de Daniel leemos: &ldquo;Los entendidos resplandecer&aacute;n como el resplandor del firmamento; y los que ense&ntilde;an la justicia a la multitud, como las estrellas, a perpetua eternidad&rdquo; (Dn 12:3). Por seguro que hay un premio que ganan los fieles que se mantienen pacientes, pero Jes&uacute;s no nos propone una paciencia pasiva. Nuestra respuesta a las circunstancias de tribulaci&oacute;n debe ser una acci&oacute;n definitiva y fiel.<\/p>\n<p>La apat&iacute;a es otro efecto de las malas interpretaciones de las escrituras apocal&iacute;pticas. Es posible enfocarse y obsesionarse tanto con el cielo y el m&aacute;s all&aacute; que uno se olvida de lo actual. Parece que muchas personas creen que la venida de Cristo nos permite descuidar nuestra mayordom&iacute;a de la tierra y sus recursos, creen que nos permite acumular bienes sin amar al pr&oacute;jimo, creen que nos permite huir de la injusticia que envuelve este mundo. A la luz del mensaje de Jes&uacute;s, tal actitud es una herej&iacute;a.<\/p>\n<p><strong>Una comisi&oacute;n apocal&iacute;ptica<\/strong><\/p>\n<p>Lo desconocido que nos espera en el horizonte de la historia est&aacute; fuera de nuestro poder y control. Lo &uacute;nico que nosotros controlamos&mdash;y que Dios nos exige controlar&mdash;es la forma en que respondemos a las circunstancias hist&oacute;ricas.<\/p>\n<p>La venida de Cristo no cambia ni nos absuelve del deber m&aacute;s profundo de un cristiano o de una cristiana: amar a Dios con todo el coraz&oacute;n, con toda el alma y toda la mente, y al pr&oacute;jimo como a s&iacute; mismo (Mt 22:36-40; Mc 12:28-31) porque as&iacute; es como se hereda la vida eterna (Lc 10:25-27). &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las se&ntilde;ales de los &uacute;ltimos d&iacute;as incluir&aacute;n &ldquo;guerras y rumores de guerras&rdquo; (Mt 24:6; Mc 13:7) as&iacute; como &ldquo;grandes terremotos&#8230;hambres y pestilencias&rdquo; (Lc 21:11). 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