{"id":28819,"date":"2016-10-04T20:35:53","date_gmt":"2016-10-05T01:35:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-241-12-comentario-por-joel-morales-cruz\/"},"modified":"2016-10-04T20:35:53","modified_gmt":"2016-10-05T01:35:53","slug":"san-lucas-241-12-comentario-por-joel-morales-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-241-12-comentario-por-joel-morales-cruz\/","title":{"rendered":"San Lucas 24:1-12 Comentario por Joel Morales Cruz"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">El cap&iacute;tulo anterior de Lucas hab&iacute;a terminado en oscuridad.<\/p>\n<p>[&iquest;Buscas un comentario sobre Juan 20:1-18? F&iacute;jate en el comentario para el Domingo de la Resurrecci&oacute;n de Nuestro Se&ntilde;or de Dana K. Nelson.]<\/p>\n<p>Una oscuridad hab&iacute;a cubierto la escena de la crucifixi&oacute;n y el Se&ntilde;or hab&iacute;a sido enterrado al cerrar del d&iacute;a. El evangelista nos recuerda que &ldquo;era d&iacute;a de la preparaci&oacute;n y estaba para comenzar el s&aacute;bado&rdquo; (Lc 23:54) y que las mujeres que hab&iacute;an seguido a Jes&uacute;s hasta la cruz &ldquo;descansaron el s&aacute;bado, conforme al mandamiento&rdquo; (Lc 23:56), el mandamiento que conmemoraba el terminar de la creaci&oacute;n del mundo seg&uacute;n G&eacute;nesis, como cualquier jud&iacute;o o jud&iacute;a sab&iacute;a.<\/p>\n<p>Este cap&iacute;tulo empieza con las palabras &ldquo;El primer d&iacute;a de la semana, muy de ma&ntilde;ana&hellip;&rdquo; Aqu&iacute; el evangelista ya nos deja saber que algo nuevo y radical hab&iacute;a pasado: la muerte y el entierro de Jes&uacute;s hab&iacute;an coincidido con el s&aacute;bado&mdash;el fin de la creaci&oacute;n del mundo. Ahora estamos al pie del primer d&iacute;a de la semana, la madrugada de una Nueva Creaci&oacute;n, un Nuevo G&eacute;nesis.<\/p>\n<p>Pero a esta altura las mujeres que salieron a honrar el cuerpo de su Se&ntilde;or no sab&iacute;an esto. No sab&iacute;an que un nuevo mundo hab&iacute;a girado sobre su eje mientras que ellas y los disc&iacute;pulos dorm&iacute;an, quiz&aacute;s escondidos de los guardias del templo o de Roma. Jes&uacute;s hab&iacute;a sido ejecutado como enemigo del estado y de la fe. A trav&eacute;s de su ministerio hab&iacute;a predicado la venida de un reino marcado por la justicia, la igualdad, y la dignidad de todas aquellas personas a quienes el mundo ten&iacute;a en menosprecio. El templo vio a Jes&uacute;s como una amenaza a su monopolio espiritual y econ&oacute;mico. Pilato lo mat&oacute; como un falso rey, un desaf&iacute;o, una blasfemia contra el poder absoluto del C&eacute;sar. Como muchos de nuestras comunidades hoy en d&iacute;a&mdash;sea en M&eacute;xico o en Chicago, Jes&uacute;s muri&oacute; una muerte sangrienta y violenta a las manos de las autoridades. Y pues, cuando las mujeres llegaron a la tumba, al encontrarse con que el cuerpo de Jes&uacute;s hab&iacute;a desaparecido, como les ha pasado a muchas v&iacute;ctimas de la violencia estatal, y con hombres extra&ntilde;os presentes, les vino terror.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; busc&aacute;is entre los muertos al que vive? No est&aacute; aqu&iacute;, sino que ha resucitado.&ldquo; La biblia no nos cuenta el momento cuando Jes&uacute;s regres&oacute; a vida. En este vac&iacute;o, los te&oacute;logos, artistas, y m&uacute;sicos han tratado de describir el triunfo de la vida sobre la muerte. El &iacute;cono pascual, venerado por las Iglesias ortodoxas, nos pinta al Se&ntilde;or agarrando con fuerzas a Ad&aacute;n y Eva por los brazos y detr&aacute;s de ellos los patriarcas y matriarcas, los profetas, m&aacute;rtires, y la masa de la humanidad. Son rescatados por Jes&uacute;s de las tinieblas a la nueva vida mientras que las puertas, cadenas, cerraduras, y hasta el mismo diablo caen quebrados al pie del Se&ntilde;or. Y en este momento, cuando las mujeres oyen el mensaje ang&eacute;lico, se dan cuenta de esta misma verdad, la de que el Se&ntilde;or ha vencido a toda potestad, a todo imperio, a todo d&eacute;spota, a todo sistema econ&oacute;mico, religioso y pol&iacute;tico que se opone a la vida y al reino anunciado por Cristo. Las mujeres regresan a los disc&iacute;pulos, ya no asustadas, sino viviendo en esta nueva realidad. Aqu&iacute; Lucas nos deja saber sus nombres por primera vez en esta secci&oacute;n&mdash;casi como si el acto de recibir las buenas nuevas y actuar sobre ellas les hubiera dado una identidad nueva. Ya no eran las mujeres an&oacute;nimas, las mujeres sin derecho ni rango ni cara. La victoria del Ejecutado sobre los planes y poderes del mundo les hab&iacute;a dado nombre, identidad, y cargo. Y&nbsp;aunque los mismos disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s creyeron que era una &ldquo;tonter&iacute;a,&rdquo; el lector y la lectora saben, junto con las mujeres, que su mensaje ser&iacute;a vindicado&mdash;que un nuevo mundo hab&iacute;a llegado para quienes que son oprimidos y oprimidas por los gobiernos, la religi&oacute;n, los bancos, o las cortes. Y con Mar&iacute;a, Juana, y las dem&aacute;s, hemos de tomar a nuestro cargo el llevar estas nuevas al mundo.<\/p>\n<p>Pedro corre al sepulcro y ve la tumba abierta y las vendas de lino (&ldquo;los lienzos&rdquo;). Este relato es muy semejante al que encontramos en el evangelio seg&uacute;n San Juan (Jn 20:3-10). Aqu&iacute; en nuestro relato Pedro llega solo, mientras que en Juan est&aacute; con el &ldquo;otro disc&iacute;pulo.&rdquo; Sin embargo, la reacci&oacute;n de Pedro es casi la misma: &iexcl;aqu&iacute; est&aacute; extra&ntilde;ado; en Juan no tiene reacci&oacute;n! En San Juan, esto se da en contraste con la reacci&oacute;n del &ldquo;otro disc&iacute;pulo&rdquo;&mdash;el &ldquo;disc&iacute;pulo amado, el disc&iacute;pulo modelo,&rdquo; quien vio lo mismo que Pedro y sin embargo crey&oacute;. En Lucas, aunque Pedro llega solo, su reacci&oacute;n contrasta con la de las mujeres. Aqu&iacute;&nbsp;vemos otra vez uno de los temas de este evangelio: la preocupaci&oacute;n por y la prioridad dada a los marginalizados. Desde el canto de Mar&iacute;a (&ldquo;Quit&oacute; de los tronos a los poderosos y exalt&oacute; a los humildes,&rdquo; en 1:52), pasando por la inauguraci&oacute;n del ministerio de Jes&uacute;s (&ldquo;El Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or est&aacute; sobre m&iacute;, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres,&rdquo; en 4:18), y continuando con la atenci&oacute;n particular que se les da a las mujeres, los enfermos, y los necesitados en las par&aacute;bolas y eventos en la vida del Se&ntilde;or, el tema de lo que ahora llamamos &ldquo;la opci&oacute;n preferencial por los pobres&rdquo; resalta en este evangelio. Y ahora, mientras que el disc&iacute;pulo principal, el disc&iacute;pulo que confes&oacute; la identidad de Jes&uacute;s en el cap&iacute;tulo nueve (Lc 9:20), no puede ver la realidad de la resurrecci&oacute;n, las mujeres, quienes sufr&iacute;an discriminaci&oacute;n legal y cultural en esa &eacute;poca, y la siguen sufriendo en nuestra &eacute;poca, reciben esta revelaci&oacute;n y son llamadas a ser ap&oacute;stoles para los ap&oacute;stoles.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cap&iacute;tulo anterior de Lucas hab&iacute;a terminado en oscuridad. [&iquest;Buscas un comentario sobre Juan 20:1-18? F&iacute;jate en el comentario para el Domingo de la Resurrecci&oacute;n de Nuestro Se&ntilde;or de Dana K. Nelson.] Una oscuridad hab&iacute;a cubierto la escena de la crucifixi&oacute;n y el Se&ntilde;or hab&iacute;a sido enterrado al cerrar del d&iacute;a. 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