{"id":28831,"date":"2016-10-04T20:36:26","date_gmt":"2016-10-05T01:36:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-2436-48-comentario-por-dario-barolin\/"},"modified":"2016-10-04T20:36:26","modified_gmt":"2016-10-05T01:36:26","slug":"san-lucas-2436-48-comentario-por-dario-barolin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-2436-48-comentario-por-dario-barolin\/","title":{"rendered":"San Lucas 24:36-48 Comentario por Dar\u00edo Barolin"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">La revelaci&oacute;n recibida por las mujeres &ldquo;no est&aacute; aqu&iacute;, sino que ha resucitado&rdquo; (24:6) no fue suficiente para la comunidad que con temor miraba su futuro (24:9-11); hac&iacute;a falta verlo.<\/p>\n<p>Ellas llevaron la noticia, pero Pedro encontr&oacute; s&oacute;lo la ausencia y tampoco alcanz&oacute; (24:12). Entonces, en el camino a Ema&uacute;s, volvi&oacute; a caminar con dos de los disc&iacute;pulos y como tantas veces en su ministerio, al compartir la comida les abri&oacute; los ojos y de esta manera reconocieron a Jes&uacute;s, el resucitado (24:31-32). Como las mujeres primero, estos dos tambi&eacute;n fueron a Jerusal&eacute;n a llevar la noticia y all&iacute; encontraron a los once reunidos que ahora s&iacute; cre&iacute;an en la resurrecci&oacute;n: &ldquo;Ha resucitado el Se&ntilde;or verdaderamente, y ha aparecido a Sim&oacute;n&rdquo; (24:34). Entonces, estos dos del camino de Ema&uacute;s tambi&eacute;n contaron su encuentro con Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>El texto de este domingo puede dividirse en dos partes. La primera tiene que ver con la aparici&oacute;n de Jes&uacute;s y la comprobaci&oacute;n de su resurrecci&oacute;n y presencia (vv. 36-43). En la segunda parte, Jes&uacute;s explica el sentido de los acontecimientos y al mismo tiempo abre la tarea de los disc&iacute;pulos hacia el futuro (vv. 44-49). Adem&aacute;s, la cuesti&oacute;n que yace en la profundidad de ambas unidades es c&oacute;mo fue el encuentro con el Jes&uacute;s resucitado para los disc&iacute;pulos reunidos all&iacute; en Jerusal&eacute;n y tambi&eacute;n para quienes m&aacute;s tarde se sumaron al camino.<\/p>\n<p><strong>La Realidad de la Presencia de Jes&uacute;s Resucitado<\/strong><\/p>\n<p>Jes&uacute;s interrumpe el di&aacute;logo de los disc&iacute;pulos sobre sus apariciones recientes a los dos de Ema&uacute;s y a Pedro. Seg&uacute;n este di&aacute;logo, parecer&iacute;a que finalmente los participantes hab&iacute;an llegado a creer en la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s. Sin embargo, ante su nueva aparici&oacute;n, los disc&iacute;pulos responden con espanto y temor. Cre&iacute;an que se trataba de un &ldquo;esp&iacute;ritu,&rdquo; aclara el narrador (v. 37). Por eso la invitaci&oacute;n de Jes&uacute;s a mirar sus pies y manos y a palparlo tiene como objetivo hacerles ver que no se trataba de un &ldquo;esp&iacute;ritu&rdquo; sino que era &eacute;l mismo en carne y hueso. A diferencia del relato juanino, el objetivo aqu&iacute; no es mostrar los agujeros que dejaron los clavos sino su corporeidad.<\/p>\n<p>No obstante, esto no parece ser suficiente. Las dudas que Jes&uacute;s percibi&oacute; en sus disc&iacute;pulos (v. 38) todav&iacute;a est&aacute;n all&iacute;. Aunque ahora, se deben a su gozo y asombro, aclara el narrador (v. 41). Luke Timothy Johnson correctamente se pregunta c&oacute;mo puede ser el gozo la causa de la incredulidad, y sugiere lo siguiente: &ldquo;a) Lucas est&aacute; exponiendo una respuesta puramente <em>emocional<\/em> que es tan poderosa que ellos est&aacute;n demasiado abrumados como para realmente &lsquo;creer&rsquo; en el sentido de comprometerse con su realidad; b) una vez m&aacute;s, vemos c&oacute;mo &lsquo;hechos&rsquo; o &lsquo;experiencias&rsquo; son en s&iacute; mismos insuficientes para la fe; se necesita tambi&eacute;n la palabra interpretativa.&rdquo;<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Adem&aacute;s de la palabra interpretativa, que llega a continuaci&oacute;n, nuevamente aparece la comida como un elemento crucial en el proceso de comprensi&oacute;n de los disc&iacute;pulos. Como en el caso de los dos de Ema&uacute;s a quienes se les abrieron los ojos despu&eacute;s de que Jes&uacute;s parti&oacute; el pan (v. 31), ahora es un trozo de pescado asado lo que sirve como respuesta adecuada de parte de Jes&uacute;s para salir al cruce de la incredulidad de sus disc&iacute;pulos. La memoria de los disc&iacute;pulos sin duda les hizo recordar c&oacute;mo Jes&uacute;s hab&iacute;a compartido el pan con las multitudes seg&uacute;n se narra en 9:16.<\/p>\n<p>No se registra ninguna respuesta de parte de los disc&iacute;pulos ni a las acciones de Jes&uacute;s ni a sus palabras, excepto al final del evangelio (24:52). Nuevamente se vuelve a se&ntilde;alar el gozo de los disc&iacute;pulos, pero ahora ya en un contexto de adoraci&oacute;n y de compromiso con la poderosa realidad experimentada de la resurrecci&oacute;n de Jesucristo. Los disc&iacute;pulos fueron transformados por la comida y las palabras explicativas de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p><strong>Explicaci&oacute;n y Env&iacute;o<\/strong><\/p>\n<p>Despu&eacute;s del gesto de haber comido parte del pescado asado que hab&iacute;a sobrado, Jes&uacute;s pasa a explicar el sentido de los acontecimientos a partir de que lo hab&iacute;a sido anunciado en las Escrituras. Vale notar que en el encuentro de Ema&uacute;s el proceso es explicaci&oacute;n de las Escrituras &rarr; compartir el pan. En este caso es, compartir el pescado &rarr; explicaci&oacute;n de lo que Mois&eacute;s, los Profetas y los Salmos hab&iacute;an anunciado.<\/p>\n<p>La explicaci&oacute;n de Jes&uacute;s sobre lo que las Escrituras dicen no se refiere s&oacute;lo a lo ya sucedido, sino que tambi&eacute;n incluye las futuras acciones de sus oyentes. Primero Jes&uacute;s les abre su entendimiento para que puedan comprender. Esto es importante pues el &uacute;ltimo anuncio de Jes&uacute;s de su pasi&oacute;n y resurrecci&oacute;n hab&iacute;a terminado en la falta de comprensi&oacute;n por parte de sus disc&iacute;pulos (18:34). Luego Jes&uacute;s recuerda sus anuncios anteriores sobre la necesidad de su padecimiento, muerte y resurrecci&oacute;n (9:22, 44; 18:32s). Sin embargo Jes&uacute;s no se queda en lo ya vivido por los disc&iacute;pulos como espectadores. Ahora Jes&uacute;s, el sujeto de todas las profec&iacute;as ya cumplidas, se transforma en el mensaje que los disc&iacute;pulos, antes meros espectadores, deber&iacute;an llevar desde Jerusal&eacute;n hacia todas las naciones.<\/p>\n<p>As&iacute; la profec&iacute;a no incluye s&oacute;lo lo ya sucedido, sino que va m&aacute;s all&aacute;; apunta a lo que suceder&aacute; y de lo cual los disc&iacute;pulos ser&aacute;n actores principales, como ser&aacute; relatado en &ldquo;Hechos de los Ap&oacute;stoles,&rdquo; el segundo volumen de la obra lucana. All&iacute; encontraremos a los disc&iacute;pulos proclamando en el nombre de Jes&uacute;s la conversi&oacute;n para perd&oacute;n de los pecados (Hch 2:38ss).<\/p>\n<p>Un dato problem&aacute;tico tiene que ver con los destinatarios del mensaje. &Eacute;ste no se restringe a los jud&iacute;os sino que es para &ldquo;todas las naciones&rdquo; (v. 47). Al comienzo del evangelio, Zacar&iacute;as, inspirado por el Esp&iacute;ritu Santo ve&iacute;a a su hijo Juan como precursor de Jesucristo, colaborando &ldquo;&#8230; para dar conocimiento de salvaci&oacute;n a su pueblo, para perd&oacute;n de sus pecados&rdquo; (1:77). Este fue el centro del mensaje proclamado por Juan el Bautista: &ldquo;el bautismo del arrepentimiento para perd&oacute;n de los pecados&rdquo; (3:3). Si uno compara las palabras de Juan en 3:3 con las de Jes&uacute;s en 24:47 puede darse cuenta de que aparecen dos nuevos elementos: Jesucristo (ahora la predicaci&oacute;n es en &ldquo;su nombre&rdquo;) y el hecho de que el mensaje es para &ldquo;todas las naciones.&rdquo;<\/p>\n<p>Extender el mensaje de salvaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del juda&iacute;smo resulta muy complicado para la naciente iglesia cristiana. As&iacute; lo muestra la importancia que tiene esta tem&aacute;tica en el libro de Hechos. El ministerio de Pablo dedicado casi exclusivamente a los gentiles, es decir a personas que estaban fuera de los l&iacute;mites del juda&iacute;smo, el peso narrativo de la conversi&oacute;n de Pedro y su encuentro con Cornelio (Hch 10), y la asamblea de Hechos 15 son ejemplos de esto.<\/p>\n<p><strong>Encuentro con Jes&uacute;s<\/strong><\/p>\n<p>Hemos mostrado c&oacute;mo hay un &eacute;nfasis en la primera parte en mostrar la realidad de la presencia corporal de Jes&uacute;s (vv. 39-43), pero al mismo tiempo esa presencia tan real como antes es ahora trascendentalmente distinta. No s&oacute;lo por la manera como Jes&uacute;s desaparece en Ema&uacute;s (24:31), sino por la manera como el propio Jes&uacute;s se refiere a su presencia entre los disc&iacute;pulos en 24:44. El Jes&uacute;s resucitado describe al presente como un momento distinto del anterior. En 24:44 el Jes&uacute;s resucitado dice: &ldquo;Estas son las palabras que os habl&eacute; estando a&uacute;n con vosotros,&rdquo; distinguiendo as&iacute; entre este presente y el tiempo anterior a su resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Finalmente, las apariciones de Jes&uacute;s, y esta es sola una de ellas en el evangelio de Lucas, sirven como relatos fundantes de futuros encuentros con Jes&uacute;s. El encuentro est&aacute; marcado por esta indisoluble combinaci&oacute;n de continuidad y ruptura. Es el mismo Jes&uacute;s que camin&oacute; con sus disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas, pero al mismo tiempo es distinto. Y lo que es m&aacute;s significativo a&uacute;n, especialmente en el relato de la aparici&oacute;n de Jes&uacute;s a los dos que iban camino de Ema&uacute;s y en el relato que estamos comentando aqu&iacute;, es que Jes&uacute;s se hace real al compartir el alimento, como tantas veces lo hizo durante su ministerio, y al explicar las Escrituras. Es justamente en comunidad, compartiendo las Escrituras y el pan, que tambi&eacute;n hoy podemos encontrarnos con el Jes&uacute;s resucitado.<\/p>\n<h3>Notas:<\/h3>\n<p>1. Luke Timothy Johnson and Daniel J. Harrington, <em>The Gospel of Luke<\/em> (Collegeville, Minn: Liturgical Press, 1991), 402.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revelaci&oacute;n recibida por las mujeres &ldquo;no est&aacute; aqu&iacute;, sino que ha resucitado&rdquo; (24:6) no fue suficiente para la comunidad que con temor miraba su futuro (24:9-11); hac&iacute;a falta verlo. Ellas llevaron la noticia, pero Pedro encontr&oacute; s&oacute;lo la ausencia y tampoco alcanz&oacute; (24:12). 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