{"id":28837,"date":"2016-10-04T20:36:46","date_gmt":"2016-10-05T01:36:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-2444-53-comentario-por-dana-k-nelson\/"},"modified":"2016-10-04T20:36:46","modified_gmt":"2016-10-05T01:36:46","slug":"san-lucas-2444-53-comentario-por-dana-k-nelson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-lucas-2444-53-comentario-por-dana-k-nelson\/","title":{"rendered":"San Lucas 24:44-53 Comentario por Dana K. Nelson"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Mi esposo y yo tenemos una colecci&oacute;n de cruces de varias tradiciones y culturas, unas siete u ocho cruces.<\/p>\n<p>Cada una tiene su historia: un regalo de alguien o una obra de arte que hemos encontrado en &Aacute;frica o en Asia donde hemos vivido juntos. Otras han sido de su mam&aacute;. Tenemos una que fue hecha a mano por su t&iacute;o. Cuando nuestra hija era chiquita, las ten&iacute;amos colgadas en una pared. Una de esas cruces, que es una variante de la cruz tal vez m&aacute;s tradicional que existe, la m&aacute;s com&uacute;n, especialmente entre nuestros hermanos cat&oacute;lico-romanos, es una con la imagen de Jesucristo crucificado. La cruz es de madera y la imagen de Jes&uacute;s es de bronce.<\/p>\n<p>Nuestra preciosa hijita cambi&oacute; nuestras vidas y nuestro matrimonio para siempre. Recuerdo muy bien que ten&iacute;a un poco menos de dos a&ntilde;os cuando empez&oacute; una nueva &eacute;poca de su vida, un nuevo desarrollo en su habla. Empez&oacute; a juntar palabras en frases. Hasta entonces, solamente hablaba con una palabra a la vez. Dec&iacute;a: mam&aacute;, pap&aacute;, <em>bye-bye<\/em>, nariz, boca, ombligo, cabeza, pies. Sab&iacute;a las partes del cuerpo porque cant&aacute;bamos y jug&aacute;bamos con ella, y cambi&aacute;bamos su ropita con mucho juego y mucho cari&ntilde;o. Fue una enorme emoci&oacute;n para su pap&aacute; y para m&iacute; cuando empez&oacute; a unir dos o tres palabras para pedir cosas. Bueno, un d&iacute;a estaba parada debajo de la cruz con el Cristo crucificado y mir&oacute; hacia arriba, hacia esa cruz. Para su pap&aacute; y para m&iacute; la cruz estaba colgada en la pared al nivel de nuestros hombros. Pero Tana, nuestra hija, tuvo que inclinar su cabeza hacia atr&aacute;s para poder verla. Y dijo dos palabras. Conect&oacute; dos palabras en una frase, pronunci&oacute; la frase &ldquo;deditos de Jes&uacute;s.&rdquo; S&iacute;, vio los dedos de los pies del Se&ntilde;or Jes&uacute;s. Desde su posici&oacute;n, tan bajita, con casi dos a&ntilde;os de edad, mirando hacia arriba, hacia la cruz en la pared con el Cristo crucificado, ella vio con claridad las plantas y los diez dedos de sus pies. Deditos &ndash; Jes&uacute;s. Al principio me pareci&oacute; gracioso, pero al siguiente instante pens&eacute;: Ay, ni&ntilde;a m&iacute;a, &iquest;sabes lo que est&aacute;s viendo? &iquest;Sabes lo que le pas&oacute; a Jes&uacute;s en esa cruz? &iquest;Sabes lo que significa para tu vida? &iquest;Para nuestra familia, para todo el mundo? Tantas cosas de la fe que poco a poco mi hija habr&iacute;a de ir conociendo y entendiendo. Su punto de vista de aquel d&iacute;a fue que Jes&uacute;s ten&iacute;a pies, con diez deditos. Dios del universo se hizo carne para acercarse a nosotros y a nosotras. Para que amemos a Dios, para que podamos entender y conocer c&oacute;mo es Dios, y qu&eacute; piensa Dios de nosotros y nosotras. Nuestra hija reconoci&oacute; que Jes&uacute;s ten&iacute;a pies y deditos igual que ella. La encarnaci&oacute;n de Dios es algo maravillosamente incre&iacute;ble que hizo Dios, para que incluso nosotros y nosotras, que est&aacute;bamos tan lejos de Dios, ahora pudi&eacute;ramos estar cerca. Somos unidos e unidas a Jes&uacute;s. Somos uno con &eacute;l. Somos parte de su cuerpo. La vida, muerte y resurrecci&oacute;n de Jesucristo han atra&iacute;do a todos y a todas a s&iacute; mismo, nos han atra&iacute;do a Dios incluso a ti y a m&iacute;. &iexcl;Gracias y gloria a Dios!<\/p>\n<p>La ascensi&oacute;n es el d&iacute;a cuando el Se&ntilde;or Jes&uacute;s fue alzado, fue llevado arriba al cielo. Mientras estaba hablando con sus disc&iacute;pulos, &ldquo;vi&eacute;ndolo ellos, fue alzado, y lo recibi&oacute; una nube que lo ocult&oacute; de sus ojos&rdquo; (Hch 1:9). Pero el Se&ntilde;or bendijo a sus disc&iacute;pulos y los disc&iacute;pulos siguieron bendiciendo al Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Hay una pintura antigua de la ascensi&oacute;n, pintada por el artista alem&aacute;n Albrecht D&uuml;rer (Alberto Durero).<sup>1<\/sup> En la pintura, los disc&iacute;pulos est&aacute;n asombrados, sorprendidos, mirando hacia las nubes. En la parte de m&aacute;s arriba de la pintura solamente se pueden ver los pies de Jes&uacute;s, las suelas de sus sandalias y la parte de abajo de su traje. Jes&uacute;s, en la pintura, ya est&aacute; en el aire subiendo hacia el cielo, y los disc&iacute;pulos est&aacute;n vi&eacute;ndolo por &uacute;ltima vez. Es una pintura llena de emoci&oacute;n. Las caras, los rostros de los disc&iacute;pulos, son muy expresivos. &iquest;Alguien se ha sentido as&iacute;? &iexcl;No te vayas! &iquest;Ad&oacute;nde vas? Se&ntilde;or Dios m&iacute;o, no me dejes aqu&iacute; solo. No me dejes ahora cuando m&aacute;s te necesito.<\/p>\n<p>La buena noticia es que el Se&ntilde;or no nos ha dejado solos ni solas. Las palabras que estaba dici&eacute;ndonos momentos antes de que fuera alzado al Padre eran precisamente estas, que recibir&iacute;amos poder cuando viniera el Esp&iacute;ritu Santo: &ldquo;Recibir&eacute;is poder cuando haya venido sobre vosotros el Esp&iacute;ritu Santo, y me ser&eacute;is testigos en Jerusal&eacute;n, en toda Judea, en Samaria y hasta lo &uacute;ltimo de la tierra&rdquo; (Hch 1:8). Y esto fue lo que sucedi&oacute;. El Esp&iacute;ritu Santo ha venido sobre nosotros y nosotras, y hemos recibido poder.<\/p>\n<p>Tenemos poder, poder para vivir con fe, para ser sus testigos, para seguir nuestras vocaciones, para responder a los llamados que Dios nos hace en nuestras comunidades, en nuestras familias, en nuestros trabajos y en nuestra iglesia. Tenemos el Esp&iacute;ritu de Cristo viviendo en nosotros y en nosotras. No tenemos que preocuparnos por su ascensi&oacute;n, porque su Esp&iacute;ritu est&aacute; vivo y presente. Jes&uacute;s resucit&oacute; y subi&oacute; a los cielos, pero al mismo tiempo est&aacute; aqu&iacute; en la tierra con nosotros y nosotras. Vive ahora en nosotros y en nosotras, y nosotros y nosotras vivimos en &eacute;l. Somos su cuerpo, el cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>De verdad que no debemos preocuparnos por la ascensi&oacute;n. No tenemos que creer que nosotros y nosotras estamos aqu&iacute; en la tierra, mientras que Jes&uacute;s est&aacute; lejos, en lo alto, escondido en una nube qui&eacute;n sabe d&oacute;nde. No tenemos que continuar con ese punto de vista limitado que s&oacute;lo nos permite ver las plantas de los pies de Jes&uacute;s, porque su Esp&iacute;ritu est&aacute; aqu&iacute;. No tenemos que preocuparnos por la ascensi&oacute;n de Jes&uacute;s. No tenemos que vivir con el punto de vista de que Dios est&aacute; arriba y nosotros estamos abajo, porque Jes&uacute;s ha cumplido su promesa y su Esp&iacute;ritu est&aacute; en nosotros y nosotras.<\/p>\n<p>El Se&ntilde;or nos est&aacute; bendiciendo y guardando. Est&aacute; haciendo resplandecer su rostro sobre nosotros y nosotras y est&aacute; teni&eacute;ndonos misericordia. El Se&ntilde;or est&aacute; volviendo a nosotros y a nosotras su rostro y nos est&aacute; concediendo su paz (Nm 6:24-26). No hay nada en este mundo que pueda separarnos del amor de Dios en Jesucristo (Ro 8:39). Am&eacute;n.<\/p>\n<h3>Notas:<\/h3>\n<p><sup>1<\/sup> Aqu&iacute; puedes ver una reproducci&oacute;n: http:\/\/www.art-prints-on-demand.com\/kunst\/noartist\/a\/ascension_of_christ__duerer__c.jpg (consultado: 19 de marzo, 2016).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi esposo y yo tenemos una colecci&oacute;n de cruces de varias tradiciones y culturas, unas siete u ocho cruces. 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