{"id":28846,"date":"2016-10-04T20:37:04","date_gmt":"2016-10-05T01:37:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-11-14-comentario-por-guillermo-hansen\/"},"modified":"2016-10-04T20:37:04","modified_gmt":"2016-10-05T01:37:04","slug":"san-juan-11-14-comentario-por-guillermo-hansen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-11-14-comentario-por-guillermo-hansen\/","title":{"rendered":"San Juan 1:1-14 Comentario por Guillermo Hansen"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Este &#8220;pr&oacute;logo&#8221; al evangelio de Juan presenta uno de los temas centrales de la fe cristiana: la encarnaci&oacute;n de la Palabra.<\/p>\n<p>Esta Palabra, <em>logos<\/em>, indica no s&oacute;lo un contenido sem&aacute;ntico, sino el dinamismo y acci&oacute;n propios de lo divino como &#8220;proyecto.&#8221; La Palabra es un plan o proyecto creador, y este proyecto de Dios se manifiesta en la carne, poniendo su morada entre nosotros (v. 14).&nbsp; El repetido empleo de la palabra <em>logos<\/em> (que no aparece en el resto del evangelio), y la obvia interrupci&oacute;n de la estructura narrativa en referencia a Juan el bautista (vv. 6-8; 13), indican que este pr&oacute;logo es una adaptaci&oacute;n de un himno cristol&oacute;gico que celebraba la preexistencia de la Palabra y su actividad en la creaci&oacute;n (tales como mediadora de la creaci&oacute;n, fuente de vida, luz de los seres humanos, morada en el mundo). Debemos suponer, tal como lo atestiguan las cartas de Pablo (cfr. I Cor. 8:6), que desde temprano &#8211;en particular en las comunidades helen&iacute;sticas&#8211; exist&iacute;a la confesi&oacute;n que resaltaba el aspecto c&oacute;smico y soteriol&oacute;gico de Cristo, aunando tradiciones previas relacionadas a la Sabidur&iacute;a y la Palabra.<\/p>\n<p>Podemos distinguir cuatro partes en esta per&iacute;copa. La primera, vv. 1-5 (&#8220;en el principio&#8230;la Palabra estaba con Dios&#8221;), es un relato paralelo a los primeros versos de la &eacute;pica de la creaci&oacute;n en G&eacute;nesis 1:1, incorporando asimismo tradiciones sapienciales referidos a la Sabidur&iacute;a de Dios que se manifiesta en la creaci&oacute;n (cfr. Prov. 8:30; Sab. 7:25). El evangelio ofrece una relectura de la creaci&oacute;n, ubicando la Palabra o proyecto divinos que precede a la obra creadora propiamente dicha.<sup>1<\/sup> Por ello, el &eacute;nfasis central radica en que todo lo existente tiene su fundamento en este proyecto, en esta Palabra, en lo divino.&nbsp; Las referencias a vida y luz &#8211;im&aacute;genes que trascienden el mero &aacute;mbito religioso hebreo&#8211; apuntalan dos nociones: la primera, que estamos ante la verdadera presencia de la divinidad, y la segunda, que la plena manifestaci&oacute;n de lo divino acontece en Jes&uacute;s (cfr. 14:6, &#8220;Yo soy el camino, la verdad y la vida&#8221;).<\/p>\n<p>La segunda parte, vv. 6-9, es la primera en una serie de pasajes referidos a Juan el Bautista, quien no era la luz, el salvador, sino un testigo enviado por Dios. Esta transici&oacute;n prepara el tema de la tercera parte, vv. 10-13, que subraya el contraste entre rechazo y recepci&oacute;n de la Palabra, entre desconocimiento y hospitalidad. A pesar de que el mundo es (o est&aacute; destinada a ser) la &#8220;casa&#8221; de la Palabra, este no lo conoci&oacute; ni lo recibi&oacute;. Es clara la referencia al relato del rechazo de lo divino que encontramos en el libro pseudoepigr&aacute;fico de I Enoc 42:2, con su tem&aacute;tica de la Sabidur&iacute;a que busca morar entre los seres humanos, pero no encuentra all&iacute; lugar, hospitalidad.<sup>2<\/sup> Sin embargo, para el evangelista Juan, unos pocos lo reciben, deviniendo en hijos e hijas de Dios.<\/p>\n<p>As&iacute; la &uacute;ltima secci&oacute;n, vv. 14, resalta el tema central de la per&iacute;copa: &#8220;Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros.&#8221; Jes&uacute;s de Nazaret, totalmente humano, es la Palabra hecha carne que viene a morar en su casa o tabern&aacute;culo (<em>sk enoo<\/em>). Esta es una afirmaci&oacute;n contraria a algunas interpretaciones espiritualistas y gn&oacute;sticas en la iglesia naciente, que entend&iacute;an la encarnaci&oacute;n ya sea como algo pasajero, ya sea como un rescate por medio de las &#8220;instrucciones&#8221; de Jes&uacute;s para nuestras almas aprisionadas por los cuerpos.<sup>3<\/sup> Por el contrario, en el evangelio de Juan no s&oacute;lo la creaci&oacute;n (mundo) y los cuerpos son entendidos como integrales al proyecto de Dios (Palabra), sino que el destino final de la misma Palabra es morar entre nosotros. La gloria de Dios se manifestar&aacute; plenamente en la creaci&oacute;n.<\/p>\n<p><strong>Sugerencias para la predicaci&oacute;n<\/strong><br \/> Tal vez muchos de nosotros, alrededor de estas fiestas navide&ntilde;as, hemos recibido visitas en nuestras casas. Parientes, amigos, amigos de amigos&#8230;la hospitalidad adquiere muchas formas. &#8220;Mi casa es su casa,&#8221; saludamos con cortes&iacute;a en son de bienvenida. Pero &iquest;realmente lo es? &iquest;Puede <em>mi<\/em> casa convertirse en <em>su<\/em> casa? &iquest;Qu&eacute; suceder&iacute;a si nuestro hu&eacute;sped interpretara literalmente nuestro saludo de bienvenida? La hospitalidad, &iquest;no tiene sus l&iacute;mites? Cuando el hu&eacute;sped tarda en irse, &iquest;no nos pone un tanto inc&oacute;modos?<\/p>\n<p>Estas son algunas de las cuestiones que nos plantea el evangelio de Juan: &iquest;qu&eacute; es estar en casa? &iquest;Qu&eacute; es la hospitalidad? El evangelio nos relata el gran &#8220;drama&#8221; de la hospitalidad y el rechazo, de lo pasajero y lo que viene a quedarse. En efecto, la encarnaci&oacute;n de la Palabra, es decir, el proyecto de Dios, se&ntilde;ala no tanto que Dios viene de visita, un pasaje fugaz por nuestra existencia. Por el contrario, este Dios tiene algo diferente en mente, su plan es distinto. Este Dios viene a quedarse, a instalar su morada entre nosotros.<\/p>\n<p>Pareciera que Dios tom&oacute; en forma muy literal el dicho &#8220;mi casa es su casa.&#8221; Pero hay una diferencia. El evangelio nos indica dos cosas en relaci&oacute;n a este Dios que se hace uno de nosotros. En primer lugar, vino a su casa, pero los suyos no lo recibieron. &iquest;Se imaginan? Venir a casa, y ser ignorado, venir a casa, y ser maltratado. Pero hay algo m&aacute;s que nos cuenta el evangelista; este Dios no viene a una casa extra&ntilde;a, algo que no conozca. Al contrario, Dios viene a <em>su<\/em> casa, a morar entre nosotros. El es, en definitiva, el creador de nuestras moradas, el sustentador de nuestras vidas, el que ilumina nuestras casas.<\/p>\n<p>Entonces, &iquest;mi casa es su casa? S&iacute;, pero al rev&eacute;s. Es Dios que nos ha invitado a su casa, es Dios quien nos dice que su casa est&aacute; abierta no s&oacute;lo a los &#8220;amigos y parientes,&#8221; sino a todos los extra&ntilde;os. Pero claro, estamos acostumbrados a vivir en esta casa como si fuera realmente nuestra. Por ello nos puede sorprender que de repente aparezca el verdadero due&ntilde;o para vivir entre nosotros. Esto pones nuestras vidas &#8220;patas para arriba&#8221;: nos hace ver la vida de una manera diferente, como pura gracia, como la historia de la hospitalidad de Dios.<\/p>\n<p>Y aqu&iacute; yace el misterio de la Navidad. El Emmanuel, el Dios que viene a nosotros, desea morar no solo entre nosotros, sino <em>en<\/em> nosotros. Navidad es celebrar que su casa, su morada, busca manifestarse en nosotros, hijos e hijas de Dios.&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup>Ver Juan Mateos y Juan Barreto, El Evangelio de Juan: An&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico y comentario exeg&eacute;tico (Madrid: Cristiandad, 1982), p. 41.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup>Ver Comentario B&iacute;blico San Jer&oacute;nimo, vol. IV (Madrid: Cristiandad, 1972), p. 420.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Ver Rudolf Bultmann, Theology of the New Testament, vol. II (New York: Scribner&#8217;s, 1955),p. 40.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este &#8220;pr&oacute;logo&#8221; al evangelio de Juan presenta uno de los temas centrales de la fe cristiana: la encarnaci&oacute;n de la Palabra. 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