{"id":28856,"date":"2016-10-04T20:37:30","date_gmt":"2016-10-05T01:37:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-11-9-10-18-comentario-por-dario-barolin\/"},"modified":"2016-10-04T20:37:30","modified_gmt":"2016-10-05T01:37:30","slug":"san-juan-11-9-10-18-comentario-por-dario-barolin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-11-9-10-18-comentario-por-dario-barolin\/","title":{"rendered":"San Juan 1:[1-9], 10-18 Comentario por Dar\u00edo Barolin"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Este primer domingo del a&ntilde;o estamos invitados a celebrar el misterio de la encarnaci&oacute;n de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo a partir del texto de Juan 1: [1-9] 10-18.<\/p>\n<p>Es apropiado que leamos los 18 vers&iacute;culos para comprender mejor c&oacute;mo el evangelista nos presenta a Jesucristo, teniendo en cuenta que este evangelio fue escrito para que sus lectores y lectoras creamos que &ldquo;Jes&uacute;s es el Cristo, el Hijo de Dios&rdquo; (20:31).<\/p>\n<p>Los primeros 18 vers&iacute;culos del evangelio de Juan son reconocidos como un pr&oacute;logo de todo el evangelio. Est&aacute;n densamente trabajados y nos presentan los aspectos fundamentales de la identidad de Jes&uacute;s, el lugar de Juan, la reacci&oacute;n del &ldquo;mundo&rdquo; y la de los &ldquo;suyos,&rdquo; y c&oacute;mo se relaciona Jes&uacute;s con la tradici&oacute;n judaica de la cual proviene. Estos temas centrales para el evangelista Juan enunciados en los primeros 18 vers&iacute;culos se ir&aacute;n desarrollando despu&eacute;s a lo largo del evangelio.<\/p>\n<p>Cualquiera de ellos puede ser el centro de nuestra predicaci&oacute;n para este domingo. Los\/as invito, pues, a recorrer estos puntos atendiendo a c&oacute;mo son presentados por Juan. Mencionar&eacute; tambi&eacute;n algunos textos posteriores del evangelio donde son desarrollados.<\/p>\n<p><strong>Jesucristo<\/strong><\/p>\n<p>Lo primero que vale la pena mencionar es el suspenso que crea Juan en relaci&oacute;n con la presentaci&oacute;n de Jesucristo, el protagonista principal de su obra. Si bien habla de &eacute;l desde el primer vers&iacute;culo, lo hace de una manera indirecta que s&oacute;lo es reconocida por quien ya ha aceptado a Jes&uacute;s como el Cristo. El evangelista crea un suspenso en su obra y prolonga la incertidumbre sobre el nombre propio de qui&eacute;n es &eacute;ste que es Verbo\/Palabra (<em>logos<\/em>), que es vida y luz, que preexiste desde siempre en el seno de Dios, pero que ahora hizo morada en medio de la humanidad. S&oacute;lo en el v. 17 el evangelista revela que est&aacute; hablando de Jesucristo.<\/p>\n<p>El evangelio se inicia situ&aacute;ndonos antes del comienzo de todas las cosas, antes de toda la creaci&oacute;n. Juan nos lleva al momento previo a las palabras de Gn 1:1, seg&uacute;n las cuales &ldquo;en el principio cre&oacute; Dios los cielos y la tierra.&rdquo; El evangelio de Juan comienza su relato en el momento anterior a la existencia del tiempo y del espacio.<\/p>\n<p>El evangelista nos traslada hacia la esfera de lo divino. All&iacute; y entonces, la Palabra, el Verbo, estaba en perfecta comuni&oacute;n con Dios, era Dios, pero al mismo tiempo distinta a Dios (vv. 1-2). La Palabra estaba en el seno de Dios. Era una palabra para ser dicha, una palabra con poder creador y organizador de todo cuanto existe (v. 3).<\/p>\n<p>Estas dimensiones de existencia, relaci&oacute;n y proclamaci&oacute;n<sup>1<\/sup> aparecen ya se&ntilde;aladas en las diferentes dimensiones del verbo &#8220;ser\/estar&#8221;. Este verbo aparece tres veces en el primer vers&iacute;culo y la versi&oacute;n Reina Valera 1960 traduce las tres apariciones de la misma manera, con &#8220;era,&#8221; lo cual es correcto. Sin embargo, esta traducci&oacute;n no nos permite captar las diferentes dimensiones del verbo. La Biblia de Jerusal&eacute;n presenta la traducci&oacute;n que mejor logra transmitir esas diferencias: &#8220;En el principio <strong>exist&iacute;a<\/strong> la Palabra, y la Palabra <strong>estaba<\/strong> con Dios y la Palabra <strong>era<\/strong> Dios&#8221; (subrayado m&iacute;o).<\/p>\n<p>Otra tradici&oacute;n relevante para Juan en relaci&oacute;n con Jesucristo es la de la Sabidur&iacute;a. &Eacute;sta aparece en Proverbios 8:22-31 como agente creador de Dios. De acuerdo con Pr 8:22, la Sabidur&iacute;a ha sido &ldquo;creada,&rdquo; &ldquo;adquirida&rdquo; o &ldquo;pose&iacute;da&rdquo; por Dios, seg&uacute;n c&oacute;mo elijamos traducir el verbo hebreo usado en el original. Esto es una diferencia con lo que se dice de Jes&uacute;s en los primeros vers&iacute;culos de Juan, seg&uacute;n los cuales exist&iacute;a en la misma intimidad de Dios, pero de la Sabidur&iacute;a se dice tambi&eacute;n en Pr 8:22 que anteced&iacute;a al resto de la creaci&oacute;n. As&iacute;, la conocida visi&oacute;n hebrea de la Sabidur&iacute;a es tomada por Juan para presentar a Jesucristo, aunque haciendo las correcciones pertinentes. Por otro lado, esta misma tradici&oacute;n le permite a Juan mostrar el nexo entre lo creacional y el don de la Sabidur&iacute;a de dar vida a quien la encuentre (Pr 8:35).<\/p>\n<p>El evangelista, despu&eacute;s de haber enfatizado el aspecto divino del Verbo, su preexistencia y relaci&oacute;n con Dios, pasa a mencionar sus atributos que m&aacute;s adelante ser&aacute;n desarrollados a lo largo de su evangelio. As&iacute;, Jes&uacute;s es vida (3:15-16, 4:14; 5:4; 10:10, 28; 11:25; 14:6; 17:3; 20:31), y es luz (3:19-21; 8:12; 9:5; 12:35-36, 46), y lo m&aacute;s relevante para sus lectores es que quien preexist&iacute;a y que es vida y luz, &ldquo;se hizo carne y habit&oacute; entre nosotros&rdquo; (v. 14).<\/p>\n<p>La expresi&oacute;n &ldquo;habitar entre nosotros&rdquo; seguramente llevaba a los lectores originales a recordar la narrativa del &Eacute;xodo, seg&uacute;n la cual el objetivo central de la construcci&oacute;n del tabern&aacute;culo era posibilitar que Dios habitara en medio de Israel: &ldquo;Me erigir&aacute;n un santuario, y habitar&eacute; en medio de ellos&rdquo;(Ex 25:8).<\/p>\n<p><strong>Reacciones ante la presencia de Jes&uacute;s<\/strong><\/p>\n<p>La encarnaci&oacute;n del Verbo, que es vida y verdad, implica por un lado la aceptaci&oacute;n de algunos\/as (los menos) y por el otro lado un rechazo profundo de otros\/as (los m&aacute;s). Aqu&iacute; nos detendremos en Juan, &ldquo;el mundo,&rdquo; &ldquo;los suyos&rdquo; y quienes lo aceptan.<\/p>\n<p><strong>Juan da testimonio<\/strong><\/p>\n<p>En el evangelio de Juan, Juan no es reconocido especialmente por ser &ldquo;el bautista,&rdquo; como en los otros evangelios. Su rol principal es el de &ldquo;dar testimonio&rdquo; (vv. 7 y 15). As&iacute;, en Jn 1:19-36 encontraremos c&oacute;mo Juan da testimonio de Jes&uacute;s y se&ntilde;ala a &eacute;ste en 1:30, repitiendo las palabras de 1:15. Tambi&eacute;n lo identifica como el &ldquo;Cordero de Dios&rdquo; (palabras que repite en 1:36). Juan es presentado en el evangelio de Juan como una figura reconocida por las autoridades Jud&iacute;as (1:19). Finalmente, Juan vuelve a aparecer dando testimonio de Jesucristo en 3:22-36, y nuevamente se refiere a c&oacute;mo debe comprenderse su lugar en relaci&oacute;n con Jes&uacute;s. El evangelio insiste en que no hay rivalidad ni competencia entre Juan y Jes&uacute;s. Juan da testimonio de Jes&uacute;s y s&oacute;lo en Jesucristo hay vida eterna (3:36). Como confirmaci&oacute;n de esto, los dos primeros disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s provienen del c&iacute;rculo de Juan (1:37-42).<\/p>\n<p><strong>El mundo que no lo conoci&oacute; y los suyos que no lo recibieron<\/strong><\/p>\n<p>Los vv. 9-11 nos introducen en el misterio de la llegada del Verbo al mundo. El evangelista Juan utiliza la palabra &ldquo;mundo&rdquo; con una variedad de sentidos. En estos vers&iacute;culos aparece el &ldquo;mundo&rdquo; como un lugar neutral, que designa al lugar f&iacute;sico donde habita la humanidad y al mismo tiempo incluye a la humanidad misma. Este &ldquo;mundo&rdquo; es destinatario del amor de Dios y su acci&oacute;n salv&iacute;fica a trav&eacute;s de Jesucristo (3:16-17). Pero la palabra &ldquo;mundo&rdquo; tambi&eacute;n designa una dimensi&oacute;n social, pol&iacute;tica y cultural en conflicto con Jes&uacute;s (17:14-16; 18:36).<\/p>\n<p>Esta distinci&oacute;n es importante, ya que si se pasan por alto estas diferencias en la acepci&oacute;n de la palabra &ldquo;mundo&rdquo; para Juan, se puede caer en una interpretaci&oacute;n err&oacute;nea del sentido del ministerio de Jes&uacute;s. Hay teolog&iacute;as que aceptan como v&aacute;lidos los valores sociales, pol&iacute;ticos y culturales de este mundo, y que no ven su contradicci&oacute;n con el evangelio de Jesucristo. Y hay otras teolog&iacute;as que buscan &#8220;despegarse&#8221; de la tierra y lo humano, cuando esto es justamente lo que Dios quiere salvar en Jesucristo.<\/p>\n<p>El &ldquo;mundo&rdquo; como entidad social, pol&iacute;tica y cultural rechaza la verdad de Jesucristo. La contradicci&oacute;n es aplastante, y muestra c&oacute;mo el &ldquo;mundo&rdquo; se ha distanciado de su propio sentido y esencia. Quien le dio sentido y lo cre&oacute; ahora es desconocido por su creaci&oacute;n. Es como mirarse al espejo y ver a alguien distinto.<\/p>\n<p>Igualmente, as&iacute; como &ldquo;el mundo&rdquo; no lo conoci&oacute;, tampoco &ldquo;los suyos&rdquo; lo recibieron. No se menciona qui&eacute;nes son &ldquo;los suyos,&rdquo; pero a lo largo del evangelio quedar&aacute; en claro que &ldquo;los suyos&rdquo; son &ldquo;los jud&iacute;os.&rdquo; La expresi&oacute;n &ldquo;los jud&iacute;os&rdquo; es muy utilizada en el evangelio, especialmente en forma negativa. Es necesario se&ntilde;alar, por eso, que Jes&uacute;s, los mismos disc&iacute;pulos y los lectores originales del evangelio de Juan son igualmente jud&iacute;os, al menos en su mayor&iacute;a. En tal sentido, hay que despegarse de cualquier lectura anti-jud&iacute;a. De lo que se trata es de un conflicto con las autoridades religiosas jud&iacute;as, y m&aacute;s precisamente con los fariseos, en el momento de la redacci&oacute;n del evangelio. La comunidad de Juan estaba en conflicto con la sinagoga farisaica (ver 16:2).<\/p>\n<p>De modo similar, la menci&oacute;n de Mois&eacute;s en el v. 17 anticipa la tensi&oacute;n entre la <em>Torah <\/em>y la Palabra de Jes&uacute;s que luego se desarrollar&aacute; en 6:22-66 con la distinci&oacute;n entre man&aacute; (=<em>Torah<\/em>) y &ldquo;pan de vida&rdquo; (= Jesucristo). Solamente quien come de &eacute;ste tiene vida eterna (ver 6:54).<sup>2<\/sup><\/p>\n<p><strong>Quienes s<\/strong><strong>&iacute; lo recibieron<\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien, aun cuando &#8220;los suyos&#8221; no lo recibieron, el Verbo, la Palabra, encontr&oacute; su lugar en otros\/as que s&iacute; lo hicieron y a estos\/estas &ldquo;les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&rdquo; (v. 12; ver tambi&eacute;n 1 Jn 3:2). Los verbos &ldquo;recibir&rdquo; y &ldquo;creer&rdquo; est&aacute;n en paralelo, mostrando su estrecha e inseparable relaci&oacute;n. Quienes lo reciben son quienes creen y viceversa.<\/p>\n<p>La conjunci&oacute;n adversativa &ldquo;mas&rdquo; en el comienzo del v. 12 muestra que hay un conflicto entre quienes lo rechazaron y quienes lo recibieron. La comunidad de creyentes incluye personas que originalmente no eran parte de &ldquo;los suyos.&rdquo; Esto vuelve a aparecer en el di&aacute;logo de Jes&uacute;s con Nicodemo. All&iacute; queda en claro la irrelevancia de la procedencia de sangre; lo que es verdaderamente importante es nacer del Esp&iacute;ritu (3:6). Esto es lo que permite, lo que da derecho<sup>3<\/sup> de volverse &ldquo;hijo\/a de Dios.&rdquo; Esto no es entonces un derecho de sangre sino una consecuencia de creer en Jesucristo.<\/p>\n<p>Finalmente, en los vv. 14 y 16 aparece la primera persona del plural en las formas &ldquo;habit&oacute; entre nosotros,&rdquo; &ldquo;vimos su gloria&rdquo; y &ldquo;recibimos,&rdquo; que nos muestran que el narrador pertenece a la comunidad que cree en Jesucristo. Precisamente el juego entre la descripci&oacute;n en tercera persona y el uso de la primera persona me parece que podr&iacute;a ser un buen eje para la predicaci&oacute;n en este domingo en que celebramos el misterio de la encarnaci&oacute;n. Por un lado, la tercera persona describe los acontecimientos como hechos objetivos que suceden m&aacute;s all&aacute; de la respuesta humana. Con el paso a la primera persona, por el contrario, se describe aquello que s&oacute;lo se puede vivir y alcanzar por quienes aceptamos y creemos en la verdad revelada por Jesucristo. Al aceptar a Jesucristo y su verdad, contemplamos su gloria (v. 14) y recibimos su gracia (v. 16).<\/p>\n<h3>&nbsp;Notas:<\/h3>\n<p>1 As&iacute; Raymond Brown, <em>El Evangelio seg&uacute;n Juan. Introducci&oacute;n, traducci&oacute;n y notas<\/em>, 195.<\/p>\n<p>2 As&iacute; lo muestra Severino Croatto, &#8220;Jes&uacute;s a la luz de las tradiciones del &eacute;xodo. La oposici&oacute;n Mois&eacute;s\/Jes&uacute;s en Jn. 6.&#8221;<\/p>\n<p>3 Tal es el sentido del sustantivo <em>exou<\/em><em>sian <\/em>que Juan utiliza en el v. 12 y que la versi&oacute;n Reina Valera 1995 traduce como &ldquo;potestad.&rdquo; Ver Rudolph Bultmann, <em>The Gospel of John. A Commentary<\/em>, 57. Tambi&eacute;n Raymond Brown, <em>El Evangelio seg&uacute;n Juan&hellip;, <\/em>203.<\/p>\n<h3><strong>Bibliograf&iacute;a Utilizada:<\/strong><\/h3>\n<p>Brown, Raymond. <em>El Evangelio seg&uacute;n Juan. Introducci&oacute;n, Traducci&oacute;n y Notas.<\/em> Madrid: Cristiandad, 1999.<\/p>\n<p>Bultmann, Rudolph. <em>The Gospel of John. A Commentary<\/em>. Oxford: Basil Blackwell, 1971.<\/p>\n<p>Croatto, Severino. &ldquo;Jes&uacute;s a la luz de las tradiciones del &eacute;xodo. La oposici&oacute;n Mois&eacute;s\/Jes&uacute;s en Jn. 6.&rdquo; <em>RIBLA<\/em> 17 (1994): 35-46.<\/p>\n<p>Moloney, Francis J., y Daniel J. Harrington. <em>The Gospel of John<\/em>. Collegeville, Minn: Liturgical Press, 1998.<\/p>\n<p>Richard, Pablo. &ldquo;Claves para una re-lectura hist&oacute;rica y liberadora (cuarto evangelio y cartas).&rdquo; <em>RIBLA <\/em>17 (1994): 7-34.<\/p>\n<p>Sloyan, Gerard. <em>Giovanni.<\/em> Torino: Claudiana, 2008.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este primer domingo del a&ntilde;o estamos invitados a celebrar el misterio de la encarnaci&oacute;n de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo a partir del texto de Juan 1: [1-9] 10-18. 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