{"id":28885,"date":"2016-10-04T20:38:49","date_gmt":"2016-10-05T01:38:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-213-22-comentario-por-pablo-a-jimenez\/"},"modified":"2016-10-04T20:38:49","modified_gmt":"2016-10-05T01:38:49","slug":"san-juan-213-22-comentario-por-pablo-a-jimenez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-213-22-comentario-por-pablo-a-jimenez\/","title":{"rendered":"San Juan 2:13-22 Comentario por Pablo A. Jim\u00e9nez"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">En preparaci&oacute;n para la Semana Santa, hoy consideramos esta porci&oacute;n b&iacute;blica que en los dem&aacute;s evangelios se ubica en la &uacute;ltima semana de la vida de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>En Mateo 21:12-13, Marcos 11:15-18 y Lucas 19:45-46 el episodio conocido como &ldquo;la purificaci&oacute;n del templo&rdquo; es presentado como uno de los eventos que provocaron el arresto y la ejecuci&oacute;n de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>La erudici&oacute;n moderna entiende que el episodio de la purificaci&oacute;n del templo bien pudo ser el evento decisivo en la &uacute;ltima semana de la vida de Jes&uacute;s. En primer lugar, el hecho de que los cuatro evangelios hablen de este evento nos lleva a considerar la veracidad del mismo. Con toda probabilidad, el evento ocurri&oacute; de manera similar a la narrada.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n podemos comprender los motivos que tuvo Jes&uacute;s para realizar esta acci&oacute;n. El sistema ritual jud&iacute;o del primer siglo se prestaba para la explotaci&oacute;n econ&oacute;mica y la usura. El templo s&oacute;lo aceptaba ofrendas hechas con una moneda especial que llevaba impresos los s&iacute;mbolos jud&iacute;os. Esta moneda del templo sustitu&iacute;a las monedas regulares de los distintos pa&iacute;ses que, por lo regular, llevaban im&aacute;genes de divinidades o de reyes que reclamaban status divino. Por lo tanto, el uso de una moneda especial en el templo proteg&iacute;a al pueblo de caer en el pecado de la idolatr&iacute;a, evitando que llevaran im&aacute;genes de &iacute;dolos al lugar sagrado.<\/p>\n<p>Estas monedas no s&oacute;lo se usaban para ofrendar, sino tambi&eacute;n para comprar los animales y las aves que se ofrec&iacute;an en sacrificio. Aunque la ley permit&iacute;a que los devotos llevaran sus propios animales al templo para ser sacrificados, en realidad resultaba muy inc&oacute;modo hacerlo, particularmente para quienes peregrinaban hasta Jerusal&eacute;n desde lugares muy lejanos. En este sentido, la venta de estos animales y aves para el sacrificio facilitaba la adoraci&oacute;n a Dios.<\/p>\n<p>El problema es que estas buenas intenciones pronto dieron lugar al pecado. Las personas dedicadas al cambio de monedas, los cambistas, comenzaron a aplicar tasas de cambio que iban en detrimento del pueblo. En vez de dar al pueblo la cantidad justa por su dinero, pagaban mucho menos de lo que correspond&iacute;a.<\/p>\n<p>Esto implicaba que los animales y las aves para el sacrificio se vendieran a precios exorbitantes que la mayor parte del pueblo no pod&iacute;a pagar. Para hacer el caso a&uacute;n peor, un sacerdote corrupto pod&iacute;a negarse a recibir los animales y las aves tra&iacute;das por los devotos, oblig&aacute;ndolos a comprar animales o aves que se vend&iacute;an en el templo. &iquest;Por qu&eacute;? Porque los animales para el sacrificio deb&iacute;an ser declarados &ldquo;perfectos&rdquo; por un sacerdote. Esto daba ocasi&oacute;n al pecado, permitiendo que un sacerdote mal intencionado declarara impuro a un animal en buenas condiciones, y que declarara &ldquo;perfecto&rdquo; a otro animal desnutrido, ciego o con una pierna quebrada.<\/p>\n<p>Es evidente que este no era un problema incidental, sino sist&eacute;mico. Es decir, el esquema de corrupci&oacute;n abarcaba a todo el sistema sacerdotal. Podemos imaginar que las concesiones para las mesas de cambio de dinero y para la venta de animales para el sacrificio se otorgaban al mejor postor. El proceso implicaba sobornos a las familias de los sumos sacerdotes y a la guardia del templo. Y el soborno era continuo, porque los concesionarios daban regalos y donativos a las familias sacerdotales m&aacute;s prominentes con el prop&oacute;sito de mantener sus privilegios.<\/p>\n<p>Es importante notar adem&aacute;s que los romanos hab&iacute;an construido un cuartel militar al lado del templo, colindando con la plazoleta donde se encontraba el santuario. Esa plazoleta, conocida como &ldquo;la explanada del templo&rdquo; estaba por lo tanto bajo vigilancia continua desde las cuatro torres del cuartel militar, que se llamaba &ldquo;Fortaleza Antonia.&rdquo; Su nombre honraba a Marco Antonio, quien fuera general del ej&eacute;rcito de Julio C&eacute;sar, miembro del segundo triunvirato y jefe militar de la parte del imperio que inclu&iacute;a la provincia de Judea. Marco Antonio muri&oacute; en Egipto, cerca de Cleopatra, despu&eacute;s de perder la batalla de Anzio (tambi&eacute;n conocida como Accio o Actium) contra Octaviano, quien despu&eacute;s se convirti&oacute; en Augusto Cesar, el primer emperador de Roma.<\/p>\n<p>La Fortaleza Antonia era tan impresionante que un hombre pod&iacute;a subir a caballo por sus escalinatas y entrar montado por sus puertas. Era desde este cuartel militar romano que los militares supervisaban a la multitud con el prop&oacute;sito de suprimir toda protesta y todo intento de rebeli&oacute;n. Al armar el alboroto en el templo, Jes&uacute;s se puso en el punto de mira de los militares romanos. No debe sorprendernos, pues, que haya sido arrestado y asesinado tan r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>El problema es que Juan coloca el evento en otro punto de la historia de Jes&uacute;s. En lugar de contarlo como un evento relacionado con la pasi&oacute;n de Jes&uacute;s, ubica la historia a principios de ministerio del Galileo. La pregunta que se impone es sencilla: &iquest;por qu&eacute;? Y las respuestas tambi&eacute;n son sencillas. Por un lado, es posible que Jes&uacute;s haya ocasionado m&aacute;s de un alboroto en el templo, tratando de denunciar el pecado de los sacerdotes que comerciaban con la adoraci&oacute;n a Dios. Por otro lado, es posible que Juan coloque este evento a principios del ministerio de Jes&uacute;s con un prop&oacute;sito teol&oacute;gico: denunciar la corrupci&oacute;n moral y espiritual del juda&iacute;smo normativo en los tiempos de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Si esta segunda premisa es cierta, debemos ver la purificaci&oacute;n del templo como un &ldquo;acto prof&eacute;tico&rdquo; similar al de los profetas de anta&ntilde;o. Recordemos que los profetas acostumbraban a generar peque&ntilde;os dramas que recalcaban puntos importantes de sus mensajes. Por ejemplo, Jerem&iacute;as llev&oacute; a cabo un &ldquo;acto prof&eacute;tico&rdquo; cuando fue a la casa del alfarero para ilustrar su mensaje, afirmando que Dios iba a permitir la ca&iacute;da de Jerusal&eacute;n con el prop&oacute;sito de restaurar a su pueblo en un futuro cercano (v&eacute;ase Jer 18:1-17).<\/p>\n<p>Aunque el acto de Jes&uacute;s es muy distinto al de Jerem&iacute;as, tambi&eacute;n es un &ldquo;acto prof&eacute;tico&rdquo; porque ilustra uno de sus mensajes. Al tomar el azote de cuerdas en la mano y al volcar las mesas de los cambistas, Jes&uacute;s ilustra el rechazo de Dios al sistema corrupto que implantaron las familias de los sumos sacerdotes de su &eacute;poca.<\/p>\n<p>No podemos terminar sin aclarar que la cr&iacute;tica a &ldquo;los jud&iacute;os&rdquo; en el evangelio seg&uacute;n San Juan no debe verse como un ejemplo de antisemitismo ni comprenderse en t&eacute;rminos &eacute;tnico-raciales. El t&eacute;rmino se refiere al liderazgo pol&iacute;tico y religioso de Judea en el tiempo de Jes&uacute;s. En otras palabras, se refiere a las familias de los sumos sacerdotes, a los l&iacute;deres rab&iacute;nicos y a la &eacute;lite pol&iacute;tica del pa&iacute;s.<\/p>\n<p>Sugiero que quien desee predicar sobre este pasaje b&iacute;blico presente un serm&oacute;n expositivo que explique porqu&eacute; Jes&uacute;s hizo este acto prof&eacute;tico, prestando atenci&oacute;n a las referencias b&iacute;blicas que aparecen en los vv. 16 y 17. En el v. 16, encontramos una referencia a Jer 7:11, que dice: &ldquo;&iquest;Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta Casa sobre la cual es invocado mi nombre?&rdquo; Y en el v. 17 encontramos una referencia al Salmo 69:9a, que dice: &ldquo;Me consumi&oacute; el celo de tu Casa.&rdquo;<\/p>\n<p>Es posible, pues, desarrollar un serm&oacute;n que parta de estas referencias a la Biblia Hebrea. Puede establecerse una comparaci&oacute;n entre los tiempos de Jerem&iacute;as y los tiempos de Jes&uacute;s, afirmando que en ambos hubo corrupci&oacute;n en el liderazgo religioso. Eso necesariamente nos llevar&aacute; a examinar el estado de la iglesia en nuestro tiempo, a confesar nuestros pecados y a buscar la misericordia del Se&ntilde;or.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En preparaci&oacute;n para la Semana Santa, hoy consideramos esta porci&oacute;n b&iacute;blica que en los dem&aacute;s evangelios se ubica en la &uacute;ltima semana de la vida de Jes&uacute;s. 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