{"id":28919,"date":"2016-10-04T20:40:16","date_gmt":"2016-10-05T01:40:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-624-35-comentario-por-manuel-villalobos-mendoza\/"},"modified":"2016-10-04T20:40:16","modified_gmt":"2016-10-05T01:40:16","slug":"san-juan-624-35-comentario-por-manuel-villalobos-mendoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-624-35-comentario-por-manuel-villalobos-mendoza\/","title":{"rendered":"San Juan 6:24-35 Comentario por Manuel Villalobos Mendoza"},"content":{"rendered":"<h3>Pan de vida versus pan de muerte<\/h3>\n<p>El tema de la comida\/bebida aparece frecuentemente en el evangelio de Juan (al igual que en el de Lucas). Juan nos informa de seis comidas, incluyendo la del ep&iacute;logo de su evangelio: Jn 2:1-11; 4:4-42; 6:1-14; 12:1-8; 13:1-14; y 21:1-14. Adem&aacute;s, el evangelista compara y presenta a Jes&uacute;s con met&aacute;foras referidas a comida\/bebida. Jes&uacute;s es: &ldquo;el pan de vida&rdquo; (Jn 6:35, 48), la fuente de &ldquo;agua viva&rdquo; (Jn 4:10), y el &ldquo;Cordero de Dios&rdquo; (Jn 1:29, 36). En todos los textos donde aparece el tema de la comida\/bebida, la comunidad o los interlocutores de Jes&uacute;s tienen dificultades para entender el verdadero significado y el compromiso de justicia y solidaridad que las comidas &ldquo;escandalosas&rdquo; de Jes&uacute;s demandan.<\/p>\n<p>Nuestro evangelio de esta semana narra el reencuentro de la gente con Jes&uacute;s en Caperna&uacute;m y un escandaloso di&aacute;logo sobre el pan, que culmina con la reuni&oacute;n de la gente en torno de Jes&uacute;s y la proclamaci&oacute;n epif&aacute;nica de Jes&uacute;s como &ldquo;pan de vida&rdquo; (v. 35). En la primera parte del evangelio, la gente le pregunta a Jes&uacute;s: &ldquo;Rab&iacute;, &iquest;cu&aacute;ndo llegaste ac&aacute;?&rdquo; (v. 25). Aunque la gente a&uacute;n no es disc&iacute;pula de Jes&uacute;s&mdash;no se han embarcado con Jes&uacute;s&mdash;al parecer est&aacute;n en disposici&oacute;n de recorrer el camino discipular. En respuesta a la pregunta de esta genta an&oacute;nima, Jes&uacute;s les descubre el verdadero motivo de su infructuosa b&uacute;squeda: haberse hartado de pan perecedero. Esta gente hace una &ldquo;teolog&iacute;a del ombligo;&rdquo; solo les interesa su est&oacute;mago, y poder saciarse del &ldquo;pan de muerte,&rdquo; de &ldquo;la comida que perece&rdquo; (v. 27). Este tipo de comunidad es incapaz de asumir la propuesta liberadora (&ldquo;pan de vida&rdquo;) que Jes&uacute;s ofrece. Esta &ldquo;teolog&iacute;a del ombligo&rdquo; no es suficiente. Es necesario descubrir y descifrar las se&ntilde;ales que Jes&uacute;s va manifestando y dejando en la vida precaria de las personas que no tienen nada, especialmente en aquellas que siempre viven &ldquo;en la otra orilla,&rdquo; &ldquo;al otro lado del mar&rdquo; (v. 25). Jes&uacute;s, como buen rabino, suscita en la gente el deseo ansioso del &ldquo;pan perdurable&rdquo; que &eacute;l ofrece, pero para que el milagro del pan de la vida suceda, se tienen que hacer &ldquo;las obras de Dios&rdquo; (vv. 28-29). &ldquo;Poner en pr&aacute;ctica las obras de Dios&rdquo; consiste en adherirse solidariamente a la acci&oacute;n liberadora de Dios, reconociendo las &ldquo;obras de Dios en la creaci&oacute;n&rdquo; y saliendo, como en el &Eacute;xodo, de situaciones deshumanizantes. Por lo tanto, el pan de vida que ofrece Jes&uacute;s no sucede por arte de magia ni por caprichos humanos; requiere de fe y adhesi&oacute;n total a la propuesta de Jes&uacute;s. Lamentablemente, la gente, al parecer, no est&aacute; dispuesta ni preparada para recibir y creer en Jes&uacute;s, &ldquo;el Enviado de Dios&rdquo; (v. 29). La gente se coloca, en vez, en la l&iacute;nea mosaica, de aquella comunidad del desierto, en la que &ldquo;Dios mismo les dio de comer&rdquo; (Ex 16:4, 15, 35 y Sal 78:24). Para Jes&uacute;s, comer ese tipo de man&aacute;\/pan en el desierto no es garant&iacute;a de discipulado. Es necesario ir a &eacute;l y creer en &eacute;l como aut&eacute;ntico &ldquo;pan de vida.&rdquo;<\/p>\n<p>En un mundo precario y necesitado de pan y de posibilidades de vida plena para el campesinado empobrecido por la colonizaci&oacute;n romana, la provocativa y revolucionaria propuesta de Jes&uacute;s de presentarse como &ldquo;el pan de vida&rdquo; puede entenderse como una condena de la idolatr&iacute;a a la que empujaba el imperio de la muerte. Sabemos que en el siglo primero la divinizaci&oacute;n del emperador y &ldquo;la elecci&oacute;n divina&rdquo; de los romanos para ser &ldquo;los amos y se&ntilde;ores del mundo entero&hellip; y establecer un reino sin fin&rdquo;<sup>1 <\/sup>estaba acompa&ntilde;ada por la idea de que el emperador como verdadero <em>Pater Patriae<\/em> (Padre de la Patria) deb&iacute;a proveer de pan a sus fieles s&uacute;bditos. En su obra <em>Res Gestae<\/em>, el emperador Augusto hace alarde de la generosidad con que a sus s&uacute;bditos les ha dado trigo y todo lo que necesitan para vivir bien.<sup>2<\/sup> Como siempre sucede, el pan de unos cuantos&mdash;o la vida vivible y superflua de los ricos y conquistadores&mdash;contrasta tremendamente con las carencias de los pueblos colonizados que se debaten entre la vida y la muerte. Sobre las paup&eacute;rrimas condiciones de vida de muchas personas en la antig&uuml;edad, nos informa el m&eacute;dico Galeno: &ldquo;Las carest&iacute;as, que han afligido durante varios a&ntilde;os a muchos pueblos sometidos a los romanos, han demostrado con claridad a todo el que no haya perdido por completo la luz de la raz&oacute;n el gran papel que desempe&ntilde;a en la aparici&oacute;n de las enfermedades el uso de alimentos insanos.&rdquo;<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>En este contexto, Jes&uacute;s, al manifestarse con su &ldquo;Yo soy el pan de vida,&rdquo; est&aacute; desenmascarando la deshumanizaci&oacute;n y explotaci&oacute;n que sufren los pobres a causa de la colonizaci&oacute;n romana y de la ingesta de &ldquo;alimentos insanos.&rdquo; Al contrario de esto, el pan que Jes&uacute;s ofrece es s&iacute;mbolo de vida, de alegr&iacute;a, de paz, de armon&iacute;a, de bienestar, y sobre todo de la presencia solidaria de Dios en medio de una comunidad hambrienta. Jes&uacute;s como &ldquo;pan de vida&rdquo; desenmascara la ideolog&iacute;a del imperio y sus liturgias de muerte. Y Jes&uacute;s no solo est&aacute; denunciando el falso culto al emperador y su idolatr&iacute;a que esclaviza y condena al campesinado a las sombras de muerte, sino que su cr&iacute;tica incluye a las personas que est&aacute;n ancladas en tradiciones religiosas anquilosadas y leyes de muerte incapaces de dar pan\/vida.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s hecho pan, perecible, precario y vulnerable, entra en solidaridad con un mundo hambriento, carente de posibilidades de tener vida, aqu&iacute; y ahora. Jes&uacute;s, al igual que su Padre, no es un Dios que habita en &ldquo;el m&iacute;tico cielo&rdquo; o que se queda extraviado en desiertos de muerte. Jes&uacute;s tampoco es un Dios de misterios indescifrables o de normas lit&uacute;rgicas desconectadas de la comunidad. Al contrario, Jes&uacute;s se vuelve pan, alimento, comida para todas las personas que lo busquen. Jes&uacute;s como liturgia de vida desenmascara y denuncia las liturgias del nuevo imperio\/emperador, que siguen privando a las personas que hacen &ldquo;parir la tierra&rdquo; del pan\/alimento que sus propias manos encallecidas han sembrado y que su propio sudor ha regado. Jes&uacute;s, como verdadero pan de vida, llama a las personas creyentes a realizar &ldquo;las obras de Dios:&rdquo; dar vida a la mujer que se siente indigna por ser madre soltera y haber sido excluida de la comuni&oacute;n, abrazar con amor al hermano gay que no es bienvenido en nuestra celebraci&oacute;n, caminar con el migrante cuyo trabajo hace posible nuestra vida, y cuidar del ni&ntilde;o o ni&ntilde;a que es maltratado. Solo si abrazamos al que es &ldquo;diferente,&rdquo; al que sufre, al que tiene hambre y a la persona que lucha por la justicia, seremos como Jes&uacute;s: pan, bendecido, tomado, partido, y repartido, capaz de dar vida.<\/p>\n<h4>Notas:<\/h4>\n<p>1. Virgilio <em>Aeneid<\/em> 1.278-79<\/p>\n<p>2. <em>Res Gest. Divi Aug<\/em> 5.2; 15.1-3; 18.1<\/p>\n<p>3. Galeno, <em>Sobre las propiedades sanas e insanas de los alimentos <\/em>7, 749ss. Citado en Ekkehard W. y Wolfgang Stegemann, <em>Historia Social del Cristianismo Primitivo: Los Inicios en el Juda&iacute;smo y las Comunidades Cristianas en el Mundo&nbsp;Mediterr&aacute;neo <\/em>(Estella, Navarra: Verbo Divino, 2001).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pan de vida versus pan de muerte El tema de la comida\/bebida aparece frecuentemente en el evangelio de Juan (al igual que en el de Lucas). Juan nos informa de seis comidas, incluyendo la del ep&iacute;logo de su evangelio: Jn 2:1-11; 4:4-42; 6:1-14; 12:1-8; 13:1-14; y 21:1-14. 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