{"id":28936,"date":"2016-10-04T20:41:01","date_gmt":"2016-10-05T01:41:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-656-69-comentario-por-marisa-strizzi\/"},"modified":"2016-10-04T20:41:01","modified_gmt":"2016-10-05T01:41:01","slug":"san-juan-656-69-comentario-por-marisa-strizzi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-juan-656-69-comentario-por-marisa-strizzi\/","title":{"rendered":"San Juan 6:56-69 Comentario por Marisa Strizzi"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">El texto para este domingo nos permite reflexionar sobre la insospechada y escandalosa cercan&#237;a de Dios en la cotidianidad de la vida y las limitaciones humanas para reconocerlo.<\/p>\n<p>El relato se ubica en la &#250;ltima parte de un largo discurso (vv. 26-70) que procede en intercambios con distintos interlocutores: la multitud (vv. 26-40); &#8220;los jud&#237;os&#8221; (vv. 41-59); los disc&#237;pulos (vv. 60-65); y los doce (vv. 67-70). Este discurso es particular del evangelio de Juan, no aparece en los evangelios sin&#243;pticos, y se ubica despu&#233;s del relato de &#8220;la alimentaci&#243;n de los cinco mil&#8221; (vv. 1-15), que en Juan, tambi&#233;n particularmente, sucede en el tiempo de pascua (v. 4). Es importante tener en cuenta este contexto para poder desentra&#241;ar posibles mensajes en el pasaje que nos ocupa.<\/p>\n<p>El dato de la cercan&#237;a de la pascua acompa&#241;a el discurso en el sentido en que se establece un paralelismo impl&#237;cito entre la primera pascua y esa pascua; el pueblo en el desierto alimentado con el man&#225; del cielo por Mois&#233;s y la alimentaci&#243;n de la multitud con el pan por Jes&#250;s; la carne y sangre del cordero pascual y la carne y sangre de Jes&#250;s. Al mismo tiempo, a medida que los interlocutores van cambiando, se van dando distintas identificaciones de Jes&#250;s y &#233;l va revelando gradualmente su identidad &#8211;en un lenguaje impregnado del simbolismo pascual y las memorias del &#233;xodo<sup>1<\/sup>&#8212; hasta llegar a una confesi&#243;n final en labios de uno de los doce en el cierre del relato.<\/p>\n<p>La multitud a la que hab&#237;a alimentado lo identifica con el &#8220;profeta que hab&#237;a de venir al mundo&#8221;; es m&#225;s, Jes&#250;s percibe que pueden intentar &#8220;hacerlo rey&#8221; (vv. 14-15). La referencia de la gente al man&#225; de Mois&#233;s, el &#8220;pan del cielo,&#8221; hace progresar la identificaci&#243;n: el verdadero &#8220;pan del cielo&#8221; proviene del Padre, el pan de Dios &#8220;es el que descendi&#243; del cielo y da vida al mundo&#8221; (vv. 31-33),&nbsp; y &#8211;cuando le piden de ese pan&#8211; Jes&#250;s afirma: &#8220;yo soy el pan de vida&#8221; (v. 35), &#8220;he descendido del cielo&#8221; (v. 38). Los jud&#237;os de la sinagoga de Caperna&#250;m rechazan esta auto-identificaci&#243;n de Jes&#250;s; para ellos es &#8220;el hijo de Jos&#233;, cuyo padre y madre nosotros conocemos&#8221; &#191;&#161;c&#243;mo puede decir entonces que baj&#243; del cielo?! (vv. 41-42). De todos modos, Jes&#250;s a&#250;n va m&#225;s lejos en sus afirmaciones; &#233;l es el pan, y el pan que les entregar&#225; es su carne que dar&#225; &#8220;por la vida del mundo&#8221; (vv. 50-51) &#8211;pero sus interlocutores contin&#250;an sin entender&#8230; &#191;comer su carne? (v. 52). Y, a&#250;n m&#225;s lejos los desaf&#237;a Jes&#250;s: para tener vida es necesario comer su carne y beber su sangre porque &#233;stas son &#8220;verdadera comida&#8221; y &#8220;verdadera bebida&#8221; (vv. 53-55). As&#237; llegamos al texto que hoy nos ocupa:<\/p>\n<p>En los vv. 56-59 Jes&#250;s termina su discurso en la sinagoga;&nbsp; por tercera vez, repite su anuncio para que no haya dudas: &#8220;quien come mi carne y bebe mi sangre&#8221;&#8230; Es m&#225;s, en las dos &#250;ltimas veces,&nbsp; ya no es &#8220;comer&#8221; (phago) el verbo utilizado sino, literalmente, &#8220;triturar,&#8221; &#8220;roer&#8221; (trogo)&nbsp; (vv. 54 y&nbsp; 56). El relato introduce nuevamente en boca de Jes&#250;s, la comparaci&#243;n entre la generaci&#243;n que fue liberada de Egipto y comi&#243; el man&#225; en el desierto y esta nueva generaci&#243;n ante una nueva situaci&#243;n: si aquellos murieron, &#8220;el que come este pan vivir&#225; eternamente&#8221; (v. 58).<\/p>\n<p>En los vv. 60-67 enfrenta a sus disc&#237;pulos que murmuran sobre la dureza de sus palabras (v. 61), y les plantea a&#250;n algo m&#225;s escandaloso: &#191;qu&#233; si vieran &#8220;al Hijo del hombre subir a donde estaba primero&#8221;? (v. 62). Y all&#237; plantea una clave para entender (o no entender) lo que estaba en juego: hay dos maneras para &#8220;registrar&#8221; las cosas, seg&#250;n el esp&#237;ritu o seg&#250;n la carne; es decir, como vienen de Dios o como proceden de nuestras especulaciones humanas. Las palabras de Jes&#250;s &#8220;son esp&#237;ritu y son vida&#8221; pero, a&#250;n as&#237; muchos de entre los disc&#237;pulos no creen y dejan de seguirlo (v. 66). Jes&#250;s se dirige, entonces, a sus m&#225;s cercanos (v. 67).<\/p>\n<p>En los vv. 68-69 recibe de boca de Pedro una confesi&#243;n en nombre de los doce: han cre&#237;do a sus palabras y conocido; esto les permite identificarlo como &#8220;el Cristo, el Hijo del Dios viviente.&#8221;<\/p>\n<p><b>Para pensar en la predicaci&#243;n:<\/b><br \/>\nHay aspectos a los que el relato nos permite asomarnos y que pueden inspirarnos para la predicaci&#243;n. A ese efecto, aqu&#237; enumero algunos seguidos de varias preguntas.<\/p>\n<p>1. En el Evangelio de Juan no hay una instituci&#243;n de la cena del Se&#241;or y es inevitable que, a pesar de su ubicaci&#243;n en la totalidad del texto, este pasaje est&#233; atravesado de significaci&#243;n sacramental. Pero, a la vez, hay en el texto una referencia constante a la encarnaci&#243;n de Dios. Es importante ver c&#243;mo la progresi&#243;n en las identificaciones de Jes&#250;s que se da en el cap&#237;tulo 6, se observa tambi&#233;n desde el inicio del Evangelio: &#8220;el Verbo se hizo carne y habit&#243; entre nosotros lleno de gracia y verdad&#8221; (1:14); es as&#237; que ahora nos hallamos ante Jes&#250;s que da su carne por la vida del mundo (vv. 50-51) y, m&#225;s a&#250;n, es necesario comer su carne y beber su sangre para permanecer en &#233;l y &#233;l en nosotros y nosotras (v. 56). La cena que la comunidad cristiana celebra es posible s&#243;lo a la luz de Dios hecho carne; ro&#237;do, triturado, que da la vida por la vida del mundo.<\/p>\n<p>2. Las identificaciones progresivas de Jes&#250;s dentro del contexto mayor del pasaje, develan cada vez &#8220;algo m&#225;s&#8221; pero que no niegan lo previo, sino que lo resignifican: Era el &#8220;profeta que hab&#237;a de venir al mundo,&#8221; y era tambi&#233;n &#8220;el hijo de Mar&#237;a y Jos&#233;&#8221; conocido por los vecinos de Caperna&#250;m, pero aqu&#237;, hace un anuncio impensable: &#233;l va a entregar su carne y sangre por la vida del mundo. Eso que esperaban y cre&#237;an conocer, deb&#237;a ser re-conocido. S&#243;lo el Esp&#237;ritu puede permitirnos creer y conocer que haya vida en medio de la muerte; que en el horror y la dureza de la carne sufriente y la sangre derramada &#8211;el pan y el vino de nuestra cotidianidad humana&#8211; podamos percibir que Dios est&#225;, escandalosamente, m&#225;s cerca de nosotros y nosotras que nosotros mismos. S&#243;lo el Esp&#237;ritu puede permitirnos creer y reconocer en las palabras duras y perturbadoras del anuncio a un Dios que &#8220;se da para la vida del mundo.&#8221;<\/p>\n<p>3. El orden de los t&#233;rminos &#8220;creer&#8221; y &#8220;conocer&#8221; no es aleatorio; apunta al hecho de que el conocimiento del Cristo no es un proceso de b&#250;squeda y esfuerzo epistemol&#243;gicos, sino lo que se nos concede cuando escuchamos y creemos sus palabras.<\/p>\n<p>4. Quienes encuentran duras las palabras de Jes&#250;s son sus disc&#237;pulos, no la multitud en general. Escandalizarse, irse o quedarse, son situaciones que acompa&#241;an la &#8220;vida cristiana.&#8221;<\/p>\n<p>&#191;Cu&#225;nto hace que Jes&#250;s no nos ofende? &#191;Nos permitimos escuchar aquello que insulta nuestras expectativas domesticadas? &#191;Dejamos que la dureza de la palabra del evangelio nos arranque de nuestras especulaciones y murmuraciones? Cuando muchos se escandalizan y se vuelven atr&#225;s, &#191;abrimos nuestra comunidad al Esp&#237;ritu para que se trastoque nuestro registro opaco de las cosas?<\/p>\n<p>___<br \/>\n<sup>1<\/sup>J. Severino Croatto elabora en detalle estas comparaciones en el art&#237;culo &#8220;Jes&#250;s a la luz de las tradiciones del &#201;xodo. La oposici&#243;n Mois&#233;s\/Jes&#250;s en Jn 6&#8221; en Revista de Interpretaci&#243;n B&#237;blica Latinoamericana 17 (1994), 35-45.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El texto para este domingo nos permite reflexionar sobre la insospechada y escandalosa cercan&#237;a de Dios en la cotidianidad de la vida y las limitaciones humanas para reconocerlo. 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